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Consejos para reconocer el azúcar añadido a los alimentos

Dña. Pilar Puértolas Barrado, nutricionista Grupo Virtus.

En estos momentos, se habla mucho de la importancia de llevar una alimentación saludable y evitar los azúcares innecesarios de los alimentos. Para entender mejor estas recomendaciones es necesario saber identificarlo bien.

Los carbohidratos son fundamentales en nuestra alimentación ya que son una de las fuentes principales de energía. En este sentido, se pueden encontrar dos tipos de hidratos de carbono en la dieta: los naturales y los añadidos. ¿En qué consiste cada tipo?

Los naturales o intrínsecos son los que forman parte del alimento junto con otros nutrientes y no han sido incorporados de manera voluntaria. Alimentos como las frutas, cereales, verduras, legumbres y lácteos los contienen. Es importante tener en cuenta que a estos también se les denomina carbohidratos, sin embargo, no deben desaparecer de nuestra alimentación.

Los que se añaden a los alimentos voluntariamente son a los que comúnmente se los denomina azúcares. Son estos “azúcares añadidos” los que se deben evitar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta reducida de azúcares a lo largo de toda la vida con un consumo inferior al 10% de la ingesta calórica diaria, aunque reducirla hasta el 5% produciría beneficios adicionales para la salud. Lo que equivale a unos 25 gramos al día para los adultos con un índice de masa corporal normal o unas 6 cucharadas de postre, para uno consumo de unas 2000 Kcal. Esto se aplica a todos los monosacáridos (como glucosa y fructosa) y disacáridos (como sacarosa o azúcar de mesa) que son añadidos a los alimentos por los fabricantes, cocineros o consumidores, así como a los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de fruta. Las directrices no se refieren a los azúcares de las frutas frescas y verduras o los azúcares presentes de forma natural en la leche.

Si consumimos alimentos con muchos azúcares consumimos calorías, pero con escaso valor nutritivo lo que puede derivar en una desnutrición unida a sobrepeso u obesidad, aumento de los triglicéridos (grasa) lo que hace aumentar el riesgo cardiovascular, alteraciones hepáticas, desórdenes del comportamiento, diabetes, hiperlipidemia y la presencia de caries.

Por ejemplo, cuando añadimos azúcar a un café, a un yogur o a un postre casero somos conscientes de la cantidad que ponemos. El problema aparece cuando se consumen alimentos procesados ya que, al tener diferentes denominaciones, es muy difícil identificar estos azúcares.

Los azúcares se suelen incorporar para obtener un determinado color (como es el “caramelizado o tostado”), como conservante, para modificar la textura ya que proporciona volumen, necesarios en el proceso de fermentación y, por supuesto, para aportar sabor. Por ello, los azúcares añadidos se encuentran, aparte de en los dulces, en muchísimos otros productos como el pan, el tomate en conserva, los purés de verduras, bebidas vegetales, salsas y aliños como la de soja o el de módena, pizzas, sándwiches envasados, bebidas energéticas, agua con sabor, bebidas con té ya preparadas y envasadas, en los sazonadores para fajitas, jamón york o el queso. Pero eso no es todo, por ejemplo, bebidas que comúnmente asociamos a “saludable” como el Aloe vera también pueden llevar azúcar, e incluso en la cerveza y vino podemos encontrarlo.

Consejos para identificar el azúcar
Para reconocer el azúcar en los alimentos procesados es necesario fijarse en la tabla de información nutricional, en concreto en la parte de hidratos de carbono donde pone azúcares, así como en la lista de ingredientes. Pero hay que prestar especial atención ya que el azúcar añadido puede encontrase oculto bajo otras denominaciones.

Los siguientes términos son azúcares:

  • Ingredientes que terminan en –osa: glucosa, maltosa, sacarosa…
  • Siropes y jarabes: ágave, arce o maple, maíz, caña, ceratonia siliqua, panqueque…
  • Dextrinas y maltodextrinas.
  • Azúcar de: caña, invertido, malta, coco, glass.
  • Edulcorante de fructosa, fructosa líquida.
  • Dextrosa anhidra y cristalina.
  • Melaza.
  • Miel.
  • Panela.
  • Almidón de: maíz, hidrolizado.
  • Jugos concentrados y néctares de frutas.
  • Caramelo.
  • Cristales de: jugo de caña y florida.
  • Malta de cebada.

Por todo ello, es necesario reducir el consumo de azúcares en la dieta. Para ello, desde el equipo de nutrición de Grupo Virtus recomendamos:

  • Beber agua o bebidas aromatizadas con trozos de fruta natural en lugar de refrescos o bebidas energéticas.
  • Comer la fruta entera en lugar de zumos.
  • Evitar los cereales azucarados y glaseados en el desayuno. La alternativa más saludable es elegir aquellos sin azúcar añadido.
  • Elegir fruta para el postre
  • Consumir alimentos frescos y naturales en lugar de procesados.

El cuarteto de la felicidad

Mi madre siempre dice que llegué a este mundo pataleando y gritando, y no he parado de moverme desde entonces. Me llamo Anna Pérez Márquez y soy una apasionada del deporte. Llevo más de 20 años dedicada al mundo de la actividad física tanto profesionalmente como en mi vida personal, los beneficios que aporta tanto a nivel físico como emocional ha convertido el deporte en mi forma de vida.
Siempre he sentido una gran inquietud por el autoconocimiento, lo que me llevó a explorar el mundo del crecimiento personal. He trabajado un amplio abanico de técnicas relacionadas con la salud mental y espiritual, lo que me permite complementar mis entrenamientos con un acompañamiento emocional y de coaching vital.
La vida es movimiento y sin movimiento no hay vida. Por desgracia, en una sociedad cada vez más sedentaria la salud de las personas se resiente debido a la falta de actividad. La clave para mantener una vida saludable y algo que intento llevar a cabo con mis clientes es prevenir el deterioro de su salud antes de que sea demasiado tarde.
Cuando introduces el deporte en tu vida, tus prioridades cambian; te alimentas de manera más saludable, te relacionas con gente activa como tú, acabas tu día más satisfecho y en consecuencia, te encuentras mejor. Todo ello hace crecer tu seguridad ante la vida, tu energía y tu estado de ánimo. Porque cuando hacemos deporte, además de mover nuestro cuerpo, agitamos las emociones. Es ahí donde reside el secreto del bienestar: “El cuarteto de la felicidad”.
Dopamina, serotonina, endorfinas y oxitocina. Cuatro químicos que tu cerebro segrega cada vez que te pones en marcha y que tienen la función de elevar tu energía, haciendo que te sientas mejor.


Descubrir esto es lo que me empujó a formarme en inteligencia emocional y coaching. Quería poder compartir aquello que me había ayudado y acompañar a todo aquel que quisiera a integrar hábitos saludables en su vida. Así nació el Método Smiles, un tipo de emotional training y todo un estilo de vida basado en cuatro pilares básicos para envejecer sin sentirte viejo, con la mejor calidad de vida y sin perder la sonrisa. Y, como en una mesa sostenida por sus patas, los cuatro pilares del método tienen que estar igual de fuertes y equilibrados

  1. Condición física
    “No importa cuán despacio vayas mientras sigas en constante movimiento”. Confucio
    La condición física es el estado de forma en el que se encuentra una persona y que le permite realizar cualquier actividad de la vida diaria. Puedes conseguir grandes resultados trabajando fuerza, movilidad y resistencia sin necesidad de largas sesiones (sólo 5 entrenamientos por semana de menos de una hora). Combinando ejercicios interválicos de alta intensidad (hit, Tábata, AMRAP, EMOM…), sesiones de movilidad articular, tonificación, trabajo cardiovascular, resistencia, series de fuerza y resistencia, entre otros, para una mayor eficacia y diversión, conseguimos la condición física óptima para nuestro rango de edad.
  2. Conciencia corporal
    “Los hábitos incorrectos en el día a día son los responsables de la mayoría de las enfermedades”. Joseph Pilates
    La mayoría de lesiones y patologías están provocadas por vicios adquiridos con el tiempo y la vida que llevamos. Es primordial ser consciente de nuestro movimiento corporal y nuestros hábitos para poder mejorar. Por ejemplo, una incorrecta respiración puede generar tensión muscular y causar contracturas o malestar corporal crónico. Por ello es importante prevenir ese dolor, lesiones y vicios que nos incapacitan hacia el bienestar corporal.
    El Método Smiles trabaja la respiración, la flexibilidad y la postura. A través de sesiones de meditación, yoga y pilates conseguiremos mejorar nuestra conciencia corporal y evitar lesiones.
  3. Hábitos saludables
    “Una buena risa, un sueño prolongado y una dieta adecuada son las mejores curas en el libro del médico”. Huangdi Neijing
    Cuando se habla de hábitos saludables, la gente suele tener en cuenta sólo dos aspectos en su vida: alimentación y ejercicio diario. Pero hay muchas más cosas que influyen en nuestra salud. Es necesario hacer hincapié, en los siguientes hábitos necesarios para llevar una vida saludable: alimentación, descanso, relaciones personales y gestión del estrés/ansiedad.
    Al incorporar nuevos hábitos a nuestro día a día se consigue corregir las deficiencias y el reto está en hacerlo sin interferir demasiado en nuestra jornada habitual.
  4. Autoconocimiento
    “Un exterior saludable comienza en tu interior.” Robert Urich
    Conocerse es la clave para estar en paz con uno mismo. Debemos saber qué es lo que queremos en la vida, quiénes somos, y a dónde queremos llegar. Este es el pilar principal del emotional training.
    Gracias al coaching y la inteligencia emocional puedo ayudar a mis clientes a ser la mejor versión de sí mismos. No hay nada que me gratifique más que ayudar a una persona a descubrir todo su potencial.

A lo largo de mi carrera me he dado cuenta de que la mayoría de la gente sólo le da importancia a la salud cuando le falta. ¿No sería más lógico empezar a dársela cuando aún disponemos de ella? ¡Ponte las pilas! Te invito a empezar a cuidarte desde hoy para preocuparte menos mañana.


Descubre más sobre Anna Pérez Márquez (Annita.Smiles) en el segundo capítulo de House of Suunto.

Fatiga pandémica: la pandemia silenciosa

Luis Herrera, director médico de Schwabe Farma Ibérica.

Hace ya casi un año, el 15 de marzo de 2020, que comenzó la pandemia mundial provocada por la Covid-19, en la que el mundo se paralizó por completo y entramos en el denominado “estado de alarma”, que nos ha obligado a recluirnos en casa muchos meses. Entonces no imaginábamos que esta situación iba a cambiar muchos hábitos de nuestra rutina diaria. De una forma casi precipitada tuvimos que aprender a trabajar desde casa, desplazar nuestra vida laboral a nuestro espacio familiar y personal, y conciliar trabajo, hijos, espacio personal y vida social en un único lugar, nuestros hogares.

Las consecuencias de esta situación tan atípica eran imprevisibles en aquel momento, pero ahora los datos son claros, el 60% de la población europea está sufriendo ya las consecuencias psicológicas de llevar tantos meses trabajando en casa. Solo en España, detectamos que el 40% de las personas presenta síntomas graves o moderados de depresión, estos síntomas pueden ser la falta de interés en actividades con las que antes se disfrutaba, tristeza, desesperanza o desmotivación en el ámbito laboral, según un estudio elaborado por el Consejo General de la Psicología de España y Sonae Sierra.

Todo esto se ve reflejado en nuestro trabajo diario. El estudio COVID-19 Global Impact, realizado por Cigna, muestra cómo la pandemia está aumentando el estrés laboral desde que comenzó el teletrabajo. El 74% de los empleados españoles afirman vivir inmersos en una cultura “always on”, es decir, siempre conectados al trabajo y a la oficina, aunque no estén presencialmente en ellas. Es un 10% más si lo comparamos con los resultados obtenidos por este mismo estudio a comienzos de año y un 7% por encima de los datos de abril.

El estrés es un mecanismo de defensa que nos prepara para enfrentarnos a una amenaza real, algo que en su esencia es beneficioso, cuando se mantiene en el tiempo acaba por producir efectos negativos en nuestro organismo. Algo similar ocurre con la ansiedad, en este caso, el concepto no hace referencia a una situación real, sino a la anticipación de esta circunstancia, pero igualmente nos prepara frente a una amenaza, de forma que siendo una reacción natural, cuando esta reacción es desproporcionada ante una situación que en otras personas no la desencadena, estaríamos ante una ansiedad patológica. Con la pandemia y el teletrabajo se han disparado las cifras de pacientes con estrés y ansiedad, lo que  está provocando consecuencias negativas en la población, de hecho, la OMS ya ha catalogado esta patología con el nombre de “Fatiga Pandémica”.

Y es que, pese a que el teletrabajo ha traído consigo numerosas ventajas, también está acarreando numerosos problemas psicológicos, como muestran los datos. Los síntomas más comunes de esta “fatiga pandémica” son una mezcla de hartazgo, desesperanza y desilusión, que pueden llevar a situaciones de ansiedad mantenida  con síntomas como  pensamientos recurrentes, dificultad para concentrarse, problemas de sueño o irritabilidad en ocasiones acompañados también de molestias físicas como dolores de cabeza o espalda, trastornos digestivos, palpitaciones, sensación de falta de aire… Todos estos síntomas se ven aumentados por el sentimiento de soledad que manifiestan los trabajadores, y es que en muchos casos  hace ya más de un año que no mantienen relaciones personales con sus compañeros y tan solo se relacionan con sus dispositivos electrónicos, e incluso viven solos y no tienen relaciones familiares cercanas. Ante esta situación tan anómala, lo lógico es sentirse inseguro, y cuando no se ve una forma de hacer planes a futuro, afloran la desesperanza y la impotencia. El teletrabajo en sí mismo no es problemático, a no ser que este sea impuesto, y no se sepa cuándo terminará, porque imposibilita planear la vida en general, y la indecisión, en este caso y en tantos ámbitos de la vida, termina por generar ansiedad, una pandemia silenciosa que está causando graves consecuencias y haciendo mella en la población mundial.

Ante el aumento descontrolado de la ansiedad en la población, se vuelve más necesario el diagnóstico precoz de esta patología para comenzar a tratarla de la forma más adecuada posible para disminuir el sufrimiento que produce en quien la padece. Es fundamental entender que esto no es un paréntesis en nuestra vida laboral, es un cambio que ha llegado para quedarse, y por tanto conviene evitar la nostalgia y la espera pasiva. Quizá lo mejor que podemos hacer es tomar las riendas de nuestras circunstancias actuales y ser capaces de salir adelante, porque la vida continua y los proyectos personales (estudiar un máster, hacer un curso, pensar en otras alternativas laborales) ayudan a continuar, no debemos aplazarlos sino entender una nueva forma de afrontarlos.

Además, es fundamental mantener una dieta sana y equilibrada, dormir bien y practicar deportes que nos ayuden a diluir tensiones. En el caso de que esta ansiedad que sentimos vaya descontroladamente a más y los síntomas se agraven, no debemos menospreciar esta enfermedad, tenemos que ponernos en manos de un especialista y recurrir a medicamentos que nos ayuden a superar la situación.

Ante los preocupantes datos sobre salud mental que estamos observando, se vuelve más importante que nunca prestar atención a los síntomas de esta pandemia silenciosa, la ansiedad, que día a día se apodera de la calidad de vida de muchos pacientes.

Manifestaciones cutáneas del Covid-19

El Covid-19 (SARS-Cov-2) entra en el organismo a través de las mucosas de nariz, ojos y boca, no habiéndose descrito ningún caso de contagio por la piel. En la mayoría de las personas contagiadas el sistema inmune logra controlar la infección, apareciendo una mínima sintomatología. Hay datos que indican que en la Comunidad de Madrid alrededor de un 20% de la población puede haber estado en contacto con el virus y haber desarrollado anticuerpos que combatan la enfermedad. Esto haría que el virus tuviera una tasa de mortalidad baja, de un 0,4%, si incluimos a todos los que muestran en sangre el contacto con el virus.

Sin embargo, y desgraciadamente, en un pequeño porcentaje de contagiados el virus provoca una infección con grave afectación interna a múltiples niveles (pulmones, hígado, cerebro, corazón y vasos sanguíneos, riñones, etc.) con una gran carga inflamatoria, que pone en peligro la vida del paciente. Además, dada la gran capacidad de contagio del virus, ha provocado situaciones de enorme tensión asistencial, llegando casi al colapso del sistema sanitario y obligando al confinamiento de la población en España y muchos otros países de todos los continentes.

En relación con la afectación del SARS-CoV-2 en la piel, se ha ido comprobando que muchos pacientes positivos en Covid presentan manifestaciones cutáneas, llegando hasta un 20% de todos los ingresados por la enfermedad.

Lo más común es un exantema maculopapuloso generalizado, con enrojecimiento intenso de la piel, similar al que aparece en otras enfermedades provocadas por virus como el Sarampión, ahora mismo casi erradicado por la vacunación obligatoria.

También aparecen lesiones de urticaria aguda, con sus característicos habones, de poca duración y acompañados de picor; e incluso lesiones vesiculosas, como las que aparecen al inicio de la varicela.

Junto a estos síntomas inespecíficos, que aparecen en muchas otras infecciones por virus, los dermatólogos hemos ido viendo otro tipo de lesiones más llamativas, generalmente en pacientes jóvenes, muy similares a los sabañones. Estas lesiones aparecen como máculas eritemato-violáceas, a veces algo necróticas o ampollosas, en manos y pies, que pican y generan sensación de quemazón.

Estas últimas lesiones están apareciendo en pacientes que no tienen constancia de haber padecido la enfermedad, y pueden ser un marcador de ésta.

La Academia Española de Dermatología ha impulsado un proyecto de Investigación (Covid-piel) para la recogida de datos a nivel nacional, y somos muchos los dermatólogos que estamos colaborando en su realización.

No está claro por qué están apareciendo estas llamativas lesiones cutáneas y se está valorando que tengan que ver con la capacidad protrombótica del virus e incluso con su potencial para atacar las cadenas B-1 de la hemoglobina e inhibir el metabolismo del grupo hemo, lo que puede conducir a un cierto grado de isquemia, como siempre más evidente en territorios dístales.

Es necesario la valoración de estas lesiones y del estado global del paciente, incluyendo la realización de analítica sanguínea y estudios de coagulación.

En la situación actual, la teledermatología ha supuesto una gran ayuda, si bien muchos profesionales hemos mantenido abierta la consulta presencial, con las debidas medidas para evitar la transmisión del virus.

Mi consejo, por tanto, es que no duden en consultar cualquier problema nuevo, o agravamiento de otros ya conocidos, que aparezcan en su piel o mucosas. La mayoría serán trastornos banales, de fácil solución, pero no debemos dejar pasar, por miedo, problemas más graves, que pueden condicionar nuestra salud a más largo plazo.

Por el Dr. Jesús Martínez Rubio, dermatólogo en Centro Médico Complutense (Grupo Virtus)

El virus de todos

La sanidad privada está remando en el actual tsunami sanitario como le concierne a un sector entregado con la salud. Cumpliendo un papel clave como lo es el del sector público. Tiene su reflejo en la habilitación de nuevas unidades, la ampliación de áreas, la inversión en tecnología, diagnóstico y en la contratación de sanitarios.

“Es impactante el esfuerzo para controlar la pandemia de empresas farmacéuticas, compañías tecnológicas, grupos hospitalarios y otras entidades sanitarias que trabajan para frenar la enfermedad desde el inicio de la crisis, con total compromiso y dedicación”, asegura Marta Villanueva de IDIS.

Desde el comienzo de la crisis, quedó clara la necesidad de recursos para vencerla, sin poner el foco en si eran de titularidad pública o privada. “La falsa dialéctica de enfrentar a la sanidad pública con la privada, no resultaba de utilidad. Era preciso superar esa trampa ideológica para poner el potencial al servicio de un único objetivo: atajar la expansión del virus y ofrecer la mejor atención a quienes enfermaran”,  declara la presidenta Díaz Ayuso.

La suma de los hospitales privados españoles está contribuyendo a la mejora de la atención sanitaria. “En España el 30 por ciento de las urgencias que se hacen en el sector privado son susceptibles de poder estar contagiados de la enfermedad”, añade el doctor Juan Abarca de IDIS.

Las acciones hablan por si solas, y han demostrado que la sanidad privada tiene un papel imprescindible para la sostenibilidad del sistema global. Es lo que hay.  Seguro.

¿Cómo superar el miedo al dentista?

Los seres humanos padecemos fobias de todo tipo, algunas de ellas típicamente conocidas como el miedo a volar, a los espacios cerrados o abiertos, a las alturas, a las arañas, a hablar en público… Sin embargo, poco se ha hablado de una fobia creciente entre la población occidental: la odontofobia.
Por odontofobia se entiende el miedo extremo e irracional hacia el dentista que se produce con anterioridad a la visita a la clínica dental. Es decir, se trata de un pánico que surge incluso con anterioridad a que el paciente se esté sometiendo a algún tipo de tratamiento odontológico que le pueda producir dolor. Algunos hablan de una angustia que se remonta a 15 días antes de la cita.
La Organización Mundial de la Salud cifra en un 15% el porcentaje de población que sufre de este extraño temor y, como el número de pacientes que acude al dentista se ha incrementado en los últimos años, también lo ha hecho el total de los que padecen odontofobia.
¿Cuáles son las principales causas de la odontofobia? Entre los múltiples motivos que pueden desencadenar el pánico a la figura del dentista, se encuentran el miedo al dolor; el haber vivido una mala experiencia previa; el pánico a las inyecciones o, simplemente, experimentar ansiedad porque alguien te haya relatado un caso traumático personal en la clínica.
A pesar de que la odontofobia surge de forma irracional, las personas que realmente sientan pánico a acudir a la revisión de turno en su dentista deberían intentar afrontar la situación basándose en los datos constatables acerca de los avances en el sector bucodental: los tratamientos actuales son cada vez más indoloros y menos invasivos gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías en las clínicas dentales. Por ejemplo, el uso del láser en lugar de las tradicionales y agresivas cirugías; la aplicación de la sedación consciente, o la aplicación de la inteligencia artificial o la realidad aumentada en los tratamientos, han permitido que la odontología del bisturí haya derivado en técnicas sin molestias ni anestesia.
Las clínicas dentales han hecho mucho también por contrarrestar la odontofobia en los últimos tiempos mejorando la experiencia del paciente en todos los sentidos. Una atención al paciente amable y personalizada por parte de todo el personal de la clínica resulta esencial desde el inicio al fin de la visita. Recepcionistas, auxiliares de clínica y dentistas atentos y empáticos son muy valorados por cualquier tipo de paciente, en especial por los odontofóbicos. Si además la clínica cuenta con unos sistemas de gestión adecuados que hagan que los clientes no tengan que esperar nunca más de 10 minutos para ser atendidos, la percepción positiva del público sin duda aumentará.
Existen otras técnicas sencillas que pueden ser empleadas tanto por pequeñas clínicas como por grandes corporaciones dentales para mejorar el bienestar del paciente durante su visita. El marketing sensorial puede ser un aliado idóneo para relajar a aquéllos que se encuentren inquietos en la sala de espera. Poner a su disposición prensa gratuita, algún ítem de regalo o, en el caso de los niños, un pequeño espacio de juegos, hará que muchos olviden que en breves instantes van a ver al “tan temido” dentista. Pero si ninguno de estos consejos logra aminorar el grado de odontofobia de un paciente, siempre quedan otros recursos más efectivos a los que acudir: psicología, hipnoterapia, técnicas de relajación o farmacología.
En este contexto, los profesionales de la odontología juegan un papel crucial para conseguir disminuir el miedo que les profesan algunos pacientes. Tienen por delante una labor de concienciación muy importante para conseguir convertir la visita al dentista en algo normal y, generalmente, indoloro; como sucede con otras especialidades. Comunicar bien los detalles de un tratamiento; aclarar si va a producir algún tipo de molestia o, simplemente, transmitir serenidad, son pequeñas acciones que pueden ser un gran alivio para todos los que sufren miedo al dentista.


Marcial Hernández es CEO de VP20 Consultores, consultora especializada en coaching y marketing para clínicas dentales, miembro del Club de Excelencia en Gestión, donde es Nattional Assesor y evaluador acreditado de la norma EFQM.
Uno de los mayores expertos en gestión del sector dental en España, Hernández también imparte clases como profesor colaborador en el Máster de Estética Dental de la Universidad Europea de Madrid, además de ser conferenciante.

Ópticos

Por el Dr. Bartolomé Beltrán

Doctor Bartolomé Beltrán.

Elena García Rubio, optometrista, directora del Instituto Nacional de Optometría, me comenta que realizan una atención primaria. “En ocasiones los pacientes vienen a la consulta antes de acudir al oftalmólogo. Nosotros tenemos la función de detectar ese problema de visión, si es susceptible de ser tratado con gafas, lentes de contacto o terapia y canalizar el paciente hacia el oftalmólogo cuando es necesario, que es en la mayoría de los casos. Tenemos una labor en la sociedad de prevención y de tratamiento de los problemas de visión”, afirma la experta.

La optometría es una disciplina científica que previene, detecta y soluciona problemas visuales para conseguir el máximo rendimiento visual con la mínima fatiga. Así lo aseguran desde el Colegio Nacional de Ópticos-optometristas (CNOO) dónde matizan que se trata de una profesión libre, sanitaria, pero no médica, independiente en la asistencia primaria, y es la disciplina científica que estudia globalmente el complejo sistema visual con el objetivo de obtener de la visión la máxima eficacia.

Según una encuesta del Colegio Oficial de Ópticos y Optometristas de Cataluña (COOOC) está aumentando la miopía en niños por el uso excesivo de pantallas. Los datos de la encuesta reflejan que el 19% de los niños menores de ocho años usa las pantallas una o dos horas al día, un 5,1% las utiliza entre dos y cuatro horas al día, un 10% mira el móvil mientras come, el 9,7% utiliza móviles siempre que va a un restaurante y el 5,3% mira las pantallas a oscuras en la cama.

Además, la Organización Mundial de la Salud alerta que en 2050 más de la mitad de la población mundial será miope. Tal y como señala Elena García Rubio una estadística realizada por la Universidad complutense de Madrid muestra la evolución que tiene la miopía en niños de 4 o 5 años, 6 y 7, 7 y 8, en un año. “En algunos grupos de edad hay una evolución de un 12% en la población española. Nunca habíamos visto que la miopía apareciera a edades tan tempranas, que subiera a tal velocidad como lo está haciendo ahora. Por eso el control de miopía se ha vuelto una necesidad”, afirma la experta. Me comenta que recientemente han lanzado unas lentes de contacto específicas para niños y adolescentes con miopía que buscan que la evolución de la miopía sea lo más lenta posible. “Tienen la gran ventaja de que son lentes desechables diarias, lo que quiere decir que uno estrena una lentilla cada día y por la noche cuando se la quita la tira. Así se evitan los estuches, que es una de las principales fuentes de contaminación en lentillas y el uso de soluciones de mantenimiento”.

Finalmente, hablamos sobre la terapia visual que es una reeducación de la visión mediante ejercicios para tratar los problemas visuales que no están funcionado correctamente. “Se pueden tratar muchos problemas como los ojos vagos o estrabismos gracias a la terapia visual. Da unos resultados muy eficaces si se hace un buen diagnóstico y una selección del tipo de terapia que necesita el paciente”. Seguro.

Cirugía plástica en menores, ¿sí o no?

Las operaciones de cirugía estética no solo están dirigidas a personas en edad adulta. Cada vez más niños y adolescentes recurren a esta opción para corregir alguna parte de su cuerpo y las intervenciones quirúrgico-estéticas de menores en España representan ya el 1,5% de todas las que se realizan, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). Pero ¿es recomendable que los menores de 18 años se sometan a una cirugía estética?

El doctor Pierre Nicolau, referente internacional en medicina y cirugía estética y reparadora, opina sobre uno de los grandes conflictos que se asocian a esta disciplina. “Los niños o los adolescentes no deberían someterse a procedimientos estéticos o quirúrgicos de ningún tipo a menos que existan razones médicas o psicológicas que lo recomienden”, aclara.
Respecto a los riesgos y los posibles efectos adversos de la cirugía, el doctor aclara que “en general, son similares en adultos y menores. Sin embargo, si se interviene a un niño o adolescente antes de completar su desarrollo pueden surgir problemas con los resultados estéticos. Es el caso, por ejemplo, de la cirugía de pecho o de la rinoplastia antes de que la nariz se haya formado completamente”.
Por lo tanto, antes de realizar una cirugía en menores es fundamental tener en cuenta algunas cuestiones. “Aunque no hay una normativa específica que regule este tipo de cirugías en España, es necesario contar con el consentimiento de los padres y, si es necesario, realizar un estudio psicológico en profundidad al paciente para determinar si sus motivaciones son adecuadas y si comprende los riesgos, los posibles beneficios y las posibles complicaciones asociadas con el procedimiento”.
Esto cobra especial importancia con los adolescentes, que muchas veces se dejan influir por la publicidad, las redes sociales y los medios de comunicación y piden retoques estéticos fruto de modas pasajeras. Según el doctor, “ha habido casos de jóvenes que acuden a la consulta para realizarse un aumento de glúteos o la eliminación de las bolas de bichat -grasa en las mejillas- para tener un rostro con mejillas más hundidas. Cuando esto sucede, es responsabilidad del especialista decidir no operar hasta que el paciente alcance una madurez física y psíquica”.

Intervenciones estéticas más frecuentes
Las operaciones estéticas más demandadas son aquellas relacionadas con rasgos físicos que pueden derivar en problemas psicológicos o dificultar la vida del menor. Según el especialista, las que más se realizan son:

  • La otoplastia, para corregir las orejas separadas.
  • La rinoplastia, por motivos respiratorios.
  • Las de reconstrucción del labio leporino y del paladar hendino, uno de los defectos congénitos más comunes, consecuencia de un desarrollo incorrecto del labio superior y el paladar en el feto durante los primeros meses de embarazo. En este caso, se empieza corregir algunos días o semanas después del nacimiento, pero se trata de un tratamiento que necesita años para conseguir unos resultados satisfactorios.
    También hay otro tipo de circunstancias, menos frecuentes, en los que se puede considerar una cirugía. “A partir de los 12 años hay niñas y adolescentes que padecen hipertrofia mamaria virginal, un desarrollo descontrolado de los pechos. Hay que saber que una vez realizada la operación los pechos pueden volver a aumentar, porque el cuerpo no está desarrollado del todo. En esos casos es posible tener que volver a operar para corregir de nuevo el problema”, aclara el Dr. Nicolau.

Un sello de calidad dental

Las “burbuja dental”, que afectó a la salud y el bolsillo de miles de pacientes, también dejó “tocada” la credibilidad de miles de profesionales y creó un estado de opinión poco favorable en la sociedad. La dimensión del problema es relevante si se tiene en cuenta que en España hay más de 30.000 clínicas dentales y el hecho de que la cobertura que ofrece las Sanidad Pública se limita, en la mayoría de los casos, a empastes y extracciones.

En este contexto, hace 3 años un grupo de pacientes y profesionales se pusieron de acuerdo para poner en marcha una serie de iniciativas que recuperaran la confianza del público asegurando la calidad del servicio. Nacía así Compromiso y Seguridad Dental, un sello de calidad que certifica tanto las buenas prácticas como el uso de las aparatología adecuada y unos precios ajustados.

Una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es implantar un estándar de calidad en la atención y práctica médica de las clínicas dentales que asegure la excelencia de la atención que reciben los pacientes y garantice sus derechos, desarrollando un modelo asistencial de calidad. Un sello que debe servir de referencia a los pacientes a la hora de elegir la clínica y el profesional al que acudir.

 

Principales quejas

De acuerdo con un estudio realizado por CSD, entre las principales quejas de los pacientes figura el sobrediagnóstico. Casos en los que el paciente acude a la clínica con un simple dolor de y sale con un presupuesto de múltiples intervenciones y tratamientos que no están en el origen de la consulta.

La segunda queja tiene que ven con aquellos casos en los que la clínica, una vez finalizado un tratamiento, no se hace cargo de las necesidades o demandas del paciente relacionadas con este tratamiento.

Los largos plazos de espera antes de la cita, la mala gestión de estas y el mucho tiempo que pasan en la sala de espera conforman un segundo nivel de queja. Finalmente, los usuarios de clínicas dentales muestran su malestar por la resolución de las urgencias, especialmente fuera del horario de la clínica, y la escasez de centros que ofrecen un servicio de urgencia los fines de semana.

 

Derechos del paciente

La salud dental de los ciudadanos está en manos de las clínicas privadas, ya que los servicios que ofrece la sanidad pública son mínimos. Esta situación ha provocado en el pasado no pocos abusos e irregularidades y el objetivo de CSD es proteger a los usuarios y pacientes, aportando calidad y transparencia al mercado y velando por los derechos de los pacientes.

Para velar por los derechos de éstos, CSD ha creado un decálogo que define su concepto de una atención de calidad en la clínica dental. Estos derechos definen las buenas prácticas y la asistencia que ofrecen las clínicas certificadas con el sello de calidad CSD.

Este decálogo exige el derecho a ser atendido por profesionales capacitados y en permanente formación, el de ser tratado con técnicas eficientes y seguras, con productos y materiales de primera calidad. Además, esta atención debe realizarse en unas instalaciones adecuadas y con instrumentos de calidad. Una atención que debe ofrecer una rápida respuesta, acorde con cada caso, y que debe incluir un diagnóstico preciso y un presupuesto claro y detallado. El decálogo contempla también el derecho a una comunicación clara y veraz sobre las opciones de tratamiento, la libre disposición del historial para buscar segundas opiniones, la total confidencialidad de este historial médico y el derecho a recibir un trato cordial y profesional.

 

El Certificado CSD

El certificado CSD tiene como objetivo crear un estándar de calidad dental y unos servicios legitimados, respaldados por expertos, universidad y sociedades científicas. Para recibir este sello, las clínicas dentales deben superar cada año una auditoría que afecta a diferentes aspectos de su actividad, desde la calidad asistencial y sanitaria, el equipamiento, los tratamientos… a la atención al usuario y el precio.

La auditoría y el proceso de certificación se han realizado por la multinacional SGS, líder mundial en inspección, verificación, análisis y certificación.

El nuevo sello garantiza, a través de la certificación, que los productos, procesos, sistemas y servicios de cada clínica son conformes a estándares y reglamentos nacionales o internacionales y con los estándares definidos por CSD.

Hasta la fecha CSD ha certificado más de 60 clínicas en España y está previsto que a lo largo de 2018 el número de clínicas certificadas supere las 100.

Las clínicas certificadas garantizan a los pacientes el cumplimiento de los estándares óptimo de calidad asistencial, ofertas y descuentos y asesoramiento e información sobre los tratamientos más adecuados por parte de los mejores especialistas.

El objetivo de CSD es que haya un antes y un después en la percepción de los pacientes y en la calidad de la atención que reciben en las clínicas dentales, creando experiencias positivas y gratificantes.

La depresión en la era de Mr. Wonderfull

Trescientos millones de personas en todo el mundo padecen depresión, según cifras aportadas por la Organización Mundial de la Salud, que la considera la segunda enfermedad con más impacto en la salud a nivel global. Una cifra muy elevada si tenemos en cuenta que su presencia social continúa siendo, en pleno siglo XXI, silenciosa y, casi encubierta.

En plena era de la llamada inteligencia emocional, mientras las redes sociales y los medios de comunicación se llenan a diario de mensajes motivacionales y llamadas a la felicidad, muchas personas padecen trastornos asociados a la depresión, como tristeza, melancolía o apatía. En otros casos se están tratando con medicación ayudados por un psiquiatra.

Para la psicóloga, Pilar Conde, el origen de esta invisibilidad de la depresión, es el estigma que vienen padeciendo a lo largo del tiempo las personas que son tratados de problemas asociados a la salud mental. Un handicap que agudiza el problema, puesto que, por un lado, las personas que sufren depresión sienten rechazo o incluso se culpabilizan. Por el otro, tardan en acudir a un profesional. Cuando lo hacen, son derivados a un psiquiatra, suelen precisar de medicación y los cuadros pueden ser agudos.

En este punto es, según la directora técnica de Clínicas Origen, donde debe variar el punto de vista de tratamiento de la salud mental. La depresión se puede prevenir, aclara la experta, para quien ir al psicólogo cuando comenzamos a notar los primeros síntomas de malestar es la mejor  manera de controlar esta enfermedad. Empleando un símil muy de nuestro tiempo, este profesional debería ser contemplado como nuestro “entrenador emocional”. Su herramienta básica, aclara, es la terapia cognitivo conductual.

Las fases de la terapia cognitivo-conductual
Esta metodología se basa en tres conceptos clave: cómo pensamos, cómo sentimos y cómo actuamos. Si estas tres esferas en las que el individuo se mueve en su vida, explica Conde, se comunican de manera inadecuada comienzan las dificultades psicológicas. La terapia se centra en aprender herramientas que permitan a las personas mejorar en la gestión de estas tres áreas y en la comunicación entre ambas. Su duración debería prolongarse entre los tres y cinco meses, puesto que , como ocurre con otro tipo de tratamiento, su interrupción inadecuada puede producir recaídas. La asistencia deberá ser indicada por el terapeuta, pero la pauta común es un comienzo semanal, para después acudir  de manera quincenal y realizar luego un seguimiento mensual.

A lo largo de este tiempo se suceden distintas fases. La primera es la evaluación , en la que la persona a tratar explica sus dificultades y el psicólogo emplea diversas herramientas para evaluar su nivel de malestar. En la segunda, la persona comienza a comprender qué le está sucediendo . En la tercera se abordan las herramientas con las que se va a trabajar para poner freno a las dificultades, y, por fin, la última, consiste en un periodo de apoyo y seguimiento.

La terapia cognitivo conductual proporciona, pues, accesos al conocimiento y las herramientas para encontrarnos mejor. En este sentido, la psicóloga de Origen la considera un instrumento al servicio de la felicidad. Todos, sin necesidad de tener síntomas depresivos, podemos acudir a un terapeuta para gestionar nuestras emociones , conocer nuestros obstáculos y fortalezas,  y sortear mejor los problemas. La depresión se puede curar, también se puede prevenir y la felicidad se puede trabajar.