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Consejos para reconocer el azúcar añadido a los alimentos

Dña. Pilar Puértolas Barrado, nutricionista Grupo Virtus.

En estos momentos, se habla mucho de la importancia de llevar una alimentación saludable y evitar los azúcares innecesarios de los alimentos. Para entender mejor estas recomendaciones es necesario saber identificarlo bien.

Los carbohidratos son fundamentales en nuestra alimentación ya que son una de las fuentes principales de energía. En este sentido, se pueden encontrar dos tipos de hidratos de carbono en la dieta: los naturales y los añadidos. ¿En qué consiste cada tipo?

Los naturales o intrínsecos son los que forman parte del alimento junto con otros nutrientes y no han sido incorporados de manera voluntaria. Alimentos como las frutas, cereales, verduras, legumbres y lácteos los contienen. Es importante tener en cuenta que a estos también se les denomina carbohidratos, sin embargo, no deben desaparecer de nuestra alimentación.

Los que se añaden a los alimentos voluntariamente son a los que comúnmente se los denomina azúcares. Son estos “azúcares añadidos” los que se deben evitar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta reducida de azúcares a lo largo de toda la vida con un consumo inferior al 10% de la ingesta calórica diaria, aunque reducirla hasta el 5% produciría beneficios adicionales para la salud. Lo que equivale a unos 25 gramos al día para los adultos con un índice de masa corporal normal o unas 6 cucharadas de postre, para uno consumo de unas 2000 Kcal. Esto se aplica a todos los monosacáridos (como glucosa y fructosa) y disacáridos (como sacarosa o azúcar de mesa) que son añadidos a los alimentos por los fabricantes, cocineros o consumidores, así como a los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de fruta. Las directrices no se refieren a los azúcares de las frutas frescas y verduras o los azúcares presentes de forma natural en la leche.

Si consumimos alimentos con muchos azúcares consumimos calorías, pero con escaso valor nutritivo lo que puede derivar en una desnutrición unida a sobrepeso u obesidad, aumento de los triglicéridos (grasa) lo que hace aumentar el riesgo cardiovascular, alteraciones hepáticas, desórdenes del comportamiento, diabetes, hiperlipidemia y la presencia de caries.

Por ejemplo, cuando añadimos azúcar a un café, a un yogur o a un postre casero somos conscientes de la cantidad que ponemos. El problema aparece cuando se consumen alimentos procesados ya que, al tener diferentes denominaciones, es muy difícil identificar estos azúcares.

Los azúcares se suelen incorporar para obtener un determinado color (como es el “caramelizado o tostado”), como conservante, para modificar la textura ya que proporciona volumen, necesarios en el proceso de fermentación y, por supuesto, para aportar sabor. Por ello, los azúcares añadidos se encuentran, aparte de en los dulces, en muchísimos otros productos como el pan, el tomate en conserva, los purés de verduras, bebidas vegetales, salsas y aliños como la de soja o el de módena, pizzas, sándwiches envasados, bebidas energéticas, agua con sabor, bebidas con té ya preparadas y envasadas, en los sazonadores para fajitas, jamón york o el queso. Pero eso no es todo, por ejemplo, bebidas que comúnmente asociamos a “saludable” como el Aloe vera también pueden llevar azúcar, e incluso en la cerveza y vino podemos encontrarlo.

Consejos para identificar el azúcar
Para reconocer el azúcar en los alimentos procesados es necesario fijarse en la tabla de información nutricional, en concreto en la parte de hidratos de carbono donde pone azúcares, así como en la lista de ingredientes. Pero hay que prestar especial atención ya que el azúcar añadido puede encontrase oculto bajo otras denominaciones.

Los siguientes términos son azúcares:

  • Ingredientes que terminan en –osa: glucosa, maltosa, sacarosa…
  • Siropes y jarabes: ágave, arce o maple, maíz, caña, ceratonia siliqua, panqueque…
  • Dextrinas y maltodextrinas.
  • Azúcar de: caña, invertido, malta, coco, glass.
  • Edulcorante de fructosa, fructosa líquida.
  • Dextrosa anhidra y cristalina.
  • Melaza.
  • Miel.
  • Panela.
  • Almidón de: maíz, hidrolizado.
  • Jugos concentrados y néctares de frutas.
  • Caramelo.
  • Cristales de: jugo de caña y florida.
  • Malta de cebada.

Por todo ello, es necesario reducir el consumo de azúcares en la dieta. Para ello, desde el equipo de nutrición de Grupo Virtus recomendamos:

  • Beber agua o bebidas aromatizadas con trozos de fruta natural en lugar de refrescos o bebidas energéticas.
  • Comer la fruta entera en lugar de zumos.
  • Evitar los cereales azucarados y glaseados en el desayuno. La alternativa más saludable es elegir aquellos sin azúcar añadido.
  • Elegir fruta para el postre
  • Consumir alimentos frescos y naturales en lugar de procesados.

El cuarteto de la felicidad

Mi madre siempre dice que llegué a este mundo pataleando y gritando, y no he parado de moverme desde entonces. Me llamo Anna Pérez Márquez y soy una apasionada del deporte. Llevo más de 20 años dedicada al mundo de la actividad física tanto profesionalmente como en mi vida personal, los beneficios que aporta tanto a nivel físico como emocional ha convertido el deporte en mi forma de vida.
Siempre he sentido una gran inquietud por el autoconocimiento, lo que me llevó a explorar el mundo del crecimiento personal. He trabajado un amplio abanico de técnicas relacionadas con la salud mental y espiritual, lo que me permite complementar mis entrenamientos con un acompañamiento emocional y de coaching vital.
La vida es movimiento y sin movimiento no hay vida. Por desgracia, en una sociedad cada vez más sedentaria la salud de las personas se resiente debido a la falta de actividad. La clave para mantener una vida saludable y algo que intento llevar a cabo con mis clientes es prevenir el deterioro de su salud antes de que sea demasiado tarde.
Cuando introduces el deporte en tu vida, tus prioridades cambian; te alimentas de manera más saludable, te relacionas con gente activa como tú, acabas tu día más satisfecho y en consecuencia, te encuentras mejor. Todo ello hace crecer tu seguridad ante la vida, tu energía y tu estado de ánimo. Porque cuando hacemos deporte, además de mover nuestro cuerpo, agitamos las emociones. Es ahí donde reside el secreto del bienestar: “El cuarteto de la felicidad”.
Dopamina, serotonina, endorfinas y oxitocina. Cuatro químicos que tu cerebro segrega cada vez que te pones en marcha y que tienen la función de elevar tu energía, haciendo que te sientas mejor.


Descubrir esto es lo que me empujó a formarme en inteligencia emocional y coaching. Quería poder compartir aquello que me había ayudado y acompañar a todo aquel que quisiera a integrar hábitos saludables en su vida. Así nació el Método Smiles, un tipo de emotional training y todo un estilo de vida basado en cuatro pilares básicos para envejecer sin sentirte viejo, con la mejor calidad de vida y sin perder la sonrisa. Y, como en una mesa sostenida por sus patas, los cuatro pilares del método tienen que estar igual de fuertes y equilibrados

  1. Condición física
    “No importa cuán despacio vayas mientras sigas en constante movimiento”. Confucio
    La condición física es el estado de forma en el que se encuentra una persona y que le permite realizar cualquier actividad de la vida diaria. Puedes conseguir grandes resultados trabajando fuerza, movilidad y resistencia sin necesidad de largas sesiones (sólo 5 entrenamientos por semana de menos de una hora). Combinando ejercicios interválicos de alta intensidad (hit, Tábata, AMRAP, EMOM…), sesiones de movilidad articular, tonificación, trabajo cardiovascular, resistencia, series de fuerza y resistencia, entre otros, para una mayor eficacia y diversión, conseguimos la condición física óptima para nuestro rango de edad.
  2. Conciencia corporal
    “Los hábitos incorrectos en el día a día son los responsables de la mayoría de las enfermedades”. Joseph Pilates
    La mayoría de lesiones y patologías están provocadas por vicios adquiridos con el tiempo y la vida que llevamos. Es primordial ser consciente de nuestro movimiento corporal y nuestros hábitos para poder mejorar. Por ejemplo, una incorrecta respiración puede generar tensión muscular y causar contracturas o malestar corporal crónico. Por ello es importante prevenir ese dolor, lesiones y vicios que nos incapacitan hacia el bienestar corporal.
    El Método Smiles trabaja la respiración, la flexibilidad y la postura. A través de sesiones de meditación, yoga y pilates conseguiremos mejorar nuestra conciencia corporal y evitar lesiones.
  3. Hábitos saludables
    “Una buena risa, un sueño prolongado y una dieta adecuada son las mejores curas en el libro del médico”. Huangdi Neijing
    Cuando se habla de hábitos saludables, la gente suele tener en cuenta sólo dos aspectos en su vida: alimentación y ejercicio diario. Pero hay muchas más cosas que influyen en nuestra salud. Es necesario hacer hincapié, en los siguientes hábitos necesarios para llevar una vida saludable: alimentación, descanso, relaciones personales y gestión del estrés/ansiedad.
    Al incorporar nuevos hábitos a nuestro día a día se consigue corregir las deficiencias y el reto está en hacerlo sin interferir demasiado en nuestra jornada habitual.
  4. Autoconocimiento
    “Un exterior saludable comienza en tu interior.” Robert Urich
    Conocerse es la clave para estar en paz con uno mismo. Debemos saber qué es lo que queremos en la vida, quiénes somos, y a dónde queremos llegar. Este es el pilar principal del emotional training.
    Gracias al coaching y la inteligencia emocional puedo ayudar a mis clientes a ser la mejor versión de sí mismos. No hay nada que me gratifique más que ayudar a una persona a descubrir todo su potencial.

A lo largo de mi carrera me he dado cuenta de que la mayoría de la gente sólo le da importancia a la salud cuando le falta. ¿No sería más lógico empezar a dársela cuando aún disponemos de ella? ¡Ponte las pilas! Te invito a empezar a cuidarte desde hoy para preocuparte menos mañana.


Descubre más sobre Anna Pérez Márquez (Annita.Smiles) en el segundo capítulo de House of Suunto.

Fatiga pandémica: la pandemia silenciosa

Luis Herrera, director médico de Schwabe Farma Ibérica.

Hace ya casi un año, el 15 de marzo de 2020, que comenzó la pandemia mundial provocada por la Covid-19, en la que el mundo se paralizó por completo y entramos en el denominado “estado de alarma”, que nos ha obligado a recluirnos en casa muchos meses. Entonces no imaginábamos que esta situación iba a cambiar muchos hábitos de nuestra rutina diaria. De una forma casi precipitada tuvimos que aprender a trabajar desde casa, desplazar nuestra vida laboral a nuestro espacio familiar y personal, y conciliar trabajo, hijos, espacio personal y vida social en un único lugar, nuestros hogares.

Las consecuencias de esta situación tan atípica eran imprevisibles en aquel momento, pero ahora los datos son claros, el 60% de la población europea está sufriendo ya las consecuencias psicológicas de llevar tantos meses trabajando en casa. Solo en España, detectamos que el 40% de las personas presenta síntomas graves o moderados de depresión, estos síntomas pueden ser la falta de interés en actividades con las que antes se disfrutaba, tristeza, desesperanza o desmotivación en el ámbito laboral, según un estudio elaborado por el Consejo General de la Psicología de España y Sonae Sierra.

Todo esto se ve reflejado en nuestro trabajo diario. El estudio COVID-19 Global Impact, realizado por Cigna, muestra cómo la pandemia está aumentando el estrés laboral desde que comenzó el teletrabajo. El 74% de los empleados españoles afirman vivir inmersos en una cultura “always on”, es decir, siempre conectados al trabajo y a la oficina, aunque no estén presencialmente en ellas. Es un 10% más si lo comparamos con los resultados obtenidos por este mismo estudio a comienzos de año y un 7% por encima de los datos de abril.

El estrés es un mecanismo de defensa que nos prepara para enfrentarnos a una amenaza real, algo que en su esencia es beneficioso, cuando se mantiene en el tiempo acaba por producir efectos negativos en nuestro organismo. Algo similar ocurre con la ansiedad, en este caso, el concepto no hace referencia a una situación real, sino a la anticipación de esta circunstancia, pero igualmente nos prepara frente a una amenaza, de forma que siendo una reacción natural, cuando esta reacción es desproporcionada ante una situación que en otras personas no la desencadena, estaríamos ante una ansiedad patológica. Con la pandemia y el teletrabajo se han disparado las cifras de pacientes con estrés y ansiedad, lo que  está provocando consecuencias negativas en la población, de hecho, la OMS ya ha catalogado esta patología con el nombre de “Fatiga Pandémica”.

Y es que, pese a que el teletrabajo ha traído consigo numerosas ventajas, también está acarreando numerosos problemas psicológicos, como muestran los datos. Los síntomas más comunes de esta “fatiga pandémica” son una mezcla de hartazgo, desesperanza y desilusión, que pueden llevar a situaciones de ansiedad mantenida  con síntomas como  pensamientos recurrentes, dificultad para concentrarse, problemas de sueño o irritabilidad en ocasiones acompañados también de molestias físicas como dolores de cabeza o espalda, trastornos digestivos, palpitaciones, sensación de falta de aire… Todos estos síntomas se ven aumentados por el sentimiento de soledad que manifiestan los trabajadores, y es que en muchos casos  hace ya más de un año que no mantienen relaciones personales con sus compañeros y tan solo se relacionan con sus dispositivos electrónicos, e incluso viven solos y no tienen relaciones familiares cercanas. Ante esta situación tan anómala, lo lógico es sentirse inseguro, y cuando no se ve una forma de hacer planes a futuro, afloran la desesperanza y la impotencia. El teletrabajo en sí mismo no es problemático, a no ser que este sea impuesto, y no se sepa cuándo terminará, porque imposibilita planear la vida en general, y la indecisión, en este caso y en tantos ámbitos de la vida, termina por generar ansiedad, una pandemia silenciosa que está causando graves consecuencias y haciendo mella en la población mundial.

Ante el aumento descontrolado de la ansiedad en la población, se vuelve más necesario el diagnóstico precoz de esta patología para comenzar a tratarla de la forma más adecuada posible para disminuir el sufrimiento que produce en quien la padece. Es fundamental entender que esto no es un paréntesis en nuestra vida laboral, es un cambio que ha llegado para quedarse, y por tanto conviene evitar la nostalgia y la espera pasiva. Quizá lo mejor que podemos hacer es tomar las riendas de nuestras circunstancias actuales y ser capaces de salir adelante, porque la vida continua y los proyectos personales (estudiar un máster, hacer un curso, pensar en otras alternativas laborales) ayudan a continuar, no debemos aplazarlos sino entender una nueva forma de afrontarlos.

Además, es fundamental mantener una dieta sana y equilibrada, dormir bien y practicar deportes que nos ayuden a diluir tensiones. En el caso de que esta ansiedad que sentimos vaya descontroladamente a más y los síntomas se agraven, no debemos menospreciar esta enfermedad, tenemos que ponernos en manos de un especialista y recurrir a medicamentos que nos ayuden a superar la situación.

Ante los preocupantes datos sobre salud mental que estamos observando, se vuelve más importante que nunca prestar atención a los síntomas de esta pandemia silenciosa, la ansiedad, que día a día se apodera de la calidad de vida de muchos pacientes.

La obesidad, una tendencia al alza en España

El exceso de peso en España aumenta desde que existen registros. La progresión de las prevalencias de sobrepeso, obesidad y obesidad mórbida entre 1987 y 2014 aumentó de forma continua cada año. Así, se estimaron 23.500.000 casos de sobrepeso en 2016. Con esta tendencia entre 2016 y 2030 aparecerán 3.100.000 nuevos casos de sobrepeso, es decir un incremento de un 16%, lo que conlleva un aumento en el sobrecoste sanitario.

La obesidad potencia las enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cánceres, mientras disminuye la calidad de vida. Lamentablemente, su prevalencia no solo crece en España, se produce a escala mundial. Ante esta situación los diferentes países buscan estrategias de actuación nutricional que frenen este crecimiento. Una de ellas es modificar los hábitos de consumo en la elección de los alimentos de la cesta de la compra hacia aquellos que son más saludables. Las recomendaciones en este ámbito se dirigen a privilegiar alimentos frescos como son las verduras, frutas, legumbres, pescados, carne, frutos secos y semillas. Pero el estilo de vida actual hace que cada vez se consuman más alimentos elaborados y envasados. Por ello, es importantísima la información que recibe el consumidor a través del envase y la que le damos los especialistas en nutrición, por ejemplo, en Grupo Virtus.

“El etiquetado” que aparece en los envases de alimentos está regulado. Si leyésemos con atención la lista de ingredientes y la tabla de información nutricional, esa información sería suficiente para elegir el producto más saludable. Sin embargo, la falta de tiempo, la falta de conocimiento o de formación del consumidor con respecto al etiquetado y la confusión que en algunos casos genera éste, provoca que la mayoría lo pasen por alto. Por ello era necesario resumir toda la información esencial del etiquetado en un esquema o logotipo que resultase más intuitivo o fácil al consumidor, en definitiva, Nutri-Score.

¿Qué es Nutri-Score?
Se trata de un logotipo que utiliza un algoritmo que valora las aportaciones nutricionales positivas y negativas por cada 100g de alimento y se le asigna un color y una letra dependiendo del resultado.

  • Aportaciones nutricionales positivas: fibra, proteína e ingredientes naturales como la fruta, verdura, legumbre, frutos secos, aceite de oliva, colza y nuez. Se corresponden con las letras A, B y el color verde (más intenso o apagado). En definitiva, los alimentos de mejor calidad nutricional.
  • Aportaciones nutricionales negativas: calorías, grasas saturadas, azúcar y sal. Se corresponden con las letras D, E y los colores naranja y rojo. Es decir, alimentos de baja calidad nutricional, por lo que su consumo debería ser esporádico.

A (Verde oscuro) = Excelente calidad nutricional
B (Verde clarito) = Buena calidad nutricional
C (Amarillo) = Calidad nutricional aceptable
D (Naranja) = Mala calidad nutricional
E (Rojo) = Muy mala calidad nutricional

¿Qué es más saludable, un tomate o una pizza? Probablemente todo el mundo responda que el tomate. Pero si planteamos la pregunta ¿Qué pizza es más saludable? Obtendríamos varías respuestas porque al consumidor le resulta difícil identificar la pizza más saludable. Por lo que Nutri-Score permite comparar:

  • Alimentos de la misma categoría, pero con diferente composición: por ejemplo, al comparar entre todos los tipos de galletas que existen en el mercado.
  • Alimentos de la misma categoría e igual nombre, pero de marca diferente: por ejemplo, entre las galletas digestive integrales con chocolate de diferentes marcas.
  • Alimentos en categorías diferentes pero consumidos en las mismas circunstancias: por ejemplo, para elegir un alimento para el desayuno podríamos comparar entre pan de molde, cereales, galletas, biscotes, etc.

Ahora que profundizas en el mundo del etiquetado de los productos, ten en cuenta que todo tiene limitaciones. Así, Nutri-Score no tiene en cuenta en su algoritmo los aditivos, pesticidas o grado de transformación del alimento. Incluir los aditivos sería un proceso muy complejo por la diversidad de estudios existentes con resultados diferentes. Por lo tanto, si nos encontráramos con 2 productos clasificados en la misma categoría, por ejemplo, la B (verde claro) el de elección sería aquel con menos aditivos.

Algunos aspectos negativos de este sistema son, por ejemplo, la comparación que se realiza entre la categoría obtenida por el aceite de oliva y un refresco sin cafeína y sin azúcares añadidos pero edulcorado, quedando mejor posicionado el refresco que el aceite de oliva. Ya está demostradísimo, con multitud de estudios, lo beneficioso del aceite de oliva para la salud, pero no hay que olvidar la recomendación de su consumo moderado por el alto contenido calórico al tratarse de una grasa. En este ejemplo es importante recordar que este logotipo nos permite comparar productos que, aunque sean de diferentes categorías tengan un mismo fin. La persona que quiere comprar un producto graso para cocinar o aliñar una ensalada no va a compararlo con un refresco, lo comparará con, por ejemplo, aceite de coco y mantequilla, siendo el aceite de oliva el que mejor posicionado está en el semáforo. Mientras que si lo que desea es adquirir un refresco comparará entre las bebidas, encontrando que el agua está incluida en la categoría A y los refrescos normales azucarados en la E, por lo tanto, será mejor elección, evidentemente el agua y a continuación el refresco con cero azúcares añadidos.

Así que, por ahora, Nurti-Score es el único logotipo de estas características que ha seguido todas las etapas de validación impuestas por la Organización Mundial de la Salud. Lo validan más de cuarenta publicaciones científicas, que ha sido aprobado por la Agencia de Seguridad Alimentaría, por Comités de expertos en Nutrición y por Asociaciones Científicas y de Consumidores. Si quieres profundizar en el mundo del etiquetado, el equipo de nutrición de Grupo Virtus te espera para poder mejorar tu alimentación y combatir la obesidad. Y recuerda que los alimentos más saludables son los naturales y frescos y estos son los que debemos priorizar.

Por Dña. Pilar Puértolas Barrado, nutricionista en Centro Médico Complutense (Grupo Virtus)

La pirámide de la salud estética

Dr. Francisco Gómez Bravo.

Cada vez más existe un trasvase de expectativas de resultados a la hora de someterse a un procedimiento estético y esto se debe, en gran parte, a que los pacientes no tienen clara qué fórmula de tratamiento es la más adecuada para ellos o más bien, para alcanzar los resultados que desean. Para evitar que esto suceda, es clave entender los 3 niveles de opciones de tratamiento en los que está dividida la pirámide de la salud-estética, cada uno de los cuales representa los distintos tipos de cuidados suministrados por las distintas tipologías de profesionales/especialistas:

a) La base de la pirámide sería el nivel más amplio: el suministrado por esteticistas, fisioterapeutas, nutricionistas, estilistas, fitness trainers, entre otros.

b) El segundo nivel sería el que llevan a cabo dermatólogos cosméticos, médicos estéticos, odontólogos especializados en estética dental.

c) Finalmente, el tercer nivel de la pirámide correspondería a los cirujanos plásticos.

Pero, ¿qué papel ocupan y qué expectativas reales de resultados podemos atribuir a los 3 niveles de cuidados estéticos? El esquema de la salud-estética en forma de pirámide puede ofrecer una visión clarificadora sobre la materia.

Existe la tendencia creciente a prestar una mayor atención a los llamados procedimientos no invasivos. Un hecho que resulta lógico, pues lo natural es tratar de evitar el paso por quirófano. De esta forma, de unos años a esta parte, muchos pacientes y médicos –cirujanos plásticos incluidos- se han volcado en las llamadas “técnicas mínimamente invasivas”. Un fenómeno con variadas y comprensibles razones: en primer lugar, son tratamientos más asequibles económicamente que la cirugía, hay mayor número de profesionales capaces de suministrarlos, los pacientes tienen mayor información sobre ellos a través de las revistas y webs, programas de TV y radio, publicidad, pues son los tratamientos “de moda”; y, además, implican menor nivel de riesgo y menos tiempo de recuperación post tratamiento.

El problema para el paciente surge cuando percibe estas técnicas como sustitutos de la cirugía plástica. De todo esto deriva otro fenómeno creciente y preocupante: el dramático aumento de pacientes “sobretratados” a través de procedimientos estéticos mínimamente invasivos: rellenos excesivos, rostros inexpresivos, paralizados por el bótox, o pacientes con claros estigmas de haberse sometido a algún tratamiento estético. Y he aquí el objetivo último de esta pirámide: facilitar a los pacientes la comprensión del proceso de decisión que deben llevar a cabo a la hora de elegir un procedimiento para modificar/mejorar/recuperar su aspecto.

La construcción en forma de pirámide se ha empleado como fórmula de representar que no existen procedimientos correctos o incorrectos, pero sí que cada uno tiene sus propias ventajas y desventajas. A la hora de optar por un tipo u otro de cuidados siempre hay 5 factores involucrados en la elección del tratamiento: nivel de resultados, duración de los mismos, tiempo de recuperación, riesgo y cualificación profesional.

Tampoco aquí se puede hablar de un elemento más importante que otro a la hora de seleccionar un tratamiento. Así, aunque a todos nos gustaría oír y creer que es posible obtener grandes resultados estéticos de forma fácil, rápida, sin dolor, sin cirugía, sin riesgos, nuestra verdadera obligación ética (la de todos los profesionales de la estética) es hacer ver a los pacientes que para obtener “grandes” resultados a menudo son necesarias “grandes” soluciones e informarles de los verdaderos beneficios y riesgos que pueden esperar de las distintas opciones de tratamiento, cirugía incluida.

Lamentablemente sigue resultando en ciertos casos comprensible el que se equiparen los resultados de ciertas técnicas no quirúrgicas con los de algunos procedimientos quirúrgicos ya que persisten (en el recuerdo y en la práctica) multitud de técnicas quirúrgicas poco resolutivas y no avanzadas: que no ofrecen ventajas diferenciales reales a nivel de resultados. Es ahí donde entra en juego lo que ya se conoce como Cirugía Plástica Avanzada, moderna o de nueva generación: una nueva corriente quirúrgica que, lejos de apoyarse en destacar como ventaja la mínima invasión (para eso está la medicina estética) se ‘atreve’ a plantear procedimientos cada vez más complejos técnicamente pero que, gracias precisamente a su complejidad, aportan un nivel de resultados capaz de marcar la diferencia: resultados muy naturales, absolutamente alejados del ‘look operado’ y que no se fijan sólo en la estética sino que ponen al mismo nivel el respetar la función. Como fórmula situada en el ‘pico’ o ‘cumbre’ de la pirámide, la cirugía plástica avanzada es, por expresarlo de algún modo, una solución estética a la que se debe recurrir en los casos en que un nivel máximo de resultados sea la prioridad.  Esto implicará lógicamente asumir ciertos riesgos, a veces con mayores tiempos de recuperación, por lo que la titulación, preparación y experiencia del profesional concreto que lleve a cabo el procedimiento adquiere sin duda una mayor relevancia.

Retina

Una investigación muestra varios modelos biológicos en los que el plasma rico en factores de crecimiento (PRGF) estimula los sistemas antioxidantes más importantes que se encuentran en nuestras células.

El plasma rico en factores de crecimiento podría proteger a la retina contra enfermedades neurodegenerativas como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

El hallazgo ha sido publicado en la prestigiosa revista International Journal of Molecular Sciences por el grupo de Neurobiología de la Retina de la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO) del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV) de Oviedo.

La investigación ha sometido a los tejidos a una exposición de luz azul, tras la que han tratado a las células con plasma rico en factores de crecimiento. Mediante el análisis de diversas técnicas, y apoyado por los resultados, se ha llegado a la conclusión de que este plasma podría ser utilizado como tratamiento para reducir el efecto nocivo producido por agentes oxidantes, estimulando el propio sistema de defensa del cuerpo.

El estrés oxidativo producido tanto por los factores endógenos como la edad o la predisposición genética, sumado a los factores exógenos como el estilo de vida, el tabaquismo o la obesidad están implicados en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Además, otros elementos como la luz visible de longitud de onda corta, podrían suponer un riesgo añadido. Estos factores, junto con la ausencia de tratamientos efectivos para algunas de las formas de estas degeneraciones, hacen que sea de máxima prioridad encontrar un tratamiento que ayude a mejorar el pronóstico de los pacientes. Seguro.

Se abren los quirófanos, volvemos al hospital

Desde que el 14 de marzo se decretase el Estado de Alarma en nuestro país, Quirónsalud Andalucía se ha unido al resto del Sistema Nacional de Salud dedicando gran parte de sus recursos y esfuerzos a prestar asistencia de urgencia y hospitalaria a todos aquellos pacientes con sintomatología Covid-19.

Tras dos meses confinados en nuestros hogares, los hospitales de Quirónsalud retoman de manera progresiva la actividad asistencial, para lo que se están extremando las medidas de seguridad, con el fin de ofrecer la mejor asistencia con las mayores garantías tanto para profesionales como para pacientes, siguiendo las normas y recomendaciones de las autoridades sanitarias.

Entre las medidas puestas en marcha en los diferentes hospitales del grupo en Andalucía se encuentran el uso de mascarilla durante la estancia de pacientes en el centro, la higiene de manos con gel hidroalcohólico y la distancia de seguridad en todas las áreas. Además, las consultas externas presenciales se alternan con consultas no presenciales, a través de llamada telefónica o videollamada, con el fin de reducir el número de personas en las salas de espera.

Junto con las medidas mencionadas, se han establecido otras acciones encaminadas a reforzar los protocolos de seguridad. El personal de admisión entregará una mascarilla quirúrgica a todos los pacientes que acudan a los hospitales (en caso de que no posean una) y se han incrementado los controles diarios de higienización y limpieza en todas las instalaciones tanto en áreas de confluencia pública como en las zonas de uso restringido solo a personal del hospital.

Hospital Quirónsalud Córdoba.

El Hospital Quirónsalud Córdoba ofrece la posibilidad de realizar consultas telefónicas y a través de videollamada, de esta manera los pacientes que lo deseen pueden ser atendidos sin necesidad de desplazamiento. Para los que se decidan por las consultas presenciales, el centro ha distanciado el tiempo entre pacientes para reducir la concentración de personas en las salas de espera.

En el Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar se ha estipulado la realización de tests Covid-19 a todo el personal sanitario para poder identificar a diagnósticos positivos y activar de inmediato el procedimiento de control pertinente.

Por su parte, el inicio de esta nueva fase de reactivación de consultas del Hospital Quirónsalud Marbella viene avalado por la tendencia detectada en el servicio de Medicina Interna, uno de los departamentos de mayor actividad durante el periodo álgido de la pandemia. “Después de unas semanas muy difíciles, donde hemos atendido pacientes ingresados con enfermedad grave por coronavirus y a otros muchos más leves de forma ambulatoria, hemos entrado en un período donde el número de pacientes atendidos es ya muy pequeño”, explica el Jefe de Servicio de Medicina Interna, el doctor Javier Moreno.

El especialista del hospital marbellí advierte de que el retraso en las revisiones puede ser origen de graves consecuencias para la salud: “No podemos permitir que por miedos injustificados retrasemos la atención de otras enfermedades que pueden ser tanto o más agresivas que el propio coronavirus”.

En estos momentos, indica Eduardo Espinosa, Director Médico y jefe de Cirugía de Quirónsalud Huelva, “hay patologías que se han seguido produciendo en casa y que, por miedo a contagios, durante la pandemia, los pacientes no han acudido a los centros hospitalarios, produciendo en algunos casos daños irreversibles. Este es el caso de pacientes cardiacos o neurológicos”.

Finalmente, los profesionales de Quirónsalud Andalucía recuerdan a los pacientes que todos los centros han sido sometidos a unas estrictas medidas de desinfección siguiendo unos protocolos de limpieza exhaustiva para garantizar la seguridad de todos los usuarios. Los pacientes deben tener claro y estar seguros de que, si tienen algún proceso grave, tienen que acudir a urgencias. Es lo que hay. Seguro.

El virus de todos

La sanidad privada está remando en el actual tsunami sanitario como le concierne a un sector entregado con la salud. Cumpliendo un papel clave como lo es el del sector público. Tiene su reflejo en la habilitación de nuevas unidades, la ampliación de áreas, la inversión en tecnología, diagnóstico y en la contratación de sanitarios.

“Es impactante el esfuerzo para controlar la pandemia de empresas farmacéuticas, compañías tecnológicas, grupos hospitalarios y otras entidades sanitarias que trabajan para frenar la enfermedad desde el inicio de la crisis, con total compromiso y dedicación”, asegura Marta Villanueva de IDIS.

Desde el comienzo de la crisis, quedó clara la necesidad de recursos para vencerla, sin poner el foco en si eran de titularidad pública o privada. “La falsa dialéctica de enfrentar a la sanidad pública con la privada, no resultaba de utilidad. Era preciso superar esa trampa ideológica para poner el potencial al servicio de un único objetivo: atajar la expansión del virus y ofrecer la mejor atención a quienes enfermaran”,  declara la presidenta Díaz Ayuso.

La suma de los hospitales privados españoles está contribuyendo a la mejora de la atención sanitaria. “En España el 30 por ciento de las urgencias que se hacen en el sector privado son susceptibles de poder estar contagiados de la enfermedad”, añade el doctor Juan Abarca de IDIS.

Las acciones hablan por si solas, y han demostrado que la sanidad privada tiene un papel imprescindible para la sostenibilidad del sistema global. Es lo que hay.  Seguro.

Reumáticas y Covid-19

La Sociedad Española de Reumatología (SER) acaba de establecer un sistema para la recopilación de datos sobre la infección por SARS-Cov-2 en pacientes con enfermedades reumáticas inmunomediadas.

Las enfermedades reumáticas son aquellas que afectan a las articulaciones, los músculos, los huesos o los tendones, así como a otras estructuras del aparato locomotor. La artritis reumatoide, la espondiloartritis axial no radiográfica, la artrosis, el lupus eritematoso sistémico, la artritis psoriásica o el síndrome de Sjörgren son algunas de las más importantes.

Cada vez son más los artículos científicos que sugieren que la infección causada por este nuevo coronavirus, además de inducir una neumonía, produce una desregulación inmunológica.
El Dr. José María Álvaro-Gracia, presidente electo de la SER y jefe del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, afirma que “algunos estudios publicados con riesgo alto de sesgos plantean la posibilidad de que varios de los tratamientos que reciben los pacientes con enfermedades reumáticas tengan efecto protector sobre el desarrollo de la enfermedad (antimaláricos) o sobre su evolución a formas graves (Inhibidores de IL-6 o IL-1, jakinibs, anticalcineurínicos). Esto es algo que se está investigando pero todavía no se ha establecido una evidencia científica, de manera que, el uso de estos medicamentos solo debe plantearse de acuerdo con las recomendaciones de las autoridades sanitarias y dentro de los protocolos consensuados en los centros”.

De momento no se ha descrito que los pacientes con enfermedades reumáticas que reciben tratamientos biológicos o con fármacos inmunosupresores sean un grupo de riesgo.

Diabetes y COVID-19, ¿qué debemos tener en cuenta?

Dra. Elena Atienza.

La infección por COVID-19 presenta síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria, cansancio, dolores musculares y pérdida de olfato. Existe una parte de la población considerada de riesgo, aquí se encuentran personas con alguna patología previa, como diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedad pulmonar, inmunodepresión, o patología cardiovascular.

La diabetes es una patología de riesgo porque la resistencia periférica a la insulina y la posible obesidad asociada, generan un estado inflamatorio que hace que el sistema inmune pueda verse comprometido, lo que dificultaría la lucha contra el virus y conduciría a un periodo de recuperación más largo. Además, las fluctuaciones de glucosa en sangre y las posibles complicaciones de la diabetes, hacen más difícil el tratamiento de la infección.

Recomendaciones para personas con diabetes y sus convivientes
Es fundamental mantener el mejor control metabólico posible y comer de forma saludable, de este modo estaremos mejor preparados ante un posible proceso infeccioso. Es muy importante extremar las precauciones destinadas a la población general, como lavarse bien las manos con agua y jabón regularmente, evitar tocarse la cara (ojos, nariz y boca), limpiar y desinfectar cualquier superficie que se toque con frecuencia, no compartir alimentos, vasos, toallas, pañuelos, etc., evitar el contacto con personas que padecen síntomas, quedarse en casa (en la medida de lo posible) y mantener la actividad física en el domicilio al menos tres horas semanales.

Es importante combinar ejercicios tipo aeróbico (caminar, bicicleta estática) con ejercicios de fuerza (pesas, goma elástica).

Recomendaciones en personas con diabetes y sin síntomas de COVID-19
• Es muy importante continuar tomando los medicamentos recetados.
• Siempre que sea posible, disponer de la medicación para la diabetes al menos para 14 días. Muchas farmacias están llevando los medicamentos a domicilio para personas que no pueden o no deben salir de casa.
• De cara a una posible enfermedad, asegurarse de tener todos los datos de contacto relevantes a mano en caso de que sean necesarios.
• Prestar especial atención al control de glucosa.
• En el caso de presentar hipoglucemias, asegurarse de tener a mano todo lo necesario para poder corregirlas de forma adecuada.
• Si la persona viviese sola, es necesario que alguien cercano sepa que tiene diabetes y que esté pendiente, ya que puede necesitar asistencia si se enferma.

Recomendaciones en personas con diabetes y que inician síntomas de COVID-19
Si se presentan síntomas de infección respiratoria (fiebre, tos, dificultad para respirar o pitos), especialmente si se cree que haya podido haber exposición a COVID-19, llamar a los teléfonos habilitados y contactar con un profesional de la salud. Es importante indicar al profesional el tratamiento completo que está tomando, para que puedan hacer cambios en la medicación si fuese necesario. El profesional indicará las pautas a seguir en cada caso. Si no se consigue contactar telefónicamente con los teléfonos habilitados, debe desplazarse a un centro sanitario si se presenta alguno de los siguientes casos.
• Dificultad respiratoria o sibilancias (pitos).
• Vómitos repetidos (con intolerancia a vía oral tanto de alimentos como de líquidos durante más de seis horas), por peligro de deshidratación.
• Si hiperglucemia mayor de 250 mg/dl durante más de 24 horas.
• En caso de diabetes tipo 1, si se desarrollan síntomas indicativos de cetoacidosis (glucemia elevada junto a náuseas, vómitos, dolor abdominal), o presencia de cuerpos cetónicos (cetonemia capilar ≥ 1.5 o cetonuria).

Recomendaciones para personas con síntomas, que están siendo tratadas en domicilio
Incluso cuando los niveles de azúcar en la sangre permanezcan en rango, es importante tomar los medicamentos habituales de la diabetes. Deben suspenderse los glucosúricos (canaglifozina, dapaglifozina o empaglifozina) hasta que se resuelva el cuadro infeccioso agudo. El tratamiento con insulina nunca debe suspenderse, pero si se reduce la ingesta de alimentos por inapetencia, puede ser necesario reducir la dosis para reducir también el riesgo de hipoglucemias. Lo mismo ocurrirá con las sulfonilureas. El médico responsable indicará como ajustar la medicación en cada caso.

Si el tratamiento incluye autocontroles de glucemia capilar, se realizarán éstos al menos antes de desayuno, comida, cena y al acostarse. También se pueden hacer 2 horas tras las comidas para un mayor control.

Beber líquido extra (120 a 180 ml cada media hora para prevenir la deshidratación) y comer lo mejor posible para estar bien nutridos.

Controlar la temperatura dos veces al día. Si se presenta fiebre, se pueden tomar antitérmicos como el paracetamol.

Actividad física en personas con diabetes
El confinamiento domiciliario puede conllevar la reducción de la actividad física recomendada como parte del tratamiento de la diabetes, lo que ha generado inquietud en muchos pacientes.

Lo fundamental para las personas con diabetes es permanecer en sus domicilios y esto debe prevalecer sobre otras recomendaciones. Sin embargo, es necesario mantenerse activos, realizando dentro de lo posible ejercicio en el propio domicilio.

Se deberá evitar estar tumbado o sentado durante largos periodos de tiempo. Por ello, se recomienda levantarse al menos cada dos horas, estando de pie el máximo tiempo posible, preferentemente en movimiento, evitando siempre sensaciones de dolor o inestabilidad.

Se pueden realizar ejercicios musculares simples, utilizando el propio peso corporal o pequeños pesos (paquetes de alimentos o botellas de líquido, de diferentes pesos, adaptándose a la fuerza de cada persona).

También existen ejercicios respiratorios que podemos realizar para fortalecer la musculatura respiratoria y estimular la ventilación pulmonar. Por ejemplo, inspirar y espirar lenta y profundamente, soplar con fuerza, inflar globos o guantes de goma o empañar un espejo con la boca abierta. Se puede mantener la flexibilidad con ejercicios de estiramiento de entre 15-30 segundos.

Más información
Dra. Elena Atienza, especialista en Endocrinología y Nutrición en Centro Médico Complutense (Grupo Virtus). Para más información y dudas, puede contactar con Grupo Virtus, en el teléfono 918 82 01 89.