Cuidados de la piel a los 40

Consejos para retrasar el envejecimiento cutáneo.

Aunque el comportamiento de la piel es diferente en cada persona, existen unas pautas generales según la edad de cada uno, fruto del envejecimiento orgánico. Es verdad que nuestros hábitos serán determinantes en el proceso de envejecimiento. Por ejemplo, la exposición solar es el factor más importante de cara al mismo; si bien hay hábitos como el tabaquismo que incrementan el envejecimiento de la piel, además de que puede provocar enfermedades muy graves. También nos afectarán sustancialmente otros factores, como el índice de masa corporal o la alimentación.

No obstante, los cuidados requeridos no serán siempre los mismos, deberemos tener presente el factor edad en cada una de las diferentes etapas de la vida que atravesamos.

A partir, de los 30 años, se produce el inicio del descenso de la piel de los párpados superiores y los pliegues mesolabiales se profundizan. Después de los 40, comienzan a aparecer arrugas en la frente, líneas horizontales en la piel de los cantus laterales y comienza a notarse la ondulación de la línea mandibular. Llegados los 50, el cantus lateral empieza a inclinarse hacia abajo, la punta nasal comienza a descender, aparecen arrugas en la región peioral y en el cuello. También, se produce una reabsorción de tejido adiposo del área temporal y de las mejillas.

A los 60, se acentúa la sensación de ojo reducido, se adelgaza la piel y se produce la reabsorción de la grasa bucal y temporal. A partir de los 70, se produce una reabsorción progresiva de la grasa subcutánea.

La piel a los 40
Tal y como nos explica la farmacéutica Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia y experta en dermofarmacia, a partir de los 40 además de las líneas de expresión y las arrugas, la piel del rostro presente manchas, más o menos visibles, según cómo te hayas protegido del sol. También es habitual que la piel empiece a mostrar los primeros signos de la flacidez, por la pérdida cada vez más acentuada del colágeno y la elastina. Además, hay otros problemas que también preocupan a partir de los 40, como la pérdida de la luminosidad, e imperfecciones como el poro dilatado o una textura irregular. Y, aunque según la experta «lo ideal es personalizar siempre los cuidados, teniendo en cuenta el estado de la piel», podemos seguir unas rutinas básicas para su cuidado:

  • Limpieza facial mañana y noche: es importante limpiar la piel por la mañana para eliminar los restos de los tratamientos aplicados por la noche, así como el sudor y toxinas que acumula piel. Y por la noche, para eliminar el maquillaje, la contaminación y los restos de cosméticos como los protectores solares. Hay que elegir productos adecuados para cada tipo de piel: grasa, mixta, con acné, sensible… Acabar la limpieza con un tónico es también esencial, sobre todo, en pieles muy sensibles, para equilibrar.
  • Exfoliación: al menos una vez a la semana, con la ayuda de cepillos de limpieza o productos especiales. La limpieza y la exfoliación son dos pasos muy importantes a cualquier edad, pero más a partir de los 40, porque nos ayudarán a recuperar la luminosidad, mantener el poro limpio y visiblemente más cerrado, etc.
  • Sérums: aunque no son indispensables, son muy recomendables. Los sueros tienen una mayor concentración de activos y por eso ayudarán a cuidar las pieles maduras, retrasando su envejecimiento. Aconsejamos utilizar un sérum antioxidante por la mañana, para que nos proteja de los radicales libres, que provocan la oxidación y por lo tanto el envejecimiento de la piel. Además, según el tipo de piel, se pueden añadir otros sueros, bien por la mañana, bien por la noche. Un despigmentante, en caso de manchas, uno hidrante para aumentar la hidratación en las pieles secas, etc.
  • Protección solar: necesaria siempre si queremos evitar las manchas, que tanto envejecen. La protección solar es esencial a diario, en invierno también. Podemos adaptarla a cada momento. Si estamos en el exterior, es mejor elegir cremas solares con protección solar alta y reaplicar cada dos horas. Si estamos en el interior, podemos usar fotomaquillaje o una crema con filtro solar.
  • Tratamientos nocturnos: hay que elegir los mejores activos según la necesidad de nuestra piel. Mientras dormimos la piel se regenera, pero la renovación celular se ralentiza con la edad. Por eso es importante elegir cremas y productos con activos renovadores. Es el momento de utilizar retinol, ácido glicólico y otros alfa hidroxiácidos.

Cuidado con el sol

La prevención es la mejor arma contra el envejecimiento, y con el sol nunca debemos bajar la guardia, a cualquier edad. Pero especial atención debemos poner con la llegada de la primavera, porque hay más horas de luz y tendemos a pasar más tiempo expuestos a los rayos solares. El uso de fotoprotectores será la herramienta más importante, pero no debemos olvidarnos de complementos como las gafas de sol y los sombreros, que nos facilitarán la protección de zonas sensibles, como párpados u orejas.

Por otra parte, además de las rutinas recomendadas por la farmacéutica, también debemos cuidar la hidratación de la piel con la llegada del buen tiempo. No solo el sol sino las altas temperaturas perjudican la epidermis. Para ayudar a mantenerla siempre hidratada, así como regenerar posibles daños, es importante que utilices soluciones hidratantes. Lo más aconsejable es que el producto esté adaptado a las características de tu piel, y contenga principios activos antienvejecimiento y renovadores, como pueda ser la vitamina C, por ejemplo. Hay que hidratarla a diario, fundamentalmente después de la ducha y, en verano, es recomendable hidratarla dos veces al día.

Por último, para lucir una piel sana y bonita el cuidado desde el interior también es muy importante. En este sentido, lo fundamental es que mantengas una alimentación rica y variada, donde predomine el consumo de frutas y verduras. Aprovecha el aumento de las temperaturas para recurrir más habitualmente a las ensaladas y zumos de frutas naturales.

Por el contrario, evita en la medida de lo posible las comidas rápidas, el exceso de grasas y carbohidratos, así como las cervecitas, el picoteo… busca alternativas más saludables, porque las hay.

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Equipo de redacción de Vive Saludable.

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