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Siete señales de estrés que no debes pasar por alto

Nuestro cuerpo siempre nos alerta de todo y hay siete señales de estrés que no debes pasar por alto, ya que es una dolencia que puede acarrear consecuencias graves.

El estrés puede aparecer en muchas circunstancias, y el contexto actual ha sido muy favorable para ello. La pandemia, junto con las medidas para combatirla y todos los problemas económicos que han venido después, genera dudas y preocupaciones. Cambios en nuestras vidas que favorecen situaciones estresantes de forma prolongada, lo que a su vez puede inducir al estrés permanente. En este sentido, el miedo al contagio y el confinamiento han hecho que 9 de cada 10 españoles estuvieran estresados en algún momento en 2020, y 3 de cada 10 lo estaban de forma habitual.

«El estrés puede tener una connotación positiva o negativa en función de la causa que lo provoque y del grado en el que altere nuestras relaciones o nuestra rutina diaria. Durante la pandemia el estrés ha afectado a muchísima gente que tenía miedo de contagiarse, de que sus seres queridos enfermaran, y eso, unido a los efectos del distanciamiento social, ha supuesto mucho agotamiento mental además de muchas secuelas en la piel. Por eso, en Nivea creemos que es importante saber cuándo nuestro cuerpo nos está avisando de que necesitamos un descanso, y de que la ansiedad se ha vuelto demasiado pesada. El estrés desencadena muchas reacciones fisiológicas que dañan la piel, si no se aborda a tiempo. Por ello, es importante no asumir que el agobio continuado es algo normal, sino que hay que ponerle remedio para evitar daños físicos permanentes», ha comentado la doctora María Agustina Segurado, experta asesora de Nivea.

Los expertos de Nivea explican que el estrés no solo se nota a nivel psicológico y emocional, sino que también se refleja en la piel. Esto se debe a que la piel y el sistema nervioso están interrelacionados, de hecho ambos provienen de la misma capa embrionaria; cuando hay estados de ansiedad o sentimientos de agobio, el cuerpo produce ciertas hormonas, como el cortisol, que afectan directamente al estado de las células cutáneas. Por ello, han recopilado las principales señales que envía el cuerpo para avisarnos de unos altos niveles de estrés:

  1. Aparición de problemas de la piel
    El estrés daña directamente la piel produciendo desajustes hormonales y haciendo que se debilite nuestro sistema inmunitario, provocando problemas cutáneos. En momentos de ansiedad, el cuerpo produce más adrenalina y cortisol, que en exceso causa rojeces, dermatitis, urticarias y sequedad. Además, una persona estresada tiende a tocarse más la cara y eso puede producir irritaciones, heridas e infecciones. Al debilitarse nuestro sistema inmunitario, también pueden aparecer herpes, calenturas, dermatitis, psoriasis y otro tipo de infecciones.
  2. Aparición de granitos o acné
    Las alteraciones hormonales hacen que nuestra producción de grasa en la piel se descontrole, y empecemos a segregar una mayor cantidad de sebo, que acaba bloqueando los poros y facilita que se produzcan infecciones que causan inflamación y pequeños granitos o acné.
  3. Piel apagada, fatigada y sin luminosidad
    El estrés motiva la acción de los radicales libres, las moléculas las moléculas causantes del envejecimiento. Estas moléculas siempre están presentes en nuestro cuerpo, ya que se generan incluso con la respiración o la luz solar. Sin embargo, cuando hay un exceso de ellas, la piel se desequilibra y envejece de forma prematura, lo que se traduce en arrugas, flacidez, tono apagado o falta de elasticidad. Además, el estrés hace que la piel se vuelva más vulnerable a factores ambientales nocivos, como la radiación UV o la contaminación.
  4. Deshidratación
    Cuando hay estrés, la circulación sanguínea se vuelve más lenta, lo que dificulta que el agua y otros nutrientes lleguen a la piel para mantenerla joven, sana y jugosa. Es una de las primeras muestras del envejecimiento prematuro, ya que una piel más seca, con sensación de tirantez, es un signo de pérdida de elasticidad y también es más propensa a las arrugas y a la flacidez.
  5. Caída del cabello
    El cabello tiene su propio ciclo vital. Cuando este llega a su fin, el pelo se cae. Sin embargo, las alarmas saltan si se cae mucho al mismo tiempo. Las situaciones estresantes aceleran el ciclo de vida del cabello y hacen que se caiga antes de lo previsto.
  6. Dificultades para dormir
    Se traducen en dolores de cabeza y cansancio generalizado. Uno de los síntomas más evidentes de la falta de sueño se nota directamente en la piel: las ojeras. Estas se marcan cuando estamos cansados porque se produce una dilatación de los vasos sanguíneos, dando un aspecto más oscuro a la piel y haciendo que ésta vaya perdiendo vitalidad y que se vuelva más fina.
    Asimismo, la falta de sueño es un factor clave para el envejecimiento prematuro. Se altera el ritmo habitual del organismo y la segregación de ciertas hormonas, como el cortisol, lo que puede acelerar el envejecimiento y empeorar algunas enfermedades.
  7. Alteración de la respiración
    Cuando estamos estresados nos cuesta respirar de forma estable y profunda. Esto no solo influye en el control de nuestros estados emocionales, sino que afecta inevitablemente al nivel de oxígeno necesario para nuestros procesos metabólicos, y por ende, a la regeneración celular de todos nuestros órganos, incluida la piel. El primer signo de la falta de oxígeno en nuestra piel es un aspecto apagado y poco luminoso, pero desencadena también todos los demás signos de falta de salud y de envejecimiento prematuro en nuestra piel. Si además añadimos el efecto que las mascarillas causan en nuestra respiración, los efectos se agravan aún más. Por tanto, es muy importante ser conscientes de este problema y tomar medidas para respirar correctamente cuando estemos nerviosos o estresados.

Como se ha visto, el estrés es una respuesta natural ante una situación de incertidumbre, desconocida o complicada. Además es también una forma que tiene el cuerpo de activarse en momentos negativos o de amenaza para salir de la situación estresante. Sin embargo, se convierte en un problema cuando se convierte en algo habitual en nuestra vida diaria. Por ello, si detectamos algunas de las señales físicas del estrés, lo más importante es actuar rápido y combatir la fuente del problema, es decir, tratar de recurrir a medidas para reducir el estrés en nuestro día a día. Para ello, los expertos de Nivea proponen poner en práctica estos consejos:

Hacer ejercicio con regularidad
La actividad física ayuda a liberar la energía y la tensión emocional acumulada y a destensar los músculos. Y contribuye muy positivamente a la respiración, ya que aporta oxígeno a nuestro organismo. Los ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, como caminar, bailar, nadar o montar en bicicleta son muy buenas opciones. Con 30-60 minutos al día entre tres y cinco veces a la semana es suficiente para ayudar a controlar los niveles de estrés o ansiedad.

Realizar actividades relajantes
Desde una ducha reconfortante o un baño de burbujas hasta ejercicios de respiración o relajación muscular, meditación o un momento de lectura. Cada persona es diferente y no a todo el mundo le relajan las mismas actividades; pero, en general, dedicarse tiempo a uno mismo y a las personas que queremos es necesario para recordarnos qué es lo que importa de verdad.

Salir al aire libre para recibir la vitamina D del sol
La piel produce esta vitamina cuando está en contacto directo con la luz solar. Estudios recientes han demostrado que una falta de vitamina D está relacionada directamente con el estado de ánimo. También influye en enfermedades cutáneas como el acné, la rosácea, la psoriasis o la dermatitis, o con la caída del cabello, que suelen agravarse en periodos de estrés.

Abrazarse más
La oxitocina es una hormona que posee numerosos beneficios para nuestra salud y que consigue contrarrestar el estrés, tanto psicológico como fisiológico. El último estudio científico de Nivea confirmó que, sin oxitocina, las células cutáneas tienen más indicios de estrés. Pero además de esto, reveló que la oxitocina tiene efectos positivos sobre la piel sensible, ya que reduce su irritación e inflamación, e incluso hay ya evidencia sobre su incidencia en el proceso de envejecimiento cutáneo. Las caricias, los abrazos y el contacto físico con nuestros seres queridos están relacionados con un aumento del nivel de oxitocina en la sangre, porque los receptores de la oxitocina están presentes en las células de la piel de forma completamente funcional. En consecuencia, eso sugiere que la oxitocina se libera a través del tacto de nuestra piel, por lo que comúnmente se la suele llamar «la hormona de la felicidad» y también «la hormona del amor».
Aunque las medidas de seguridad frente al coronavirus aún no permiten recuperar todos los abrazos y los besos que se quedaron pendientes, hay que ser conscientes de la importancia que tienen en nuestra salud y aprovechar cada momento con aquellas personas con las que sí podamos estrechar nuestro contacto físico.

Dormir lo necesario
La edad determina en gran medida cuántas horas debemos dormir al día. Los adultos deberían descansar entre 7 y 9 horas e intentar que no sean menos de 6. No cenar tarde o tomar cafeína poco antes de la hora de acostarse, mantener un horario fijo de sueño y dormir en una habitación con buenas condiciones (temperatura, ruido y luz apropiadas) ayudarán a conseguir un sueño reparador y saludable.

Llevar una dieta equilibrada
Eliminar el alcohol y el tabaco es el primer paso, así como reducir la ingesta de cafeína. Una alimentación saludable, rica en frutas y verduras, es imprescindible para tener cuerpo y mente sanos.

Mantener una buena hidratación
La deshidratación favorece la circulación del cortisol, la hormona encargada de mantener el cuerpo en tensión. Tener una botella de agua cerca ayudará a la concentración y a rebajar la sensación de cansancio, tristeza y fatiga.

Asimismo, la piel es una de las vías por las que más hidratación se pierde, junto con la respiración. Mantener la piel en un buen nivel de hidratación ayudará a conservarlo en el resto del cuerpo. Para ello, es suficiente con seguir una buena rutina de cuidados, tanto a nivel facial (limpieza, tónico, sérum y crema) como también hidratar la piel de nuestro cuerpo a diario (por ejemplo, después de la ducha).

Si persiste, acudir a un profesional
Estar constantemente estresado no es saludable y no debemos tomarlo como algo normal. Si el sentimiento de agobio perturba la vida diaria (por ejemplo, si nos impide hacer bien nuestro trabajo o relacionarnos con nuestra familia y amigos) o si dura un tiempo prolongado, lo mejor es tomar medidas o acudir a un especialista. Es importante ponerle remedio para que no perjudique gravemente la salud a largo plazo.

5 ejercicios para liberar el estrés facial y lucir una piel más tersa este verano

A lo largo del año, la piel del rostro sufre los efectos del estrés, del cansancio y de las diferentes emociones que experimentamos. Llega el verano y…¡toca lucir mejor que nunca!

Desde Facialderm te revelan los ejercicios para liberar la piel del estrés facial y conseguir un rostro terso. Estos ejercicios complementados con sus cosméticos, te ayudarán a optimizar resultados.

  1. Reduce ojeras y líneas de expresión en el contorno de los ojos
    Para ejercitar esta zona, pon el dedo índice sobre la ceja y el pulgar sobre el orbital inferior formando un semicírculo, luego levanta las cejas mientras opones resistencia con los dedos. Después, haz una V con dos dedos y coloca uno a cada extremo de la ceja, luego intenta levantarla mientras estos hacen fuerza en el sentido contrario.
    Lo ideal es realizar ambos ejercicios durante 10 repeticiones y complementarlos aplicando el Sérum 01 Lifting y Antiestrés de Facialderm para mayor efectividad.
  2. Mejillas firmes y suaves
    Para reafirmar y conseguir un efecto lifting en las mejillas, un ejercicio ideal es llenarlas de aire despacio para luego ir pasándolo de un lado al otro durante 30 segundos. Para mantener el área de los labios fuerte y suave, puedes poner una mano sobre los labios como si estuvieras tocando una trompeta.
    Además, otra opción es usar el Roller de Belleza Facial Reafirmante junto con alguno de los cosméticos de Facialderm, como el Sérum 01 Lifting y Antiestrés o el Sérum 03 Antimanchas y Antiestrés.
  3. Reducir líneas y arrugas de la frente
    Para ello, haz una “c” con los pulgares e índices y colócalos alrededor de los ojos. Con los índices encima de las cejas y los pulgares sobre las mejillas, tira hacia arriba para tratar de levantar las cejas con los ojos muy abiertos. Mantén esta posición durante dos segundos, relájate y repite de nuevo tres veces más. A continuación, quédate en esta postura durante 10 segundos.
    Para completar esta rutina y reducir también los poros y el exceso de sebo de esta zona, añade el Sérum 04 Reductor de Poros y Antiestrés aplicándolo con un suave masaje.
  4. Mantén el cuello terso y cuidado
    Esta es una de las zonas más delicadas. Por eso, es vital tonificar y levantar los músculos de esta zona. Para ello, este ejercicio se centra en mirar hacia adelante, girar la cabeza hacia la derecha hasta que queda alineada con el hombro derecho. Una vez en esta postura, es necesario inclinar la cabeza hacia atrás y mantenerla así entre 6 y 8 segundos.
    Después, vuelve a la posición inicial y haz el mismo movimiento hacia el lado izquierdo. Hay que repetir este ejercicio tres veces, pero si además aplicas la crema C1 Antiedad y Antiestrés de Facialderm, especialmente indicada para combatir los signos de la edad​ y el estrés en la piel, tu rutina estará completa.
  5. Reduce y evita la papada o el “doble mentón”
    Por último, además de ejercitar los músculos del cuello, es importante realizar este ejercicio de yoga facial para reducir o evitar la aparición de la papada o el efecto “doble mentón”.
    En este caso, debes colocarte como si sujetaras tu cabeza con una mano y luego empujar la barbilla hacia abajo sobre los dedos que la sostienen. A la vez, apoya el codo sobre la otra mano. Mantén la postura durante tres respiraciones profundas y después utiliza los dedos dando toques suavemente en la parte inferior de la barbilla. Alterna con cada una de tus manos durante 15 segundos para que sea efectivo.

Por último, una vez realizados todos los ejercicios, es importante relajar el rostro dando toques suavemente con las yemas de tus dedos por todo el rostro. Aprovecha además este momento para aplicarte el Sérum 05 Antipolución y Antiestrés de Facialderm para reparar el daño producido por la polución y la luz azul​ de las pantallas producido durante el día.

49 pistachos para calmar la fatiga y el estrés

Nada mejor que tomar 49 pistachos al día (1 ración de 28 gramos) para calmar la fatiga y el estrés, y, a la vez, mejorar la concentración en este mundo de ritmo rápido. Un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania sugiere que incluir pistachos en una dieta sana puede ayudar a reducir la presión arterial y las respuestas biológicas al estrés diario.

Una ración de pistachos contiene un 8% del valor diario recomendado de potasio y magnesio, unas sustancias muy importantes para mantener la presión arterial a un nivel saludable. Además, recientemente, los científicos han descubierto que el pistacho es una proteína completa de origen vegetal; la única proteína completa que no necesitas cocinar y que puedes tomar tanto fuera como en casa.

Combatir la fatiga y el estrés
El estrés es una reacción física o emocional que aparece cuando nos enfrentamos a un cambio. Nuestro cuerpo consume más vitaminas, proteínas y minerales para combatir este desgaste físico y emocional, lo que provoca una bajada de defensas al perder nutrientes esenciales. Para combatir la fatiga, causada por el estrés, es importante cuidar la dieta y consumir alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios para nuestro día a día. Gracias a sus nutrientes, los pistachos permiten combatir la fatiga y ayudar a la recuperación física y psíquica del cuerpo.

Potasio
Los pistachos son una importante fuente de potasio, un electrolito principal que ejerce un importante papel en la regulación de funciones corporales básicas, como la función nerviosa y la muscular. Es importante ingerir alimentos ricos en potasio junto con agua para reponer este mineral cuando hay un desgaste físico o psíquico. Una ración de 28 g de pistachos aporta tanto potasio como medio plátano grande. Además, hoy se sabe que incorporar fuentes de potasio en la dieta también contribuye a mantener una presión arterial normal.

Magnesio
Por su parte, el magnesio es un mineral relacionado con los procesos de transmisión neuromuscular y liberación de energía, adecuado para mantener el equilibrio normal de electrolitos; es decir, aporta un excelente equilibrio mental ya que estimula la transmisión de impulsos nerviosos. También es un poderoso remedio anti-estrés gracias a su contribución en la mejora el sueño. La hormona que regula el sueño, llamada melatonina, se altera cuando hay falta de magnesio, por lo que una ingesta regular de pistachos, dentro de una dieta equilibrada, ayuda a combatir la depresión, el estrés y la ansiedad de forma totalmente natural. También contribuye a la disminución del agotamiento y de la fatiga, y facilita la recuperación física y psíquica.

Vitamina B
Las vitaminas de clase B intervienen en las reacciones del organismo para obtener energía. Una ingesta adecuada ayuda a reducir el cansancio y la fatiga producidos por el estrés. La Dra. Nieves Palacios, jefa del Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes y nutricionista de deportistas olímpicos, destaca la importancia de algunas vitaminas para obtener la energía necesaria: “la falta de Vitamina B1 o Tiamina puede disminuir la eficiencia de los sistemas energéticos. Además, la Vitamina B6 o Piridoxina participa en el metabolismo de las proteínas y es necesaria para la producción de neurotransmisores como la serotonina, dopamina y la noradrenalina (relacionadas con el estado de ánimo)”. Concluye que “esta última contribuye a mantener una liberación adecuada de energía y a reducir el cansancio y la fatiga”. La ingesta de estas vitaminas puede reducir el cansancio y la fatiga, por lo que los pistachos son un buen alimento gracias a su alto contenido en estas vitaminas.

Fibra y proteína completa
Los expertos también recomiendan tomar 49 pistachos a media mañana o a media tarde para calmar el apetito antes del almuerzo o la cena y, a la vez, mejorar la concentración. Al ser una fuente rica en fibra nos llena más que otros alimentos y evitar la ingesta excesiva de calorías en las comidas principales.

Un estudio desarrollado por investigadores de la Loma Linda University (California) demuestra que ingerir pistachos de forma regular mejora las frecuencias de las ondas cerebrales asociadas a la cognición, el aprendizaje, la memoria, el recuerdo y otras funciones cerebrales importantes. El pistacho, respecto a los otros frutos secos, tiene la mayor repuesta en ondas gamma, las cuáles son cruciales para mejorar el procesamiento cognitivo, la retención de información, el aprendizaje y la percepción.

Cómo evitar la ansiedad estas vacaciones

Aunque ya hemos dejado atrás lo peor de la pandemia, todavía tardaremos en saber cómo ha impactado no sólo en quienes han perdido a seres allegados o se han encontrado en primera línea, sino a toda la población en general. Tal como explica la directora técnica de Clínicas Origen, la psicóloga Pilar Conde, ya se están tratando en los centros especializados problemas asociados al encierro prolongado y, como no, al miedo al contagio y a la enfermedad. El estrés postraumático puede aflorar en una persona al poco tiempo, aclara, de vivir o ser testigo de un acontecimiento dramático, pero también puede tardar tiempo en aparecer. Asimismo, se atienden casos de trastornos obsesivos compulsivos, el llamado TOC, que consiste en realizar comprobaciones mediante las que el individuo cree garantizar así el control del entorno que le rodea. Tras lo vivido, señala Conde, “es normal, por otro lado que, sin llegar a necesitar ayuda profesional, seamos presas de la incertidumbre y que el tener que tomar ciertas decisiones nos genere inquietud y ansiedad”.

Una de las más importantes a las que nos enfrentamos cada año por estas fechas es la organización de las vacaciones, decisión que va a estar muy condicionada este año por el coronavirus. El miedo al contagio nos podría llevar a buscar lugares apartados, pequeños hoteles aislados, donde no nos podamos contagiar fácilmente, pero también a abandonar todo intento de salir de casa. Para Pilar Conde no es buena decisión. Hay que intentarlo: “Si nos mantenemos confinados cuando ya no sea necesario, aumentaremos el miedo y la ansiedad hacia las salidas”.

La solución, pues, no es quedarse en casa, sino tratar de cambiar el punto de vista y trabajar con pensamientos positivos, no sólo por nuestro interés, sino también por el de los que nos rodean. Se trata de salir, siempre de forma responsable y adecuada a las medidas que estén vigentes en cada momento con respecto al virus, pero tratando de controlar la ansiedad. Pensar en que nuestra familia merece un descanso es un buen estímulo para pelear contra el miedo. En caso de que en esa familia haya niños será importante explicarles, desde la normalidad y la calma, “que estas vacaciones van a tener ciertas peculiaridad, pero que vamos a poder seguir disfrutando y jugando. Es fundamental que tengan claro lo que sí pueden hacer, lo que no, y los aspectos que van a cambiar con respecto a otros años. El hecho de que nos vayamos de vacaciones, ya en sí, les va a ayudar a normalizar la situación y disminuir el temor, dado que les demostramos que ya podemos ir realizando vida normalizada”.

Para ayudarnos a afrontar estas vacaciones, la psicóloga nos ofrece los siguientes consejos para toda la familia:

•             Tener claras las medidas de seguridad para todos los miembros de la familia.

•             Haber normalizado previamente las salidas en el entorno natural en el que nos movemos habitualmente, y haber integrado las medidas para evitar masificaciones y contagios.

•             Avisar a los niños antes de viajar de que algunas excursiones habituales a lo mejor no se pueden hacer por las nuevas normas. Es importante que lo tengan claro.

 •            Ofrecer a los más pequeños alternativas para esas actividades ahora no permitidas. Es bueno que sean ellos quienes den las ideas.

 •            Organizar en grupo las actividades a realizar en familia en cuanto al tiempo de ejecución y las medidas de protección.

 •            Elegir lugares adaptados a las necesidades del grupo, con prioridad para las de los más pequeños.

El 30% de los españoles sufren estrés por las nuevas tecnologías

Tres de cada diez españoles afirman que las nuevas tecnologías, como el móvil o la tablet aumentan su nivel de estrés, según el VII Estudio CinfaSalud: “Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés”. El estrés generado por estos dispositivos en el ámbito laboral es conocido como tecnoestrés. La imposibilidad de “desconectar” es la principal causa que señalan siete de cada diez encuestados para explicar por qué las nuevas tecnologías incrementan su nivel de estrés. Otros motivos son la necesidad de respuesta inmediata que implican las TIC y la adicción que generan. Para Julio Maset, doctor médico de Cinfa, “las nuevas tecnologías deben ser una herramienta que nosotros controlemos y no a la inversa. Sentirse controlado por ellas es una de las causas de tecnoestrés”.

Tres de cada cuatro españoles sufre estrés a diario

El estrés es una respuesta de carácter fisiológico a condiciones, acontecimientos o desafíos que perturban el equilibrio emocional de una persona. Llevar un ritmo de vida ajetreado, la falta de sueño o tener muchas preocupaciones son algunas de las situaciones que lo provocan. Se trata de una problemática frecuente en nuestro país: según el último estudio de Cigna, ‘360º Wellbeing Survey’, el 77% de los españoles convive diariamente con este problema.

Pese a que la cifra española es alta, el 68% de los encuestados afirma que se trata de una situación que mantiene bajo control. Por contra, solo el 9% de los encuestados reconoce que sus niveles de estrés los hace estar al límite, porcentaje que nos aleja de otros países europeos como Reino Unido, con un 18% de la población con niveles de estrés inmanejables, Francia (18%) o Alemania (17%).

El deporte, el mejor remedio de los españoles para afrontar el estrés
El estrés puede estar detrás de diversas alteraciones fisiológicas como son la caída del pelo, eccemas, insomnio, dolor de cabeza, fatiga, irritación o tristeza, y puede ser causa de ciertos problemas cardiovasculares, e incluso depresión. Así, es importante tomar conciencia de la magnitud de esta problemática, y poner en práctica acciones que contribuyan a su prevención y manejo efectivo.

En este contexto, tal y como muestra el estudio de Cigna, los españoles apuestan, sobre todo, por el deporte. Del total de encuestados que sufren de estrés, la actividad física es la vía más común para sobrellevar el ajetreo diario para un 47%, seguido de hablar con la familia y amigos (45%), dormir lo necesario (37%), hablar con los compañeros de trabajo (29%) o comprar (25%).

Soluciones para aliviar el estrés
Por otro lado, solo el 19% de los españoles acude a un profesional médico para tratar esta situación. Para el 81% restante, la razón de no optar por esta vía es que creen que son capaces de afrontar cualquier situación de estrés por sí mismos (32%), que la atención profesional no les va a ayudar en nada (18%) o porque carecen de tiempo para este tipo de consultas (17%).

El entorno laboral, fuente principal de preocupaciones
Para aquellos que reconocen presentar niveles de estrés inmanejables, el entorno laboral es la principal fuente de preocupaciones para el 51% de ellos, junto a otras como las finanzas personales (24%), el contexto familiar (14%) o la salud (5%).

La excesiva carga de tareas, las largas jornadas, la dificultad de conciliar la vida laboral y familiar o la incertidumbre por el puesto de trabajo pueden provocar que tanto el empleado como la empresa salgan perjudicados. De ahí que el 29% demande que sea el empleador el que trate el problema de raíz aportando soluciones (por ejemplo: talleres de gestión del estrés).

Un test permite conocer si el estrés del día a día puede afectar a nuestra salud

El estrés continuado puede tener efectos graves en la salud y calidad de vida. Sus consecuencias pueden ser muy variadas, como el debilitamiento del sistema inmune, la aparición de enfermedades cardiovasculares o problemas digestivos. El estrés continuado también puede influir en el envejecimiento prematuro y puede empeorar enfermedades graves como el cáncer o la diabetes.
El estrés es un mecanismo fisiológico que se desencadena cuando una persona percibe una situación como amenazante y requiere la movilización de recursos físicos o mentales para hacerle frente. Niveles puntuales de estrés en la vida diaria no se consideran nocivos, pero una situación estresante mantenida en el tiempo puede deteriorar la salud. En situaciones de estrés el organismo produce Cortisol, una hormona que prepara al cuerpo para afrontar una situación de estrés puntual. Sin embargo, la producción sostenida de Cortisol puede ser dañina y, para contrarrestar este efecto nocivo, el organismo produce otra hormona llamada DHEA.
SYNLAB pone a su disposición el test Valoración del Estrés que permite determinar si existe un patrón biológico de estrés y su gravedad. “Gracias a esta información -explica Bibiana Palao directora técnica del Departamento de Innovación de SYNLAB- las personas pueden reaccionar a tiempo, cambiando sus hábitos de vida o incorporando actividades que le ayuden a controlar las situaciones de estrés que se presentan en el día a día”.
El test Valoración del Estrés evalúa la producción de Cortisol y de DHEA, mediante muestras de saliva recogidas en diferentes momentos del día, y permite a quien lo realiza conocer su  capacidad biológica actual de respuesta al estrés. La prueba está indicadapara personas con síntomas asociados al estrés, con síndrome de carga laboral excesiva o de agotamiento profesional y para todos aquellos que deseen gestionar proactivamente su salud.

El proceso de estrés
El estilo de vida actual en ocasiones provoca en las personas a situaciones de estrés que de manera aislada no son perjudiciales pero que, mantenidas en el tiempo, pueden afectar seriamente a la salud. Ante una situación de estrés el organismo reacciona para hacerle frente activando el sistema nervioso y la producción de diferentes hormonas. El cortisol actúa en todo el organismo aumentando el gasto calórico, la capacidad muscular, la capacidad de concentración mental, etc. Si esta situación se mantiene en el tiempo, el organismo aumenta la producción de DHEA para contrarrestar este desgaste. Sin embargo, a largo plazo, el efecto compensatorio de DHEA no es suficiente dando lugar a una fatiga crónica, inmunodepresión y otras alteraciones que dañan la salud del paciente.

¿Cómo vencer al estrés?
Para vencer al estrés, los expertos recomiendan analizar sus causas y, de no ser posible modificarlas, tratar de compensarlas a través de hábitos saludables, tales como ejercicio, alimentación, descanso, técnicas de relajación, etc.

10 trucos para vencer el estrés
SYNLAB propone 10 sencillos trucos que pueden ayudar a vencer al estrés:

1.      Realiza ejercicio regularmente: te ayudará a sentirte más fuerte física y mentalmente.

2.      Aprende a priorizar: no dejes que las cosas sin importancia te alteren.

3.      Comparte el problema: te ayudará a sobrellevar la carga y a encontrar una solución.

4.      Saca tiempo para ti: consigue organizarte para disfrutar de lo que más te gusta.

5.      Evita hábitos no saludables: el alcohol, el tabaco o la cafeína no resuelven los problemas.

6.      Trabaja de manera más eficiente, no trabajes más: gestiona el tiempo; a veces menos, es más.

7.      Se positivo: apreciar lo que tienes es el primer paso para evitar el estrés.

8.      Acepta las cosas que no se pueden cambiar: no hay que se conformista, pero sí consciente de la realidad. No te preocupes por aquello que no puedes cambiar.

9.      Aprende a relajarte: escucha música relajante, aprende técnicas de relajación o encuentra tu vía de escape.

10.  Duerme bien: el sueño es básico para la salud, trata de dormir 8 horas.

Combatir el síndrome postvacacional

Reincorporarse a las prisas, los atascos y los madrugones tras unas reponedoras vacaciones no siempre resulta sencillo. En muchos casos, la ansiedad por la vuelta al trabajo se manifiesta, incluso antes de que se acabe el periodo vacacional, como un periodo de malestar en el que la fatiga, el desánimo, la irritabilidad, el estrés y el insomnio toman el protagonismo. En algunos de estos casos, la adaptación a la situación estresante de la vuelta al trabajo no es cuestión de 10 o 15 días, sino que persiste en el tiempo, sumiendo a la persona en una fase de agotamiento en la que los trastornos fisiológicos, psicológicos y psicosociales se cronifican.
Según la doctora Marisol Kassem, responsable del área de Psicología de Healthing, a esta situación “aunque comúnmente se la conoce como ‘depresión postvacacional’, desde el punto de vista clínico no está descrito como tal en ninguna categoría diagnóstica. No se considera una depresión, sino que es más bien un problema adaptativo a la rutina del trabajo”.
A veces, el ánimo y las fuerzas flaquean. En otras ocasiones, la inquietud y la aceleración nos impiden parar y relajarnos. Pero es que, además, estos altibajos de vitalidad suelen sufrirse sin buscar un remedio. Sin embargo, según nos explica la Dra.  Kassem, existen algunos trucos, pautas y recomendaciones que se pueden poner en práctica para que la vuelta al trabajo sea más sencilla:

  • No apurar las vacaciones hasta el último día. Es conveniente adaptarse al nuevo entorno poco a poco, para ello, la doctora recomienda volver del destino vacacional unos días antes de la incorporación al trabajo.
  • También es recomendable cambiar las rutinas de horarios, alimentación y actividad con antelación: un buen truco es poner el despertador 10 minutos antes cada día durante la última semana de vacaciones.
  • Centrar la atención en los aspectos positivos de la vuelta al trabajo, como reencontrarse con los compañeros y amigos.
  • Evitar pensar constantemente en el pasado. Las vacaciones ya terminaron y ahora hay que centrarse en el aquí y ahora.
  • Programar una actividad para cada día parecida a las que se hacían durante las vacaciones, como ir al gimnasio, dar un paseo con los amigos o la familia al volver de trabajar, etc.
  • Suele ser recomendable reservarse algunos días de vacaciones para hacer una posterior escapada a lo largo del año. Programar esta escapada genera motivación y mejora el ánimo.
  • Marcarse objetivos y nuevos retos para el nuevo curso, pero de un modo realista. Cargarse de trabajos, proyectos y entrevistas no es la solución. Todos necesitamos un periodo de adaptación, por lo tanto, ponerse demandas muy exigentes al principio sólo puede acarrear frustración.

En ocasiones, a pesar de establecer unas pautas de relajación y adaptación previas, existen algunos factores de vulnerabilidad que pueden hacer que este problema se presente de forma más intensa e incluso que se cronifique. Tal es el caso de las personas se encuentran en trabajos con horarios irregulares, con altas responsabilidades, aquellas personas que no se sienten a gusto en sus trabajos y que tienen empleos frustrantes, impersonales, rutinarios o con poco desarrollo personal. En estos casos, el síndrome postvacacional puede tener consecuencias más graves y constituir solamente la punta del iceberg de un problema mayor. Según la doctora Kassem, “si pasadas 3 o 4 semanas persiste el malestar, es recomendable ponerse en manos de un especialista en psicología”.
En este sentido, la innovadora propuesta de Healthing, que trata a la persona de un modo integral, con todos sus sistemas y funciones interconectados, dispone de una serie de programas para el control del estrés y la gestión de preocupaciones y problemas dirigidos por un multidisciplinar equipo de experimentados profesionales.
Con los sofisticados e innovadores tests de Healthing, podrá determinarse el nivel real de estrés que está sufriendo la persona, difícilmente determinable de un modo subjetivo, ya que la percepción del problema depende de cada uno: un poco de tensión puede ser un problema para algunos, mientras que otros son capaces de soportar cargas de estrés sin detectar su auténtico estado hasta que se llega a un punto de inflexión.

Programa de estrés
En Healthing se realiza una valoración del sistema nervioso autónomo mediante test HRV (heart rate variability). Un sensor registra la actividad del corazón y la respiración, mientras el programa mide los cambios que se producen entre las sucesivas pulsaciones cardiacas. Estos cambios revelan el estado del sistema nervioso simpático. Evaluamos el estrés y su respuesta adaptativa a través de la determinación de cortisol y dheas en saliva que aumenta en situaciones de estrés para defender diferentes áreas del organismo de sus consecuencias. Estudiar ambas dará indicaciones del origen y las causas del estrés y cómo combatirlo.
Posteriormente se desarrollará el programa con 2 sesiones de terapia cognitiva de 30 minutos con el psicólogo que ayudará a entender y corregir la reacción a situaciones de estrés en la vida. Una sesión en la que se enseñarán técnicas de relajación mixtas con mindfulness y una sesión de técnicas de enfrentamiento a situaciones de estrés.

Test de gestión de problemas y preocupaciones
Del mismo modo, este test de funcionamiento cognitivo-conductual analiza las distintas situaciones que generan malestar y detecta los pensamientos distorsionados causantes de nuestras emociones negativas, así como nuestros mecanismos de afrontamiento ante situaciones de la vida diaria. Se puede enfocar de manera específica a distintos problemas tales como ansiedad, depresión, dificultades de relación y adaptación, adicciones, etc.
En cualquier caso, fiel a su norma de ofrecer una atención personalizada, si estos programas no se ajustasen a las necesidades del caso, el especialista desarrollará un programa específico a la medida del cliente. Una vez que esas herramientas se hayan interiorizado (incluso se pueden grabar en el móvil para facilitar su seguimiento), el cliente podrá aplicarlas por su cuenta en su vida diaria y así conseguir el objetivo deseado: una vida saludable para sentirse mejor, tanto por fuera como por dentro, alcanzando la mejor versión posible de uno mismo.

Cada vez más trabajadores sufren el síndrome postvacacional

Comienza la cuenta atrás para la llegada del mes de septiembre y, con él, la vuelta al trabajo y la rutina de la mayoría de los trabajadores. Un retorno que, para algunos, se convierte en una situación negativa y estresante que puede desembocar en el denominado síndrome o depresión postvacacional.
Con el objetivo de poner cifras a este fenómeno, el Grupo Adecco, especialista en recursos humanos, ha realizado una encuesta a cerca de 1.000 trabajadores en España de la que se extrae que el 37% de ellos está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo tras el periodo vacacional, 4 puntos porcentuales más que el año anterior, cuando se situaba en el 33%.
Aunque el 63% restante no padecerá esta depresión, una parte importante de ellos sí padecerá un cuadro de fatiga o estrés que no llegará a considerarse depresión postvacacional, pero estará directamente vinculado a la incorrecta adaptación al orden y la rutina tras esos días en los que apenas se tienen responsabilidades.
Este síndrome es característico de los países en los que es habitual que los trabajadores disfruten de largos periodos vacacionales, como es el caso de España, donde el grueso del descanso anual se concentra fundamentalmente en los meses de verano.
Aunque el nuestro no es ni mucho menos uno de los países en los que más días de vacaciones tienen los trabajadores, sí que existe cierta cultura de aglutinarlos en una determinada época, en vez de distribuirlas a lo largo de todo el año. Según el Banco Mundial, en España, el período mínimo de vacaciones remuneradas es de 22 días por año, frente a los 30 de Finlandia o Francia.
El entorno laboral juega un papel elemental en ese proceso de adaptación. Si el entorno es negativo, el trabajador encontrará mayores dificultades a la hora de reincorporarse, mientras que será mucho más sencillo para aquellos que desarrollen su actividad profesional en un ambiente agradable y positivo.
Entre los factores que contribuyen al desarrollo de este síndrome están las malas relaciones entre compañeros, las tareas repetitivas y los jefes poco motivadores.

¿Qué es el síndrome postvacacional?
Se llama síndrome o depresión postvacacional a la sensación de falta de energía, la desmotivación o la tristeza que sufren algunos trabajadores al reincorporarse al trabajo después de un período de vacaciones. Se trata, en definitiva, de una ruptura en el proceso de adaptación o transición entre el tiempo de ocio y descanso generado por las vacaciones y la vuelta a la rutina laboral.

¿Quiénes sufren este síndrome?
Pese a que no existe un perfil concreto de trabajador al que le afecte esta depresión, sí que hay ciertas características comunes o bastante habituales entre aquellas personas a las que más les cuesta hacer frente a su vuelta al trabajo.
La tolerancia a la frustración, la resiliencia, la duración de las vacaciones y el entorno son los aspectos clave para entender este síndrome:

  • Tolerancia a la frustración y resiliencia: Los trabajadores que tienen una menor tolerancia a la frustración y que son menos resilientes son los más susceptibles de padecer depresión postvacacional. El cambio de situación que se vive al finalizar las vacaciones y recuperar la “normalidad” resulta más complejo para aquellos que no saben gestionar de forma eficaz los cambios.
  • Duración de las vacaciones: Los trabajadores que disfrutan de largos períodos vacacionales tienen más dificultades para volver a la rutina, puesto que se han acostumbrado a una situación y, de pronto, tienen que romper con ella. Se dice que un hábito necesita alrededor de 3 semanas (21 días) para implementarse. Es por ello que las personas que dedican más de 3 semanas a sus vacaciones son más propensas a contraer el síndrome.
  • Entorno laboral: El entorno laboral influye de manera directa en los trabajadores y en sus posibilidades de tener depresión postvacacional. Aquellos que regresan a un entorno hostil, en el que deben lidiar con un jefe incompetente, que no les valora o que no motiva lo suficiente a su equipo son más susceptibles. Así como aquellos que se encuentran con un mal ambiente entre compañeros, aquellos que realizan tareas repetitivas o que ya no están ilusionados con su trabajo, son más propensos que el resto.

¿Cómo detectar que un trabajar tiene el síndrome postvacacional?
Los síntomas son diversos y cada persona los experimenta de una manera diferente. Sin embargo, las señales más habituales son la apatía, el cansancio, la falta de energía y la dificultad para concentrarse en las tareas. Otros síntomas frecuentes en estos trabajadores son los trastornos del sueño, el nerviosismo, el estrés o, incluso, la tristeza.
Existen casos extremos en los que el trabajador puede experimentar ataques de ansiedad, dolor de cabeza o malestar general, aunque afectan a la minoría.
Con este amplio abanico de síntomas, parece difícil detectar esta dolencia, aunque en todos los casos existe un hilo común, que es el momento en que los síntomas comienzan a manifestarse: tras haber disfrutado de un período vacacional o de descanso continuado.
La duración del síndrome postvacacional también puede variar de unos casos a otros. Los casos más leves reflejan dificultades durante 2 ó 3 días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrían durar meses.

¿Cómo prevenirlo?
En la mayoría de los casos es posible prevenir el síndrome postvacacional con una correcta actuación previa a la vuelta al trabajo. La clave radica en hacer que la transición entre las vacaciones y el trabajo sea lo más leve y llevadera posible. Entre las medidas que se pueden tomar para evitar esta situación, las más efectivas son:

  • Retomar el horario de sueño habitual de los días de trabajo de manera paulatina. Es decir, que a medida que se acerca el fin de las vacaciones, el trabajador se levante cada día un poco más temprano y haga lo mismo a la hora de levantarse. De esta forma, el cuerpo no notará un cambio tan brusco.
  • No volver del lugar de vacaciones el día anterior a la vuelta al trabajo. Es mejor hacerlo unos días antes para que el trabajador regrese a su entorno habitual y tenga tiempo para retomar su actividad diaria.
  • Dado que la duración de las vacaciones es un factor que juega en contra, una buena opción para “regatear” a este síndrome es dividir los días de vacaciones a lo largo del verano para no llegar a crear hábitos de vida de los que luego costará huir. Por ejemplo, si se dispone de 21 días de vacaciones, se pueden hacer dos descansos, uno de una semana y otro de dos semanas. De esta forma, será más fácil la vuelta a la rutina.

En definitiva, todas estas medidas de alta efectividad y fáciles de llevar a cabo pasan por adelantar esa transición y tomar el control de la situación en los días previos a la vuelta.
Además de seguir estos consejos, los trabajadores deben afrontar la reincorporación con una actitud positiva, sin pensar que el trabajo es una carga, pues eso puede hacer que se agudicen los efectos de la depresión postvacacional.

¿Cómo combatir la depresión postvacacional?
Terminar con la depresión postvacacional es sencillo siempre y cuando se ponga fuerza de voluntad. Entre los trucos más efectivos se encuentran:

  • Levantarse algo más temprano de lo habitual para ir al lugar de trabajo. Aunque pueda parecer contraproducente, el hecho de disponer de más tiempo por la mañana ayuda a afrontar el día sin prisas y sin agobios.
  • Se recomienda retomar el trabajo de forma gradual y evitando grandes cargas de trabajo.
  • Realizar actividades saludables, como el deporte, y llevando una buena alimentación.

No obstante, lo más importante es centrar toda la atención en los aspectos positivos, como las relaciones con los compañeros o todo aquello que pueda generar ilusión y motivación.

Di no al estrés

Si los expertos dicen que hay que intentar tomarse la vida con calma, es por algo. Nuestro cuerpo es una máquina y, como todas, se desgasta con el tiempo y sufre en situaciones perjudiciales. El estrés es uno de los aspectos que más daño le hace, por eso hay que evitarlo a toda costa y tomar medidas de prevención antes de que sea demasiado tarde.
Muchos de nosotros creemos que el estrés forma parte de nuestro día a día y que tenemos que aprender a vivir con él, pero lo cierto es que no somos conscientes (o no queremos serlo) de todos los efectos perjudiciales que tiene para nuestra salud física y mental. Según Judit Calpe, directora médica y doctora de Medicina Familiar de  mediQuo – una app de chat médico 24 horas, los 7 días de la semana -, “cuando surge cualquier problema siempre hay dos opciones: luchar o huir. Y nuestro cuerpo no actúa diferente; ante una situación estresante se prepara para ello, con las consecuencias que esto conlleva”.
El estrés no solo provoca efectos a corto plazo; si se cronifica, las enfermedades a las que nos exponemos pueden llegar a ser graves e imposibilitarnos llevar una vida plena. Es importante saber a qué nos enfrentamos y, sobre todo, saber cómo prevenirlo. Por eso, la directora médica de mediQuo explica cuáles son las consecuencias de padecer estrés y cómo paliarlas a tiempo.

¿Qué efectos produce el estrés en nuestro cuerpo?
·       Tensiones musculares y rigidez de mandíbula. Uno de los efectos más habituales del estrés es que mantiene el cuerpo en tensión, sobre todo en la zona de los hombros, cuello y mandíbula. Esto puede provocar contracturas musculares y bruxismo (apretar fuerte la mandíbula al dormir sin darnos cuenta) si se cronifica, de ahí la importancia de evitarlo.

·       Dolor de cabeza. Los dolores de cabeza pueden llegar a ser limitantes ya que no nos dejan concentrarnos o ser productivos en el trabajo, por lo que evitar el estrés es fundamental para aprovechar nuestro tiempo al máximo.

·       Los dolores de estómago, diarreas o estreñimiento son algunos de los avisos más habituales que nos manda nuestro cuerpo para que paremos.

·       El estrés afecta mucho al estado mental y puede provocar depresión y ansiedad, dos enfermedades que debemos evitar para vivir una vida plena.

·       La irritabilidad o la apatía también están muy ligados al estrés. Cuanta más presión haya sobre nuestros hombros, menos disfrutaremos de lo que nos rodea.

·       Si se tiene insomnio o se está muy cansado, la Dra. Calpe recomienda pararse a pensar que el descanso es algo vital para nuestra salud y tomarnos las cosas con más calma.

·       El estrés provoca alteraciones en la piel como acné o eccemas, lo cual, además de incómodo y molesto, puede llegar a dejar marcas permanentes en nuestro cuerpo.

·       Otros síntomas: tensión alta, aumento del riesgo de infarto, cambios en el peso o problemas de memoria.

¿Cómo podemos evitar el estrés?
·       Hacer ejercicio regular y llevar una dieta equilibrada. La directora médica de mediQuo señala que también es importante evitar la cafeína, el alcohol y el tabaco.

·       El tiempo libre es fundamental. Hay que disfrutar de momentos para nosotros y realizar actividades rodeados de los nuestros. Sí a los paseos, a la lectura; no a la tele o al uso de Internet en exceso.

·       Practica técnicas de relajación a diario: meditación, yoga, control de las respiraciones… Cualquier cosa es válida para vivir con más calma.

·       Busca ayuda profesional. La doctora Calpe lo tiene claro: “los psicólogos o terapeutas pueden ayudarte con las técnicas a seguir para controlar las situaciones de estrés; son tus aliados, no tus enemigos”.