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Frutas, verduras y agua, claves de la alimentación cuando el calor aprieta

comida-veraniegaEl verano invita a la relajación y a los excesos. Calor, helados, tapeos… alteran nuestra rutina y dieta. Marcarse pequeños objetivos para una alimentación variada y equilibrada es el punto de partida para un verano saludable.
En el verano, la necesidad calórica es mucho menor porque el organismo no necesita trabajar para sostener la temperatura corporal. Ingerir alimentos ricos en grasas va a hacer que la persona padezca más el calor y se sienta más pesada. Por eso, los expertos recomiendan optar por alimentos fáciles de digerir y que aporten saciedad. Así como incrementar la ingesta de vitaminas y minerales, carbohidratos, proteínas y grasas saludables.
Además, dentro de la nutrición hay que destacar el papel de la hidratación. Ingerir la cantidad adecuada de líquido diario, además de saciar la sed, regula el buen funcionamiento de las células, favorece el transporte de nutrientes, mejora la lubricación de las articulaciones y ayuda a mantener la temperatura corporal.

Consume más ensaladas
Las ensaladas son muy recomendables en esta época ya que son ligeras, hidratan, refrescan, aportan vitaminas y minerales, depuran y ayudan a eliminar residuos y regulan la función intestinal. La utilización de frutas en las ensaladas permite aligerar la carga calórica y aportar vitamina A, C y E al organismo. Además, las frutas y verduras contienen antioxidantes, que nos protegen de la oxidación de los rayos ultravioleta y que tienen un gran contenido en metacarotenos, que hace que tengamos un color más bonito.
En definitiva, frutas y verduras, son los alimentos protagonistas del verano, pero, naturalmente debemos cubrir nuestras necesidades diarias de hidratos de carbono, proteínas, grasas saludables, etc. Por eso una opción recomendable es disfrutar de ensaladas en las se incluyan otros ingredientes como legumbres, queso, huevos, así como carnes y pescados. El bonito, el mero, el cabracho, la sardina o el pez espada suelen ofrecer en verano su mejor calidad y mejor precio. El perfil lipídico de las carnes no acostumbra a ser tan bueno como el del pescado por lo que es mejor escoger cortes magros.

Cuidado con las salsas
En esta época también deberías controlar la ingesta de salsas. Muchas de ellas son muy grasas y contienen huevo entre sus ingredientes, lo que además de alterar el equilibrio de la dieta, aumenta el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. Bechamel, mayonesa, carbonara y aderezos a base de mantecas, nata o crema de leche se deberían sustituir por aliños ligeros, especias, hierbas aromáticas…

El bocadillo… sí pero con medida
Comer bocadillos no es la mejor elección para todos los días, pero si están bien elaborados y son equilibrados pueden nutricionalmente equipararse a una comida clásica. En cualquier caso si se opta por estos, es mejor utilizar pan integral, ya que este cuenta con un valor nutricional superior al blanco, así como más vitaminas y, por supuesto, más fibra. Huevos, pollo, pavo, atún en conserva, jamón cocido y pescados ahumados, se convierten en opciones a considerar para el relleno, en detrimento de charcutería grasa, embutidos, patés, así como salsas, como la mayonesa, y las margarinas o mantequillas para hacerlos más jugosos.

Bebe mucho líquido
Nuestro cuerpo está formado en un 70 % por agua, que sirve para proteger los tejidos, transportar nutrientes, eliminar desechos del cuerpo, lubricar las articulaciones y regular la temperatura corporal. Por todas estas funciones es necesario estar siempre bien hidratados. Sin embargo, durante el verano, con la actividad física, el calor y la exposición al sol, la pérdida de agua es mayor y es preciso beber grandes cantidades de líquido, y consumir alimentos que contengan gran cantidad de agua, como frutas y verduras (mas del 75 % de su peso es agua). Según los especialistas, esperar a beber cuando aparece la sed es un hábito que se debe cambiar porque en ese momento ya se ha iniciado el proceso de deshidratación. Hay que dedicar especial atención en este aspecto a las personas mayores y a los niños, ya que son más susceptibles de sufrir una deshidratación.

No abuses de las comidas fuera de casa
Los nutricionistas nos recomiendan también no abusar de la comidas fuera de casa. En los bares y restaurantes pueden pecar de elaboraciones rápidas con muchas grasas, como las frituras y los rebozados. Es importante evitar los aliños hechos con mayonesa o lácteos, ya que estos productos suelen alterarse y contaminarse con mayor facilidad por culpa del calor.

En verano, prevenir antes que cuidar

En los meses de verano aumentan los accidentes debido al mayor tiempo libre, la práctica de deportes, los baños en piscinas, playas, lagos, ríos… A esto hay que añadir el aumento de visitas a centros de salud por enfermedades y dolencias frecuentes en esta estación, como las digestivas, las picaduras de insectos o quemaduras solares, entre otras. Para tratar de prevenir inconvenientes y accidentes, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), aconseja tomar algunas precauciones.

Diarrea aguda ocasional
La diarrea aguda es el aumento de frecuencia de las deposiciones intestinales, siendo éstas blandas u acuosas. Suele aparecer de forma brusca y habitualmente está causada por virus, bacterias o contaminaciones en alimentos o agua. La Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), te aconseja tomar algunas precauciones en el caso de viajar a lugares exóticos como beber agua embotellada, no utilizar agua del grifo o hielo, no tomar alimentos crudos y lavarse las manos con frecuencia.
El objetivo principal en el tratamiento de la diarrea es evitar la deshidratación. Para ello se recomienda ingerir abundante líquido (excepto lácteos), especialmente agua y zumo diluido. En este sentido, son especialmente útiles las bebidas que contienen azúcar, electrolitos y sales minerales, como los sueros de rehidratación oral, que se pueden adquirir en cualquier farmacia. Si pasadas 24 horas la diarrea persiste, el farmacéutico también puede recomendar algún medicamento antidiarreico o restaurador de la flora intestinal.

Pie de atleta
El pie de atleta es una infección causada por hongos que produce picor y grietas en la piel entre los dedos de los pies. Se adquiere al andar descalzo en ambientes húmedos como piscinas, duchas, saunas y gimnasios.
Para evitar su aparición, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) te aconseja evitar el exceso de humedad en los pies y utilizar calzado adecuado, mantener una correcta higiene de los pies, utilizar calcetines de algodón o lana y evitar los calcetines acrílicos, chanclas en piscinas y duchas.
La infección tarda unas tres semanas en desaparecer y los medicamentos sin receta más utilizados son los antifúngicos, que pueden aplicarse en el pie afectado en forma de polvos, crema o aerosol. Es importante tener en cuenta que deben limpiarse y secarse cuidadosamente los pies antes de aplicar el tratamiento aconsejado.

Irritaciones oculares
La irritación ocular se produce normalmente debido a agresiones externas producidas por agentes diversos como el cloro, el agua de mar y de piscinas, etc. Otra causa frecuente de irritación es la sequedad ocular, que se produce en ambientes con aire acondicionado, que provocan la evaporación de la secreción lacrimal. Cuando tiene un origen alérgico suele presentarse acompañada de picor, enrojecimiento y secreción ocular, siendo habitual que coincida con otros síntomas alérgicos como estornudos y la secreción y picor nasal.
En la farmacia podemos encontrar colirios a base de antihistamínicos, antisépticos, astringentes, descongestivos y lubricantes que ayudan a aliviar los síntomas de la irritación ocular.

Molestias digestivas, ardor y acidez
El cambio de hábitos durante las vacaciones puede hacernos más susceptibles a los ataques de acidez. Esta se produce cuando los ácidos del estómago suben hacia el esófago y provocan síntomas como acidez y ardor. Para evitarlo, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), te recomienda comer despacio y masticar adecuadamente los alimentos, no ingerir comidas demasiado frías o calientes, evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco. Para aliviar estas molestias el farmacéutico puede recomendarte los siguientes tipos de medicamentos sin receta:

–       antiácidos, que suelen actuar rápido neutralizando el exceso de ácido del estómago, aunque tiene una duración de acción más limitada.

–       antagonistas H2,  donde se encuentran la famotidina y la ranitidina. Tardan más tiempo en actuar, pero tienen un efecto sostenido durante algunas horas.

–       Inhibidores de la producción de ácido como el omeprazol o pantoprazol, aunque su comienzo de acción no es tan rápido como en el caso de antiácidos, éste se prolonga más en el tiempo.

–       Medicamentos o productos sanitarios que crean una capa sobre el contenido del estómago, evitando el reflujo ácido.

Trastornos del sueño:
Los trastornos del sueño incluyen desde la dificultad para conciliar el sueño hasta la interrupción frecuente del sueño a lo largo de la noche y los problemas para volver a dormirse. Los cambios de hábitos de vida y el aumento de la temperatura son algunas de las causas en esta estación.
Por lo general, estos problemas del sueño son transitorios y se pueden solucionar con hábitos de vida adecuados:

–       Evitar el consumo de estimulantes y alcohol

–       Mantener un horario regular para ir a la cama

–       Realizar ejercicio físico durante el día, pero no antes de dormir

–       Fomentar las actividades relajantes previas al sueño y evitar las actividades estresantes.

Además, en la farmacia podemos encontrar diversos productos que ayudan a conciliar el sueño. Entre ellos, antihistamínicos (antialérgicos) como la doxilamina y la difenhidramina, o medicamentos a base de plantas como la valeriana, pasiflora y melisa, que contribuyen a mejorar la calidad del sueño y favorecer la relajación.

Deporte en verano:
Con el buen tiempo, es habitual aumentar la actividad física y realizar deportes al aire libre. La Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), te recomienda:

–       Evitar las horas centrales del día en las que el sol es más agresivo

–       Utilizar un factor de protección solar adecuado a nuestro fototipo de piel y reaplicar el producto cada cierto tiempo para evitar quemaduras en la piel

–       Utilizar gorra para evitar insolaciones

–       Si el deporte es acuático, es importante introducirse en el agua fría de forma gradual y esperar un tiempo suficiente tras haber comido para evitar cortes de digestión

–       Antes de realizar cualquier deporte debemos realizar calentamiento de los músculos. Al terminar es fundamental estirarlos para evitar lesiones posteriores

–       Hidratarse correctamente bebiendo agua antes, durante y después del ejercicio.

Picaduras de insectos:
Las picaduras de insectos son más habituales en verano, ya que dejamos la piel más expuesta, dormimos habitualmente con las ventanas abiertas y estamos más tiempo al aire libre.
Para evitar las picaduras podemos utilizar lociones o pulseras repelentes de insectos sobre la piel, mosquiteras en las puertas y ventanas y aparatos antimosquitos conectados a la red, que mantienen alejados los insectos durante varias horas.
Normalmente, tras la picadura de un insecto (mosquito, avispa, abeja) se produce una reacción cutánea que produce molestias como picor e irritación.
Existen medicamentos sin receta que tu farmacéutico puede recomendarte para aliviar estos síntomas a base de amoniaco o con antihistamínicos tópicos en forma de crema o gel que alivian rápidamente el picor y dolor local.

Cuidado con las medicinas:
Es muy habitual que tengamos en nuestro hogar una serie de medicamentos llamados de botiquín para aliviar las pequeñas molestias que se nos pueden presentar como: acidez, dolor de cabeza, picaduras de insectos, pequeñas heridas o quemaduras, dolor muscular, material de cura, etc. En este sentido, se recomienda conservar correctamente los medicamentos para mantener su eficacia a lo largo de su vida útil, así como mantenerlos siempre fuera del alcance de los niños para evitar intoxicaciones accidentales.
Debemos poner especial atención al lugar donde los guardamos que será seco y fresco, evitando los baños o cocinas donde hay más humedad y cambios de temperatura.
Asimismo es importante mantenerlos en su envase original acompañados de su prospecto, para poder consultar las dudas sobre su utilización en cualquier momento.
Se recomienda revisar los medicamentos de botiquín cada cierto tiempo para comprobar su fecha de caducidad y en caso de que estén caducados se deberán desechar utilizando los sistemas de gestión de residuos de medicamentos como SIGRE que encontramos en las farmacias.

Disfruta el verano durante el embarazo

El embarazo te hace más sensible a los efectos del calor. Por ello, queremos darte algunos consejos que te ayudarán a sobrellevar la gestación cuando aumentan las temperaturas y a sacar partido del buen tiempo para llegar espléndida al nacimiento de tu bebé.

Los cambios hormonales propios del embarazo hacen que tu temperatura corporal aumente, y aún más con el calor. Evita que la temperatura suba en exceso con estos consejos:

• Refréscate con frecuencia. Acude a la piscina, consume helados, date duchas templadas…

• Hidrátate. Bebe, como mínimo, 2 litros de agua al día. Zumos y bebidas isotónicas también te ayudarán.

• Adapta tu dieta. Evita las comidas copiosas y come muchas ensaladas y fruta. Refrescan e hidratan.

• Vístete con ropa fresca y holgada, de tejidos naturales.

• Evita el sol en las horas centrales del día, cuando es más fuerte.

• En la playa, evita tomar el sol boca arriba. Mejor recostada en una hamaca para evitar que la temperatura de tu vientre aumente demasiado.

Aprovecha para mantenerte en forma
Las buenas temperaturas invitan a practicar ejercicio. Hacerlo durante el embarazo te ayudará a mantenerte saludable y en forma para el momento del parto. Tan solo debes elegir el ejercicio adecuado:

• Nadar es un deporte muy recomendable para las embarazadas porque se trata de un ejercicio de bajo impacto, sin riesgo de caídas, que tonifica toda la musculatura y resulta ideal para combatir el calor.

• En la playa, aprovecha para caminar por la orilla. Es un buen ejercicio cardiovascular y las caricias de las olas en tus piernas tienen un efecto relajante.

Combate la hinchazón
El calor acentúa la retención de líquidos habitual durante el embarazo, provocando hinchazón. Combátela así:

• Descansa con los pies elevados colocando cojines o almohadones bajo las piernas.

• Si pasas muchas horas sentada, utiliza un alzapiés.

• Evita caminar o pasear en las horas de más calor.

• Utiliza ropa holgada y un calzado adecuado.

• Realiza ejercicio suave dos o tres veces por semana.

En ningún caso debes utilizar diuréticos. Estos pueden ser peligrosos para el bebé.

No te olvides de la piel
Durante el embarazo pueden aparecer cloasmas, manchas en la piel del rostro y del cuello, que se acentúan con la exposición al sol. Por otro lado, el estiramiento de tu piel provoca la rotura de fibras elásticas en el vientre, glúteos, caderas y piernas, dando lugar a las conocidas estrías. Por todo ello, es aconsejable que extremes el cuidado de tu piel especialmente en verano. Puedes hacerlo con la ayuda de productos que ofrezcan fotoprotección, así como refuerzo antiestrías.
Para el rostro puedes usar productos específicos, con propiedades antiedad.

“La capacidad de la radiación ultravioleta de dañar el ADN de cualquier célula que se encuentre en su camino es mayor de lo que nos podemos imaginar”

Evitad los largos ratos al sol, sobre todo en las horas de máxima intensidad solar, entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde. Esta es una de las principales advertencias de la doctora Virginia Sánchez García, dermatóloga del Hospital HM Universitario Sanchinarro. Esta reconocida dermatóloga avisa de que “ningún filtro, por alto que sea, nos protege del sol de forma total. Lo máximo que se ha conseguido, hasta la fecha, es una protección del 90% del espectro de radiación solar”. Por lo tanto, sol sí, pero en su justa medida para que resulte saludable y placentero.

¿Hay algún bronceado que se considere saludable?
Sí. El bronceado obtenido de forma gradual, fuera de las horas fuertes de sol (12 a 17h) y sin quemaduras solares previas, es saludable en personas de piel morena (fototipos altos o tipo III, IV y V). La melanina es un protector natural de la piel frente a los efectos nocivos que produce en el cuerpo el exceso de radiación ultravioleta como: disminución de las defensas, oxidación celular, cáncer de piel, etc.

¿En qué medida las cremas protegen todo el espectro de la radiación ultravioleta?
Ningún filtro, por alto que sea, nos protege del sol de forma total. Lo máximo que se ha conseguido es una protección del 90 % del espectro de radiación solar. Cuando adquirimos un filtro solar debemos observar que el factor de protección solar (FPS) sea activo frente a la radiación ultravioleta (RUV) de tipo A (UVA) y de tipo B (UVB). Cada una de estas RUV produce un daño diferente sobre la piel y sobre la inmunidad celular. La radiación UVB (RUVB) es absorbida casi por completo en la epidermis y produce un daño agudo sobre la piel que se manifiesta como una quemadura solar “visible” (piel roja y dolorosa). Por otro lado, la radiación UVA (RUVA) es capaz de alcanzar regiones más profundas de la piel, como la dermis, e incluso afectar a las células sanguíneas circulantes. La capacidad de la RUV de dañar el ADN de cualquier célula que se encuentre en su camino es mayor de lo que nos podemos imaginar.
Como curiosidad, los cristales del coche y la ropa suelen proteger bien frente a la RUVB y por eso no es frecuente “quemarse con el sol” en estas situaciones. Sin embargo, no filtran la RUVA y, por lo tanto, se producen daños en las células de nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta, produciendo a la larga el envejecimiento de la piel así como el cáncer cutáneo

¿En general, qué factor de protección recomienda? ¿Es verdad que a partir de un factor 15 las diferencias son mínimas y que a mayor protección a partir de aquí, equivale, sobre todo, a menor pigmentación?
Teniendo en cuenta las últimas recomendaciones de la Unión Europea para los filtros solares, la protección de estos frente a La RUVA debe ser como mínimo un tercio que para la RUVB. Por ejemplo, un filtro de 60 FPS debería ofrecer una protección de 60 para el UVB y, al menos, un 20 para el UVA. Por lo tanto, nuestra recomendación será siempre utilizar un filtro solar de 50+, que posee en su composición una mayor cantidad y calidad de principios activos reflectantes y absorbentes de la RUV. En la actualidad los filtros de 50+ poseen una cosmética extraordinaria, no brillan ni dan grasa. Los hay incluso en forma de gel, espray, aceite, emulsión… Ya no hay excusas para no usar un buen filtro solar.
En las épocas de invierno, si no hay una exposición solar intensa, es suficiente con utilizar un SPF de 20 o incluso ningún filtro si la persona posee un fototipo de III o más (piel morena).
La capacidad de una piel para ponerse morena no la da la intensidad de la exposición solar sino la genética propia de cada persona. Las personas de fototipo I y II (pelirrojos y rubios claros) por mucho que se expongan al sol, nunca podrán broncearse ya que no poseen melanina. Las personas de fototipo III o más, podrán broncearse de forma saludable siempre que lo hagan sin pasar previamente por una quemadura solar (piel roja).
Recomendamos que nadie se exponga al sol en verano en las horas de máxima intensidad de RUV; es decir, de 12 a 16 horas.

¿Se pueden utilizar productos del verano anterior?
En el etiquetado de los productos cosméticos se puede leer cuántos meses después de su apertura pueden utilizarse de forma segura. Esto viene detallado con un símbolo de tarro abierto junto a una cifra como 12M o 24M. En cualquier caso, evidentemente si han estado sometidos a temperaturas altas, o bien se observa de forma clara un cambio en el color o textura de la crema debemos dudar de su eficacia.

La intensidad de la radiación ultravioleta se incrementa con la altura, pero ¿es más peligrosa en las zonas de montaña que en la playa, o es lo contrario?
Es necesario conocer el índice ultravioleta (UVI), que mide la intensidad de la RUV que alcanza la Tierra. Cuando el UVI es de 3 o más es necesario utilizar medidas protectoras como filtros solares tópicos, sombreros, ropa, gafas de sol, etc.
Este índice depende de diversos factores como latitud, hora del día, época del año, altitud y otros. El mejor método para conocerlo de forma exacta es informarse previamente en la AEMET (http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/radiacionuv/ayuda) y en la OMS (www.who.int.uv).

E l sol aporta beneficios a nuestra salud, pero ¿cuál es el tiempo de exposición necesario para mantener un metabolismo adecuado del calcio y de la vitamina D?
Las personas de piel clara absorben rápidamente la luz solar ya que no poseen melanina (bronceado) que les proteja, por lo que éstas necesitan poco tiempo de exposición solar para fabricar la vitamina D necesaria (15-20 min puede ser suficiente). Las personas de piel oscura necesitan mayor tiempo de exposición para absorber la misma cantidad de radiación. Sin embargo, todos ellos deben evitar la exposición solar en las horas de mayor UVI.

La incidencia de cáncer de piel por exposición solar continúa aumentando cada año. ¿Existe en España una deficiente educación dermatológica?
En países como Australia, donde la educación sobre la prevención del cáncer de piel comenzó hace muchos años, la incidencia de melanoma y su mortalidad en jóvenes está empezando a disminuir. Sin embargo en Europa y EEUU sigue aumentando la incidencia así como la mortalidad por melanoma. Tenemos un largo camino por recorrer en asuntos de concienciación de la sociedad.
Desde la Academia Española de Dermatología (AEDV) se realizan anualmente distintas campañas en las que los dermatólogos españoles realizan revisiones de screening gratuitas a la población. Existen diversas páginas web donde informarse sobre esto: www.euromelanoma.org y www.euromelanoma.aedv.es

¿En qué partes del cuerpo aparecen melanomas con más frecuencia?
La cabeza, la espalda o la cara anterior de las piernas, sobre todo en mujeres. Aunque lo cierto es que el melanoma puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. La protección solar debe ser global con filtros solares tópicos, ropa, sombreros y gafas de sol.

Si la detección es precoz y el melanoma se cura, ¿qué precauciones debe seguir el paciente? ¿En qué medida debe evitar la exposición al sol?
Aunque es cierto que los cinco primeros años tras un diagnóstico de melanoma existe mayor riesgo de desarrollar un segundo melanoma, las precauciones a seguir respecto al sol son las mismas que hemos estado explicando de forma general para prevenir cualquier cáncer de piel, tenga antecedentes el paciente o no.

Las mujeres embarazadas ¿qué medidas deben tomar además de las habituales? ¿Y las personas con vitíligo?
Las mujeres embarazadas deben tomar exactamente las mismas medidas que la población normal. Las zonas afectadas de vitíligo carecen de melanina y, por tanto de protección natural, frente al sol. Es bueno que se expongan al sol sin filtro solar en horas de poca intensidad pero deben protegerse de la quemadura solar, principalmente al mediodía.

¿Qué son los fotoprotectores orales? ¿En qué casos los recomienda?
En los últimos tiempos, se han publicado numerosos estudios que demuestran la efectividad de algunas sustancias que, aportadas de forma oral, protegen nuestras células frente al daño de la RUV. Están abiertas múltiples investigaciones a este respecto, por lo que estimamos que en los próximos años se conseguirán importantes avances en la fotoprotección oral. Los recomiendo abiertamente en casos de exposiciones solares intensas debidas a la profesión o deportes y en fototipos I y II.

¡Debemos y podemos evitarlo!

Los meses de verano constituyen una época especialmente crítica, porque las altas temperaturas favorecen el desarrollo de microorganismos. Asimismo, en esta época hay una mayor tendencia a comer fuera de casa. Por ello, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, recomienda la observación de las siguientes normas, basadas en las Reglas de Oro para la preparación higiénica de los alimentos de la Organización Mundial de la Salud. La adopción de estas sencillas precauciones evitará numerosas enfermedades provocadas por una inadecuada manipulación o conservación de los alimentos.

1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente.
No se debe consumir leche sin tratamiento térmico (leche cruda). Las carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o congelados. En los establecimientos de restauración es obligatorio el empleo de ovoproductos en la elaboración de mayonesas, salsas, cremas, etc. Si prepara estos alimentos en casa, deberá consumirlos inmediatamente, no aprovechar las sobras y mantener la conservación en frío. Si lava los huevos antes de utilizarlos, porque éstos tienen restos de suciedad, debe hacerlo inmediatamente antes de su uso.

2. Cocinar correctamente los alimentos.
Los alimentos pueden estar contaminados por microorganismos. Si los alimentos se cocinan bien, estos microorganismos pueden ser destruidos por el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe ser suficiente para que alcance un mínimo de 70º C en el centro del producto.

3. Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados.
Es la mejor manera de evitar la proliferación de los gérmenes. No dejar nunca los alimentos cocinados a temperatura ambiente.

4. Un alimento cocinado, es un alimento higienizado.
Los alimentos que no puedan ser consumidos inmediatamente o las sobras que se quieran guardar, deben mantenerse bajo la acción del calor, por encima de 60º C, o del frío, a 7º C como máximo. Si vas a consumir pescado crudo o poco cocinado (preparaciones culinarias como los boquerones en vinagre) en casa, hazlo después de haberlo mantenido congelado durante varios días.

5. Calentar suficientemente los alimentos cocinados.
Para conservarlos después de su preparación, puedes mantener caliente hasta su consumo aquellos alimentos que lo permitan (sopas, purés, guisos…). Otro tipo de alimentos que no puedan ser sometidos a calor (ensaladas, gazpachos, etc.), deben ser refrigerados inmediatamente.
No siempre es posible aprovechar sobras de una comida anterior, pero si decide hacerlo, caliente dichas sobras a la temperatura máxima antes de consumirlo.

6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.
Un alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con los alimentos crudos o con objetos que anteriormente hayan contactado un alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.). El trapo de cocina o la bayeta puede ser un excelente vehículo de contaminación. Es preferible usar papel de cocina.

7. Asegurar una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos y una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina.
La persona que manipule alimentos, debe observar unas estrictas prácticas higiénicas. Es imprescindible que tenga las manos siempre limpias, que las lave cada vez que haga falta y siempre que haga uso del servicio.
Es muy importante hacer la limpieza de la cocina diariamente, como mínimo. Tener especial cuidado en almacenar la basura en recipientes lisos, lavables y cerrados y que estos no se encuentren cerca de los alimentos.

8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía.
No hay que olvidar que los animales pueden ser portadores de gérmenes patógenos y parásitos que originan enfermedades de transmisión alimentaria.

9. Utilizar exclusivamente agua potable.
El agua potable no es sólo imprescindible para beber, sino también para preparar los alimentos. Debe tener exclusivamente estos dos orígenes: aguas envasadas o aguas de la red pública de distribución en la población. No se debe beber ni usar agua procedente de pozos que no esté potabilizada.

10. No consumir alimentos perecederos que estén expuesto a temperatura ambiente.
En bares, cafeterías, restaurantes, etc., todos los alimentos deben estar protegidos por vitrinas y conservados en condiciones sanitarias adecuadas. Deben estar refrigerados siempre que sea preciso. Estas medidas deben ser exigidas por el consumidor, y cuando se observe que no se cumplen, los alimentos deben ser rechazados.