Más de un millón de españoles tienen hipotiroidismo, pero no lo saben

En España, más de un millón de personas padecen hipotiroidismo, aunque lo desconocen. Esta situación se debe a que la enfermedad presenta síntomas inespecíficos y muy comunes a otras patologías como pueden ser la caída de pelo, el cambio de peso, el cansancio, la pérdida de apetito, la piel seca, entre otros, por lo que puede pasar desapercibida. Por esta razón, y coincidiendo con la celebración mañana del Día Mundial del Tiroides y la Semana Internacional de Concienciación sobre la Tiroides, la compañía de ciencia y tecnología Merck impulsa la campaña #DobleCheckATuTiroides.

Esta iniciativa, que se desarrolla en redes sociales, tiene como objetivo aumentar el conocimiento existente sobre el tiroides entre la sociedad, así como concienciar sobre los síntomas del hipotiroidismo para detectar precozmente la enfermedad.

A pesar de su importancia, según una encuesta de la Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT), el 37,9% de la población no sabe nada o casi nada sobre el tiroides y el 54% sabe muy poco. Sin embargo, esta glándula, que tiene forma de mariposa y se sitúa en la base del cuello, tiene una función esencial: producir las hormonas tiroideas encargadas de regular el metabolismo del cuerpo.

Su mal funcionamiento puede desencadenar diversos problemas tiroideos, pero los más comunes son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, estimándose una prevalencia del 9.1% para el primero y del 0.8% para el segundo2. En el caso concreto del hipotiroidismo, el más prevalente, “afecta al 2% de las mujeres adultas, mientras que tan sólo el 0,1-0,2 % de los hombres. Además, la incidencia aumenta con la edad”, explica la doctora Olga Vicente, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, y añade que “ninguno de sus síntomas es lo suficientemente sensible o específico para su diagnóstico, pero la coexistencia de varios de ellos debe hacer sospechar al médico que estamos ante un cuadro de hipotiroidismo, sobre todo cuando estos síntomas son de nueva aparición”.

El diagnóstico de disfunción tiroidea consiste en la realización de una analítica de sangre que incluya niveles de TSH (hormona estimulante tiroidea) y de tiroxina libre (T4L). No obstante, dado que puede haber alteraciones hormonales transitorias, se recomienda repetir la analítica en un plazo de 2-3 meses para confirmar el diagnóstico. Aunque el hipotiroidismo no se cura, “la tardanza en su detección y, por tanto, en su tratamiento, puede ocasionar enfermedades cardiovasculares en el paciente tales como el aumento de los niveles de colesterol total y LDL colesterol, la hipertensión arterial y aterosclerosis y, por último, enfermedad coronaria e insuficiencia cardiaca”, expone la doctora Vicente.

A Belén Igual de Castro, paciente de hipotiroidismo, le diagnosticaron la enfermedad durante la niñez: “a los 9 años, hubo un periodo en el que no crecí absolutamente nada. El pediatra lo achacó a que mis padres no son altos, pero esta respuesta no nos convenció, ya que, además, durante ese año había engordado y tenía cambios de humor repentinos. Mis padres pidieron cita a un endocrino que, al analizar el caso y tocarme el cuello mientras me hacía tragar, dijo que podía tratarse de un problema de la tiroides. Tras las analíticas correspondientes, detectaron que tenía hipotiroidismo y comenzaron a tratarme. Desde que se estabilizó la dosis de mi medicación, hago una vida absolutamente normal y no tengo síntomas”.

En palabras de Julio Varela, director de la unidad de Endocrinología de Merck en España, “con iniciativas como #DobleCheckATuTiroides queremos dar a conocer los síntomas del hipotiroidismo de modo que, en caso de sospecha, la persona acuda a una revisión médica para hacer un ‘doble check’. Sabemos que cuanto antes se ponga el paciente en manos de un profesional, antes se podrá controlar la enfermedad”.

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