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Kit Urgo para la vuelta al cole segura

Está siendo una vuelta al cole atípica y medir la temperatura de los más pequeños por la mañana, además del recordatorio para que se laven las manos, se pongan la mascarilla, etc. forma ya parte de la rutina de muchos padres.
Urgo te propone tener siempre a mano un práctico kit de los productos que tienes que tener cerca y que te ayudará, no solo a llevarles al cole con responsabilidad y seguridad, sino también, a resolver los pequeños problemas de siempre y que no debemos descuidar como golpes, heridas, etc.

Puedes incluir en tu kit cualquier solución Urgo que creas necesaria. Aquí tienes nuestra recomendación:

Urgo termómetro frontal
La toma de temperatura cada mañana puede ser más rápida y divertida con este termómetro que en tan solo 15 segundos cambia de color para indicar la temperatura gracias a su tecnología de cristales líquidos termocrómicos que cambian de color con la temperatura. Esta tira de plástico flexible es reutilizable y práctica ya que es más pequeña, ligera y fácil de llevar que otros termómetros que contienen vidrio o mercurio.

Apósitos infantiles animal
Estos divertidos apósitos infantiles son hipoalergénicos, resistentes al agua, se retiran sin dolor y no se adhieren a la herida.

Urgo spray de árnica
Gracias a su formato en spray es muy fácil de extender, ideal zonas amplias. Además, no es graso y no gotea, por lo que evita manchas indeseadas.
Tiene un agradable aroma y su efecto frescor es inmediato.

Urgo gel hidroalcólico
Contiene un 70% de alcohol y Aloe Vera para respetar al máximo tu piel y la de tus hijos.

Urgo mascarilla
Para los mayores de la casa, estas mascarillas de alta filtración bacteriana (98%), protegerán a la familia durante toda la jornada, pues su eficacia está demostrada durante 8 horas. Además, son ergonómicas y su banda flexible permite un ajuste óptimo.
Gracias a su textura extra suave es ideal para pieles sensibles.

Botiquín del verano Covid-19

La pandemia ha cambiado muchas cosas que debemos tener presentes, entre ellas el clásico botiquín de verano. Por eso, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) ha elaborado una serie de recomendaciones para ayudar a prepararlo, incluyendo el material de protección frente a la Covid-19.  “Para evitar posibles rebrotes es necesario no relajar las medidas de protección”, explica Jaume Pey, director general de anefp. “El uso de mascarillas a partir de los seis años, mantener una distancia interpersonal de seguridad y el lavado frecuente de manos son medidas que van a marcar este verano atípico”, añade.

Qué debemos incluir:

•             Mascarillas para evitar la propagación del coronavirus. Son obligatorias para los mayores de seis años y muy recomendables para niños de entre tres y cinco años siempre que no se pueda mantener una distancia de un metro y medio. Aclarar que en algunas Comunidades Autónomas se ha impuesto el uso obligatorio, incluso en espacios abiertos o que se pueda mantener la distancia interpersonal.

•             Gel hidroalcohólico para la higiene de manos, especialmente en lugares en los que no disponemos de agua y jabón. El lavado de manos es fundamental para evitar el contagio y propagación del virus.

•             Material de cura como gasas, esparadrapo, algodón, apósitos, suero fisiológico y antisépticos para curar pequeñas heridas, cortes y rozaduras.

•             Antieméticos para prevenir los mareos, sobre todo cuando viajamos en coche, barco o avión.

•             Antiácidos, antidiarréicos, soluciones de rehidratación oral y laxantes para tratar molestias estomacales leves como acidez, digestiones pesadas, diarrea o estreñimiento, dolencias que pueden aparecer con el cambio en los hábitos alimenticios propios de las vacaciones de verano.

•             Analgésicos para aliviar el dolor ocasional y antipiréticos para combatir la fiebre. Este verano no olvides incluir un termómetro para medir la temperatura corporal y vigilar la aparición de fiebre, pues puede ser un síntoma de COVID19.

•             Repelentes de insectos y antihistamínicos, especialmente si vas a estar en la naturaleza o en destinos exóticos, donde las picaduras de insectos o las urticarias por contacto con plantas son frecuentes.

•             Protector solar: incluye siempre el más adecuado para tu fototipo de piel. Y si vas a la playa, puedes incluir un protector que contenga repelente de medusas.

Por otro lado, la Asociación para el Autocuidado de la Salud recuerda incluir en el botiquín de viaje la medicación habitual que pudiéramos estar tomando. “También debemos revisar siempre la fecha de caducidad de los medicamentos y productos que vamos a incluir en el botiquín”, subraya Jaume Pey.

Evita las infecciones en verano

La época estival suele ser en la que más tiempo libre tenemos, por lo que es cuando más aprovechamos para realizar excursiones al campo, practicar deportes al aire libre, escalar montañas, ir a la playa, etc. Nunca está de más ir bien preparado para los incidentes que puedan ocurrir: caídas leves, infecciones en heridas aún no cicatrizadas, posibles rozaduras, cortes, quemaduras leves, etc. Para poder disfrutar de las vacaciones de forma tranquila y segura hay una serie de pautas que debemos tener en cuenta:

1. Crea tu propio botiquín de viaje
En primer lugar, para rellenar tu botiquín, es imprescindible tener en cuenta una cosa: el lugar de destino. No es lo mismo ir a la playa, a la montaña, a un lugar tropical o a recorrer una ciudad, así que los utensilios a los que demos prioridad para el botiquín dependerán del lugar al que vayamos a viajar.
Hay una serie de elementos que suelen ser comunes y necesarios para todos los destinos: aquellos destinados a la cura de heridas. Entre estos cabe distinguir apósitos, termómetro, suero fisiológico, tijeras, esparadrapo y un antiséptico de confianza.

2. Utiliza la ropa adecuada para cada lugar
El tipo de calzado y la ropa que empleamos es muy importante, sobre todo en verano. Esto es así porque es una época en la que se suda mucho a consecuencia del calor, lo que puede provocar la aparición de ampollas o heridas en los pies. Ambas también pueden desarrollarse debido a la hinchazón de nuestros pies a consecuencia del calor veraniego y a que no solemos utilizar calcetines.
Para evitar ampollas o rozaduras que puedan infectarse, es recomendable utilizar calcetines de algodón si vamos a dar largas caminatas, escoger un zapato que calce bien pero que no apriete los pies y de un material transpirable y seco. Este consejo también es válido para evitar rozaduras con la ropa: mejor que sea de materiales naturales, ligera y que no apriete.

3. Mantente alerta con las picaduras de los insectos
Durante el verano las consultas médicas por picaduras de insectos son unas de las más frecuentes. Entre las más comunes están las picaduras de abejas, avispas, mosquitos, arañas, medusas, etc. En el caso de que seamos alérgicos a estas picaduras, deberemos acudir inmediatamente al centro médico más cercano.
Para prevenir estas situaciones es aconsejable llevar en nuestra mochila tanto un repelente adecuado como crema para tratar las posibles picaduras que se produzcan. Esto es importante especialmente si tenemos hijos, ya que los niños suelen rascarse las picaduras hasta hacerse una herida que, a la larga, puede infectarse.

4. ¿Cómo curar correctamente una herida leve?
En el caso de que se produzca una herida durante las vacaciones o si estás de viaje, lo primero que debes hacer es limpiarte bien las manos con las que vayas a manipular los elementos con los que la vas a tratar. Tras esto, procedemos a limpiar la herida con agua y jabón o con suero fisiológico para, posteriormente, secar la humedad con una gasa estéril.
Una vez que hemos eliminado toda la humedad, aplicamos un antiséptico de confianza como Betadine, limpiando la herida desde el centro hacia el exterior y evitando la fricción, y tapamos la herida con un apósito o una tirita para protegerla de los agentes externos. Si la herida no es demasiado profunda, la dejaremos al aire para favorecer la cicatrización.

5. ¿Cómo actuar ante una quemadura?
Ante un caso de quemadura, lo primero que hay que hacer es introducir la zona afectada debajo del agua fría durante varios minutos para aliviar el dolor de la zona. Luego, la forma de actuar dependerá de la profundidad de la quemadura. En el caso de que sea profunda, habrá que acudir inmediatamente al centro médico. Si, por el contrario, es una quemadura leve, se debe lavar la herida con una solución jabonosa antiséptica de povidona yodada y aplicar algún antiséptico en gel para aliviar el dolor, hidratar y prevenir la infección. Luego habría que proteger la quemadura con un apósito.

Diez artículos imprescindibles en tu botiquín de verano

Las vacaciones de verano ya están aquí. Si vas a partir de viaje en los próximos días debes recordar de incluir en tu equipaje un pequeño botiquín de viaje para hacer frente a los problemas leves de salud que puedan surgir. La Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) te muestra los artículos que no pueden faltar en el botiquín:

  • Material de cura: el botiquín debe incluir tiritas, esparadrapo, gasas, suero fisiológico y un antiséptico para curar heridas, cortes y rozaduras.
  • Protector solar, repelente de insectos y antihistamínicos: estos productos están especialmente recomendados si vas a disfrutar del verano al sol, en la naturaleza o en destinos exóticos.
  • Antipiréticos y analgésicos: dos fármacos básicos que sirven para tratar la fiebre ocasional y el dolor.
  • Antidiarréicos, protectores estomacales y sueros de rehidratación: el estómago es uno de los órganos que más sufre durante las vacaciones, por lo que estos productos son fundamentales, sobre todo si vas a viajar a países donde la comida es muy especiada o el agua corriente no está tratada.
  • Antieméticos: aunque los medios de transporte han mejorado notablemente, muchas personas siguen experimentando mareos al viajar. Estos fármacos ayudan a prevenirlos.

Además, no olvides llevar contigo la medicación de uso diario si estás tomando alguna: píldora anticonceptiva, medicamentos contra la diabetes, inhaladores para el asma, etc. También debes consultar la fecha de caducidad de los productos que lleves contigo para asegurarte de que son eficaces.
Por último, infórmate si el destino de tu viaje requiere algún tipo de vacuna. Puedes consultar online las necesidades de vacunación a través de los Servicios de Vacunación Internacional del Ministerio de Sanidad.

En vacaciones no te olvides del botiquín

En vacaciones son típicas determinadas dolencias y enfermedades frecuentes en la estación veraniega, como las reacciones a picaduras de insectos, quemaduras solares o problemas digestivos, que motivan el aumento de las “visitas” a los centros de salud por estas causas. Problemas que pueden prevenirse siguiendo las recomendaciones básicas que dan los expertos, entre las que se incluye tener a mano un botiquín de vacaciones.
Este botiquín debe contener productos básicos contra las picaduras de mosquitos y repelentes; vendas elásticas para los torceduras; protección solar y aftersun; analgésicos contra el dolor; medicamentos contra el mareo; elementos básicos como el termómetro, tijeras, gasas, esparadrapo o antisépticos; así como suero y productos para los trastornos digestivos.

La diarrea
Precisamente una de las dolencias que más incidencia tiene en vacaciones son los problemas digestivos, especialmente la denominada diarrea del viajero. La diarrea se define como tal cuando aparecen cuatro o más deposiciones sueltas en 24 horas, o tres o más en un periodo de 8 horas, si se acompaña de al menos de uno de los siguientes síntomas: náuseas, vómitos, calambres o dolores abdominales, fiebre, urgencia o dolor en la defecación.
La mayoría tendrán menos de 6 deposiciones al día, pero un 20% llegan hasta 20 deposiciones. La fiebre y la sangre o moco en las heces son criterios de gravedad. Suele durar unos 3-5 días, aunque en el 25% se prolonga durante una o más semanas.
El riesgo de desencadenarla lo encontramos en los virus, bacterias o parásitos provenientes de alimentos que se descomponen más fácilmente en estos meses, y se convierten en un campo minado de bacterias y virus. Los alimentos más susceptibles de ser vía de transmisión de esta son mariscos, carnes y pescados crudos o pocos cocinados, mayonesas, vegetales crudos, fruta sin pelar, agua del grifo y productos elaborados con leches sin pasteurizar. No existe una forma concreta de prevenir la aparición de diarreas, pero sí algunas pautas fundamentales para reducir su frecuencia, como son: extremar la higiene alimenticia, ingerir agua embotellada frente a la del grifo, no consumir alimentos de puestos callejeros, guardar los alimentos perecederos en la nevera y lavarse frecuentemente las manos especialmente antes de comer. Recomendaciones que deben seguirse sobre todo cuando se viaja a destinos turísticos fuera de nuestro país, así como consultar las que facilita el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación para determinados países, cuyas costumbres o condiciones higiénicas son diferentes a las de nuestro entorno.

Tratamientos
Nuestro botiquín deberá contener productos farmacéuticos para combatir los problemas digestivos más comunes como antiácidos, sueros de rehidratación oral, antidiarreicos y laxantes, si bien nunca debemos consumirlos sin asesoramiento de un profesional de la salud. Para el tratamiento específico de la diarrea una solución rápida y eficaz son los antidiarreicos con racecadotrilo, un medicamento para adultos, que actúa localmente regulando el paso del agua al intestino.

El botiquín de verano, un compañero inseparable

Llega el verano, y con él la subida de temperaturas, las actividades al aire libre y los viajes. Heridas, cortes, rozaduras, digestiones pesadas y diarreas son habituales en esta estación, y es por ello que el botiquín de viaje debe ser nuestro compañero inseparable. En el no deben faltar gasas esterilizadas, tiritas, algodón, vendas, productos antisépticos… Un problema habitual en las vacaciones son también las diarreas, que pueden ser ocasionadas por virus, bacterias o parásitos provenientes de alimentos que se descomponen más fácilmente en estos meses, y se convierten en un campo minado de bacterias y virus. Los alimentos más susceptibles de ser vía de transmisión de esta son mariscos, carnes y pescados crudos o pocos cocinados, mayonesas, vegetales crudos, fruta sin pelar, agua del grifo y productos elaborados con leches sin pasteurizar. No existe una forma concreta de prevenir la aparición de diarreas, pero sí algunas pautas fundamentales para reducir su frecuencia, como son: extremar la higiene alimentaria, ingerir agua embotellada frente a la del grifo, no consumir alimentos de puestos callejeros, guardar los alimentos perecederos en la nevera y lavarse frecuentemente las manos especialmente antes de comer.
El tratamiento de la diarrea incluye medidas para mejorar los síntomas, tales como restricción de la dieta y reposición de líquidos para prevenir la deshidratación.
En la medicina natural, muchas veces se recuperan remedios de la sabiduría tradicional que han demostrado su eficacia, tal es el caso del uso de carbón activado, una sustancia descontaminante que en los últimos años ha sido objeto de cientos de estudios. Estos han confirmado su capacidad de adsorber (atraer y retener en su superficie moléculas de otro cuerpo; no confundir con absorber) en el intestino toda clase de venenos, químicos, gases, metales pesados y desechos tóxicos.
El carbón activado es un polvo de estructura porosa, lo que le confiere su elevada capacidad de adsorción. Para su elaboración se suele partir de carbones de cáscara de coco. Se trata de una medida terapéutica eficaz ya que, a diferencia de las técnicas de vaciamiento, no sólo es capaz de evitar la absorción del tóxico depositado en el estómago, sino que también atrapa sustancias que ya han pasado al intestino e incrementa la eliminación de determinados tóxicos que se han absorbido. Si a ello añadimos que arrastra las toxinas con él, sin que estas sean absorbidas ni pasen al torrente sanguíneo, evitando así efectos secundarios, se entiende que muchos expertos en salud lo consideren uno de los pilares terapéuticos en el tratamiento de:
• Diarreas e intoxicaciones por sobredosis de medicamentos o alimentarias.
• Problemas digestivos: halitosis, dolores abdominales o flatulencias.
•Problemas del hígado: colesterol, triglicéridos.
•Mordeduras de serpiente o picaduras de insectos.
• Procesos de hígado, riñones y glándulas suprarrenales, evitando el excesivo envejecimiento celular.