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Sandra Kogut: “Una buena película puede hacernos ver el mundo de otra manera”

En agosto aterriza en los cines españoles la película Tres veranos, que nos acerca a la realidad brasileña, con una mirada crítica e irónica que promete no dejar indiferente. Precedida de numerosos galardones: Premio de la Crítica y Mejor Interpretación Femenina en el Festival de Málaga, Mejor Montaje en el Habana Film Festival y Mejor Actriz en el Antalya Golden Orange Film Festival y en el Río de Janeiro Film Festival; Tres veranos es una perspectiva diferente del país del carnaval, el fútbol, la samba o las playas. Un Brasil desconocido para el gran público español, pero cuya realidad es más universal de lo que parece a simple vista, tal y como nos cuenta su directora, la también brasileña Sandra Kogut.

Con una dilatada carrera artística que le ha llevado a conocer diferentes países del mundo, Kogut huye de los clichés y busca poner voz a aquellos que pasan desapercibidos. Quizás por eso afirma que muchas personas, de diferentes lugares, identifican la película como si describiera una realidad cercana.

Ahora le toca el turno a España, donde rara vez llegan a la cartelera películas brasileñas. Es el momento de comprobar si la crítica y el humor que se entremezclan en el film consiguen atraer también al público español.

Tres veranos llega a España avalada con diferentes reconocimientos ¿es premonitorio del éxito?
¡Espero que sí! La película se estrenó en varios países muy diferentes, además de haber sido exhibida y premiada en muchos festivales. Al viajar con la película por el mundo he podido ver cómo personas de las culturas más variadas se identifican con ella, reconocen a los personajes, empatizan. En Turquía me dijeron que era una película turca. En Cuba decían que era una película cubana. Creo que cuando los personajes son realmente humanos (y no clichés), los dramas se vuelven universales. Además, los temas que trata la película (diferencias de clase, corrupción) también son universales, muy característicos de la época en la que vivimos.

La crítica parece coincidir en que Tres veranos es una mirada crítica al Brasil actual ¿qué le pasa a la sociedad brasileña?
Tres veranos es un retrato de Brasil justo antes de la llegada de la extrema derecha al poder. La película acaba con la llegada del año 2018, que fue el año en que ganó la extrema derecha. Cuando vemos la película nos damos cuenta de que las señales de lo que estaba por llegar estaban todas ahí, pero nadie lo vio venir. ¿Y qué señales son esas? De una sociedad individualista, donde reina el sálvese quien pueda. Donde solo se piensa en dinero. Un proyecto de país neoliberal donde se perdió lo colectivo, el Estado falló. Donde todos quieren ser jefes.

En la película mostramos en primer plano personajes que generalmente están en planos secundarios o que ni aparecen: los empleados. ¿Qué ocurre cuando los jefes desaparecen y los empleados cogen este lugar?


Desde una perspectiva muy particular, la película expone las diferencias sociales de dos mundos que parecen irreconciliables, ¿no ha cerrado Brasil la brecha entre ricos y pobres?
Brasil es un país donde hay muchísima desigualdad. Y en los últimos años esa brecha no ha hecho más que crecer. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres. El gobierno actual favorece eso. Es muy triste.

¿No cree que Brasil vive una polarización social similar en cierta medida a lo mismo que sucede en muchos otros países? Como España, por ejemplo.
Sin lugar a dudas. No sigo muy de cerca lo que está ocurriendo en España, pero me imagino que habrá varios puntos en común. Como ocurre en varios otros países. Los gobiernos de extrema derecha se alimentan de odio, y en Brasil fue así como consiguieron llegar al poder. Apoyados por muchísima desinformación y por el calor de las redes sociales, que se alimentan de indignación, rabia, etc. La historia de Tres veranos es una historia que podría ocurrir en muchos lugares. 


Con Un pasaporte húngaro tocó los problemas burocráticos para conseguir la nacionalidad, algo muy actual con los problemas de los movimientos migratorios tanto en América como en Europa. Y con Mutum y Campo Grande tiene a la infancia como grandes protagonistas, pero los niños más desfavorecidos. Parece que su obra esté marcada por un fuerte componente social ¿Qué busca en su obra cinematográfica?

Creo que el punto en común que comparten todas mis películas es que siempre me intereso por personas que están al margen. Que de alguna forma están fuera de los patrones, fuera de la norma. Ya sea porque son extranjeros, o niños, o viejos, o pobres… Miran al mundo desde un lugar diferente, con una mirada aguda y por eso me interesan y me conmueven. Las cuestiones sociales son importantes, pero no son solamente sociales, sino también existenciales.

¿Cómo le surgió la idea para rodar Tres veranos, cuál fue el embrión de este proyecto?
Brasil estaba viviendo un periodo muy intenso, marcado por muchas crisis políticas y sociales. A través de los medios, todo el país seguía los escándalos de corrupción, los encarcelamientos, como si fuera una telenovela. Se decía que si hasta entonces los brasileños se sabían de memoria los nombres de los 11 jugadores de la selección de fútbol, en ese momento todo el mundo se sabía los nombres de los 11 jueces de la Corte Suprema. Tenía muchas ganas de hablar de hablar de esto. Dejé de lado otro proyecto para hacer Tres veranos. Quería hablar sobre ese momento que estábamos viviendo.

¿Cree que el público apuesta por el cine de fuerte componente social o prefiere el cine de evasión, el que le cuenta historias sólo para entretener y no le haga reflexionar?
Tres veranos es una película que habla de cuestiones serias e importantes, pero al mismo tiempo es divertida. Saca buenas carcajadas. No creo que sea necesario tener que elegir entre una cosa o la otra. El humor es una herramienta muy poderosa para invitar al público a ver una película. Como en la vida real, en la película podemos pasar de reír a llorar de un momento a otro. Y cuando empatizamos y creemos en los personajes, cuando son humanos y no simples clichés, una buena película puede hacernos ver el mundo de otra manera. La risa también es una forma de resistencia.

Tres veranos parece retratar las diferencias sociales con humor e ironía, ¿cree que es la mejor forma de llegar a todos los públicos? ¿Puede el humor hacer calar mejor los mensajes y ayudar a romper barreras sociales, o es sólo una forma mejor de conectar con el público?
Como he dicho, el humor puede ser una herramienta poderosa para incitar al público a ver una película. No hablo de cualquier tipo de humor, más bien de un humor humanista. En la película no nos reímos de los personajes, nos reímos con ellos. O de nosotros mismos. O de nervios. Eso acerca el público a la historia de la película. Es alegre y triste, divertida y melancólica.

Para mí, en este caso, esta fue la mejor manera que encontré para contar esta historia. Pero no hay una fórmula mágica.

La promoción de la película hace hincapié en la participación de Regina Casé, coincidiendo en un momento muy reivindicativo del papel de la mujer en todos los ámbitos, ¿tienen cada vez más relevancia los personajes femeninos en el cine? ¿Cree que ha llegado el momento de un cine protagonizado por mujeres?
Siempre han existido personajes femeninos importantes, pero es más difícil encontrar a una mujer protagonista que sea de la edad y la clase social de Madá (personaje interpretado por Regina Casé en Tres veranos). En general estos personajes son figurantes, están en el fondo del cuadro. En una película convencional la protagonista sería Marta, la jefa, y la historia sería la pareja de jefes. Yo quise invertir estos puntos de vista. La historia que de alguna manera todos conocemos, del sujeto rico y poderoso, con una mujer joven y guapa, envuelto en algún escándalo, es la que ocurre entre los veranos, esos momentos que no vemos. Creo que es importante ofrecer un lugar destacado a estos personajes que generalmente están al margen, y Madá es uno de ellos. Ella me conmueve mucho, es una guerrera, una luchadora. Conozco muchas mujeres como ella en todo el país, que siguen siendo anónimas.

¿Quién o quiénes inspiran su obra? ¿De qué fuentes bebe?
A mí me encanta ir al cine, ver películas, pero cuando hago películas me inspiro siempre de la vida. Me gustan las personas, los dramas humanos. No hago películas que dialogan con otras, aunque está claro que inevitablemente tengo influencias de todas las que vi.

¿Cómo acaba una pionera del videoarte haciendo cine, es una evolución natural de esa naturaleza creativa?
Mi sueño cuando empecé era hacer cine. En aquellos tiempos en Brasil hacer cine era solo para algunos privilegiados. Poca gente tenía acceso a ese mundo. Era necesario conocer gente y había pocas escuelas. Casi de casualidad descubrí el vídeo, que en ese momento era una herramienta todavía reciente, sin mucha historia. Desde el principio supe que yo iba a estar ligada al mundo del sonido y la imagen, y que de cada proyecto surgiría naturalmente una película, un vídeo, una instalación o un libro… Siempre han sido elecciones artísticas más que profesionales. Hoy en día hago cine pero también puedo hacer otras cosas si veo que el proyecto se traduce mejor a través de otro soporte. 

En alguna ocasión ha comentado que la gente en Brasil vive bajo la permanente sensación de cambio, que falta arraigo social por ese motivo. ¿Acaso no estamos siempre viviendo en permanente movimiento? ¿No están las sociedades en permanente cambio?
Sin duda. Vivimos en tiempos de grandes cambios, cada vez más rápidos. En Brasil todo puede cambiar de un momento a otro, por eso estamos acostumbrados a vivir sin tener estabilidad y sin prever. Cuando viví en Europa me impresionaba que los cambios fueran más lentos, porque todo era más sólido. Veo lados buenos y malos en los dos casos.

La salud suele estar conectada al progreso social en sentido amplio. Las sociedades con cierto estándar de salud personal coinciden con un estándar de desarrollo. ¿Cómo es esa relación actualmente en Brasil? ¿Es la salud pública un problema social?
En Brasil tenemos el SUS, uno de los mayores sistema de salud pública del mundo. Hace tiempo que los gobiernos de derecha y de extrema derecha intentan atacarlo, pero sigue siendo patrimonio del país. Sin el SUS habría sido mucho más difícil atravesar la pandemia, por ejemplo. No creo que pueda existir democracia sin bienestar social.

Y a título personal, ¿se cuida, lleva un estilo de vida saludable?
Sí, dentro de mis posibilidades. Como mucha verdura, frutas, hago yoga. Intento tener un mínimo de equilibro pero, ¡no siempre lo consigo!

Volviendo al cine, el brasileño no es muy conocido en España, ¿goza de buena “salud”?
El cine brasileño ha sido muy productivo en los últimos 20 años, gracias a políticas públicas de apoyo a las artes y la cultura. Hace dos años que estamos perdiendo esto. El cine está paralizado. Para este gobierno el arte solo interesa como medio de propaganda. Es un momento muy difícil, pero sobreviviremos a ello.

¿Qué nuevos proyectos le esperan?
Cuando empecé a viajar con Tres veranos mucha gente me dijo: “¡yo quiero más veranos, inviernos, otoños! Quiero saber qué pasó con ellos después.” Fue entonces cuando me di cuenta de la buena mirada que estos personajes recibían del mundo y de Brasil.

“La filosofía mindfulness está cambiando mi forma de ver la vida”

No es difícil tener éxito, lo difícil es merecerlo, decía Albert Camus. En el caso de Angie Rigueiro, la verdad es que lo tiene bien merecido. Esta presentadora de televisión, a quien hemos visto en las Noticias de la mañana, de Antena 3, y en la actualidad, en los Deportes, escribe un libro, dirige un máster y se declara apasionada de la docencia. Hace apenas cinco meses, sonaba a las dos y media de la madrugada el despertador de esta infatigable trabajadora y madre entregada, que iniciaba su jornada laboral con la presentación del informativo matinal. A pesar de las pocas horas de sueño, su mirada se clavaba punzante en el interlocutor para transmitirle las noticias de cada día. Y es que nada parece perturbar la incansable máquina cerebral de esta periodista que ha triunfado en los medios, pero que, sin embargo, su humildad no le permite reconocerlo como tal. Cultiva su talento con la lectura como clave, algo que ha mamado de su padre, quien ha escrito varios libros y a quien considera su maestro.

Fotografías: Rubén del Valle y María Villanueva.

¿Con qué adjetivos te definirías?
Optimista, alegre, apasionada, muy familiar, amiga de mis amigos y, como adjetivos menos buenos, demasiado perfeccionista, exigente conmigo misma y algo desordenada.

Naciste en Argentina y viniste a España con tres años. ¿Qué representa para ti ese país?
Argentina es mi otro país, mis raíces. Me siento española, por supuesto, pero al final tengo mucho de argentina porque he crecido en una casa con hermanos mucho mayores que yo y padres que han vivido toda su vida allí. Así que eso te hace tener otras raíces y costumbres. He crecido comiendo asados los domingos, viendo beber mate a mis hermanas y escuchando a mis padres hablar con ese acento que da igual cuánto lleven en España, nunca se les va.

Conseguiste una beca en Atlanta, en Oglethorpe University, y trabajaste en CNN. ¿Qué aprendiste de esa etapa?
Fue una de las mejores etapas de mi vida. A mí me encanta viajar y desde muy pequeña lo he hecho por mis padres, así que siempre supe que quería tener una experiencia en el extranjero. Y fue la gran experiencia. Estudiar y vivir ese tiempo en un campus estadounidense fue espectacular. Mantengo esas amistades porque cuando vives fuera, vives todo muy intensamente. Y a nivel profesional, imagínate, trabajar en CNN fue un sueño hecho realidad. Aprendí de los mejores y sus lecciones siempre las llevo y llevaré conmigo.

Fotografías: Rubén del Valle y María Villanueva.

¿Cómo vives tu profesión como periodista en el momento actual?
El año pasado fue muy duro para todos. Yo presentaba el informativo más madrugador, acababa de volver de la baja de maternidad y estalló la pandemia. Recuerdo ir a trabajar a las tres de la mañana y sentir que estábamos viviendo una pesadilla. Informar sobre todo lo que pasamos me pareció durísimo y, más de una vez, volvía a casa llorando. Las calles desiertas y éramos pocos los que podíamos salir. Las primeras semanas informando fue muy duro.

El éxito que vienes teniendo como periodista, ¿te lo imaginabas?
Bueno, la verdad es que no lo catalogo como éxito ni mucho menos. Pero sí que es cierto que me siento privilegiada por formar parte de tantos proyectos profesionales, y algunos tan bonitos, con 32 años. En ese sentido, nunca me imaginé que con esa edad iba a haber hecho tantas cosas como las que la vida me ha dado la oportunidad de hacer. Últimamente pienso que si mañana me voy del mundo periodístico y me dedico a algo totalmente distinto, me sentiría muy feliz por todo lo que he hecho en este campo.

Creaste el Máster de Periodismo de Televisión, del que además eres directora. ¿Te gusta enseñar?, ¿Cómo eres como profesora?
Me encanta la docencia. Me parece apasionante poder aportar algo a los jóvenes, que tienen tantas ganas de aprender y crecer. Soy una profesora muy apasionada. Además, el máster lo creé yo y eso al final se nota, es tu proyecto al que cuidas con mucho mimo. Trato de ser una profesora con la que los alumnos puedan contar, tanto personal como profesionalmente.

¿Cuántos años llevas en Antena 3 y por qué programas has pasado?
Llevo ocho años. He sido reportera de política, cubriendo Casa Real, Ciudadanos, varias coberturas del PP y Consejo de Ministros. Hace cuatro años me llegó la oportunidad de presentar el informativo matinal de 6.15 a 9 de la mañana. Y hace 5 meses, llegó un nuevo cambio a deportes a las 15 y a las 21 horas.

¿Presentadora de deportes o de informativos? ¿Dónde te sientes más cómoda o identificada?
Por tiempo, gana informativos. Es a lo que siempre me he dedicado. Pero siéndote totalmente sincera, los deportes me han hecho tener un registro que creo que va mucho conmigo: alegre, desenfadado y divertido. De hecho, creo que a mí lo que mejor se me da es el infoentretenimiento y eso lo tiene mucho más el deporte que el informativo.

Estas escribiendo un libro. ¿Cómo está siendo el proceso y por qué recomendarías su lectura?
Es un proyecto en el que, en realidad, llevo muchos años, y espero darle duro y tenerlo en un corto medio plazo. Mi padre ha escrito varios libros y es mi gran maestro. Así que me hace mucha ilusión ahora estar yo en ese proceso. De hecho, es uno de los proyectos que más me ilusiona ahora mismo. Va a ser un libro que entremezcle acción, historia y amor.

Fotografías: Rubén del Valle y María Villanueva.

¿Cuándo suena tu despertador cada mañana?
Hace cinco meses sonaba a las 2.30 horas de la madrugada, para presentar el informativo matinal. Por eso, el cambio a deportes, en ese sentido, fue muy positivo, porque ahora puedo dormir, lo que es algo esencial para la salud. Hasta me ha cambiado el humor. Ahora duermo sin despertador, mi hijo es el que manda (se ríe), aunque tengo que decir que es muy dormilón y alguna vez me lo pongo porque a veces duerme hasta las 9.30 o 10 de la mañana. Y los días que practico deporte, me lo pongo a las 7.30 horas.

¿Cómo te enfrentas a un momento de estrés o bloqueo?
Respiración. Medito todos los días o, al menos, lo intento, así que la respiración la tengo muy controlada. Si me noto estresada o con ansiedad, por lo que sea, me dura poco. Con la respiración diafragmática está demostrado que el cortisol, la hormona del estrés, baja, así que lo práctico mucho y funciona. Y también me río mucho. En un curso de mindfulness me explicaron, a nivel científico, la incompatibilidad del estrés con la risa. Así que en ese momento pienso en algo bonito o llamo a alguien que quiero, y se me pasa.

Cuando sueñas con un día de descanso ¿en qué consiste este?
Jugar con mi hijo. Me encanta. Soy de las madres que se tira al suelo, que coge una cuchara y canta, que pone música y baila. Así que me lo paso fenomenal con él cuando tengo un día libre. Y para descansar físicamente, nada como irme a la playa, pasear, leer un libro, nadar y comer bien.

¿Cómo articulas tu faceta de madre de un niño de un año con la de periodista?
Pues con mucha organización. Me gusta mucho ser madre así que me organizo lo máximo posible para estar con él todo lo que puedo y él necesite. Cuando me toca la semana de presentación, voy y vengo de Antena 3 varias veces para volver a comer a casa y estar dos horas con él. Al presentar a las 9 de la noche, cuando llego ya duerme, así que por la mañana y la hora de comer aprovecho para estar todo lo posible. Y en mi semana libre, hacemos muchísimos planes. Además, creo en el tiempo de calidad. Cuando entro en casa pongo mi móvil en modo avión, me centro en estar con él 100%. Y cuando está durmiendo aprovecho para leer, estudiar, escribir, corregir exámenes etc. En ese sentido, yo tengo una madre increíble que me ha dado el mejor tiempo de calidad y yo si pudiera ser la mitad de buena que es ella, sería todo un triunfo.

¿Qué deportes practicas?
Corro, hago elíptica varias veces por semana porque tengo una maquina profesional de gimnasio en mi casa, hago esquí, clases de baile, spining, pádel, yoga y golf. De este último he tomado alguna clase y me ha encantado el concepto, aunque como deporte necesito más caña.

¿Cómo cuidas tu alimentación?
La verdad es que como lo que me apetece. De hecho, demasiado, porque tengo que reconocerte que soy súper comilona. Es cierto que tengo bastante buena constitución y eso engaña. Eso sí, como de todo, tengo una alimentación saludable y, de vez en cuando, hago un ayuno intermitente. Eso me está viniendo muy bien para no sentirme hinchada.

¿Cómo fortaleces tu mente e intelecto?
Leyendo. Es la clave. Mi padre es la persona más culta que conozco y siempre me recomienda sus lecturas. Además, hay que renovarse. He hecho varios postgrados para no dejar el hábito de estudiar. Mi próximo reto es sacarme la carrera de historia, creo que te da una base de cultura general exquisita.

Planes a futuro y sueños pendientes
Me gustaría ayudar a las personas con mi trabajo. Estoy tratando de compaginar mi faceta como periodista con aportar algo a la sociedad, a quien te ve al otro lado. Ese es mi gran sueño profesional, encontrar un proyecto que me llenase plenamente y que aportase algo. Y por supuesto, ser feliz y hacer felices a quienes me rodean. En ese sentido, seguir con la filosofía mindfulness que me está cambiando tanto mi forma de ver la vida. 

“Me gusta comer sano y de forma natural, no hay esfuerzo en mi dieta”

Fotografía de Javier Mantrana.

Blanca Oteyza arrasó hace unos años con uno de los grandes éxitos teatrales de España, El diario de Adán y Eva, vista por casi millón y medio de espectadores. Hoy en día dirige e interpreta Cuidados intensivos, una comedia dramática que vuelve tras un año de gira nacional al Teatro Amaya de Madrid. Una obra donde “la risa limpia, el drama une y la esencia femenina no excluye”, tal y como explica Blanca Oteyza, actriz, directora y coproductora de esta obra de teatro. Una pieza escrita por Yolanda García Serrano, ganadora de un Goya como guionista y Premio Nacional de Literatura dramática 2018, y Laura León.

¿Cómo empezaste a hacer teatro? ¿Nos podrías hacer un breve repaso a tu experiencia como actriz?
Como todo adolescente que tiene y siente la vocación de la interpretación, me tiraba mucho más el cine que el teatro. El amor por el teatro lo descubrí los años que viví en Argentina. Pero el punto de inflexión, el momento en el que supe que esto formaría parte de mi vida fue en el Teatro Cervantes de Buenos Aires, cuando estrené La gran ilusión. Ahí empecé a ser “víctima de ese veneno” que me da la vida y que cada vez va a más. De hecho, lo he hecho mi modo de vida.

Siempre he pensado, y eso se lo transmito a mis alumnos, que la base actoral está en el teatro. Tantos años subida a las tablas de un escenario es algo de lo que ya no me puedo alejar. A partir de ese estreno, descubrí la solidez que me ha dado el teatro.

¿Cómo ha influenciado el teatro en tu vida?
360 grados, las 24 horas del día. He dejado muchas cosas por el camino. Sentimentalmente ha sido un tener que elegir, y por el momento siempre ha salido ganando el teatro. No es algo elegido, lo llevo en el ADN. Hace poco un buen amigo periodista me dijo: “Blanca, tú no amas el escenario, tú eres escenario”.

Cuidados intensivos presenta a tres mujeres en escena, Blanca Oteyza, Ángeles Martín y Paloma Montero. ¿Cómo siendo el trabajo en común en esta aventura teatral?
Maravilloso, muy fácil, agradable, disfrutable. Cada función la vivimos como una fiesta, lo disfrutamos muchísimos. Somos realmente tres hermanas. De hecho, las críticas siempre han puesto el punto de atención en la complicidad que se respira entre las tres actrices. Y esto justamente, como directora, fue una de las cosas en las que más énfasis puse, crear en nosotras tres este vínculo. Si no lo hiciéramos así, sería difícil trasladarlo al público desde la verdad, que al fin y al cabo es como se debe actuar ante el público.

Fotografía de Javier Mantrana.

¿Qué es lo que destacarías de esta obra?
Sin duda alguna, el sentido del humor y la ternura.

Las nuevas generaciones parecen consolidar el peso de las mujeres en la escena. El número de actrices que terminan la carrera de arte dramático supera el número de actores varones. ¿Qué es lo que aporta el género femenino a la escena teatral?
En mi opinión, sobre un escenario no hay hombres o mujeres. No es una cuestión de género, es el amor por lo que haces y cómo lo haces. Y en ese punto, da lo mismo de qué color te vistas.

El teatro es un arte efímero que adquiere su plenitud ante un público. La pandemia y sus medidas de confinamiento han afectado de manera directa en las artes escénicas. ¿Cómo estás viviendo esta situación y cómo ha afectado a tu trabajo?
No puedo decir que no haya afectado esta situación, mentiría si lo dijese. Ha afectado mucho, de hecho, estábamos a punto de estrenar Tiza en el Teatro Alcázar de Madrid y unos días antes del confinamiento se tuvo que cancelar. Pero es cierto que tengo la gran suerte de tener una naturaleza optimista. De tener una buena salud, así como los que me rodean. Por otro lado, la pandemia, y ese parar a fuerza, me ha dado la oportunidad de seguir creando. Intentando reciclarme, luchar y tomarme esto de la mejor forma hasta que pase; porque todo pasa. Como verás, intento ver el vaso medio lleno y, de esta forma, me siento una privilegiada por estar bien en estos momentos y poder sacar a mis hijas adelante.

¿Cómo puede ayudar Cuidados intensivos en este tiempo de pandemia?
No lo digo yo, lo dice el público que ha visto la obra y en esta respuesta hablaré por ellos. Pasarán un rato de mucho humor, además, es un claro homenaje a nuestros sanitarios. Será un momento para hacer pensar, para que se emocionen, pero sobre todo, es un plan para compartir. Y ahora, tal vez más que nunca, debemos compartir. Cuidados intensivos nos devuelve a nuestras raíces, nos devuelve al amor, al afecto, la generosidad, al hecho de que todos intentamos hacer las cosas lo mejor posible. Es una función muy vital, muy del día a día, que te invita a reflexionar sobre cómo vivimos, sobre cómo lo estamos haciendo, y si estamos perdiéndonos cosas importantes.

Algunas iniciativas como la de promocionar ópera a través de vídeos han llevado a proponer el visionado de artes escénicas en casa. Muchos creadores han optado por comenzar a producir material en redes sociales y existen producciones que directamente se han lanzado en línea, ¿cuál es tu opinión sobre el mix de tecnología y teatro?
Esta mezcla ha sido buena, yo la veo positiva. Ya que ha sido creada por una necesidad, tanto por parte de los que somos creadores de historias como del público, porque seguimos necesitando seguir consumiendo cultura. De hecho, en las escuelas de teatro que dirijo, la tecnología ha ayudado mucho. Vemos que la gente joven que no consumía teatro, ahora sí lo hace y, por ello, ha aumentado el consumo en este nicho gracias a la tecnología. De todas formas, el teatro se tiene que ver en el teatro.

Fotografía de Javier Mantrana.

A esta altura de tu carrera teatral, ¿qué sientes que has logrado y que crees que te falta por realizar?
He logrado un sueño que ha sido llegar a vivir de la interpretación, transmitir toda mi experiencia de vida como actriz, como directora. Me encanta compartirlo. He creado funciones que están en el recuerdo del espectador. He crecido con la actuación, como productora, como directora, y con uno de mis últimos proyectos, la Joven compañía Oteyza. Me queda mucho por aprender, sobre todo seguir mejorando a nivel profesional y personal. Aunque creo que este camino nunca se termina de recorrer.

¿De qué forma cuidas la alimentación?
La cuido mucho, he aprendido con el tiempo a intentar escuchar a mi cuerpo, y eso es lo que me parece más importante y más difícil.  Soy muy de fruta, verdura, todo a la plancha, poca carne. No como en exceso. No me cuesta comer bien, porque no muero por la comida. Me siento en eso una privilegiada. Me gusta comer sano, de forma natural, no hay esfuerzo en mi dieta. Me gusta el sabor de los alimentos sin intentar condimentarlos.

¿Qué deportes practicas?
Camino mucho y el gimnasio, desde siempre.

¿Qué tiempo de la semana dedicas a la actividad física?
Por lo menos tres o cuatro veces a la semana.

¿Cuáles son tus cuidados de belleza?
No me obsesiono con este tema. Mis básicos son eso, básicos. Crema hidratante corporal, limpiarme la cara todas las noches, ponerme crema solar. Quienes me cuidan últimamente son los profesionales del Instituto de belleza Sandra Duque, en Majadahonda. En ellos, me abandono.

“La lucha contra el cáncer es una lucha también contra el miedo que nos genera esta enfermedad”

Su belleza no parece eclipsarse con el paso de los años y la pasarela sigue siendo su aliada, pero más allá de su bonita cara y su cuerpo de infarto, es solidaria hasta la médula. Su lado filantrópico lo ha desarrollado de la mano de decenas de ONGs con las que trabaja.

Saltó a la fama internacional después de ser portada de la revista norteamericana Sports Illustrated. Ha sido la única modelo española que ha aparecido en la portada de Vogue USA. Ha sido presentadora y ha tenido incursiones en el cine, en cintas como El largo invierno del 39 y Después del sueño. Pero más allá de su faceta profesional, muchas son las veces en la que hemos podido ver a Judit Mascó, una de las grandes modelos que ha visto este país, formando parte de distintas causas solidarias de forma altruista. Eventos de cariz solidario y editoriales de moda conforman la labor de Judit Mascó. No ha dudado en ningún en utilizar su notoriedad y poder mediático para ayudar a los demás allí donde se la ha necesitado. Madre de cuatro hijas y un ejemplo de vida, por ese afán innato de hacernos entender lo importante que es el apoyo colectivo en la lucha contra el cáncer y, en general, en crear un mundo mejor para todos.

Recientemente veíamos cómo Vall d’Hebron, el campus hospitalario de Barcelona y la tienda Natura colaboraban para crear una nueva edición del “Pañuelo Solidario” que ha salido a la venta para recaudar fondos para los programas de investigación del cáncer en la mujer. ¿La madrina de acto? Judit Mascó.

¿De dónde la idea de diseñar un el pañuelo solidario? ¿Cómo has vivido el proceso creativo del diseño del pañuelo?

Empezamos hace más de cuatro años mi amiga artista Claudia Valsells y yo, diseñando un pañuelo para poder financiar becas que impulsaran proyectos vinculados con la investigación para acabar con el cáncer de la mujer. Se estima que, durante el 2021, más de 117.000 mujeres sufrirán cáncer en España, siendo el más común el de mama y los ginecológicos como el de útero y ovario. Es urgente seguir avanzando en esta investigación. Con las ventas de las tres anteriores ediciones, hemos conseguido recaudar 150.000 euros y financiar las becas de dos jóvenes investigadoras, que ya están trabajando en Vall d’Hebron, estudiando nuevas estrategias terapéuticas y dando un soporte emocional a las pacientes de cáncer de mama.

Un proyecto que ya está dando sus frutos y, como no para de crecer, en esta cuarta edición del pañuelo solidario contra el cáncer de la mujer, hemos querido simbolizarlo creando un pañuelo XXL, versátil y unisex. La parte creativa del pañuelo la disfrutamos mucho, pero realmente es muy emotivo compartirlo con las mujeres que padecen o han padecido cáncer. Este es un proyecto para ellas y lo presentamos rodeadas de médicos y pacientes dentro del marco del Día Internacional de la Mujer. Médicos, investigadoras y pacientes, nos han ayudado a ponernos en su piel y entender que la lucha contra el cáncer es una lucha también contra el miedo que nos genera esta enfermedad a toda la sociedad. Y con esta iniciativa hecha realidad, sabemos que juntas sumamos contra el cáncer. 

¿Con qué adjetivos te definirías como persona?, ¿y cómo profesional?

Siempre resulta difícil definirse a uno mismo, pero creo ser empática, positiva, directa, cariñosa, curiosa y familiar. Reservada para ciertas cosas más personales, pero cercana y comunicativa con los demás. Muy amiga de mis amigos, me interesan las personas, las relaciones, las buenas conversaciones y disfrutar. Como profesional, soy trabajadora, me gusta poder participar y hacer equipo, disfrutar de los trabajos y compañeros, sabiendo que soy afortunada de hacer lo que me gusta.

¿Cómo te sientes cuando te dicen califican como la gran supermodelo española?

Muy agradecida, porque luché por lo que más quería conseguir, y llegué a hacer desfiles y trabajos a nivel internacional que ahora valoro mucho.

Cuando ves tus sesiones de fotos o desfiles de los 90, ¿qué recuerdos te traen a la mente?

Han pasado muchos años y me siento otra persona. Al recordar, siento cariño por la que fui y por lo que viví. La gran diferencia es que ahora me siento más segura de lo que hago y sé disfrutarlo más. Lo mejor de aquella época era la propia juventud, el descubrirlo todo por primera vez, mis primeros trabajos, mis portadas de revistas de moda, los viajes al extranjero, mis estancias en apartamentos en Nueva York o París con otras modelos de otros países. También los miedos, los logros, las inseguridades, la soledad… Todo ello hacía que mi vida fuera intensa y única para la edad que me tocó vivirla. Ahora sé que mi carrera como modelo ha sido una herramienta para sacarle mucho jugo a la vida. Y la vida me ha dado mucho.

¿Es verdad que te ofrecieron ser chica Bond y protagonizar Un paseo por las Nubes y lo rechazaste?

No es que los rechazara, pero nunca llegué a presentarme a la convocatoria de los castings presenciales de ambos trabajos cuando me llamaron. Sabía que eran buenas oportunidades, pero debía renunciar a proyectos que ya tenía cerrados, y estaba en pleno apogeo de mi carrera internacional como modelo.

¿En qué momento de tu vida te encuentras?

Estoy muy activa en diferentes proyectos en los que estoy implicada tanto profesionales como personales. He renovado temporada del programa de televisión de TV3 Aire Lliure, dedicado al disfrute de la naturaleza y el deporte. Es un programa familiar y estamos grabando nuevos episodios que se emitirán en verano. Sigo con mis colaboraciones en la radio y en diferentes medios de comunicación. Y estoy muy centrada en la presidencia de la fundación Ared, donde formamos socio laboralmente a personas en exclusión social, mayoritariamente mujeres, para insertarlas en la sociedad a través de un trabajo digno. Estoy en un momento dulce, porque tengo salud, trabajo, energía e ilusión para dedicarme a todo aquello que me apasiona y que da sentido a mi vida.

¿Cómo has podido compaginar tu profesión con la dedicación a familia y amigos durante tantos años?

Con la maternidad gestionar el tiempo, tanto profesional como el personal, no resulta nada fácil. Mis hijas son mi prioridad, pero intento siempre encontrar tiempo para mí y para mi relación de pareja y mis amigos. Mi trabajo me gusta mucho y me siento realizada haciéndolo, pero el tiempo es como un rompecabezas, hay sitio para muchas piezas, solo hace falta encajarlas bien y no querer colocar más piezas de las que caben. Aunque cueste, con un poco de organización se puede llegar a todo, y todo tiene su medida y sus prioridades.

¿Qué opinas del Photoshop y la imagen de modelo perfecta a la que da lugar?

Cuando la imagen es distorsionada y deja de ser real, no es moral, ya que se puede dar una imagen de perfección que no existe y puede llegar a ser peligroso para la sociedad, siendo espejo e inspiración para muchas personas. En su justa medida, el Photoshop debe ayudar a los resultados óptimos de las sesiones de fotos y trabajos, pero nunca distorsionar ni cambiar la realidad.

En este momento de su vida, con una carrera ya tan prolífica, ¿cuál es su meta?

Poder tirar adelante los retos propuestos y no perder la ilusión.

¿De qué forma cuidas la alimentación?

Soy consciente que ahora tengo que cuidarme más. Llevar una vida sana es importante, siempre se ha dicho que somos lo que comemos, y es tan cierto, que todos deberíamos tenerlo en cuenta. La belleza exterior es un fiel reflejo de la interior. Se nota en la piel, en el brillo de los ojos, en la energía que se desprende… Siempre que puedo intento comer sano, aunque no sigo ninguna dieta específica; aun así, no me prohíbo ningún alimento, pues creo que se puede comer de todo con moderación. Así es que ya empiezo a prevenir y cuidarme. Y comer bien y cuidarse es tan importante como poder quemar calorías después. Para desintoxicarme y oxigenarme es bueno una dosis de ejercicio físico que afecta directamente a mi salud y bienestar emocional.

¿Qué tiempo de la semana dedicas a la actividad física?

Practico semanalmente pilates, yoga y natación. Lo combino según el tiempo que dispongo. También aprovecho los fines de semana, para andar y practicar deportes variados según las estaciones del año y circunstancias. Me gusta estar en contacto con la naturaleza siempre que puedo, y sentir como se activa el metabolismo.

¿Cuáles son tus cuidados de belleza?

La constancia y prevenir es para mí la base de cualquier cuidado de belleza. No creo en los milagros, pero si en una buena limpieza facial e hidratación diarios con buenos productos adecuados para cada edad y época del año. Siempre, pase lo que pase, desmaquillarse antes de acostarse. Una limpieza semanal o quincenal más a fondo para eliminar las células muertas y así penetrarán mejor las cremas (exfoliación periódica, aunque sin excesos). Hidratación tanto por dentro (beber líquidos, comer frutas y, sobre todo, verduras), como por fuera (aplicarse buenos productos por la mañana y por la noche antes de acostarse). Me gusta cuidarme, y cuando puede ser, me gusta que me cuiden. Y para ello, tengo a mi centro de belleza de referencia. Disfruto mucho de los masajes tanto faciales como corporales y de las aguas termales.

“El éxito es una fea bestia y un animal veloz”

Muchos lo recordarán por su affaire con Rachel (Jennifer Aniston), en la exitosa serie norteamericana Friends, dando vida a Paolo, el novio italiano que mantuvo en la primera y segunda temporada. Dos décadas después, y con más de treinta títulos entre series y películas en su haber, el actor italiano, Cosimo Fusco, ha regresado a España.

Fotografía de Isabella Vosmikova.

Fusco viene bajo las órdenes de Álex de la Iglesia, en la serie de terror 30 Monedas, de HBO. Además, el actor acaba de finalizar el rodaje en Venecia de Veneciafrenia, el último trabajo del director de Bilbao.

Desde su incursión en el cine con Domino, el primer largometraje del director Ivana Massetti, Cosimo no ha dejado de trabajar y ascender en su carrera. La gran pantalla le ha coronado como uno de los grandes actores más polivalentes del panorama internacional, con títulos como Il cartaio, de Dario Argento; Ángeles y demonios, de Ron Howard (junto a Tom Hanks, Ewan McGregor y Pierfrancesco Favino); o Berberian Sound Studio, de Peter Strickland, cinta que obtiene un gran éxito, tanto en el Festival Internacional de Cine de Toronto como en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, ganando varios premios en los British Independent Film Awards.

El pasado 29 de noviembre se estrenaba 30 Monedas, en HBO, la última ficción del cineasta Álex de la Iglesia. ¿Qué nos puedes decir de tu personaje?
Doy vida a un sacerdote italiano que sale de Italia para reemplazar a un colega suyo en un pueblecito del interior español donde están sucediendo una serie de hechos que no siempre se pueden explicar.

Ciertamente el universo se alió para que rodaras en España con este director. ¿Cómo surgió la oportunidad?
La oportunidad me llegó de una manera inesperada, pero igualmente bienvenida, ya que Álex de la Iglesia es un gran director y con películas fantásticas a sus espaldas que conocemos. Creo que Alex me vio en algunos de mis proyectos, buscaba un actor italiano, con mis características físicas y que supiera actuar en español. Tuve que trabajar un poco en eso, luego el Universo hizo el resto.

¿Conocías previamente la filmografía de Álex de la Iglesia? ¿Qué le opinión le merecía?
Sí, había visto sus películas más famosas, El día de la bestia, Balata triste de trompeta, El Bar, en fin, lo suficiente como para darme cuenta de que estaba frente a un maestro del cine de género con su propia marca y voz inconfundible, calidad para mí. Indispensable para hablar del cine como una “forma de arte”.

¿Cómo ha sido tu trabajo con figuras del calibre de Mario Monicelli, Dario Argento o Ron Howard?
Son directores de diferentes generaciones. Álex y yo tenemos casi la misma edad, en cierto sentido, fue testigo de los grandes cambios que también presencié en el mundo del arte, de la publicidad, de la gráfica musical y, no menos importante, en el mundo del cómic, mundo tan amado por Álex.

En este momento de tu vida, con una carrera ya tan prolífica, ¿cuál es su meta?
Soy de los que cree más en el viaje que en la meta, y si el viaje implica bellos encuentros de amistad y trabajo como los que me están ocurriendo… uno quiere que el viaje no finalice nunca.

¿Cómo calificarías el trabajo de Álex de la Iglesia? ¿Te sorprendió? ¿Qué te ha aportado Álex de la Iglesia a nivel profesional y que se lleva en su actuación?
Trabajar con él siempre es muy agradable, hay respeto y comprensión mutuos. Álex es un artista, un intelectual, pero también un gran artesano. Ahora, en 30 Monedas y con todo su background, cuenta con tecnologías que le permiten expandir aún más su imaginación. ¡Prepárense!

Parece que ha habido buena química, de hecho, acaba de terminar de rodar en Venecia Veneciafrenia, la última película de este director. ¿Qué nos puedes adelantar de ella?
Ha sido una verdadera bendición en un momento de pandemia global como este. Hemos rodado en la ciudad más hermosa del mundo, un poco incrédulos de que esto realmente nos estuviera pasando. Cuando Álex me propuso el proyecto y me envió el guion, lo leí e inmediatamente le llamé para decirle que sí.
La película versa sobre un grupo de jóvenes turistas españoles, los que llegan en ‘grandes barcos’ y se topan con un grupo de venecianos enojados que están convencidos de que este tipo de turismo es perjudicial y está matando a la ciudad. Yo soy uno de ellos.

Fotografía de Isabella Vosmikova.

Una serie y una película de terror… ¿Te sientes cómodo en este género?Nunca ha sido realmente una referencia para mí, ¡pero me gusta cada vez más!

Desde esa entrada triunfal en la mítica serie norteamericana Friends, hasta Veneciafrenia, ¿cómo resumirías estos años profesionalmente?
Yo diría… ¡Maravillosos años esquizofrénicos!

¿Con qué adjetivos te definirías como persona?, ¿y cómo artista?Siempre es un poco extraño responder a este tipo de preguntas. Me considero una persona leal y como artista aprecio mucho la honestidad, que seguramente son dos cosas que suelen ir de la mano. La lealtad revierte en los demás y la honestidad sobre todo recae en uno mismo. 

¿Cuáles consideras que son las cualidades necesarias para alcanzar el éxito en el mundo de la interpretación?, ¿cuáles te definen más a ti?
Me gusta cómo hiciste la pregunta, en el sentido de que «el éxito» lo haces depender de algo y en este caso de las «cualidades». Creo que el actor debe tener cualidades innatas, a estas hay que añadir la tenacidad y la devoción. Con todo ello, un buen intérprete puede lograr resultado e incluso el éxito. El éxito es una fea bestia y un animal veloz que empezamos a perseguir desde los primeros años de nuestra carrera. Confiando en nuestra fuerza y entusiasmo cuando somos jóvenes, sentimos que podemos estar de inmediato sobre él y poder conquistarlo… y para algunos de nosotros tal vez funcione así, pero para otros, como es más bien mi experiencia, en el momento en que sentí que ya había logrado el éxito, que estaba allí, que tras el esfuerzo estaba a la vuelta de la esquina, finalmente se alejó en el horizonte.
En ese momento, después de recuperar el aliento por un breve tiempo, una voz dentro de mí — no sé si de fe o de locura— me impulsó a no parar. Si soy honesto, siento que aún sigo corriendo.

¿Cuáles son tus cuidados de salud y belleza?
Desde muy pequeño he practicado mucho deporte, y ya de niño competía en natación y waterpolo. Estos deportes me dotaron de disciplina física y mental. Aún hoy me sumerjo en la piscina para estar solo y me encuentro meditando mientras nado. Años más tarde descubrí el yoga, que practico desde hace 30 años cuando vivía en California. Hoy en día es parte de mi día a día y las dos prácticas diarias me acompañan allí donde esté.

¿De qué forma cuidas la alimentación para mantenerte en forma?
Como de todo, sin demasiada carne roja en mi dieta. Adoro el sushi y la cocina mediterránea. Recientemente he cambiado mi dieta comiendo la pasta por la noche, ya que he aprendido que la digiero mejor.

¿Qué deportes practicas?
Además de la natación, me gusta jugar al tenis y realizar entrenamiento funcional. Ahora con la pandemia todos hemos aprendido a convertirnos en expertos en casa.

¿Qué tiempo de la semana dedicas a la actividad física?
Para mí es muy importante, me ayuda a liberar tensiones. Cuando estoy en Los Ángeles le dedico todos los días o, al menos, cuatro veces por semana.

Fotografía de Isabella Vosmikova.

En pocas palabras

  • Director de cine de referencia. Hay demasiados. Bertolucci, Scorsese, Coppola, Leone, Kubrick pero también Cassavetes, Hannake y Quentin Taratino, me ha conquistado realmente en los últimos años.
  • ¿Cómo se definiría? Un alma joven en un cuerpo maduro.
  • Mójese por un género a la hora de defenderlo interpretativamente. Me gusta el género thriller psicológico y de acción, pero me también me gusta mucho la comedia romántica.
  • Si se fuera a una isla desierta, solo, ¿Qué tres cosas llevaría? Una máquina de discos para escuchar música, unas gafas de buceo y una caña de pescar.
  • Un libro de cabecera. ¿Sólo uno? 21 lecciones para el siglo XXI, de Yuval Noah Harari; Una cosa divertida que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace; Cómo cambiar tu mente, de M.Pollan; y Apropos of Nothing, de W. Allen.
  • ¿Su lista de deseos es muy larga? No. Salud y felicidad para mis seres queridos y para las personas que contribuyen a un mundo mejor. A los artistas para poder expresarse y ser justamente recompensados por su fuerte contribución al enriquecimiento de la sociedad.
  • ¿Qué le pide a 2021? El fin de la Covid y volver a abrazarse.
  • Un sueño por cumplir. 94 Rolls Royce. Uno más de los que tenía Osho.
  • Una adicción. Osho Tarots.
  • Filias/Fobias. Hansel and Gretel.
  • Me queda por aprender. Ser menos modesto. ¡No te recompensa!
  • La peli que nunca me canso de ver y de ver y de ver…. Last tango in Paris.

“Entreno mi mente para generar pensamientos positivos y despertar la creatividad”

Se reconoce tenaz, apasionada y llena de matices, aunque cada vez vive más en la sencillez y disfruta de ella. Sus raíces, bañadas por las costas caribeñas que rodean Venezuela, y sus más de quince años en España, le han hecho nómada del mundo y así está a gusto. Hablamos de la actriz Arlette Torres, y con ella de sus múltiples proyectos dentro y fuera del celuloide.

Fotografía: Andrés Rodríguez (@andresrodriguezphoto)
Hairstyle: Federico Calcatelli (@fcstyleofficial)
Estilismo: Ana Verónica Schultz (@anaveronicaschultz)

Inmersa en las casas con la serie HIT de TVE, Arlette da vida a Patricia, la madre de uno de los adolescentes protagonistas. Acaba de estrenar la segunda temporada de Señoras del (H)AMPA, Amazon Prime, con un papel que irá creciendo capítulo a capítulo ofreciendo un rostro muy diferente al que nos tenía acostumbrados. Sobre las tablas, Arlette estrena en el teatro Lara de Madrid, Fahrenheit 108, la nueva propuesta escénica de la directora Cecilia Gessa.

Si nos remontamos a su herencia genética y artística, podemos hablar de que su padre, José Torres, actor reconocido venezolano, ¿le allanó el camino en esto de la interpretación?

Por una parte, digamos más bien que me contagió su pasión, creatividad y desparpajo para jugar y convertir cualquier espacio en un escenario. Heredé de él una gran enseñanza sobre el respeto, la disciplina y el amor por el oficio. Recibí siempre el apoyo de mis padres, me estimularon a desarrollar mis aficiones y además me inculcaron el valor del trabajo y el esfuerzo propio para lograr mis metas.

¿Cómo se anima a cruzar el charco hace 15 años y acabar haciendo su carrera en España?

Ya hacía teatro y había dado mis pasitos en el cine y la televisión en Venezuela, cuando decidí cruzar el charco con la intención de buscar nuevos horizontes. Estaba ávida de aprendizaje, quería vivir en Europa y soñaba hacer cine europeo. Dejé atrás los miedos, salí de mi zona de confort y llegué a España con los bolsillos y el corazón llenos de ganas. Siempre, de alguna manera, confirmo que es cierto que los sueños se cumplen. Hay que soñarlos y trabajar para materializarlos. Vine para estar 8 meses y de esto hace ya 15 años.

Hija adoptiva de Madrid, pero con unas fuertes raíces en su natal Caracas. ¿Qué es lo que echa más de menos de su país y qué es lo que le sigue atando a España?

La verdad es que no siento que esté atada a ningún lugar. Amo España, amo Madrid, que es efectivamente la ciudad que me ha acogido y adoptado, pero me considero nómada, por naturaleza. Podría adaptarme a vivir casi en cualquier lugar, eso sí, donde haga calorcito de vez en cuando y llueva poco. Tengo la convicción de que el hogar lo hace uno allá donde va. De Venezuela echo de menos mi familia y mis afectos que continúan allí; el Ávila, una montaña mágica enorme, el pulmón de naturaleza que bordea Caracas y vivir más cerca del mar para poder ir todos los fines de semana.

2020 parece ser su año…. Señoras del (H)Ampa, Hit, Sexy Toy, Fahrenheit 108…. No podemos decir que haya sido suerte, sino más un producto de mucho trabajo.

Efectivamente. Por una parte, trabajo perseverante, fehaciente y paciente de hormiguita, que ha ido cultivando poquito a poco para recoger buenas cosechas. Me llena de satisfacción. Y me siento afortunada. Y, por otro lado, también es producto de un trabajo personal. Ha sido —y está siendo— un año complejo para todos y creo que mi misión primordial es entrenar mi mente para generar pensamientos positivos, para despertar la creatividad y desarrollar la capacidad de reinventarme, y para ser consciente de lo afortunada que soy por lo que ya tengo y lo que llega cada día.

Comencemos por el principio. TVE ha estrenado este otoño la serie Hit. Una serie sobre la educación en una etapa de la adolescencia un poco complicada… Háblenos de su personaje.

Doy vida a Patricia, la madre de Jaco, uno de los nueve adolescentes que protagonizan la serie; jóvenes con conflictos -algunos generados por sus propias circunstancias de vida- que les afectan en el día a día y que acaban convirtiéndoles a ellos mismos en sus peores enemigos. Patricia y su marido tienen tres hijos, familia numerosa, de clase trabajadora, que se vio obligada a emigrar de Venezuela, dada la situación política, económica y social actual que atraviesa el país. Una realidad que, desafortunadamente, muchas familias están viviendo en estos momentos y con la que probablemente se verán identificadas al ver la serie. Jaco está en una edad complicada y su vida y la de toda la familia se hace cuesta arriba, al tener que comenzar de cero en otro país, bajo circunstancias económicas a veces extremas, aunado a la sensación de no pertenencia, de sentirse excluido por ser diferente. Patricia lidia con todo ello, desde la firme convicción de que les procurará un futuro mejor a sus hijos.

Fotografía: Andrés Rodríguez (@andresrodriguezphoto)
Hairstyle: Federico Calcatelli (@fcstyleofficial)
Estilismo: Ana Verónica Schultz (@anaveronicaschultz)

¿Qué tiene Arlette Torres de su personaje y viceversa?

De Patricia indudablemente tengo la condición de inmigrante, aunque afortunadamente yo lo hice en circunstancias completamente diferentes; de manera que me ha tocado vivir la experiencia de una manera distinta. Yo no me fui de Venezuela por obligación, ni por escapar de la dictadura; yo tuve la suerte de poder elegir en ese entonces. En el caso de mi familia en la ficción, lo hicieron porque no tuvieron otra opción. En cuanto a carácter, me identifico con ella en lo “echada pa’ lante” que es para proteger a los suyos. En lo que sí no nos parecemos en nada es que es una mujer con unas profundas creencias religiosas, que le condicionan al momento de tomar decisiones. Yo soy más de convicciones intuitivas y emocionales.

A mediados de octubre Amazon Prime ha estrenado la primera entrega de la segunda temporada de Señoras del (H) AMPA. Háblenos de su intervención en esta serie.

Mi personaje se llama Raquel y es una nueva profesora del colegio Gloria Fuertes, al que asisten los hijos e hijas de las protagonistas y en el cual se encuentra el AMPA, la asociación de padres y madres a la que hace alusión el título de la serie. Se trata de un personaje con un carácter y un pronto bastante particulares, y con un peso dramático importante que se irá develando conforme vayan avanzando los capítulos, tanto de esta primera entrega, como los de la segunda, ya que de momento se han estrenado sólo los siete primeros, a modo de midseason. Carlos del Hoyo y Abril Zamora, creadores de la serie, junto a los guionistas han hecho un trabajo impecable con cada uno de los personajes y sus tramas y creo que la gente los va a disfrutar en grande.

De la tele, al cine y el teatro, usted se mueve como pez por el agua en todos estos medios. Ahora podemos disfrutar de su interpretación en el mítico teatro Lara, Madrid, con Fahrenheit 108, con la que completa este cierre de año. Háblenos de su papel en esta tragicomedia distópica.

En Fahrenheit 108 interpreto a la Capitana Tyr, una alta funcionaria del cuerpo de bomberas de Madrid, en el año 2070, un futuro no muy lejano; con una vasta experiencia y una conducta intachable en su carrera. Es perfeccionista, soberbia, detallista, severa, orgullosa, correcta, crítica, fiel a sus convicciones; y ha llegado a donde está, a ser capitana, por méritos propios fruto de su trabajo y esfuerzo. Ama y respeta su oficio y lo defiende a capa y espada. Es plenamente consciente de que su labor forma parte vital del progreso y la evolución que ha experimentado la humanidad en todos estos años.

Periodista, profesora de yoga…. Usted es toda una caja de sorpresas. ¿Cómo acaba en el mundo de la actuación?

Si bien es cierto que, como dicen “hija de gato, caza ratón”, probablemente la interpretación era algo con lo que venía signado en mi ADN y que desde que tuve uso de razón ‘jugaba’ a ser actriz -formando parte de todos los grupos de teatro con los que me topaba en la escuela, el instituto y la universidad-, no fue sino hasta los 25 años cuando tomé la decisión consciente de dedicarme profesionalmente a este oficio. Lo tuve siempre frente a mí y no le prestaba atención. Así que puedo afirmar que decidí ser actriz el día que decidí escuchar mi propia voz interior.

¿Qué tiempo dedicas a la actividad del yoga?

Intento mantener presente mi práctica siempre. El yoga va más allá del tema físico; se trata de una disciplina que engloba muchas cosas (alimentación, meditación, respiración, etc.). Respecto a la práctica de asanas (posturas), dedico normalmente de 40 minutos a una hora al día. Si estoy con poco tiempo, al menos unos 20 o 25 minutos para estirar el cuerpo. Y si tengo flexibilidad horaria, entre 75 o 90 minutos, con tranquilidad.

¿Qué actividades físicas realizas para mantenerte en forma?

Además del yoga, también hago ejercicios de cardio, para mover el flujo sanguíneo y bodywork o trabajo con mancuernas (con poco peso) para desarrollar masa muscular y estilizar la figura.

¿Qué cuidados de belleza sigues para estar más guapa?

Atiendo mi salud por dentro y por fuera, en ese orden. Me cuido el alma y el corazón, me entreno para cultivar mi serenidad y paz interior, para sentirme bien y hacer el bien. Como decía Lola Flores “el brillo de los ojos no se opera” (risas). Y, por supuesto, sigo mis rutinas de cuidado de mi piel, intento llevar una alimentación saludable y hago ejercicios.

Fotografía: Andrés Rodríguez (@andresrodriguezphoto)
Hairstyle: Federico Calcatelli (@fcstyleofficial)
Estilismo: Ana Verónica Schultz (@anaveronicaschultz)

¿Cómo cuidas tu alimentación y cuáles han sido tus claves para cuidarte durante la cuarentena?

Como lo que me sienta bien y me gusta; también en ese orden. Cada uno tenemos una estructura y un organismo diferentes y, por tanto, hay alimentos que algunos toleramos y otros no, y viceversa. Hay que aprender a escuchar el cuerpo en su conjunto. Esto no implica que de vez en cuando no podamos darnos caprichos. Lo importante es no hacer de los caprichos un hábito. Respecto al tiempo de la cuarentena creo que, además de crearme una rutina diaria de actividades en casa (entre las que incluía sin falta momentos de descanso y relax), la clave fue vivir el día a día y atender principalmente mi salud mental y emocional; agradeciendo y reconociendo la abundancia, en lugar de centrarme en las carencias. Y siendo consciente de que yo estaba siendo afortunada, dentro de todo lo complejo que estábamos viviendo. Esto es algo que sería ideal aplicar no sólo en cuarentena ni en pandemia…

Fotografía: Andrés Rodríguez (@andresrodriguezphoto)
Hairstyle: Federico Calcatelli (@fcstyleofficial)
Estilismo: Ana Verónica Schultz (@anaveronicaschultz)

En pocas palabras

  • Director(a) de cine de referencia Nadine Labaki y/o Tim Burton.
  • ¿Cómo se definiría? “Inventadora”, como decía mi abuela.
  • ¿Qué es lo que más le “pone” de actuar? El momento previo antes de salir a escena, un sustito orgásmico.
  • Mójese por un género a la hora de defenderlo interpretativamente Drama
  • Si se fuera a una isla desierta, sola, ¿Qué tres cosas llevaría? Una mantita, que soy friolera y nunca se sabe; una fotografía de mi familia y mi libro de cabecera.
  • Un libro de cabecera Biografía del silencio, de Pablo D’Ors.
  • ¿Su lista de deseos es muy larga? Más que de deseos, tengo lista de sueños, y sí… es larga.
  • ¿Qué le pide a 2021? Elevar el nivel de consciencia universal.
  • Un sueño por cumplir ¡Tengo muchos! Soy una soñadora empedernida.
  • Una adicción El chocolate
  • Filias/Fobias A los insectos voladores y a las profundidades.
  • Me queda por aprender Uf… todo lo que viene en los años que tengo por delante, pero como asignatura pendiente aprender a tocar un instrumento musical.
  • La peli que nunca me canso de ver y de ver y de ver La historia interminable.

“Al echar la vista atrás, me siento satisfecho con mis logros y fracasos”

Venezolano de nacimiento, el escritor y presentador de televisión Boris Izaguirre alcanzó gran popularidad como presentador y colaborador en la televisión española gracias a programas como Crónicas marcianas, La tribu, Channel Número Cuatro, ¡Mira quién baila!, Prodigios y muchos otros. Como guionista, ha pertenecido al equipo creador de culebrones como Rubí, Señora y La dama de rosa, así como de exitosos programas de la televisión española. Publica desde el 2011 una columna en El País titulada La Paradoja el estilo. Y ha colaborado como columnista para Harper´s Bazaar, Vanity Fair España, Vogue, ¡Hola!, El País Semanal, Fotogramas o Marie Claire.

Además, es autor de una docena de obras que logran diseccionar con éxito la sociedad, la cultura y la época en que se desarrollan. Prueba de ese trabajo bien hecho es su novela Villa Diamante, que consiguió ser finalista del Premio Planeta en 2007. Su última novela, Tiempo de Tormentas, la publicó Planeta en 2018.

¿Con qué adjetivos te definirías?
Con que abuso de ellos. Mi padre siempre me lo recuerda, que un día regresé del colegio y nos habían enseñado el adjetivo y le dije: Papá, adoro el adjetivo. Y la verdad, sigo adorándolo. No me conformo con dos o tres por oración. Siempre quiero poner al menos tres o cinco. Seis, siete. Una oración entera de adjetivos.

¿Por qué dejaste tu país de origen para emprender otra nueva vida en España? ¿Qué recuerdas del espíritu de ese niño venezolano que dejaste allí? ¿Cuál es tu mejor recuerdo de entonces?
En 1991 estaba en Argentina, en Buenos Aires, escribiendo una telenovela para Raúl Lecouna, un importante productor de telenovelas en ese país. Y él me presentó a otros productores que buscaban un escritor para un proyecto para la Televisión de Galicia en España. A principios de 1992, volvieron a contactarme y me ofrecieron viajar a Santiago de Compostela en marzo de ese año. Tomé el avión y aterricé en Santiago un domingo de lluvia. Pasaron semanas, lloviendo y escribiendo. Y en junio, todavía lloviendo, conocí a Rubén Nogueira, mi marido. Y así me quedé. No tengo especiales recuerdos de “ese niño venezolano que dejé allí”. En verdad, nunca quise ser niño, estaba muy interesado en ser adulto cuanto antes, me parecía una vida muchísimo más interesante y arriesgada que la de ser niño. Y tampoco me encontré jamás a gusto en Caracas. Me parecía, me sigue pareciendo, una ciudad encerrada en sí misma, provinciana, pequeña. Sin embargo, mi mejor recuerdo de esa niñez son mis padres, la casa que construyeron para nosotros, sus hijos y todas las cosas maravillosas que nos enseñaron a disfrutar.

¿Y el peor?
La homofobia y el machismo.

¿Qué es lo que más te gusta de España y de su cultura de valores? ¿Y lo que menos?
Nunca sé que responder a esta pregunta. En mi opinión, España y yo nos hemos entendido a las mil maravillas. Nos encanta el sentido del humor. Y lo entendemos como una señal de inteligencia. Es cierto que es machista, que ha sido homófoba, pero en los últimos años, desde que vivo aquí, he visto avanzar a su sociedad leguas y leguas de prosperidad y desarrollo, en ese sentido y en muchos otros. Así que yo a España la veo siempre a más. Jamás a menos.

Periodista, presentador de televisión, showman, guionista, escritor… ¿Qué tiempo te queda para ti, tu familia y amigos?
Yo prefiero simplificar todas esas disciplinas que me infiere en una sola: escritor. Escribir me ha permitido expresarme, encontrarme, definirme, adaptarme, mejorarme y perfilarme. No sería el mismo tipo de presentador ni de guionista, ni muchísimo menos de columnista, si no le dedicara todo mi pensamiento a escribir. Y el tiempo libre, que lo tengo y lo divido bastante bien y tengo mis prioridades. Rubén es el más importante siempre, nuestra casa y nuestros amigos. Y en ese sentido, el teléfono ha sido siempre un gran aliado.

¿Fue la televisión la que eligió a Boris Izaguirre o fue Boris el que eligió a la televisión?
Es una buena pregunta. En mi entorno más íntimo, familiares y amigos, que yo decidiera escribir telenovelas fue muy polémico. Pero José Ignacio Cabrujas, quien me hizo esa primera oferta decisiva de acompañarle en su equipo de La Dama de Rosa, me dio la clave: “Voy a enseñarte un oficio con el que podrás vivir en cualquier parte del mundo y escribir lo que quieras”. Y eso me conquistó. Luego vino el contrato, que me pagaban por escribir. Volví a decirle a mi padre una frase reveladora: papá, voy a ganar dinero escribiendo y me podré comprar todo lo que quiera. Con los años, entendí otra cosa: la televisión y yo nos elegimos. Yo le venía bien porque era un hijo de intelectuales, que generalmente denuestan a la televisión. Y luego, la televisión me convirtió en un nuevo tipo de intelectual, un hombre que utiliza su pantalla y su exposición para comunicar varios mensajes. Ha sido una relación extraordinaria.

Comenzaste en televisión hace más de dos décadas con Crónicas marcianas. ¿Cómo era el Boris de entonces y qué queda de él en el Boris de hoy en día tan experimentado?
Amor, amor por el medio. Y por el mensaje y la disciplina. La televisión me ha dado mucha disciplina, algo que jamás he tenido de forma natural. Todos los días, cualquiera que sea el programa, pienso mucho en lo que he aprendido. Y entonces, aprendo algo más.

En la actualidad, vives un gran momento profesional dentro del mundo de la televisión con el programa que presentas, Lazos de sangre, en La 1 de TVE. Háblanos de esta experiencia.
Digamos que yo me he subido a tres grandes trenes. El primero fue la telenovela venezolana de los ochenta-noventa, que tuvo un éxito internacional y del que yo formé parte como guionista. El segundo, Crónicas marcianas, un programa que cambio la forma de hacer televisión, entretenimiento e información en España. Y los terceros, MasterChef Celebrity, Prodigios y Lazos de Sangre, tres programas diferentes, pero con mucho deseo de darle un giro al entretenimiento y la información. Y esta vez, en la televisión pública, que es algo que me llama mucho la atención.

¿Has buceado siempre en el éxito, pero ha habido también lugar para el fracaso? ¿Cómo lo has encajado en este caso?
No todo lo bien que habría deseado. En alguna ocasión, el fracaso sirvió para empujarme hacia más éxitos. Pero otras veces me noqueó. Habría preferido tener más fuerza para que no me noqueara. Quizá en otra vida. Pero al final, una vida toda de éxitos, estoy convencido, es agotadora. Al echar la vista atrás, me siento satisfecho con mis logros y fracasos

Quedaste finalista de la 56 edición del Premio Planeta con la novela Villa Diamante, una trilogía centrada en tu país de origen que se inició con el Vuelo de los avestruces y Azul petróleo. Háblanos de esta trilogía y por qué surgió llevar esta historia al papel.
Bueno, es verdad que es una trilogía, pero no ha sido escrita como tal. Es decir, no ha sido cronológica. Entre un título y otro puede haber hasta casi veinte años. Son mis novelas sobre Venezuela, un país que para mí envuelve demasiadas cosas. Tristes, próximas, demasiado reales, demasiado vitales y de las que no conseguiré nunca liberarme, pero al menos sí me han permitido expresarme a través de esas tres novelas. Ser finalista del Planeta con Villa Diamante fue un paso de gigante en mi escritura. A partir de esa novela, y de ese premio, empecé a escribir lo que realmente quería escribir, novelas muy personales, con un estilo muy propio sobre eventos históricos que, a mi modo de ver, son importantes en la historia de América Latina.

¿Qué acogida han tenido tus novelas entre el público?
Magnífica. Y también mis dos ensayos: Morir de Glamour y El Armario Secreto de Hitchcock. Villa Diamante es una novela en permanente reedición. Y Un Jardín al Norte y Tiempo de Tormentas son las que más firmo cuando acudía a la Feria del Libro y a Sant Jordi.

¿Qué es lo más importante que has aprendido del amor?
Continuar. No parar jamás. Es como ese verso en Romeo y Julieta, cuanto más amor conozco, más amor quiero y solo puedo decir amor, amor, amor…

¿En qué medida crees que has podido ayudar con tu ejemplo de vida a la normalización gay en este país?
Oh, no lo puedo medir. Jamás me he planteado ser ejemplo de nada. Pero, es cierto que el tiempo te lo va, digamos, como poniendo en su sitio. Todos los días, un joven de entre treinta y cuarenta años me para por la calle y me da las gracias. “Porque hiciste que mis padres no se metieran conmigo ni me obligaran a ser lo que no soy”. Me lo dicen, de verdad, con muchísima frecuencia. Y siempre me emociono. Y felicito a los padres, por supuesto.

Te hemos visto participando en MasterChef Celebrity y llegar hasta las semifinales. ¿Cómo es tu relación con la cocina en tu vida real?
Rubén dice que yo solo sé cocinar si hay cámaras delante y estoy en MasterChef. No es verdad, cocino mucho en casa, pero solo lo que él me deja, que los llamamos mis clásicos: quiche Boris, que es una quiche Lorraine de toda la vida, pero con mi masa especial de espelta. Un guiso de pollo. Otro de carne, ambos con un sofrito y una salsa impresionantes. Y mi pastel de polvorosa, un plato venezolano que sale en todas mis novelas porque era el favorito de Simón Bolívar. Claro que sé hacer muchas otras cosas. Aprendí muchísimo en mis dos pasos por MasterChef. Pero lo que más aprendí es a ser una celebrity, que tampoco es fácil.

Te vimos también recientemente con la popular influencer y finalista de MasterChef 5, Miri Pérez-Cabrero, presentando un libro recetario para enseñar a los españoles la receta del bienestar, ¿qué podrías destacar de esta publicación?
Que el bienestar es lo más importante en esta sociedad tan enferma y contaminada en la que estamos todos sobreviviendo. Es muy importante adaptar tu dieta a las necesidades actuales. Tiene que ser más verde, mucho más concienciada, mucho más centrada en alimentos que te aportan oxígeno, información buena… para mí estas son piezas claves del bienestar. Y admiro mucho a Miri, me parece una persona de su tiempo, que está haciendo esfuerzos positivos para entender y guiarnos en lo que comemos.

¿Cómo cuidas tu alimentación?
Un ejemplo de cómo cuidar y cómo cuido mí alimentación son las recetas cardiosaludables del recetario que acabo de lanzar junto a Nueces de California y la Fundación Española del Corazón. Además, en mí día a día intento prescindir de la carne y aproximarme al pescado. Rubén come mucho pescado y lo cocina muy bien. Mis padres se hicieron macrobióticos cuando yo tenía seis años, así que he vivido con mucha familiaridad estilos de alimentación como ese y procuro aplicarlos en mi dieta diaria. Pero también creo que tenemos que desahogarnos un día al mes. Viene bien. Pero para eso hay que tener mucho (se ríe) control. Y también me encantan platos que no siempre son bien vistos, y creo que son muy sanos, como el cocido, por ejemplo. Un buen cocido, con moderación en su ingesta, en mi opinión es un magnifico alimento. Y creo muchísimo en los frutos secos. No me gustan todos, pero si me gustan las nueces, un alimento que, desde siempre, se ha relacionado con un óptimo funcionamiento cerebral.

¿Qué tipo de ejercicios haces para mantener su salud física y/o mental en forma?
Nadar. Es el único deporte que hago bien. Entreno dos veces por semana con Naiara en la piscina del Canoe en Madrid y he recuperado no solo mi estilo sino mejor postura, mejor andar, mejor cabeza. Otro día a la semana entreno en el gimnasio con Alfredo; desde hace casi veinte años. Es muy exigente, casi no hablamos y trabaja mi poca flexibilidad como nadie. .

¿Y cuándo te cuidas el alma?
 (Se ríe) Cuando la pido prestada a quien se la vendí hace muchos, muchos años.

¿Cuándo te miras en el espejo qué ves, qué te gusta y qué no?
La verdad, procuro verme poco en el espejo. No me gusta demasiado. Sí me miro en el del ascensor, para ver si puedo corregir algo, y generalmente es tarde. Quizás por eso nunca he estado en la lista de los mejor vestidos. 

¿Qué proyectos tienes a medio largo plazo?
Terminar esta entrevista. Llevo muchos años dejándome llevar y es esencial para ese fluir jamás hablar de proyectos.

“La panacea es poder cantar, bailar e interpretar a la vez”

A menudo te encuentras con personas en el camino que no solo te dejan huella, sino que, por su determinación, sentido del humor y capacidad de reinventarse, te ayudan a mejorar el tuyo. Actriz, bailarina, presentadora, escritora, madre… Todo eso y mucho más es Mar Regueras.

© Rubén Yanes.

Su cara se hizo muy popular en los años noventa dentro del panorama televisivo nacional, gracias, entre otros, a su papel de presentadora en El Grand Prix, junto a Ramón García, o de bailarina y copresentadora en El Juego de la Oca, donde Mar Regueras mostraba sus grandes dotes artísticas, suma de su talento y su dilatada formación en danza y gimnasia rítmica, lo que le llevo también a hacerse con el título de entrenadora nacional. A partir de esa aquella etapa, la polifacética actriz se fue abriendo camino también en el mundo de la interpretación.

En teatro ha participado en el musical Chicago o en La guerra de los Rose, junto a Carlos Sobera. Ha intervenido también en películas como Volando voy, GAL, Ninette, La flaqueza del bolchevique o Rencor, por la que fue nominada al Goya a la Mejor Actriz de Reparto. En televisión ha brillado en series como El Comisario, en la que encarnaba a Lola Écija, una sagaz inspectora de policía; Hospital Central, interpretando el rol de Manuela, una dura gerente; A las once en casa, Herederos, Los Misterios de Laura, Sin identidad, Servir y proteger…

Guerrera imbatible, mujer polifacética, capacidad de reinventarse, sentido del humor… son algunos de los sellos de identidad que definen su background. Ese sentido del humor quedó bien patente en 2016, tras publicar El amor y su puta madre, un libro en el que, de forma divertida, y con toques biográficos, analiza los perfiles más típicos de los hombres.

Hoy en día, Regueras ultima el que será su próximo proyecto en el teatro, una obra protagonizada por un elenco de cinco mujeres, cuyos detalles ha preferido no de desvelar, aunque sí ha confesado que está muy ilusionada con esta nueva andadura. 

© Rubén Yanes.

¿Cuándo supiste que te querías dedicar al mundo del espectáculo?
Aunque mis inicios fueron en el mundo de la danza, desde muy pequeña supe que quería dedicarme al sector del espectáculo, aunque no sabía qué me depararía escoger este camino. Y aquí estoy, deseando seguir trasmitiendo a ese público que te llena de tanta adrenalina cuando te subes a un escenario.

Bailarina, presentadora, actriz, escritora, madre… ¿con qué faceta te sientes más identificada?
La panacea, al menos para mí, es poder cantar, bailar e interpretar a la vez. Tuve la fortuna de hacer las tres cosas en varios musicales, pero sin duda, Chicago fue el que me catapultó como actriz. Ahora mismo, hacer tele, teatro o cine ya es un privilegio. A día de hoy, estoy deseando poner en pie una función, con un elenco de cinco mujeres, que estamos preparando con Miriam Díaz Aroca para el 2021. A ver si en breve os puedo contar más.

¿Cómo recuerdas tus vivencias en tu época de bailarina y/o presentadora?
Bien diferentes una de otra, la verdad. La época de bailarina fue dura pero divertida, unos años con muchos programas donde trabajar. El juego de la oca fue el primero como bailarina en Madrid y mi último en la televisión. Fue El Semáforo, mítico talent show de Chicho Ibáñez Serrador. Luego ya presenté varios programas antes de pasarme a la interpretación. La época de presentadora de El Grand Prix o Música Sí fue una etapa de grandes alegrías, pero también muchos nervios, porque veía que mi camino en la televisión se abría cada vez más. Unos años en los que sentía que me podía comer el mundo, con tanta vitalidad como desbordaba.

En el teatro, has participado en el musical Chicago y en La guerra de los Rose, junto a Carlos Sobera. Has intervenido también en películas como Volando voy, GAL, Ninette, La flaqueza del bolchevique o Rencor. Cuéntanos cuál ha sido tu evolución como actriz.
Mi evolución ha sido un camino de aprendizaje de cada uno de mis compañeros. Todavía recuerdo mi primera serie, El comisario, donde no sabía ni lo que era una marca, pero topé con unos maravillosos compañeros, actores de la serie. Incluso, hoy en día, tenemos un chat solo para nosotros. Creo que la danza me dio una disciplina y un “saber estar” encima del escenario que me ha venido muy bien para la interpretación; aunque, a día de hoy, sigo aprendiendo de la gente de mi gremio.

Por Rencor fuiste nominada al Goya a la Mejor Actriz de Reparto, ¿qué supone en tu carrera esta nominación?
Es un orgullo que tus compañeros te den un premio, y más si este es una nominación a un Goya. También ese mismo año fui nominada a la Mejor Actriz de Reparto en los Premios de la Unión de Actores. Espero no irme a la tumba sin el Goya (sonríe). Sinceramente, no me llovió el trabajo desde entonces, pero supongo que da cierto prestigio.

En televisión, has brillado en series como El comisario, en la que encarnabas a Lola Écija, una sagaz inspectora de policía; Hospital Central, interpretando el rol de Manuela, una dura gerente; así como A las once en casa; Herederos, Los misterios de Laura, Sin identidad, Servir y proteger…, ¿Cómo sueles preparar tus personajes?

Gracias a Herederos pude interpretar en televisión el papel que más me ha gustado. Aunque fue una época difícil para mí, tras quedarme sola con mi hija, tenía un bombón de personaje, porque la pobre “Julia” sufría más que yo (sonríe). Simplemente intento contar los personajes desde la verdad, mi verdad, poniendo partes de mí y experimentando otras que no son mías, no siempre lo consigo, pero lo intento.

© Rubén Yanes.

¿Cómo te sientes cambiando tan a menudo de registro?
Es un juego. Ojalá nos dejaran cambiar más de registro. Siempre suelen encasillar a los actores en registros parecidos, sin pararse a pensar que somos actores. Y ese riesgo de darte algo tan diferente al físico que puedas tener puede llevarte al éxito… o al menos a una nominación, como ocurrió con Rencor, en el que interpretaba a un personaje muy diferente a mí, ¿o no?

Si solo pudieras rescatar de un incendio cuatro de tus trabajos, ¿cuáles serían?
Chicago, Herederos, Hospital Central y La guerra de los Rose.

¿Qué tiene que tener un proyecto para que te embarques en él?
Buena gente, que pueda estar rodeada de personas con sentido y contar con un presupuesto razonable.

¿Con qué actriz o actor te has sentido más a gusto trabajando?
Amo a mis compañeros, no me puedo quedar con solo uno, aunque trabajar con mamá Concha fue un honor.

Tu sentido del humor ha quedado bien patente en tu libro El amor y su puta madre, ¿qué podrías destacar de este y de tu faceta como escritora?
No soy escritora, pero escribirlo fue todo un reto, además de pasar ratos divertidos mientras lo preparábamos. ¡Ya puedo decir que he escrito un libro! (sonríe).

¿Qué tiempo dedicas a las redes sociales y qué seguidores tienes en estas?
Paso mucho menos tiempo del que debería. Mis seguidores son de lo mejor que hay. Fieles y siempre con algo bonito que aportar. La mitad son hombres y la otra mitad, mujeres. Y la mayoría, de la capital.

¿Qué te hace sonreír cada día?
Mi hija y mis perritos

¿Cómo cuidas tu salud física?
Hago ejercicio dos o tres días a la semana. Procuro seguir una dieta sana y no fumo. Tampoco bebo alcohol, ni mucho menos tomo drogas.

¿Y la mental?  
Eso es más difícil, pero en general, mi “receta” es ejercicio, buenos amigos y ocupar los vacíos de trabajo con cosas que me gusten o me queden por hacer.

¿Qué tipo de ejercicio realizas para mantenerte en forma?
Yoga y pilates.

© Rubén Yanes.

¿Cómo te alimentas y hasta qué punto cuidas tu alimentación?
Debería cuidarla más, no soy radical en ese aspecto, pero intento no tomar grasas, fritos y bebidas con gas. Además, desde hace unos años, intento no comer tanta carne por el tema del respeto a los animales. No puedo privarme del queso, los platos de cuchara, el chocolate o el pan. Me encanta la cocina thai, mexicana, italiana y la nuestra… y más cuando se trata de un buen cocido o unas buenas lentejas.

¿Cuál es tu gran sueño?
Tengo muchos, como poder seguir ganándome la vida con mi profesión, trabajar con los grandes directores o directoras de este país, que me llame Amenábar (sonríe), montar un negocio propio, tener tranquilidad financiera, viajar, trabajar en alguna coproducción en otro país… ¿Puedo seguir? (sonríe).

Sandra Martín: “Mantener la salud mental en parones largos es muy difícil”

Desde niña, Sandra Martín soñó con ser actriz y ha sabido construirse a sí misma con un espíritu impaciente en busca de experiencias que le ayudaran a luchar contra su timidez y a definir el carácter elocuente y lúcido de la mujer que es hoy.

Fotografía: Rubén Yanese.

Empática, transparente, sensible y muy autoexigente consigo misma son los adjetivos con los que se define Sandra Martín, joven actriz que ya desde su primer trabajo en el cine encandiló a la crítica en su papel de Mónica, una de las protagonistas sobre la que pivotaba la película La gran familia española, un trabajo en el que desbordaba talento, frescura y espontaneidad.
A los quince años, Sandra Martin comenzó sus estudios de interpretación en Arte4 para compensar el haber tenido que dejar la gimnasia rítmica, tras diez años de duro entrenamiento. Poco después encontraría el detonante que le hizo comprender que debía ser actriz. Presume de haber tenido el apoyo de su familia en su decisión de cumplir su gran sueño, pero el desconocimiento del universo en el que iba a introducirse y las dificultades con las que intuía que tendría que lidiar para alcanzar sus metas la empujaron a estudiar comunicación audiovisual en el Instituto de Radio Televisión Española. Pronto daría su salto al cine, con La gran familia española, y a la televisión con las series El secreto de Puente Viejo, de Antena 3, y Servir y Proteger de RTVE.
Lo que empieza siendo una entrevista más, con el paso de los minutos, se va convirtiendo en una apasionante charla en la que la actriz no deja de sonreír mientras sus palabras fluyen sin tregua, con el humor y la frescura como algunos de sus principales aliados.

¿Qué te ha impulsado a dedicarte a esta profesión?
Siempre lo he soñado, pero nunca lo había visto como una opción realista. Debuté en el cine con La gran familia española, dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, donde interpretaba a Mónica, uno de los personajes protagonistas de la película. Este trabajo me ayudó a darme cuenta de que igual sí podría vivir de esta profesión que me apasiona.

¿Cómo te sentiste trabajando con este director de primera línea?
Sentí que estaba cumpliendo un sueño. Era feliz, joven, inconsciente y “disfrutona”. Fue una experiencia mágica en la que no paramos de jugar y aprender. Y al lado de Daniel, me sentía muy arropada, protegida y siempre conectada con lo que estábamos contando. ¡Ojalá pueda volver a cruzarme con él pronto!

¿Cómo ha sido tu evolución profesional desde entonces?
Ha sido una montaña rusa. Empecé con un proyecto muy grande, sin saber realmente lo difícil que es formar parte de algo así. Creo que fui un poco inconsciente al principio. Pensé que me iba a comer el mundo y que no iba a parar de trabajar. Y luego, cuando pasó el tiempo, vi la parte más complicada de ser actor o actriz, que es precisamente el tiempo en el que no curras. Mantener la salud mental en parones largos es muy difícil.
Ahora, trabajando en Servir y Proteger, valoro muchísimo más lo afortunada que soy de poder dedicarme a esta profesión, que es muy bonita, pero, a la vez, muy dura porque hay que trabajar muchísimo para conseguir mantenerte a flote. Cada día aprendo de mis compañeros y eso me va sumando a la hora de enfocar mi propio trabajo.

También has participado en El secreto de Puente Viejo, serie española emitida en Antena 3, desde 2011 hasta mayo de este año. ¿Cómo ha resultado la experiencia en esta ocasión?
Puente Viejo fue mi segunda experiencia en la profesión y resultó un choque brutal con la realidad. Venia de grabar una película en la que acostumbrábamos a rodar dos o tres secuencias al día y muchas horas para cada secuencia. De repente, entré en una serie que era diaria, de época, con muchos años en marcha. En este caso, se grababan doce secuencias al día, y la verdad es que entré en pánico. Pero me lo trabajé un montón, intenté llevar el texto como el Padre Nuestro y creo que lo salvé bien. Aprendí muchísimas cosas de esta experiencia, entre otras, a trabajar bajo presión extrema, con gente que ya llevaba muchos años junta.

¿Cómo consigues acercarte a tu personaje en cada trabajo?, ¿con cuál te identificas más?
Siempre hay algo de mí en cada personaje que hago. Suelo ver las cosas que tenemos en común y en las que distamos, y me invento una pequeña biografía de este para tener claro cómo piensa, cómo se mueve, cómo ha sido su vida y cómo ha llegado a la situación que se muestra en el proyecto.
Creo que Paty, mi personaje en Servir y Proteger, es con quien más me identifico, porque ya llevo tres años interpretándola y al final nos hemos acabado fusionando en algunos aspectos. Hay veces en las que hasta me visto como Paty y me relaciono con mis compañeros en la vida real como si fuera ella. ¡Puede ser que me esté volviendo un poco loca también!

¿Cuáles consideras que son las cualidades necesarias para alcanzar el éxito en el mundo de la interpretación?, ¿cuáles te definen más a ti?
Creo que no tengo claro ni qué es eso. Para mí, lo importante es que tengas muy claro que quieres que tu forma de vida sea esta. A partir de ahí, hay que luchar por ello, trabajar mucho y no parar de formarte y aprender cosas nuevas. Además, es necesario ser un buen compañero porque este trabajo es duro y solo se consigue sacar adelante con éxito si las cosas se hacen en equipo. Ello obliga a remar en una misma dirección, dejar todo tipo de egos atrás, siendo generoso con el que tienes enfrente y con todo el equipo técnico que te rodea.

¿Qué es lo más complejo y qué lo más placentero de tu carrera?
Lo más complejo, como te comentaba, son los momentos en los que no trabajas. Y lo más placentero, cuando te pones delante de un compañero o compañera y conectas tanto que te olvidas de todo lo que hay alrededor, del texto y del resultado final. Es entonces cuando empiezas a volar sobre las palabras y a vivir de verdad lo que estás interpretando.

¿Podrías decirnos cuál es tu próximo proyecto?
Estamos preparando una obra de teatro de la que aún no puedo contar mucho, pero tengo mucha ilusión y muchas ganas. Nos encontramos ahora en el proceso de moverla por teatros y empezar a ponerla en pie.

En este momento de su vida, ¿cuál es tu meta?
Mi meta a largo plazo es conocerme más y seguir trabajando. Y a corto plazo, cuando pase toda esta pandemia, espero planificar algún viaje largo.

Siempre suele haber un “alguien” o un “algo” que nos inspira en el trabajo ¿En tu caso, quién o qué te empuja a recorrer los trechos más difíciles?
Mis padres. Pase lo que pase, ellos siempre están ahí para ayudarme, recogerme y animarme. En mis momentos más difíciles, siempre están ahí. Son los que me recuerdan cada día por qué me dedico a esto, que nada es fácil, que nadie nos regala nada, que las cosas hay que ganárselas a base de esfuerzo y de arriesgar mucho. Y si me atrevo a arriesgar, es porque sé que, aunque tome la peor decisión del mundo, ellos estarán siempre cerca para apoyarme.

¿De qué forma cuidas la alimentación para mantenerte en forma?
La verdad es que no sigo una dieta fija. Durante esta cuarentena, he aprovechado para empezar a comer mejor. He aprendido a cocinar y he intentado hacer platos sanos. Pero si un día me quiero dar un capricho y comer pizza o cenar hamburguesa, tampoco me corto y lo hago. Como mucho, aunque no lo parezca.

¿Qué deportes practicas?
Hace tiempo hacía muchísimo más deporte que ahora. Me encantaba la gimnasia rítmica y estuve diez años entrenando. Y ahora he descubierto el yoga y mis tardes las paso con Xuan Lan y una esterilla que me pedí por Internet en cuanto empezó la cuarentena. Y me encanta.

¿Qué tiempo de la semana dedicas a la actividad física?
Intento dedicarle una hora al día por la tarde, lo que dura la clase de Xuan Lan.

¿Cuáles son tus cuidados de belleza?
Me desmaquillo todos los días en cuanto termino de trabajar o, como mínimo, antes de dormir y me pongo mucha crema hidratante, porque estar tantas horas al día, con tanto maquillaje, hace que te salgan granitos y se te irrite mucho la piel. También utilizo mascarilla para el pelo. Son mis únicos cuidados de belleza, tener hidratada la piel y el pelo, que son las partes que más sufren día a día.

¿Cuándo miras al futuro, qué es lo que visualizas y lo que le pides?
Cuando miro al futuro lo que visualizo y pido es estar rodeada de mi familia, de mis amigos y de gente que me aporte creativamente.

Cristian Grassi: “Hay que tener bien amarrado a nuestro peor enemigo: el ego”

Después de superar un cáncer en la glándula de timo, diagnosticado hace ocho años, por el cual requirió ocho meses de tratamiento de quimioterapia y radioterapia, el top model Cristian Grassi desborda vitalidad por los cuatro costados. La alimentación vegana, la práctica de yoga y la meditación han sido sus aliados fundamentales para superar su batalla más dura.

La positividad Grassi queda clara cuando muestra su filosofía de vida: “La mente es poderosa, así como tenemos la capacidad de enfermarnos, también la tenemos para sanar. ¡Fuerza guerreros!”, declara en esta entrevista. Más allá de una evidente cara bonita y de un cuerpo esbelto, el modelo argentino puede presumir de tener una mente preclara y una seguridad a prueba de bombas, lo que le llevan a hablar sin dobleces de un tema tan peliagudo como es el cáncer, aunque lo haya vivido en primera persona y fuera la causa de la muerte de su madre. Se define a sí mismo como honesto y paciente, un ADN que deja una especial impronta en cada proyecto en el que se implica. Imagen de numerosas marcas como Garnier, Trident, Piz Buin, Armani, Land Rover y trabajado para marcas como Lee, Levis, Scappino, Brantano, Fallabella, Sears, Liverpool, Palacio de Hierro, etc. Y, por si fuera poco, su proyecto de construir un hotel boutique en Tulum, México.

Antes de que la moda llamara a tu puerta, ¿cómo era tu vida y tu infancia en Argentina?
Me crie en una familia llena de amor y respeto, con una madre y un padre súper cariñosos quienes me enseñaron los valores primarios de la vida, y dos hermanas mayores que me volvían loco con tanto amor.

¿Cómo se produce tu entrada en el mundo de la moda: casualidad o fue algo que siempre quisiste hacer?
Fue de pura casualidad, sucedió hace quince años en Rosario, mi ciudad natal, cuando acompañé a una novia de ese momento a hacerse unas fotos y el fotógrafo se ofreció a hacerme otras a mí. Esas fotos las mandé a varias agencias de Buenos Aires y tuve la suerte de que cayeron en manos de un gran fotógrafo argentino llamado Martín Traynor, quien me hizo unas fotos fantásticas: me abrieron las puertas al mundo de la moda. 

Honestamente, no sabía que trabajar como modelo era lo mío. Me ha encontrado. Me gradué como periodista deportivo. Mi futuro se parecía más a un periodista comentando sobre algún determinado deporte. Pero bueno, de alguna manera siempre me identifiqué con los colores, el diseño, la estética natural y aquí estamos.

¿Quiénes te han apoyado más hasta ahora en tu carrera?
Creo que es la unión entre la confianza que mis agentes depositan en mí y mis amigos más íntimos. También mi familia, amigos de la infancia y mis maestros de yoga cumplieron un rol fundamental en mi evolución como persona. Además, he tenido la suerte de conocer nuevos amigos que me levantaron cuando más los necesitaba.

¿Cómo es un día normal en la vida de Cristian Grassi?
Mis días no siempre son iguales, pero normalmente comienzan con unos buenos mates antes de que salga el sol. Luego, en silencio hago, mi práctica matutina de yoga, pranayamas y meditación. Esa sensación de relajación profunda me da paz.

Me gusta leer libros de grandes maestros de yoga, tocar el armonio y trabajar en la marca de sombreros @intispirit. Soy el embajador de la marca y es mi segunda pasión después del yoga.

Tu rostro ha quedado retratado en cientos de veces en los medios y redes sociales, con gran éxito entre tus seguidores, ¿eres consciente de las pasiones que levantas?
La verdad es que no, pero sí trato de contestar todos los mensajes que recibo. Es muy lindo conectar con gente de todas partes del mundo. Nunca está de más motivar al otro a que se anime a atrapar sus sueños. Estar en el momento presente es un trabajo de todos los días. Hay que tener bien amarrado a nuestro peor enemigo: el ego.

En la actualidad, eres la imagen de Just For Men y de la marca de sombreros Inti Spirit, fabricados en Tulum. ¿Da vértigo el haber llegado tan alto?
Nada de vértigo. Después de quince años en la industria, los resultados de hoy son consecuencia de las acciones del pasado, así que lo disfruto y vamos por más.

Has sido imagen de numerosas marcas como Garnier, Trident, Piz Buin, Armani, Land Rover y trabajado para marcas como Lee, Levis, Scappino, Brantano, Fallabella, Sears, Liverpool, Palacio de Hierro, etc. ¿Con cuál te has sentido más a gusto e identificado con su estilo?
Con ninguna. Yo soy más bohemio. Me gusta usar sombreros, ponchos, anillos, collares, pulseras, jeans y botas de color negro. Tengo mi propio estilo. Además, uso bastante ropa deportiva, ya que todos los días hago mi práctica.

¿Cuál es tu estilo de vestir favorito para un acto importante y para una fiesta?
Depende de la fiesta o del evento, siempre voy a elegir vestirme a mi manera. Pero si es formal, voy de traje azul oscuro.

¿Lo mejor y lo peor de tu profesión?
Lo que más disfruto de esta profesión es viajar por el mundo y conocer personas de diferentes culturas, cada lugar nuevo es una aventura, un mundo por explorar. Esta profesión me ha dado muy buenos amigos. Y lo que no me gusta es pasar mucho tiempo lejos de mis seres queridos.

¿En qué medida puedes hoy en día compaginar tu profesión con la dedicación a familia, amigos y pareja, si es que la tienes?
Pareja no tengo. Mi familia y amigos de la infancia están en Argentina. Hablo mucho con ellos por video llamadas. Estamos muy unidos y siempre conectados. Además, gracias a esta profesión, tengo amigos por todas partes del mundo y siempre hago tiempo para compartir con ellos. Las risas con amigos son sanadoras, es una caricia para el alma.

Hace siete años, te diagnosticaron cáncer en la glándula timo. ¿Qué tipo de tratamiento has seguido y cómo ha sido el proceso?
Fue un proceso muy difícil porque había vivido la muerte de mi madre por la misma enfermedad, entonces ya sabía lo que se acontecía, pero le puse mucho corazón y no tengo dudas de que ella me ayudo a sanar desde algún lugar.

¿Cómo te encuentras hoy en día?
Hice un tratamiento oncológico donde me aplicaron veinte sesiones de quimioterapia y otras veinte de radioterapia durante ocho meses, por las cuales se me cayó todo el pelo de la cabeza y bajé mucho de peso. Honestamente, cada vez que me miraba al espejo no me reconocía, pero sacaba fuerza de alguna parte. Con un pañuelo en la cabeza calva, me iba a caminar y respirar a la orilla del río, en contacto con la naturaleza. Sentir la tierra y escuchar los pájaros cantar era una terapia alentadora. Fue algo muy duro, un gran maestro en mi proceso de sanación.

Hoy en día, estoy feliz de estar aquí, contándote mi historia para alentar a otros a que sean fuertes y nunca dejen de luchar. La mente es poderosa, así como tenemos la capacidad de enfermarnos, también la tenemos para sanar. ¡Fuerza guerreros!

¿Qué te ha ayudado a superar esta batalla? ¿A qué te has aferrado durante la enfermedad?
Me aferré a mi familia, amigos y a mi médico, Marcelo Tatangelo. Ellos cumplieron un rol muy importante en esa etapa de sanación y fueron mi motor. Sin su amor no lo hubiera superado. La meditación, una alimentación a base de plantas y la música me ayudaron a mantener la mente clara y fuerte.

¿Cómo te ha cambiado tu forma de vivir después de está luchas contra el cáncer?
Comencé a vivir el tiempo presente, la importancia de estar atento a lo que está sucediendo en este momento, porque el pasado ya se fue y el futuro es incierto. Entonces, ¿qué sentido tiene entregarle mi energía al pasado o a estar triste por algo que ya pasó o la incertidumbre del futuro? Comencé a ponerle verdadera atención a lo que vale la pena. Todo aquello que me generaba un malestar emocional, lo dejé de lado, entre ellos las amistades y relaciones tóxicas. Me enfoqué en mis prioridades, suena egoísta, pero nadie va a cuidarte mejor que tú, tanto físico como espiritualmente. Yo encontré el balance emocional con la práctica diaria de yoga a tal punto que me hice maestro.  

¿Qué ejercicios o deportes practicas para mantenerte en forma?
Practico yoga todos los días y varias veces a la semana entrenamiento funcional con mi propio peso corporal. Utilizo bandas de resistencias y barras para hacer dominadas.

¿Qué cuidados de belleza sigues y cómo cuidas tu alimentación?
Me cuido con la práctica diaria de yoga, pranayamas, meditación y una alimentación consciente basada en plantas sin procesar, además de un ayuno intermitente. Mis mañanas son a puro agua y mate.

Mi primer alimento es un jugo verde a la una de la tarde y mi último a las nueve de la noche. Hago ayuno de unas catorce a dieciséis horas todos los días, no lo padezco, es en automático.

Mi alimentación es a base de plantas desde hace diez años, así que me gusta crear en la cocina y preparar bebidas fermentadas como Kombucha y Kefir o quesos crudos a base de semillas, la fermentación es todo un arte. El cuidado e higiene personal comienza por lo que ingerimos, no por los productos de belleza más caros.

¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿En qué desfiles, campañas y acontecimientos de moda te podremos ver?
Mi proyecto a futuro es construir un Hotel Boutique en Tulum, en México, para retiros de yoga y ceremonias, un lugar de sanación. No puedo contar en qué próximas campañas me vais a ver, ya que aún no salen publicadas, pero pronto me van a encontrar.