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MenoPrime frente a la menopausia y la perimenopausia

Solgar lanza un nuevo producto al mercado para ayudar a las mujeres durante la menopausia y perimenopausia: MenoPrime.

En la presentación del producto, Solgar ha contado con la presencia de la reconocida periodista y presentadora Mercedes Milá, y con Xevi Verdaguer, experto en medicina integrativa y psiconeuroinmunología. Ambos han mantenido una amena e interesante charla sobre este proceso natural, del que hablar parece “tabú”, en la que Mercedes ha contado su propia experiencia durante esta etapa y Xevi ha dado explicación y respuesta de por qué suceden una serie de síntomas durante este periodo.

MenoPrime, tu aliado para la menopausia
La mujer, y como parte natural del proceso de madurez femenina, entra en un período de cambios denominado climaterio. Este período puede abarcar los 10 años hasta llegar a la menopausia propiamente dicha. A partir, aproximadamente de los 40/45 años y hasta los 52/55, algunas mujeres pueden experimentar ciertas molestias: sofocos, disminución del apetito sexual, cambios en el estado de ánimo, cansancio, entre otras circunstancias y buscan aminorar estas situaciones con productos naturales.

Pensando en ellas, Solgar presenta MenoPrime, un producto a base de plantas, sin hormonas, para apoyar a mujeres mayores de 45 años durante esta fase de la madurez. Está elaborado con dos extractos botánicos: ruibarbo siberiano y azafrán, lo que hace que sea un producto apto para veganas.

El complemento alimenticio MenoPrime contiene Affron. Es una patente de azafrán de procedencia española y sus compuestos activos y los ensayos clínicos con este azafrán, apoyan la relajación y un estado de ánimo positivo, mejorando el bienestar emocional.

MenoPrime también contiene ruibarbo siberiano con la patente ERr-731 con principios activos estandarizados (rhaponticina 2,2 mg y 1 mg desoxyrhaponticina) y estudios que lo relacionan con el cuidado en este tiempo de cambio.

Con este producto, Solga quiere apoyar las necesidades de las mujeres y colaborar en este período de cambios.

Confinamiento y menopausia, ¿cómo debes cuidarte?

Las medidas de confinamiento adoptadas para frenar la pandemia por el Covid-19 afectan de distinta forma a las personas en función de sus características individuales. Es el caso de las mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia. Pueden estar sintiendo molestias como sofocos o sudoración nocturna, problemas para dormir, cambios de humor e irritabilidad, así como agotamiento físico y mental. Síntomas que pueden verse incrementados o afectar más a la calidad de vida de la mujer durante estas semanas.

DONNAPlus, la marca de Laboratorios Ordesa dedicada al bienestar de la mujer, quiere estar cerca de estas mujeres durante las semanas de aislamiento y propone una serie de pautas para ganar en bienestar, ya que no hay mejor lugar para cuidar de una misma que nuestro propio hogar.

Alimentación saludable
Estos días en casa, mantén una rutina en las comidas principales. Come en horarios regulares y evita picar entre horas. También puedes intentar planificar tus comidas de la semana. De esta manera conseguirás una lista de la compra bien definida y no tendrás que acudir varias veces al supermercado.

Es importante consumir grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra o el aguacate, limitar el consumo de grasas saturadas e ingerir suficientes hidratos de carbono de absorción lenta como los cereales integrales. Prioriza, en la medida de lo posible, el consumo de alimentos frescos, como verduras, hortalizas y/o frutas y evita los productos precocinados o los snacks poco saludables. Para controlar los sofocos evita el alcohol, la cafeína y las comidas picantes.

Además, la menopausia acelera la pérdida de masa ósea, por lo que es conveniente recibir un buen aporte de calcio y vitamina D, a través de lácteos u otros alimentos como las verduras de hoja verde (espinacas o acelgas) o el sésamo, así como priorizar las proteínas de origen vegetal o las procedentes de pescados y carnes blancas (conejo o pollo). Estas pautas de alimentación rica en alimentos con calcio, vitamina D y soja te ayudarán a mantener un estilo de vida saludable y reducir el riesgo de aparición de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares.

Practica ejercicio con regularidad
Estar en casa no tiene por qué ser sinónimo de sedentarismo. Practica ejercicio moderado cada día, entre 30 a 45 minutos adaptados a tus condiciones físicas. Incluye estiramientos para mantener la elasticidad y la flexibilidad, evitando así el entumecimiento, o ejercicios de fortalecimiento para potenciar la musculatura. No olvides realizar también ejercicios aeróbicos suaves de forma regular.
Prueba también ejercicios que combinen flexibilidad, fuerza y equilibrio, como por ejemplo el pilates. Y para el control del estrés y la ansiedad, pueden ser una buena opción el yoga o el tai-chi.

Hidrátate
Siempre es importante beber agua, pero durante la menopausia aún más, ya que la disminución de estrógenos hace que la piel pierda elasticidad, puedan aparecer manchas y presente un aspecto más apagado. No esperes a tener sed para hidratarte y bebe regularmente a lo largo del día de 6 a 8 vasos aproximadamente.

Di adiós a los malos hábitos
Estar en casa implica cambiar nuestras rutinas y puede ser una buena ocasión para abandonar malos hábitos como el tabaco o reducir el consumo de alimentos procesados y alcohol, entre otros.

Descansa
Dormir bien es muy importante. Intenta desarrollar una rutina de sueño a la hora de ir a dormir: acuéstate siempre a la misma hora, cena de manera ligera, evita la cafeína y practica ejercicios de relajación antes de ir a la cama.

Si aparte de los sofocos, te cuesta mucho dormir, puedes recurrir a complementos alimenticios que, además de ayudarte a controlar los sofocos, incluyan otros compuestos como la melatonina y el GABA, que te ayuden al descanso a lo largo de toda la noche.

Sin embargo, si lo que te quita el sueño son las ganas de orinar frecuentes, intenta controlar el consumo de líquidos sobre todo 2 ó 3 horas antes de acostarte y separa las micciones de 2 a 3 horas para intentar acostumbrar tu vejiga a contener cierto volumen de orina. Los ejercicios de Kegel son una buena solución para mejorar la incontinencia urinaria, fortalecer la musculatura del suelo pélvico y evitar escapes de orina involuntarios.

Puedes recurrir también a un complemento alimenticio a base de pepitas de calabaza, que contribuya al funcionamiento normal del sistema urinario.

Ventila la casa
Durante la menopausia, a medida que los niveles de hormonas femeninas disminuyen, se presentan síntomas como los sofocos o sudores nocturnos. Encontrarnos dentro de casa puede acentuar esta sensación de confinamiento, por lo que es recomendable abrir las ventanas y dejar que el aire se renueve.

Además, aprovecha que estás en casa para vestir de forma cómoda con ropas de fibras naturales como el algodón y utiliza capas al vestir para poder ir eliminando prendas cuando los sofocos aparecen.

Alimentación saludable y menopausia

Cuidar la alimentación es siempre importante, pero más en etapas como la menopausia. Aunque se produce en el cuerpo de la mujer cambios inevitables, es posible minimizar estos efectos y los trastornos que provocan a través de una serie de buenos hábitos, como una adecuada alimentación y la práctica regular de ejercicio.

Eduardo González Zorzano, experto del Departamento Científico de Cinfa, recuerda que “cuidar la alimentación es importante siempre, pero lo es especialmente en este momento en el que aumenta el riesgo de desarrollar patologías graves como enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, o problemas como retención de líquidos o ganancia de peso, que pueden afectar a la autoestima”.

Seis claves para entender la menopausia

La menopausia es un proceso por el que pasan todas las mujeres entre los 45 y 55 años aproximadamente. Se trata del momento en el que su cuerpo deja de producir estrógenos y se reduce la progesterona, principal hormona reproductiva, dando como resultado la retirada del periodo menstrual. Esta etapa supone, por tanto, el fin de la época fértil de las mujeres, por lo que tiene grandes implicaciones tanto físicas como psicológicas.
En este sentido se celebra desde hace varios años, el Día internacional de la menopausia, el 18 de octubre, una jornada que busca invitar a la concienciación y educación con el fin de naturalizar esta fase, comprenderla y, en última instancia, ayudar a las mujeres que han de enfrentarse a ella. Y para comprender mejor esta nueva etapa de vida, el equipo de expertos de Procare Health ha elaborado una pequeña guía sobre la menopausia, con los que despejar dudas y comprobar que, esta fase, puede ser también feliz:

–        Durante la menopausia se reduce el apetito sexual. Durante esta etapa se disminuyen los niveles de testosterona, lo que conlleva una menor actividad sexual. Sin embargo, existen productos y tratamientos que ayudan a mejorar este aspecto. Libicare es uno de estos tratamientos, el primero del mercado no hormonal, que ayuda tanto en el deseo como en la propia actividad sexual, consiguiendo que las mujeres mantengan su práctica habitual y disfruten de ella.

–        Las relaciones sexuales pueden resultar dolorosas y no satisfactorias. Este  este hecho se debe a que a menor nivel de hormonas, se produce una mayor sequedad de la zona vaginal. En este sentido, existen también otros productos, como Idracare, elaborado a base de niosomas de ácido hialurónico y compuestos naturales, que ayudan a una mayor hidratación.

–        Las mujeres tienen cambios de humor bruscos. Los cambios hormonales en cualquier persona, sean hombres o mujeres, provocan cambios en el ánimo como resultado de estos desajustes. En el caso de la menopausia, si bien no se producen episodios de euforia o tristeza repentinos, sí es cierto que se puede tender a una mayor tristeza o apatía.

–        La menopausia provoca sofocos. Este síntoma no es común a todas las mujeres, de hecho, no existen estudios científicos que avalen esta afirmación, ya que varía en función tanto de la persona como de sus propias hormonas.

–        Aumento de peso. El cambio hormonal puede influir en el aumento de peso, sin embargo, no es necesario mantener una dieta para adelgazar propiamente dicha, sino que prima la protección de la salud cardiovascular. La reducción de estrógenos trae consigo un mayor riesgo para el corazón, y es por esto que es importante mantener una alimentación equilibrada y saludable, rica en Omega 3 y grasas poliinsaturadas.

–        Los huesos se ven afectados. El nivel de estrógenos también influye sobre la regeneración ósea, por lo que al reducirse, es normal que haya cierta pérdida ósea. Sin embargo esta situación no debe convertirse en una alarma, sino en una forma de adquirir hábitos saludables, incorporando ejercicio como caminar, que igualmente es positivo en cualquier época de la vida.

Como hemos comprobado la menopausia no debe ser sinónimo de enfermedad, miedo o vejez, sino que debe ser vista como una etapa más que las mujeres han de vivir y disfrutar, y por ello existen productos en el mercado que contribuyen a un mayor bienestar.

El autotransplante ovárico podría retrasar la menopausia

Un grupo de científicos belgas trabaja en una nueva técnica para retrasar la menopausia basada en el autotrasplante del tejido ovárico de la propia mujer, extraído y congelado antes del inicio de la menopausia. “Hasta ahora -explica el doctor Jan Tesarik, director de la clínica MARGen de Granada- los autotrasplantes de tejido ovárico se utilizaban como un método para preservar la fertilidad en casos de daño irreversible a los ovarios, causados por diferentes enfermedades o intervenciones terapéuticas”.
En la mayoría de los casos, el autotrasplante restauró la actividad ovárica en lo que concierne a la secreción hormonal. Sin embargo, la duración de esta actividad depende de la edad de la mujer en el momento de extirpación del tejido ovárico. Un estudio confirma la persistencia de la actividad del tejido ovárico extirpado a una mujer de 44 años durante 18 meses después de su reimplantación. En el caso de mujeres más jóvenes, de entre 19 y 22 años de edad,  el tejido ovárico extraído funcionó durante 6-7 años después de la reimplantación, y el periodo de actividad se pudo extender a más de 12 años después de la repetir de la intervención. “
“Estos resultados -indica Tesarik-  sugieren que una extracción y crio conservación de múltiples pequeñas muestras de la corteza ovárica, realizadas a una edad temprana, y la reimplantación repetida de las muestras después de la extinción natural de la actividad ovárica, podrían evitar los efectos adversos de la menopausia durante largos periodos, sin recurrir a la terapia hormonal sustitutiva”.
El doctor Tesarik destaca dos aspectos importantes de esta técnica. “El primero es que parece suficiente realizar implante subcutáneo de un solo pequeño trozo de la corteza ovárica en un sitio ectópico y fácilmente accesible, como por ejemplo el antebrazo. El segundo, es que las exigencias sobre el funcionamiento del tejido implantado se limitan a la secreción de hormonas y no incluyen la producción de óvulos fecundables.  El implante se puede realizar con anestesia local y quitar fácilmente en caso de necesidad”.
Sin embargo, según el doctor Tesarik, queda por ver la viabilidad de someter a mujeres jóvenes sanas a una intervención quirúrgica innecesaria en el momento, con el único objetivo de realizar un tratamiento que parece útil hoy día, pero con la perspectiva de su aplicación 20-25 años más tarde, especialmente cuando se investiga en otros tratamientos, no invasivos. “Si es más que razonable -señala- crio conservar  el tejido ovárico en todos los casos de una indicación médica inmediata para su extirpación”.

Pros y contras de los tratamientos hormonales
La menopausia es la desaparición de la menstruación, causada por un cese de producción de hormonas femeninas en los ovarios. Sin tratamiento, la menopausia suele provocar una serie de inconvenientes, tales como sequedad vaginal, dolor durante el coito, cambios emocionales y cambios metabólicos que pueden llevar a sobrepeso y obesidad, pero también aumenta el riesgo de enfermedades serias, tales como fracturas óseas debidas a la osteoporosis, diabetes, enfermedades cardiovasculares o depresión. El tratamiento hormonal sustitutivo  puede paliar los síntomas de la menopausia pero conlleva otros riesgos, como la potenciación de los tumores del endometrio y mama o alteraciones tromboembólicas, hepáticas y de la vesícula biliar.

Vivir más años
La esperanza de vida ha crecido de 48,3 años en 1900 hasta 80 años en 2000 y se estima que la mitad de todas las niñas nacidas hoy día vivirán más de 100 años. Sin embargo, esta mayor longevidad no se corresponde con una  prolongación de la actividad ovárica y las mujeres que vivirán más de 100 años podrían pasar la mayor parte de su vida en el estado de menopausia.

Recomendaciones para la menopausia en verano

La menopausia es una época en la vida de la mujer marcada por el cese permanente de la actividad de los ovarios que dejan de producir hormonas sexuales femeninas, fundamentalmente estrógenos, y la mujer pierde su capacidad reproductiva. A corto plazo, esta carencia de actividad ovárica tiene como consecuencia directa síntomas tan característicos como los molestos sofocos, nerviosismo, insomnio, irritabilidad y sequedad cutánea. A largo plazo, existen otros no menos importantes tales como las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.
Hace más de dos décadas que el extracto de soja apareció en el escenario del tratamiento de la menopausia, para aliviar los síntomas que la acompañan. Y fueron los Laboratorios Arkopharma quienes comercializaron por primera vez un preparado a base de soja, en cápsulas, que se convirtió en una opción natural a la THS (terapia hormonal sustitutiva).

Las isoflavonas son sustancias de origen vegetal de estructura química similar al estradiol (hormona femenina), pero sin ser hormonas y son capaces de simular su acción en el organismo. La fuente más rica de isoflavonas es la soja, un alimento básico en los países asiáticos, donde la mujer tiene una baja incidencia de sofocos durante la menopausia y un índice mucho menor de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis que la mujer europea. Esta fue la pista para dar con la soja como un suplemento ideal para la mujer madura. Las isoflavonas son capaces de simular la acción de las hormonas femeninas.
Como promedio, en estos países se consumen 40 mg diarios de isoflavonas frente a los 5 mg aportados por nuestra dieta.
Un estudio recientemente publicado en el European Journal of Clinical Nutrition pone de manifiesto su eficacia para el alivio de los sofocos. Dicho estudio se llevó a cabo con 192 mujeres y comparó la eficacia de un extracto de soja (100 mg de isoflavonas glicosiladas) frente a un placebo durante 12 semanas. La conclusión fue que el grupo tratado con isoflavonas de soja mostró una reducción de los sofocos entre un 71%-78% frente al placebo cuya mejoría fue del 24%. Así, podemos afirmar que la reducción de los sofocos es estadísticamente significativa.

En verano, con el aumento de las temperaturas, los sofocos se agudizan y aumenta la dificultad para dormir. Por ello, desde la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia) nos aportan una serie de recomendaciones para soportar mejor este problema durante la época estival:

 Vístete en capas, para poder quitarte ropa si sientes calor
 Mantén la temperatura ambiental baja
 Evita tomar bebidas calientes
 No fumes
 Ten a mano toallitas húmedas y frías para poner en el cuello si aparecen los sofocos
 Sigue una dieta equilibrada pobre en grasas, rica en frutas y verduras y evita los picantes
 Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua al día, para mantener el nivel de hidratación
 Practica ejercicio de forma regular
 Utiliza técnicas de relajación como puede ser el yoga

Una dieta equilibrada puede ayudar a paliar los síntomas de la menstruación, el embarazo o la menopausia

La alimentación está llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante para prevenir algunas patologías y aliviar sus síntomas. El caso de la mujer es paradigmático. Etapas fisiológicas en la vida de la mujer, como la menstruación, el embarazo o la menopausia pueden dar lugar a síntomas que mejoran con la utilización de una dieta adecuada. Gaspar Ros Berruezo, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, destaca el papel de dos hormonas fundamentales en el organismo de la mujer. “La actuación de los estrógenos y la progesterona marcarán los cambios hormonales que experimente la mujer. De ellos, dependerán tanto el ciclo menstrual y el embarazo como la menopausia”, señala. Estos cambios pueden generar alteraciones que se manifiestan en una sintomatología diferente en cada etapa fisiológica. Durante la menstruación, entre el 25% y 60% de las mujeres pueden sufrir dolores abdominales o dismenorrea y un 10% anemia por déficit de hierro. Ros destaca el papel que pueden desempeñar los alimentos para aliviar estas molestias. “Las legumbres, frutos secos o los aguacates son fuente de vitamina B6, la encargada de fabricar serotonina, la llamada hormona de la felicidad, que puede ayudar a la mujer a paliar los dolores menstruales”. Las carnes rojas, huevos y pescados aportan hierro, “lo que permitirá mantener los niveles adecuados de este mineral (60 a 170 mcg/dL) y evitar una posible anemia si la menstruación es abundante”, explica.
El embarazo, un proceso natural en la vida de la mujer, en ocasiones, puede dar lugar también a sintomatología, como por ejemplo cansancio, varices, hinchazón o hemorroides. De hecho, hasta un 40% de las embarazadas padecen hemorroides en alguna fase de la gestación, sobre todo, en el tercer trimestre. Además, el 80% sufren náuseas, el síntoma más común. Ros subraya que durante este tiempo se deben extremar los cuidados en la dieta. “Dependiendo de las analíticas, podremos variar el menú tanto para conseguir un buen estado de salud de la madre, como para ayudar al crecimiento del feto. Para obtener vitaminas A y C, potasio y fibra es recomendable ingerir verduras y frutas. Las carnes, pescados, huevos y frutos secos aportan proteínas, hierro, y vitaminas del grupo B. Los lácteos ofrecen un aporte extra de calcio y fósforo; mientras que el pan, los cereales y el arroz serán fuente de hidratos de carbono”.
La menopausia llega, por término medio, entre los 45 y 53 años, y en el 85% de los casos la mujer sufre algunos síntomas asociados. Entre los más comunes, se encuentran los sofocos, las alteraciones del sueño o la irritabilidad. “Es recomendable aumentar el aporte de alimentos de origen vegetal debido a su contenido en fitoestrógenos, que ayudarán a controlar los síntomas”, apunta este especialista. La pérdida de densidad ósea es otra de las manifestaciones clínicas que más preocupa. En estos casos, una dieta rica en calcio o en suplementos, junto al ejercicio físico, puede ser de gran utilidad. “En cuanto a los factores para la prevención de la osteoporosis, las recomendaciones actuales son: mayor consumo de calcio, fósforo, magnesio y flúor; proporcionar vitamina D adecuada (incluso con alimentos enriquecidos si es necesario); consumo de alimentos ricos en ácidos omega-3; reducción de sal; una ingesta suficiente pero moderada de proteínas y, en ausencia de intolerancia, promover el consumo de leche y productos lácteos, especialmente yogur y productos lácteos fermentados”, añade Ros.

Este profesor de la Universidad de Murcia concluye que: “Lo importante es seguir una dieta variada y equilibrada y ofrecer al consumidor la información práctica. No tenemos que prescindir de ningún alimento. No hay alimentos prohibidos. Todos, cada uno en su momento, tienen un lugar en nuestra dieta”.

Hoy es posible ofrecer calidad de vida y todas las garantías de seguridad a las pacientes menopáusicas

Doctora Carmen Pingarrón Santofimia, especialista en oncología ginecológica y coordinadora de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José. 

Teniendo en cuenta que la esperanza de vida de las mujeres llega a los  87 años y que la menopausia aparece alrededor de los 59, es fácil deducir que las mujeres pasan un tercio de su vida en esta etapa. “Lo cierto es que cuando se llega a este momento, nos encontramos con que a una mujer que poco antes era feliz, de repente le empiezan a fallar todos sus pilares: se altera su sueño, se irrita más, se afecta su universo laboral y familiar y también su relación de pareja.  Y todo ello casi de la noche a la mañana”, reflexiona la doctora Carmen Pingarrón Santofimia (@cpingarrons), especialista en oncología ginecológica que coordina uno de los equipos de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José. Lamentablemente, continúa la doctora Pingarrón, para las mujeres se inicia con la menopausia una decadencia en muchos aspectos de su cotidianidad, en una época, además, en que tienen una proyección  laboral y social de la que carecían hace unas décadas. “En primer lugar, aparecen los sofocos, que interfieren cualquier actividad del día y que interrumpen el sueño por la noche.  Esta falta de descanso hace a su vez que aumente la irritabilidad y que, de alguna manera, cambie el carácter. Además, aunque se pueda ser muy consciente de lo que está ocurriendo, es muy difícil evitarlo. Por si fuera poco, debido a la falta de aporte de hormonas por parte del ovario, también disminuye el deseo sexual y, a su vez, hace su aparición la sequedad vaginal, con lo cual la vida de pareja se ve alterada”, detalla la especialista.

Atención a la sintomatología 
Hasta hace relativamente poco tiempo tampoco se daba importancia a toda esta sintomatología vinculada a la menopausia.  “Sin embargo, a día de hoy, podemos afirmar que esta situación ha cambiado radicalmente. Ahora sí nos preocupa la mujer menopáusica y perseguimos que pase ese tercio de su vida en las mejores condiciones. Para ello estamos ya capacitados para ofrecerle los tratamientos más adecuados de forma individualizada, aliviando cada uno de estos síntomas y minimizando los efectos negativos que las terapias puedan originar”, sostiene la doctora Pingarrón.
Gracias a los nuevos fármacos,  que combinan los estrógenos con moléculas como el bazedoxifeno, es posible eliminar los síntomas de los sofocos y la sequedad y ofrecer una protección adicional frente al desgaste de los huesos. También el ospemifeno brinda una perspectiva novedosa y eficaz para tratar la sequedad vaginal y el síndrome urogenital.  Sin olvidar la terapia hormonal clásica que sigue teniendo sus indicaciones en casos determinados. “Podemos decir, pues, que hoy somos capaces de ofrecer calidad de vida y seguridad a todas nuestras pacientes menopáusicas”, concluye la doctora del Hospital Quirónsalud San José.

Los síntomas de la menopausia

Doctora Carmen Pingarrón.

La calidad de vida es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la percepción que tiene el individuo de su propia situación, en relación con sus objetivos, expectativas e intereses. En el caso de la mujer, su estilo de vida ha cambiado drásticamente con respecto a generaciones anteriores, como pone de manifiesto la doctora Carmen Pingarrón, especialista en oncología ginecológica que coordina uno de los equipos de ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud San José: “Es una mujer que trabaja fuera del hogar, que concilia el ámbito laboral con el familiar, que se preocupa por su aspecto físico, cuidando la alimentación y haciendo ejercicio, y que tiene una mundo de relaciones muy importante, tanto en el trabajo como fuera de él”. Además, es una mujer que planifica el momento de la maternidad y el número de hijos que desea tener, y su esperanza de vida es cada vez mayor. “En la actualidad es de casi 86 años, lo que significa que hay un gran número de mujeres en la menopausia durante un periodo más largo de tiempo, casi la mitad de la vida. Hay que conseguir que esta etapa tan amplia no esté sembrada de síntomas que afecten seriamente a su día a día”, apunta la doctora Pingarrón, quien recuerda que en España hay cuatro millones de menopáusicas entre los 47 y los 60 años. De ellas, según destaca, 2,3 millones padecen síntomas entre moderados y severos, aunque solo 900.000 los consultan con el ginecólogo y son 180.000 las que reciben tratamiento con algún tipo de terapia hormonal.

Tres grandes grupos de síntomas
Durante la menopausia, que se define como la ausencia de menstruación durante 12 meses, con la consiguiente caída en los niveles de estrógenos, aparecen tres grandes grupos de síntomas, “que afectan de manera importante a la vida cotidiana de la mujer”:

1. Los síntomas vasomotores o sofocos, que aparecen en el 80% de las menopáusicas y que pueden ser leves, moderados o graves (en el caso de producirse más de siete episodios al día o más de 50 a la semana).

2. Los síntomas que derivan de la atrofia vulvovaginal, como la sequedad y la reducción del volumen y tamaño de los genitales.

3. Los síntomas derivados de la pérdida de masa ósea, de la osteoporosis.

Todos son importantes, subraya la especialista del Hospital Quirónsalud San José, pues “si los sofocos nocturnos la despiertan, hacen aumentar el insomnio y disminuyen su capacidad para conciliar el sueño; la falta de descanso repercutirá en su vida laboral, afectará a su rendimiento y a su humor e incrementará su irritabilidad”. En el caso de la sequedad vulvovaginal y la disminución de la libido que aparece con la caída de estrógenos, “surgirán dificultades en las relaciones sexuales y cambios en los vínculos de pareja”. Por lo que respecta a la osteoporosis, como llama la atención la doctora Pingarrón, “la mitad de toda la pérdida de masa ósea en la menopausia se produce durante los diez primeros años”. A todas estas consecuencias se han de sumar la ganancia de peso (unos siete kilos de media), el incremento de las tasas de hipertensión arterial, las hipercolesterolemias, los dolores articulares y un largo etcétera.

Solución a los síntomas
¿Es posible poner remedio a estos síntomas? Según la doctora Pingarrón, sí. “Desde la consulta de ginecología podemos y debemos dar una solución individualizada a cada uno de ellos hasta conseguir que la mujer vuelva a su estado óptimo, como antes de la menopausia”, concluye.