Dieta Mediterránea en tiempos de pandemia

La mejor herramienta para tener una dieta y estilo de vida equilibrados.

La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), ha elegido la Dieta Mediterránea como eje principal del Día Nacional de la Nutrición, celebrado el pasado 28 mayo,  con el lema “Dieta Mediterránea (DM) en tiempos de pandemia, ahora más que nunca”. El motivo es que en tiempos de pandemia, en los que debemos fortalecer nuestro sistema inmunitario, disminuir la inflamación y los factores de riesgo como la obesidad y otras enfermedades degenerativas del adulto, se manifiesta aún más si cabe, como la mejor herramienta individual y colectiva para tener unos estilos de vida saludables. Sus propiedades nutricionales, su contribución a tener un sistema inmunitario y antioxidante robustos, y un mejor control del peso corporal, la convierten en el ejemplo a seguir.

Por eso, “consciente de que los hábitos de vida de la población española parece que se han modificado por la pandemia, hemos querido realizar la encuesta Actitud y Adherencia a la dieta y estilo de vida mediterráneo con el fin de conocer cómo han cambiado nuestras costumbres, y en qué puntos debemos poner el foco para que cada vez sean más próximas a la Dieta Mediterránea”, explica el presidente de la FESNAD y catedrático de nutrición y bromatología Gregorio Varela-Moreiras. Según los resultados de dicha encuesta, tan solo el 30% de la población considera su adhesión a la Dieta Mediterránea como muy buena y, si bien el 40% de los encuestados considera que ha modificado sus hábitos, tan solo el 30% de éstos asegura que ahora sus hábitos son más próximos a la Dieta Mediterránea. También cabe destacar que el 34% de los encuestados afirma haber incrementado su peso desde que comenzó la pandemia.

Parar a comer y hacerlo de una manera tranquila y relajada, cuidando los aspectos sociales,  también es importante en la Dieta Mediterránea.  Sin embargo, un 42% de los encuestados afirma que desayuna de pie o viendo la tele o consultando el móvil o el ordenador, hecho que hace que no se le preste la atención adecuada a esta comida. Cuando hablamos del almuerzo o la cena, aunque los números bajan, todavía hay un 27% y 31% respectivamente que lo hace de pie o viendo alguna pantalla.

En cuanto a las habilidades culinarias, el 19% de los encuestados afirma haber aprendido a cocinar durante la pandemia, el 59% afirma no haber aprendido y el 22% asegura que se defiende mejor.

Y cuando hablamos de adhesión a la Dieta Mediterránea, la encuesta arroja un aumento de consumo de frutos secos, aceitunas, hortalizas y verduras después de la pandemia. También se observa una mayor ingesta de agua, elección de productos integrales o de granos enteros o la limitación de azúcar en las bebidas. Y en lo que respecta al ejercicio diario, el 70% de los encuestados afirma que realizan actividad física diaria, aunque tan solo el 22% practica más de dos horas a la semana de deportes de equipo.

Modelo a seguir
Rosaura Leis, vicepresidenta de la FESNAD y profesora titular de pediatría de la Universidad de Santiago de Compostela y coordinadora de la Unidad de Nutrición Pediátrica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela comenta que “la Dieta Mediterránea es un estilo de vida, con efectos positivos para la salud a lo largo de todo el ciclo vital. La adherencia a ella en la mujer gestante, durante la lactancia y a lo largo de la niñez y adolescencia va a condicionar un menor riesgo de enfermedad a corto, medio y largo plazo, incrementando la calidad y esperanza de vida en la edad adulta. Y no sólo es un concepto, sino una realidad cultural, social, territorial y medioambiental que hemos heredado a través de las generaciones y que tenemos la obligación de transmitir”.

De hecho, la Dieta Mediterránea está reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, definido como “un conjunto de competencias, conocimientos, prácticas y tradiciones relacionadas con la alimentación humana, que van desde la tierra a la mesa, abarcando los cultivos, las cosechas y la pesca, así como la conservación, transformación y preparación de los alimentos y, en particular el consumo de estos”.

La importancia de la Dieta Mediterránea en 10 puntos

•             Utilizar el aceite de oliva preferiblemente “virgen extra” como principal grasa de adición.

•             Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. También especias y hierbas aromáticas.

•             El pan y los alimentos procedentes de cereales, pasta y arroz (especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.

•             Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados y garantía de una mayor sostenibilidad.

•             Consumir diariamente productos lácteos: principalmente leche y derivados como el yogur y queso.

•             Elegir carnes magras (pavo, pollo, etc.), y la carne roja y las procesadas hamburguesas, embutidos…), se tendrían que consumir con moderación.

•             Consumir pescados y mariscos frecuentemente y huevos.

•             La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces, pasteles y helados, deberían consumirse ocasionalmente.

•             El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.

•             El estilo de vida mediterráneo es tan importante como comer adecuadamente.

Acerca de Redacción 7845 Articles
Equipo de redacción de Vive Saludable.

Sé el primero en comentar

Pon un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*