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Ya se venden los test para la Covid en las farmacias

Ayer entró en vigor el Real Decreto que permite la venta sin receta de los test para la Covid en las farmacias, lo que facilitará que cualquiera pueda hacerse el test de autodiagnóstico en cualquier momento y lugar. De esta manera, las más de 21.000 farmacias que hay en España se suman al Sistema Nacional de Salud en las labores de detección de la Covid-19, gracias a la aprobación por parte del Consejo de Ministros del Real Decreto que exime de la receta para dispensar los test de autodiagnóstico.

Ante este nuevo panorama, desde la Organización Farmacéutica Colegial se insiste en la necesidad de que, para poder obtener el mejor resultado en términos epidemiológicos a estas pruebas es necesario que las comunidades autónomas y los Colegios de Farmacéuticos se coordinen en el registro y notificación de los datos como ya ha anunciado que hará Navarra y se está estudiando en otras autonomías. En este sentido, desde la Organización Farmacéutica Colegial se reitera la predisposición de los farmacéuticos a trabajar en el desarrollo de protocolos conjuntos y sistemas de información que permitan la recogida y explotación de los datos junto a los obtenidos de otras estructuras y profesionales del sistema.
Para Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Farmacéuticos “eximir de la necesidad de receta facilita el acceso a estas pruebas, así como su dispensación en farmacias garantiza la seguridad y cercanía las mismas”. Sin embargo, Aguilar defiende que hay que dar “un paso más y además de ofrecernos para ayudar al ciudadano en la supervisión y el acompañamiento en la realización de la prueba, estamos trabajando con el Ministerio y las Comunidades Autónomas para que el farmacéutico pueda incorporar los resultados al sistema de vigilancia epidemiológica para aumentar así la eficacia de la detección precoz y la adecuada gestión de la pandemia”.
“En definitiva, es una buena noticia que se facilite el acceso a los ciudadanos a las pruebas, lo que permitirá aumentar la capacidad diagnóstica del Sistema Nacional de Salud, identificando de forma rápida sospechas de positivos y así controlar eficazmente la progresión de la pandemia; hecho que además permitirá descongestionar las estructuras de Atención Primaria de nuevo sometidas a una gran presión asistencial en esta quinta ola”.

Dieta Mediterránea en tiempos de pandemia

La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), ha elegido la Dieta Mediterránea como eje principal del Día Nacional de la Nutrición, celebrado el pasado 28 mayo,  con el lema “Dieta Mediterránea (DM) en tiempos de pandemia, ahora más que nunca”. El motivo es que en tiempos de pandemia, en los que debemos fortalecer nuestro sistema inmunitario, disminuir la inflamación y los factores de riesgo como la obesidad y otras enfermedades degenerativas del adulto, se manifiesta aún más si cabe, como la mejor herramienta individual y colectiva para tener unos estilos de vida saludables. Sus propiedades nutricionales, su contribución a tener un sistema inmunitario y antioxidante robustos, y un mejor control del peso corporal, la convierten en el ejemplo a seguir.

Por eso, “consciente de que los hábitos de vida de la población española parece que se han modificado por la pandemia, hemos querido realizar la encuesta Actitud y Adherencia a la dieta y estilo de vida mediterráneo con el fin de conocer cómo han cambiado nuestras costumbres, y en qué puntos debemos poner el foco para que cada vez sean más próximas a la Dieta Mediterránea”, explica el presidente de la FESNAD y catedrático de nutrición y bromatología Gregorio Varela-Moreiras. Según los resultados de dicha encuesta, tan solo el 30% de la población considera su adhesión a la Dieta Mediterránea como muy buena y, si bien el 40% de los encuestados considera que ha modificado sus hábitos, tan solo el 30% de éstos asegura que ahora sus hábitos son más próximos a la Dieta Mediterránea. También cabe destacar que el 34% de los encuestados afirma haber incrementado su peso desde que comenzó la pandemia.

Parar a comer y hacerlo de una manera tranquila y relajada, cuidando los aspectos sociales,  también es importante en la Dieta Mediterránea.  Sin embargo, un 42% de los encuestados afirma que desayuna de pie o viendo la tele o consultando el móvil o el ordenador, hecho que hace que no se le preste la atención adecuada a esta comida. Cuando hablamos del almuerzo o la cena, aunque los números bajan, todavía hay un 27% y 31% respectivamente que lo hace de pie o viendo alguna pantalla.

En cuanto a las habilidades culinarias, el 19% de los encuestados afirma haber aprendido a cocinar durante la pandemia, el 59% afirma no haber aprendido y el 22% asegura que se defiende mejor.

Y cuando hablamos de adhesión a la Dieta Mediterránea, la encuesta arroja un aumento de consumo de frutos secos, aceitunas, hortalizas y verduras después de la pandemia. También se observa una mayor ingesta de agua, elección de productos integrales o de granos enteros o la limitación de azúcar en las bebidas. Y en lo que respecta al ejercicio diario, el 70% de los encuestados afirma que realizan actividad física diaria, aunque tan solo el 22% practica más de dos horas a la semana de deportes de equipo.

Modelo a seguir
Rosaura Leis, vicepresidenta de la FESNAD y profesora titular de pediatría de la Universidad de Santiago de Compostela y coordinadora de la Unidad de Nutrición Pediátrica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela comenta que “la Dieta Mediterránea es un estilo de vida, con efectos positivos para la salud a lo largo de todo el ciclo vital. La adherencia a ella en la mujer gestante, durante la lactancia y a lo largo de la niñez y adolescencia va a condicionar un menor riesgo de enfermedad a corto, medio y largo plazo, incrementando la calidad y esperanza de vida en la edad adulta. Y no sólo es un concepto, sino una realidad cultural, social, territorial y medioambiental que hemos heredado a través de las generaciones y que tenemos la obligación de transmitir”.

De hecho, la Dieta Mediterránea está reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, definido como “un conjunto de competencias, conocimientos, prácticas y tradiciones relacionadas con la alimentación humana, que van desde la tierra a la mesa, abarcando los cultivos, las cosechas y la pesca, así como la conservación, transformación y preparación de los alimentos y, en particular el consumo de estos”.

La importancia de la Dieta Mediterránea en 10 puntos

•             Utilizar el aceite de oliva preferiblemente “virgen extra” como principal grasa de adición.

•             Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. También especias y hierbas aromáticas.

•             El pan y los alimentos procedentes de cereales, pasta y arroz (especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.

•             Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados y garantía de una mayor sostenibilidad.

•             Consumir diariamente productos lácteos: principalmente leche y derivados como el yogur y queso.

•             Elegir carnes magras (pavo, pollo, etc.), y la carne roja y las procesadas hamburguesas, embutidos…), se tendrían que consumir con moderación.

•             Consumir pescados y mariscos frecuentemente y huevos.

•             La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces, pasteles y helados, deberían consumirse ocasionalmente.

•             El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.

•             El estilo de vida mediterráneo es tan importante como comer adecuadamente.

Efectos y protección frente al Covid-19 generan incertidumbre en personas con esclerosis múltiple

Desde su llegada, la pandemia ha generado incertidumbre en toda la sociedad, pero más si cabe en las personas que conviven con enfermedades crónicas que requieren un tratamiento, como es el caso de la esclerosis múltiple. Los afectados por esta patología se preguntaron ya al inicio de la pandemia si su tratamiento les hacía correr más riesgo tanto de poder infectarse con el virus, como de sufrir de forma más grave los efectos del mismo.

En este sentido, es importante aclarar que el riesgo de interrumpir el tratamiento para una enfermedad neurodegenerativa como esta es alto. Por tanto, continúa siendo prioritario tratar la enfermedad para controlar su progresión, ya que con cada recaída se puede producir un daño irreversible que impacte en el grado de discapacidad futura de esa persona. Mantener la enfermedad bajo control ayudará al paciente a estar preparado para inmunizarse cuando se vacune.

La EM es una enfermedad neurológica crónica y degenerativa que generalmente se diagnostica entre los 20 y 40 años de edad y constituye la mayor causa de discapacidad no traumática en adultos jóvenes. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), ya son más de 50.000 las personas que padecen EM en España, siendo la mayoría de ellas mujeres (3 de cada 4 pacientes ).

La llegada de las vacunas contra el Covid-19, más incertidumbre
Si bien ya se dispone de vacunas contra el Covid-19, la llegada de éstas también ha provocado dudas sobre cómo puede afectar el tratamiento modificador de la enfermedad de los pacientes con EM a su respuesta a la vacuna. “Al principio tenía mucho miedo y muchas dudas, pero gracias a mi neurólogo y la información que me ofrecieron desde la Fundación de Esclerosis Múltiple de Madrid (FEMM), me sentí segura y dispuesta a vacunarme. Ya he recibido la primera dosis y en unas semanas, ¡a por la segunda!”, comenta Patricia Anduiza, de 57 años y diagnosticada con EM desde hace 30 años. En este sentido, ya existe la primera evidencia científica que confirma que, de los tratamientos modificadores de la enfermedad, uno de ellos permite a los pacientes vacunados contra el Covid-19 presentar un número de anticuerpos para esta infección similar al de una persona sana. “Una de las principales novedades es la respuesta inmune de las personas con EM que reciben este tratamiento, practicamente en el 100%, lo que reafirma la seguridad de este y la utilidad de la vacuna frente al Covid-19 en ellas“, tranquiliza la Dra. María Luisa Martínez Ginés, neuróloga y coordinadora de la Unidad de Enfermedades Desmielinizantes del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Por su parte, el Dr. David Sánchez-Matienzo, director de Neurología de Merck en España, explica que el actual contexto de pandemia y la incertidumbre que ha generado entre las personas que conviven con la EM ha supuesto un motivo todavía mayor para continuar buscando las respuestas que contribuyan a reducir el impacto de esta patología en la vida de quienes la presentan. “En Merck llevamos casi 30 años mejorando la calidad de vida de las personas con EM, apostando por la innovación para limitar las interferencias que la enfermedad provoca en su día a día y aumentando el conocimiento social que existe en torno a ella, de modo que entre todos consigamos normalizarla. El Covid-19 ha incrementado la incertidumbre en la comunidad de la EM, pero lejos de detener nuestro compromiso con estos pacientes, nos ha llevado a intensificarlo”.

Fatiga pandémica: la pandemia silenciosa

Luis Herrera, director médico de Schwabe Farma Ibérica.

Hace ya casi un año, el 15 de marzo de 2020, que comenzó la pandemia mundial provocada por la Covid-19, en la que el mundo se paralizó por completo y entramos en el denominado “estado de alarma”, que nos ha obligado a recluirnos en casa muchos meses. Entonces no imaginábamos que esta situación iba a cambiar muchos hábitos de nuestra rutina diaria. De una forma casi precipitada tuvimos que aprender a trabajar desde casa, desplazar nuestra vida laboral a nuestro espacio familiar y personal, y conciliar trabajo, hijos, espacio personal y vida social en un único lugar, nuestros hogares.

Las consecuencias de esta situación tan atípica eran imprevisibles en aquel momento, pero ahora los datos son claros, el 60% de la población europea está sufriendo ya las consecuencias psicológicas de llevar tantos meses trabajando en casa. Solo en España, detectamos que el 40% de las personas presenta síntomas graves o moderados de depresión, estos síntomas pueden ser la falta de interés en actividades con las que antes se disfrutaba, tristeza, desesperanza o desmotivación en el ámbito laboral, según un estudio elaborado por el Consejo General de la Psicología de España y Sonae Sierra.

Todo esto se ve reflejado en nuestro trabajo diario. El estudio COVID-19 Global Impact, realizado por Cigna, muestra cómo la pandemia está aumentando el estrés laboral desde que comenzó el teletrabajo. El 74% de los empleados españoles afirman vivir inmersos en una cultura “always on”, es decir, siempre conectados al trabajo y a la oficina, aunque no estén presencialmente en ellas. Es un 10% más si lo comparamos con los resultados obtenidos por este mismo estudio a comienzos de año y un 7% por encima de los datos de abril.

El estrés es un mecanismo de defensa que nos prepara para enfrentarnos a una amenaza real, algo que en su esencia es beneficioso, cuando se mantiene en el tiempo acaba por producir efectos negativos en nuestro organismo. Algo similar ocurre con la ansiedad, en este caso, el concepto no hace referencia a una situación real, sino a la anticipación de esta circunstancia, pero igualmente nos prepara frente a una amenaza, de forma que siendo una reacción natural, cuando esta reacción es desproporcionada ante una situación que en otras personas no la desencadena, estaríamos ante una ansiedad patológica. Con la pandemia y el teletrabajo se han disparado las cifras de pacientes con estrés y ansiedad, lo que  está provocando consecuencias negativas en la población, de hecho, la OMS ya ha catalogado esta patología con el nombre de “Fatiga Pandémica”.

Y es que, pese a que el teletrabajo ha traído consigo numerosas ventajas, también está acarreando numerosos problemas psicológicos, como muestran los datos. Los síntomas más comunes de esta “fatiga pandémica” son una mezcla de hartazgo, desesperanza y desilusión, que pueden llevar a situaciones de ansiedad mantenida  con síntomas como  pensamientos recurrentes, dificultad para concentrarse, problemas de sueño o irritabilidad en ocasiones acompañados también de molestias físicas como dolores de cabeza o espalda, trastornos digestivos, palpitaciones, sensación de falta de aire… Todos estos síntomas se ven aumentados por el sentimiento de soledad que manifiestan los trabajadores, y es que en muchos casos  hace ya más de un año que no mantienen relaciones personales con sus compañeros y tan solo se relacionan con sus dispositivos electrónicos, e incluso viven solos y no tienen relaciones familiares cercanas. Ante esta situación tan anómala, lo lógico es sentirse inseguro, y cuando no se ve una forma de hacer planes a futuro, afloran la desesperanza y la impotencia. El teletrabajo en sí mismo no es problemático, a no ser que este sea impuesto, y no se sepa cuándo terminará, porque imposibilita planear la vida en general, y la indecisión, en este caso y en tantos ámbitos de la vida, termina por generar ansiedad, una pandemia silenciosa que está causando graves consecuencias y haciendo mella en la población mundial.

Ante el aumento descontrolado de la ansiedad en la población, se vuelve más necesario el diagnóstico precoz de esta patología para comenzar a tratarla de la forma más adecuada posible para disminuir el sufrimiento que produce en quien la padece. Es fundamental entender que esto no es un paréntesis en nuestra vida laboral, es un cambio que ha llegado para quedarse, y por tanto conviene evitar la nostalgia y la espera pasiva. Quizá lo mejor que podemos hacer es tomar las riendas de nuestras circunstancias actuales y ser capaces de salir adelante, porque la vida continua y los proyectos personales (estudiar un máster, hacer un curso, pensar en otras alternativas laborales) ayudan a continuar, no debemos aplazarlos sino entender una nueva forma de afrontarlos.

Además, es fundamental mantener una dieta sana y equilibrada, dormir bien y practicar deportes que nos ayuden a diluir tensiones. En el caso de que esta ansiedad que sentimos vaya descontroladamente a más y los síntomas se agraven, no debemos menospreciar esta enfermedad, tenemos que ponernos en manos de un especialista y recurrir a medicamentos que nos ayuden a superar la situación.

Ante los preocupantes datos sobre salud mental que estamos observando, se vuelve más importante que nunca prestar atención a los síntomas de esta pandemia silenciosa, la ansiedad, que día a día se apodera de la calidad de vida de muchos pacientes.

Sintomatología neurológica en pacientes de Covid-19

¿Puede el SARS-CoV-2 infectar el sistema nervioso central?, ¿cuáles son los principales síntomas neurológicos que se han detectado en pacientes Covid-19?, ¿qué secuelas neurológicas puede dejar el SARS-CoV-2 en los pacientes que han superado el Covid-19? Estas son algunas de las principales preguntas a las que se ha tratado de dar respuesta durante la participación de la Sociedad Española de Neurología (SEN) en el 2º Congreso Nacional Multidisciplinar Covid-19 de las Sociedades Científicas de España, celebrado recientemente.

“Uno de los aspectos que hemos tratado es que, a lo largo de estos meses de pandemia hemos podido observar que el SARS-CoV-2 tiene varias vías para producir afectación neurológica: por invasión directa del virus en el sistema nervioso central, por la respuesta inmune, pero sobre todo por afectación indirecta. En todo caso la invasión directa del virus del sistema nervioso parece anecdótica y muy poco probable”, señala el Dr. Pere Cardona Portela, neurólogo del Hospital Universitari de Bellvitge y moderador de la mesa ‘Afectación neurológica en pacientes con Covid’. “En los pocos casos en los que se ha detectado presencia del virus en células del sistema nervioso central, este parece haber podido invadir el sistema por tres vías distintas: la olfatoria, por el líquido encefalorraquídeo o por el torrente sanguíneo. Por otra parte, la autoinmunidad también podría haber jugado un papel que podría explicar algunos de los también pocos casos que se han dado de Guillain-Barré o de desmielinización autoinmune cerebral. En todo caso, la gran mayoría de la afectación neurológica en pacientes Covid-19 ha sido por afectación indirecta, bien como respuesta inflamatoria (lo que se ha llamado tormenta de citoquinas), procesos cerebrovasculares por coagulopatia y/o daños sobre el endotelio vascular o miocárdico, o bien por complicaciones secundarias”.

“Al principio de la pandemia, uno de nuestros mayores temores es que el SARS-CoV-2 fuera altamente neuroinvasivo, es decir, que el virus fuera capaz de entrar con facilidad en el sistema nervioso central, por las serias complicaciones que esto podría suponer en los pacientes. Sin embargo, y aunque se han dado casos excepcionales en los que el SARS-CoV-2 ha invadido el sistema nervioso central, la gran mayor parte de la afección neurológica que hemos visto en los pacientes no ha sido tanto por la invasión directa sino por manifestaciones indirectas. En todo caso estas manifestaciones indirectas, en algunos pacientes, han sido de especial gravedad y la sintomatología neurológica ha estado muy presente en los pacientes con Covid-19”, comenta el Dr. Jesús Porta Etessam, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos y Vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología.

Principales síntomas neurológicos del Covid-19
Uno de los últimos estudios que se han realizado hasta la fecha señala que el 60% de los pacientes hospitalizados por Covid tuvieron síntomas neurológicos, aunque en el 85% de los casos fueron síntomas leves e inespecíficos.

“A lo largo de estos meses se han reportado en pacientes con Covid-19 numerosos síntomas neurológicos como dolor muscular, encefalitis, encefalopatías, mielitis, crisis epilépticas, neuropatías,… Pero los más reseñables por su alta prevalencia fueron la anosmia (perdida de olfato) y las cefaleas y, por su gravedad, los accidentes cerebrovasculares, como los ictus isquémicos, ictus hemorrágicos, o trombosis venosas cerebrales que se han producido”, destaca el Dr. Jesús Porta.

Se ha podido observar que la anosmia, además de ser un síntoma de buen pronóstico, es uno de los síntomas más habituales en personas jóvenes, en mujeres y en personas con algún tipo de afección neurológica previa. En la mayoría de los casos, esta anosmia se produce por la afectación de neuroepitelio olfativo y, en aquellos casos en las que la pérdida de olfato se prolonga más en el tiempo se cree que podría deberse a la neurodegeneración producida por las neuronas sensitivas-olfativas para evitar que el SARS-CoV-2 invada el sistema nervioso central, como mecanismo de defensa. Los pacientes se suelen recuperar de esta pérdida de olfato entre la 2ª y la 8ª semana, aunque en algunos casos esta recuperación puede llevar hasta 3 años. Si además de anosmia se desarrolla parosmia (distorsiones en el sentido del olfato, generalmente mal olor) también es síntoma de un buen pronóstico.

Respecto a la cefalea, se ha descrito un tipo de dolor de cabeza muy específico y asociado al virus: de características opresivas, que empeora con la actividad y los movimientos de cabeza, que despierta por la noche a un 33% de los pacientes y que en ocasiones se acompaña de hipersensibilidad. Es por lo tanto una cefalea que se parece a la migraña, aunque los pacientes que ya padecían migraña, la identifican como un dolor de cabeza distinto. Se cree que los episodios de cefaleas pueden ser debidos a la tormenta de citoquinas y que entre un 10-20% de los pacientes Covid-19 que desarrollaron esta sintomatología pueden desarrollar una cefalea crónica, aunque aún se están analizando los factores que puede incidir para que se cronifique.

Menos frecuente, pero mucho más graves, son los casos de ictus que se han dado en pacientes Covid-19. Diversos estudios ya señalan que, en pacientes hospitalizados, existe un incremento de riesgo de ictus por Covid de alrededor de un 1-2% en el caso de ictus isquémicos y de un 4% en las trombosis venosas cerebrales, que si bien suelen ir asociados a la gravedad de la infección, tienen un peor pronóstico: algunas series internacionales destacan que la mortalidad por ictus en personas con Covid alcanza el 59%.

“En nuestro centro, el 1,4% de pacientes con Covid-19 ingresados desarrollaron ictus y con peor pronóstico ya que el 74% de los supervivientes desarrollaron discapacidad funcional. Y si bien la mortalidad no alcanzó al 59%, sí al 35% de nuestros pacientes, un porcentaje mucho más alto de lo que habitualmente manejamos”, explica el Dr. Francisco Hernández Fernández, neurólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete. El 26% de los casos de ictus que se atendieron en este centro durante los primeros meses de la pandemia se produjeron en pacientes con Covid-19. En el Hospital de Bellvitge, los casos de ictus en pacientes Covid-19 supusieron entre el 15 y el 20% de los casos totales.

Secuelas neurológicas de la Covid-19 o síndrome post-Covid-19
Un reciente estudio realizado en España señala que el 51% de pacientes que ha sobrevivido al Covid-19 han desarrollado secuelas que pueden prolongarse incluso 12 meses. Los síntomas neurológicos alcanzan a un 12% de los pacientes post-Covid y entre ellos destacan sobre todo la cefalea y los problemas cognitivos (la llamada “niebla mental”). Aunque también son muy habituales otros no exclusivamente neurológicos como pueden ser la fatiga o el dolor muscular: más del 50% de los pacientes que han pasado la Covid-19 presentan fatiga y trastornos del sueño. Además, el dolor de cabeza, la fatiga y el dolor muscular figuran entre las secuelas más persistentes.

“En el caso de la pérdida de olfato, aunque la gran mayoría de los pacientes se suelen recuperar antes de la 8ª semana, sabemos por virus semejantes que recuperarse de la anosmia puede alargarse hasta los 3 años. También comentábamos antes que estimamos que entre un 10 y un 20% de las cefaleas por Covid-19 se cronifican, es decir, que generan dolor de cabeza más de 15 días al mes. Y respecto al dolor muscular, puesto que son muy pocos los pacientes los que han desarrollado afectación directa del musculo, pensamos que se trata de una consecuencia de la respuesta inflamatoria, semejante a la que producen otros virus”, explica el Dr. Jesús Porta. “Respecto a la llamada ‘niebla mental’ tampoco es algo nuevo ya que es algo que con anterioridad ya se había observado en pacientes con dolores crónicos o en personas que padecen depresión o ansiedad. Pero también se está estudiando la posibilidad de que en algunos casos se deba a una disfunción mitocondrial producida por el virus o que hacer padecido la enfermedad haya acelerado procesos en personas que probablemente en un futuro hubieran desarrollado algún tipo de enfermedad neurodegenerativa. Por lo tanto, lo prudente sería analizar cada caso en concreto para determinar la causa que pueda estar detrás de estos problemas cognitivos”.

Por otra parte los expertos señalan la posibilidad de que, en un futuro, muchos pacientes que han estado en la UCI, en la UVI o con síntomas graves de Covid tengan una reducción en la reserva neuronal que les causará problemas neurológicos de distinta sintomatología. En todo caso, es altamente improbable que esto suponga una epidemia futura de enfermedades neurológicas.

“Finalmente señalar que, como la incidencia de trombosis venosa cerebral en relación con la vacuna es muy anecdótica, no se ha necesitado modificar los flujos de trabajo en Neurología ni en los circuitos asistenciales en Urgencias, aunque sí que hemos observado un leve incremento de consultas por cefalea -tanto en atención primaria como en hospitales- de personas vacunadas», comenta el Dr. Pere Cardona.

Consenso de asma pediátrico

El asma, cuya prevalencia en la edad pediátrica en España se estima del 10%, es una de las enfermedades crónicas más prevalentes en la infancia, y provoca una merma importante en su calidad de vida, así como un elevado coste económico para los individuos y para la sociedad, según destaca el documento Asma en Pediatría. Consenso regAp. Esta obra es fruto del consenso de los grupos de trabajo de asma de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) y la Asociación Española de Enfermería Pediátrica (AEEP) que han formado el grupo regAp, red española de grupos de trabajo de asma en pediatría. “Aunque existen guías nacionales e internacionales sobre el asma es difícil que la mayoría de los pediatras puedan mantener sus conocimientos actualizados, además de que es necesario establecer unos criterios diagnósticos y terapéuticos que a menudo resultan controvertidos. Por este motivo, los representantes de las principales sociedades pediátricas relacionadas con el cuidado de los niños asmáticos han acordado elaborar un documento que actualiza los conocimientos fundamentales sobre el asma en niños y adolescentes», destaca el doctor Luis Moral, responsable del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la SEICAP, que ha coordinado el trabajo.

Este nuevo consenso, que actualiza el realizado por cinco sociedades en 2007, “integra el concepto actual de manejo holístico del asma, en el que es básico el abordaje de esta enfermedad tan frecuente desde los distintos puntos de vista de atención primaria, urgencias, neumología y alergia pediátricas, y por supuesto teniendo en cuenta la perspectiva de la enfermería pediátrica”, señala la doctora Laura Valdesoiro, de la SENP.

La guía también cuenta con la participación de sociedades de pediatras de Atención Primaria, como la SEPEAP y la AEPap. “La Atención Primaria (AP) es la puerta de entrada al sistema sanitario y el primer escalón para abordar el asma, pues el pediatra de AP es quien mejor conoce al niño y su entorno desde el nacimiento y con quien la familia tiene una relación más estrecha. Debe existir un consenso y coordinación entre AP y hospital para optimizar los recursos y controlar la enfermedad de estos niños con asma”, subraya la doctora Cristina Ortega Casanueva, miembro del Grupo de Trabajo de Asma y Alergia de SEPEAP.

Gracias a este nuevo consenso, no sólo los pediatras, sino otros profesionales de otras especialidades y de enfermería que atienden a niños y adolescentes, estudiantes universitarios y especialistas en formación, tendrán una orientación para el manejo de esta patología. El consenso ayuda a identificar tanto una sospecha de asma para facilitar su diagnóstico como las exacerbaciones, cuyo tratamiento inmediato es primordial. “Para ello hemos priorizado la elaboración de tablas, figuras y algoritmos, lo más sencillos y esquemáticos posibles para la identificación de criterios diagnósticos, síntomas o pautas de tratamiento, entre otros”, indica la doctora Carmen Rosa Rodríguez, del Grupo de Trabajo de Vías Respiratorias de AEPap.

Apartado Covid
Los pediatras han dedicado un apartado especial de su guía a la Covid-19 causada por el virus SARS-CoV-2. “Con la información disponible en este momento podemos decir que los niños y adolescentes suelen pasar la infección por coronavirus sin síntomas o con síntomas leves, y el asma no parece comportarse como un factor de riesgo. Sin embargo, debemos seguir recomendando las medidas generales para evitar la transmisión del virus entre la población e insistir en la adherencia al tratamiento de mantenimiento de los niños asmáticos que lo precisen, para prevenir las reagudizaciones”, comenta la doctora Natalia Paniagua, portavoz de SEUP.

Otro aspecto importante en el abordaje del asma infantil es el de la educación terapéutica, ya que está demostrado que los pacientes con buenos conocimientos, técnica, autocuidado y cumplimiento sufren menos exacerbaciones y tienen una mejor calidad de vida. Aunque es fundamental que todos los profesionales que traten a niños asmáticos se impliquen en la intervención educativa y se formen para ser educadores en asma, cabe destacar el papel de la enfermería pediátrica y escolar en este sentido y en la reducción del absentismo escolar. “Es importante que las familias dispongan de recursos y adquieran conocimientos y habilidades en las técnicas de inhalación indicadas, en la evitación de desencadenantes inespecíficos (tabaquismo activo y pasivo, contaminación, aire frío y seco, infecciones víricas) y específicos (alérgenos)”, subraya Inmaculada Pérez García, enfermera especialista en pediatría y vocal por Castilla y León de la AEEP.

La pandemia aumenta el dolor de cabeza en pacientes con migraña

La pandemia de Covid-19 ha provocado un aumento de la frecuencia y la intensidad del dolor de cabeza en pacientes con migraña ya diagnosticados. Así lo afirman los coordinadores de la décima edición de CEFABOX Virtual, una de las principales reuniones de neurólogos en torno a la migraña y otras cefaleas, organizada por Allergan, an AbbVie Company. Concretamente, el doctor Pablo Irimia, coordinador del Grupo Español de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (GECSEN) explica que “el confinamiento y la ansiedad ligada con el impacto emocional de la pandemia, han actuado como desencadenantes de la migraña. Al mismo tiempo, los pacientes con migraña que han presentado infección por Covid-19 también han experimentado un empeoramiento de su dolor de cabeza habitual”.
Además, un estudio publicado recientemente, afirma que el uso extensivo de las mascarillas también puede empeorar los síntomas de la migraña, sobre todo en el caso de migraña crónica, caracterizada por la presencia de dolor de cabeza más de 15 días al mes. Esta relación se debe al cansancio de llevar la mascarilla durante sucesivas horas y a la presión ejercida por las gomas en la cabeza de los usuarios. Para los pacientes de migraña, estas nuevas circunstancias empeoran la discapacidad ya inducida por su patología. Según la doctora Patricia Pozo, coordinadora de la reunión de neurólogos y jefa de sección del Servicio de Neurología del Hospital Vall d’ Hebron, “la migraña es la primera causa de discapacidad a nivel global en personas de entre 16 y 50 años . En un día con migraña, los pacientes no pueden realizar las actividades habituales programadas, tanto si son personales, familiares o sociales, como profesionales.”
Por otro lado, la pandemia ha afectado asimismo a las consultas presenciales con el neurólogo, las que, para el doctor Julio Pascual Gómez, también coordinador al frente de CEFABOX y jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, son esenciales: “salvo en contadas ocasiones, la primera consulta de cefaleas debería ser presencial, ya que se requiere, no solo un examen físico del pacientes, sino también una anamnesis detallada e iniciar una relación médico paciente positiva, algo que nos ha dificultado el Covid-19″.
Ante este empeoramiento provocado por la pandemia y el impacto que supone la migraña en la calidad de vida de los pacientes, los neurólogos insisten en la importancia de mejorar la formación de los profesionales sanitarios. A este respecto, el doctor Irimia explica que “la formación de los profesionales sanitarios es clave para mejorar los tiempos hasta el diagnóstico. Estas actividades formativas pueden contribuir a que los pacientes sean diagnosticados antes y puedan recibir el tratamiento más adecuado”.

Actualización en diagnóstico y tratamiento para beneficio del paciente
Según la doctora Pozo, “queremos destacar que en los últimos 10 años el tratamiento del paciente con esta patología crónica ha avanzado mucho y nos ha permitido mejorar la calidad de vida de las personas que la sufren. Un ejemplo de ello es que hemos constatado que los tratamientos preventivos de la migraña permiten reducir el uso de fármacos contra el dolor”.
Los coordinadores del curso también destacan que una mayor concienciación social sobre la migraña podría facilitar el diagnóstico precoz. Insisten en que los pacientes y sus familiares deben conocer que la migraña es una de las patologías más frecuentes entre la población, ya que “vemos pacientes que piensan que el dolor de cabeza es un síntoma y que es tratable por cualquier médico. Aunque han aumentado en cierta medida su conocimiento sobre la enfermedad, necesitamos que sean conscientes de que la migraña es una patología muy discapacitante que requiere tratamiento y seguimiento por parte del neurólogo” insiste la doctora Pozo. Completando sus palabras, el doctor Irimia recuerda que “es necesario que aquellas personas que presenten dificultades para hacer vida normal como consecuencia del dolor de cabeza acudan a su médico.”
En este sentido, también ponen sobre la mesa el valor que aportan al paciente las actuales unidades de cefalea instauradas en diferentes hospitales nacionales, pero aún desconocidas para muchas personas. Como aclara el doctor Pascual, “actualmente pacientes con migraña episódica, crónica o con cefaleas primarias inusuales se tratan en las unidades de cefaleas debido a su complejidad de diagnóstico y seguimiento. Sin embargo, muchas personas aún desconocen estas unidades, que deberían ser mucho más visibles y reconocidas».

La pandemia ha reducido hasta un 70% las coberturas vacunales para la meningitis

La pandemia de la Covid-19 ha reducido hasta casi un 70% las coberturas vacunales frente al meningococo, denuncia la Asociación Española contra la Meningitis (AEM) en el marco del Día Mundial contra esta enfermedad, que se celebra hoy, 24 de abril. Así, lo asegura el estudio español Recuperando las coberturas vacunales perdidas en la pandemia de COVID-19. Según los autores de esta investigación, las coberturas vacunales han descendido en todas las comunidades autónomas entre un 5 y un 60%, dependiendo de la edad y del tipo de vacuna.

La disminución de la vacunación es más patente en el caso de las vacunas no financiadas. Por ello, la inoculación de la primera dosis de vacuna antimeningocócica B disminuyó un 68,4% en la Comunidad Valenciana, y en Andalucía se observó un descenso del 39% en las dosis totales de esta vacuna.

Desde la AEM trabajan en línea con la hoja de ruta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2030. Una de las medidas que pide la OMS es que se promuevan medidas de prevención contra la meningitis y la AEM tiene planes de sensibilización para concienciar sobre la importancia de la vacunación, que es el primer objetivo marcado por esta organización internacional.

La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede estar causada por un virus o una bacteria. Las meningitis bacterianas son las más graves. La meningitis es la primera causa de muerte por infección en niños y adolescentes. Los grupos de edad a los que más afecta son los menores de 5 años y los jóvenes de 15 a 24 años. Se estima que en España hay unas 12.000 personas afectadas al año. De ellas 2.000 serían bacterianas y 10.000 víricas.

El 62% de los españoles pasa más de 5 horas al día sentado

La llegada de la pandemia de Covid-19 ha impactado en nuestras vidas en diferentes niveles: el teletrabajo se ha convertido en una realidad para la mayoría de los empleos y la movilidad de las personas ha quedado reducida a las normativas de las autoridades sanitarias. En este contexto, un estudio de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) alerta que el 62,2% de los españoles pasa más de 5 horas al día sentado. Es más, el 15% de los ciudadanos no realiza ningún tipo de actividad física, manteniendo un estilo de vida sedentario.

Aún, el informe denota algunos cambios importantes en el estilo de vida de los españoles a raíz de la pandemia: El 37% de las personas manifiestan no dormir bien durante el confinamiento: “La crisis sanitaria está suponiendo una alteración de nuestra rutina, y esto tiene consecuencias en nuestro ritmo diario” alertan fuentes de Deusto Salud, centro de formación continua online especializado en sanidad y bienestar, y que acaba de estrenar el Curso de Coaching Nutricional: “Por ello, hay que prestar más atención que nunca a nuestra alimentación y ejercicio físico”.

Más ejercicio, peor alimentación
Y es que, paradójicamente, 3 de cada 10 españoles (32%) reconoce que practica más ejercicio ahora que antes de la pandemia del Covid-19. Aun así, los españoles han engordado de media 5,7 kilos, además de ser el país europeo donde más ciudadanos reconocen haber ganado peso, con un 38 %, según una encuesta de la empresa IPSOS: “Sin duda, el principal motivo está en la alimentación” señalan desde Deusto Salud: “Hemos cambiado nuestras rutinas de forma radical, pero no así las pautas alimenticias, que incluso han empeorado”.

Sin ir más lejos, un 10 % de los españoles reconoce haber aumentado su ingesta de alcohol, y un 30% el de bebidas azucaradas.

Nuevas rutinas de alimentación
Por ello, desde Deusto Salud recomiendan cambiar algunos hábitos alimenticios, y proponen 5 cambios de pautas diarias para estos meses de crisis sanitaria:

  1. Hidratarse de forma sana. El agua forma parte de nuestro cuerpo en un 70%. Deusto Salud explica que cuando aparece la sed, nuestro cuerpo ya ha iniciado el proceso de deshidratación; por eso es importante hidratarse antes. Para mantener un buen balance hídrico debemos ingerir entre dos y tres litros de agua al día. Así, evitamos la ingesta de otras bebidas, que suelen tener una gran cantidad de azúcar y dificultan la digestión.
  2. Mindful eating. Una de las formas de calmar el hambre emocional causada por la ansiedad o el estrés es practicar la alimentación consciente. Es decir, identificar los momentos en que el hambre es real, oler y masticar los alimentos a conciencia, en definitiva, dedicar a la comida el tiempo que se merece y comer sin remordimientos.
  3. Se fiel a tu rutina. Establecer hábitos para comer, hacer deporte y descansar. Para ello, planificar un menú semanal y lista de la compra para adquirir productos frescos.
  4. Reducir los productos procesados. La ingesta de productos de alto contenido en grasas, azúcares y sal provocan cansancio y pesadez en el cuerpo. En cambio, las frutas, las verduras, las hortalizas, las legumbres y el pescado aportan las vitaminas y proteínas que el cuerpo necesita.
  5. Contactar con un especialista. Una forma de cambiar tus hábitos definitivamente es pedir ayuda a un profesional. El centro de formación Deusto Salud explica que un coach nutricional puede ayudar a identificar patrones de conducta alimenticia vinculados a las emociones; establecer las bases del estilo de vida saludable; y crear las rutinas alimentarias que más se adecuen a tu situación.

El 4% de los españoles experimentan dolor de cabeza más de 15 días al mes

El término “cefalea” hace referencia a cualquier dolor localizado en la región craneal, en la parte alta de la región cervical o la nuca y en la mitad superior de la cara. Es lo que comúnmente se denomina “dolor de cabeza”, y ayer, 19 de abril, se conmemoró su día nacional con el objetivo de concienciar sobre la forma más frecuente de dolor en el ser humano y uno de los principales motivos de consulta tanto en Atención Primaria como en los Servicios de Neurología: la cefalea supone el 25% de las consultas que se realizan a los neurólogos españoles.

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), hasta un 89% de la población masculina y un 99% de la femenina asegura padecer o haber padecido dolores de cabeza. Además, la SEN también calcula que hasta el 46% de la población presenta algún tipo de cefalea primaria activa. “En el 90% de los casos, el dolor de cabeza se debe a una cefalea primaria, es decir que se trata de un dolor de cabeza que no está asociado a otra enfermedad. Existen diferentes cefaleas primarias que se diagnostican basándose en aspectos como las características del dolor, su localización y la presencia o no de otros síntomas asociados que caracterizan a cada tipo de dolor de cabeza. Pero dentro de las cefaleas primarias, al menos un 60% de la población padece cefalea tensional y un 14% migraña, lo que las convierte en los tipos de cefalea más frecuentes”, explica el Dr. Pablo Irimia, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología.

Si algo caracteriza a las cefaleas primarias es que tienen una gran variabilidad interindividual con diferencias significativas entre quienes las sufren, pudiendo oscilar entre una cefalea ocasional en algunos pacientes, hasta crisis repetidas y frecuentes de gran intensidad que generan una gran discapacidad. “Pero días como hoy sirven para concienciar de que para muchas personas, las crisis de dolor de cabeza provocan un gran impacto en el funcionamiento diario, tanto en aspectos físicos, emocionales y sociales, como con la familia, trabajo y relaciones sociales”, destaca el Dr. Pablo Irimia. “Por lo tanto, estamos hablando de entidades que pueden ser muy discapacitantes, sobre todo cuando el dolor se cronifica”.

La SEN estima que el 4% de la población española sufre algún tipo de cefalea primaria de forma crónica, lo que significa que casi 2 millones de españoles experimentan dolor de cabeza más de 15 días al mes. La presencia de cefalea crónica se asocia de forma consistente con una mayor discapacidad y pérdida de productividad, un mayor número de consultas médicas, hospitalizaciones y mayores costes económicos directos. Por otra parte, los pacientes con cefalea crónica y con uso excesivo de medicación analgésica presentan una puntuación inferior en los parámetros de medición de la calidad de vida.

Cerca del 50% de los pacientes españoles que padecen cefalea crónica sufren migraña. Las migrañas son el tipo de cefalea que con más frecuencia provoca un uso excesivo de analgésicos como antiinflamatorios, paracetamol, opiáceos, cafeína y los triptanes. Se estima que cada año, un 3% de los pacientes que padecen migraña de forma ocasional o episódica, pasan a padecerla de forma crónica.

“Es importante trasmitir a la población la importancia de consultar con su médico cualquier dolor de cabeza que tenga un inicio brusco o cuando se acompañe de otros síntomas como fiebre, pérdida de fuerza o alteraciones en el lenguaje o en la conducta, porque podemos estar ante algún tipo de urgencia neurológica. Pero también es importante consultar cuando nuestro dolor de cabeza empiece a ser recurrente o incapacitante”, destaca el Dr. Pablo Irimia. “Un diagnóstico y un tratamiento correcto de nuestro dolor de cabeza, sin caer en la automedicación, permite un mejor control de la enfermedad, mejora la calidad de vida y sobre todo, evita que este se cronifique”. A pesar de esto, la SEN estima que alrededor del 50% de los pacientes con cefalea se automedica con analgésicos sin receta y más de un 40% está aún sin diagnosticar.

Cefaleas y Covid-19
Aunque el número de pacientes con cefalea crónica vaya en aumento, según los últimos estudios que se han llevado a cabo en España, el número de pacientes que padece algún tipo de cefalea no ha variado en los últimos 20 años. En todo caso, y a pesar de que aún no existen datos que lo avalen, la pandemia por Covid-19 puede estar cambiando esta tendencia, al menos de forma puntual.

“El estrés emocional, los cambios en los hábitos de vida, las alteraciones en el sueño,… son factores que con mucha frecuencia desencadenan dolor de cabeza, por lo que no sería extraño que en los próximos meses aparezcan estudios que señalen un aumento de la prevalencia de la cefalea entre la población”, comenta el Dr. Pablo Irimia. “En todo caso, estos mismos factores también actúan como agravantes del dolor de cabeza. Por esa razón, ya hay varios estudios españoles que apuntan a que, al menos en los primeros meses de la pandemia, más del 70% de los pacientes sufrió un empeoramiento en su dolor de cabeza, tanto en intensidad, como en frecuencia”.

Por otra parte, la Covid-19 puede causar cefalea. Es uno de los síntomas más frecuentes pero también una de las secuelas más habituales entre las personas que ya lo han superado. Y, sobre todo en personas que padecen migraña, se ha visto que la Covid-19 ha empeorado el dolor de cabeza previo o que incluso ha incrementado su intensidad.

Desde el Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN se recomienda a todos los pacientes de cefaleas, la vacunación contra la Covid-19. Las vacunas son compatibles con todos los fármacos utilizados habitualmente para el tratamiento de los diferentes tipos de dolor de cabeza. Y más concretamente, no existe contraindicación en vacunar a las personas estén recibiendo tratamientos más específicos para su cefalea como la toxina botulínica o los anticuerpos monoclonales.