Protección ocular de los pequeños

Por qué son necesarias las gafas de sol en los niños.

Con la llegada de la primavera, el buen tiempo y el alargamiento de los días conviene recordar que debemos prestar especial atención al cuidado de los ojos de los más pequeños de la casa. Y es que al haber más intensidad solar y horas de luz, también debemos aumentar la protección de los ojos. En este sentido, los expertos recomiendan el uso de gafas de sol como el mejor sistema.

Los ojos son la parte que más sufre las consecuencias de los efectos de los rayos ultravioleta, y si bien los adultos estamos acostumbrados al uso de gafas de sol, ya sea como opción estética, comodidad visual o salud ocular, solemos olvidar que los niños también corren los mismos riesgos que los adultos, sobre todo al incrementarse su exposición al sol al realizar más actividades al aire libre al llegar la primavera.

Gafas de sol
Según datos del Consejo General de Colegios de Ópticos- Optometristas, una de cada tres gafas de sol no están homologadas o no podría superar los controles de seguridad de las autoridades sanitarias. Y eso también incluye a las lentes utilizadas por los niños. Por lo tanto, hay que vigilar a la hora de comprar lentes solares, ya que una mala protección podría ocasionar futuras enfermedades oculares. Los ojos de los pequeños son más sensibles que los de los mayores y muchas patologías como, por ejemplo, alteraciones en la superficie córnea o lesiones degenerativas en la retina,  están relacionadas con la radiación recibida durante los primeros cinco años de vida. El problema se agrava también porque la capacidad de filtrar la luz UVA del cristalino, es menor en los primeros años de vida. Y aunque parezca inofensivo o resulte tentador colocar a los hijos unas gafas de juguete u otras reales para evitar el sol, si no cumplen con las medidas básicas de seguridad es mejor no hacerlo. La razón es muy sencilla. Por el simple hecho de  tapar los ojos con cristales oscuros, la pupila ya se dilata y, si las lentes no cumplen la normativa, los rayos ultravioletas entran sin filtro y sus efectos pueden ser más dañinos, llegando incluso a deteriorar los ojos.

Una mala protección de los ojos frente a la radiación ultravioleta podría desembocar en problemas como irritaciones, inflamaciones, fotofobia o lagrimeo excesivo. O peor aún, si se reincide en este descuido, a largo plazo aumenta el riesgo de sufrir alteraciones oculares graves como conjuntivitis, queratitis, pingüécula, pterigión, catarata o retinopatía.

Por este motivo, tal y como nos explican desde Óptica & Audiología Universitaria, siempre debemos recurrir a gafas homologadas como protección ocular del sol. Una lente homologada significa una garantía de que bloquea la totalidad de los rayos UVA y UVB. Proporcionan la máxima protección posible y esa propiedad es indiferente del color del cristal, pues al contrario de lo que mucha gente cree, depende de un elemento químico invisible que introducen los fabricantes. La mejor forma para saber si una gafa está homologada consiste en comprobar que lleven el sello de calidad de la Unión Europea, que certifica su calidad. Lo más aconsejable es solicitar asesoramiento en los puntos de ventas autorizados.

Otra consideración importante a tener en cuenta son las revisiones periódicas, tal y como recomiendan en Óptica & Audiología Universitaria. Las revisiones oculares son muy importantes para el cuidado de los ojos. Por este motivo, deberían programarse al menos una vez al año y no esperar a hacerlas cuando el niño presenta alguna molestia.

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