Vitaminas contra la Covid-19

Un estudio pone de relieve el potencial de las vitaminas para combatir la pandemia.

Siempre es recomendable mantener una dieta rica y equilibrada, bajo cualquier circunstancia, pero máxime en estos tiempos que nos exigen a toda la población reforzar nuestras defensas para combatir la pandemia, así como evitar su confluencia con otras enfermedades estacionales como la gripe. En este sentido, la ingesta de los nutrientes esenciales para tener unas defensas acorde al contexto pandémico en el que nos encontramos, ha llevado a disparar el consumo de complejos vitamínicos desde las primeras alertas sobre la Covid-19. Entre las propiedades contrastadas para reforzar nuestro sistema inmunitario de muchas vitaminas y minerales, el miedo a la enfermedad y la charlatanería de muchos oportunistas, el boom del consumo de complejos vitamínicos y nutricionales de toda índole era de esperar.

Pero lejos de efectos milagro y consumos descontrolados de este tipo de productos, lo cierto es que las vitaminas nos aportan unos beneficios que nos ayudan a combatir o, como mínimo, prevenir enfermedades, precisamente porque son necesarias para reforzar el sistema inmunológico o favorecer que nuestro organismo funcione como un reloj.

Distinta es la cuestión de que por consumir tal o cual producto vayamos a evitar el coronavirus, y mucho menos curarlo. Este es especialmente el caso de las vitaminas, cuyo consumo se ha disparado desde el comienzo de la pandemia. Entonces, la cuestión es ¿qué hay de cierto en el consumo de vitaminas o complementos vitamínicos para combatir la Covid-19?

Muchos científicos que están dando la batalla desde el comienzo de la pandemia se han hecho la misma pregunta, y a finales de agosto pasado la revista Nutrients publicó el artículo Could vitamins help in the fight against Covid-19? (¿Podrían las vitaminas ayudar en la lucha contra la Covid-19?), dónde un numeroso grupo de científicos intentaba dar respuesta a esta cuestión. Su propósito era revisar toda la bibliografía existente sobre el tema, un trabajo descomunal, habida cuenta que consultando las principales bases de datos, como la de la Organización Mundial de la Salud, MedLine o Cochrane, entre diciembre de 2019 y mayo de 2020, el grupo de expertos tuvo que cribar literalmente miles de artículos científicos sobre la materia. Y es que desde que China alertara sobre el nuevo virus en Wuhan, se ha estudiado la suplementación con vitaminas y minerales en varios ensayos clínicos en entornos de cuidados intensivos, existiendo hipótesis que respaldan su uso rutinario. De esta manera, el artículo de Nutrients llega a la determinación de que el uso de vitaminas para combatir la Covid-19 está justificado, porque los datos presentan resultados esperanzadores, si bien, no concluyentes, ya que se debe esperar a los resultados finales de los ensayos con suplementos vitamínicos que están en curso.

En este sentido, es importante recordar que a pesar de que casi toda la comunidad científica está volcada en la lucha contra esta pandemia, y los avances están siendo sorprendentes en tan poco tiempo, lo cierto es que todo está en estudio. Es un virus muy reciente y presenta numerosas incertidumbres. Ni siquiera tenemos un tratamiento eficaz una vez la persona infectada desarrolla la enfermedad, aunque existan diferentes fármacos para combatirla.

Por ello se ha recurrido también al uso de complejos vitamínicos. No es la primera vez. La investigación con suplementación vitamínica para combatir enfermedades como el resfriado común o gripes no es nueva. Se ha buscado reforzar el sistema inmune a través de las propiedades antioxidantes. Ahora, la revisión publicada en Nutrients tiene literalmente como objetivo “cuestionar la base de evidencia actual y presentar las posibles funciones inmunomediadoras, antioxidantes y antimicrobianas de las vitaminas que van de la A a la E en el contexto de las enfermedades respiratorias, y extrapolar esta evidencia para evaluar las funciones potenciales en la lucha contra la Covid-19”. Los científicos exponen el citado potencial, si bien no sacan conclusiones definitivas.

“Respecto al empleo de las diferentes vitaminas, es cierto que se están llevando a cabo varios ensayos con la vitamina D, pero no existe aún evidencia suficiente como para recomendar su uso profiláctico o terapéutico, ni tampoco para apoyar la asociación entre los niveles de vitamina D y la predisposición a la Covid-19 o a su mayor gravedad. Es difícil con tan poco espacio de tiempo que las investigaciones en campo estén listas para exponer las conclusiones más consolidadas”, nos explica Mónica Herrero, especialista en nutrición y dietética, vicepresidenta de la junta directiva del Colegio Profesional de Dietistas y Nutricionistas de Aragón; nutricionista del Centro Médico Multiconsulta en Zaragoza; y miembro de la plataforma Top Doctors, al ser preguntada por esta cuestión. Precisamente, el artículo de Nutrients destaca la vitamina D por su potencial de futuro, pero la experta ve “difícil suponer que un complejo vitamínico pueda ser tan efectivo para que sea tratamiento médico para las infecciones”, si bien no descarta que en el futuro un complejo vitamínico determinado pueda ser parte de otra terapia para un grupo de población vulnerable, “pero no lo veo como tratamiento a nivel global”, afirma Herrero.

El grupo de científicos que realizaron el estudio de Nutrients parecen ir también en esta línea, afirmando que “no estaría justificado afirmar que las vitaminas son la respuesta a la pandemia de coronavirus, pero sería justo decir que existe evidencia emergente de que pueden desempeñar un papel en las medidas preventivas o en la terapia de apoyo en las infecciones respiratorias establecidas y los entornos de cuidados intensivos. La fisiología, la farmacología y la ciencia básica detrás de estas vitaminas aluden a los beneficios potenciales que justifican una mayor investigación y la finalización de los ensayos clínicos, incluso si esto se traduce en la necesidad de una corrección diligente de la deficiencia en lugar de la suplementación masiva de rutina”.

Uso de complementos vitamínicos
Llegados a este punto, cabría preguntarse si el uso de complementos vitamínicos sería eficaz fuera del ámbito clínico, especialmente si en el futuro los estudios arrojan datos positivos sobre el uso de estos en la lucha contra la Covid-19 o en su prevención. En este contexto, Mónica Herrero nos explica que “es importante tener nuestras defensas al cien por cien; la receta es sencilla: una buena alimentación. Con la ingesta de una alimentación adecuada vamos a llegar a cubrir nuestras necesidades vitamínicas y minerales”, por lo que la experta no considera necesario hacer nada más allá de las recomendaciones generales existentes. No obstante, «en el caso de que se detectara alguna deficiencia de algún nutriente, siempre hay que estudiar las causas y, en consecuencia, valorar un tratamiento complementario a la alimentación. Pero esto tiene que hacerlo el facultativo, no cada ciudadano por su cuenta”, aclara Herrero, para quien una de las conclusiones que deberíamos sacar todos de esta pandemia es la importancia de cuidar nuestra alimentación. “Debiera ser una prioridad, y que la figura de dietistas-nutricionistas estuviera más presente en los diferentes ámbitos de actuación para el paciente, en los centros de salud, hospitales, etc.”.

Recomendaciones nutricionales
Tanto los macro como los micro nutrientes tienen que estar en nuestra alimentación, “una alimentación variada, de los diferentes grupos de alimentos, tiene que ser la base de nuestra alimentación”, nos explica la nutricionista Mónica Herrero. Por ejemplo, la vitamina C la podemos encontrar en prácticamente todas las frutas, sobre todo cítricos, pero también, kiwi, fresa, mango… Vitaminas del grupo B, en verduras de hoja verde, espinacas, col, brócoli, huevos, carne, pescado, frutos secos y legumbres. La vitamina D, en el pescado, huevos, carne, lácteos… sobre todo en alimentos de origen animal, aunque en el reino vegetal hay en diferentes concentraciones. “Los alimentos no tienen un solo nutriente, sino un conjunto de ellos, por esta razón es fundamental la variedad”, matiza Herrero, “con nuestra alimentación reforzamos nuestras defensas, y si llevamos unos adecuados hábitos de vida, no tenemos por qué tomar suplementos nutricionales”, aclara.

En este sentido, la experta nos remita a las pautas generales para la población española durante esta crisis de la Covid-19 de la Academia Española de Nutrición y Dietética y del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, que recoge pautas dietéticas a seguir para el paciente, leve, en hospital y la población general, siendo prácticamente las mismas en ambos casos:

  • Mantener una buena hidratación.
  • Tomar 5 piezas de fruta y hortalizas al día.
  • Elegir el consumo de productos integrales y legumbres.
  • Elegir productos lácteos (leche y leches fermentadas/yogur), preferentemente bajos en grasa.
  • Consumo moderado de otros alimentos de origen animal dentro de las recomendaciones saludables. El consumo de carnes (3-4 veces a la semana, pero máximo 1 vez a la semana carne roja – ternera, cordero o cerdo), pescados (2-3 veces a la semana) y huevos (3-4 veces a la semana).
  • Elegir el consumo de frutos secos, semillas y aceite de oliva.
  • Evitar los alimentos precocinados y la comida rápida.

Potencial vitamínico
La revisión publicada en la revista Nutrients se desempeña por cada grupo de vitaminas, examinando cada uno desde la A hasta la D, y las investigaciones que se están llevando a cabo.

Es una vitamina liposoluble que se almacena en el hígado. Hay dos tipos diferentes, la preformada, que se encuentra en productos de origen animal como carne de res, pescado, aves de corral y productos lácteos; y la provitamina A, que se encuentra en alimentos de origen vegetal, como frutas y verduras. El tipo más común de provitamina A es el betacaroteno.

Las funciones pulmonar, inmunomoduladora y antimicrobiana de la vitamina A pueden representar un elemento crucial en la lucha contra las enfermedades virales, incluido la Covid-19. A la luz de sus funciones pulmonares e inmunológicas, la suplementación oral de vitamina A se está investigando actualmente en el tratamiento de la Covid-19, junto con una serie de otros antioxidantes.

Las vitaminas B son una clase de vitaminas solubles en agua (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B 12) que desempeñan funciones importantes en el metabolismo celular. Son entidades químicamente distintas pero pueden coexistir en los mismos alimentos, incluidas las fuentes de origen vegetal y cárnico. Se puede obtener vitaminas B en las proteínas como pescado, pollo, carne de res, huevos y productos lácteos; o de los vegetales de hojas verdes, frijoles y judías.

Estas vitaminas ayudan al cuerpo en el proceso de obtención de energía de los alimentos. También ayudan a formar glóbulos rojos.  En el caso de la B6, B12 y el folato, desempeñan funciones importantes y complementarias en las respuestas inmunitarias, tanto innatas como adaptativas, y en la Unión Europea se han concedido declaraciones de propiedades saludables por contribuir al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Actualmente hay estudios computacionales esperanzadores para tratamientos dirigidos contra la Covid-19.

La vitamina C es un nutriente esencial soluble y antioxidante, importante para la piel, los huesos y el tejido conectivo. Promueve la curación y ayuda al cuerpo a absorber el hierro. Esta vitamina se obtiene de las frutas y verduras, especialmente los cítricos, pimentones rojos y verdes, tomates, brócoli y las verduras de hoja verde.

La vitamina C es requerida como cofactor para una serie de reacciones enzimáticas. Sus efectos sobre el sistema inmunológico durante la infección son amplios. También tiene un importante papel antioxidante homeostático.

La vitamina C se ha propuesto como tratamiento para las infecciones respiratorias desde que se sintetizó por primera vez en 1933, y postula que ejerce un efecto antiviral. Gracias a sus beneficios potenciales, bajo costo y perfil de seguridad, la convierten en un candidato terapéutico atractivo en el tratamiento de infecciones respiratorias. Dado el papel potencial de la vitamina C en la sepsis y el síndrome de dificultad respiratoria aguda, existe un interés creciente sobre si la suplementación podría ser beneficiosa contra la Covid-19. A pesar de lo que sabemos sobre las propiedades antioxidantes, el efecto antivírico y la función pleiotrópica, queda por dilucidar si existen o no mecanismos fisiopatológicos beneficiosos implicados en la respuesta a la Covid-19.

Su perfil de seguridad favorable justifica el tratamiento actual con un uso compasivo hasta que los datos de la Covid-19 estén disponibles.

La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los principales elementos que constituyen los huesos. Además, juega un papel importante en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario.

La vitamina D se forma naturalmente en el cuerpo tras la exposición al sol. No obstante, también se puede adquirir a través de algunos alimentos ricos en vitamina D como las yemas de huevo, pescado azul e hígado.

Además de sus funciones bien reconocidas en la homeostasis del calcio y los huesos, las funciones fisiológicas de la vitamina D también incluyen la inmunomodulación. Se han realizado varios estudios en los que una asociación entre las deficiencias de vitamina D también se ha asociado con trastornos inmunológicos, como la esclerosis múltiple, la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn y el asma.

Más allá de su papel en la homeostasis mineral, han surgido investigaciones recientes sobre el papel potencial de la vitamina D como regulador del sistema inmunológico. También se ha informado anteriormente que la suplementación con vitamina D reduce el riesgo de infecciones agudas del tracto respiratorio superior, lo que ha llevado a especular que puede haber un papel de la vitamina D en la respuesta al Covid-19. En este sentido, se ha planteado la hipótesis de que la vitamina D ejerce sus efectos antimicrobianos de tres formas principales: mediante el aumento de las barreras protectoras naturales, la mejora de la inmunidad celular innata y el refuerzo de la inmunidad adaptativa.

Otro de los aspectos destacados en el estudio, es que las investigaciones parecen poner de manifiesto que la deficiencia de vitamina D puede respaldar la probabilidad de mortalidad y gravedad de la Covid-19. Las diferencias observadas en la mortalidad entre los hemisferios norte y sur también se suman al caso de que la vitamina D tenga un papel en la patogenia de la Covid-19. Un análisis paneuropeo mostró una correlación negativa entre los niveles medios de vitamina D en cada país y el número de casos de Covid-19 y la mortalidad. Algo similar también se ha estudiado en EE.UU., uno de los países más golpeados por la pandemia, donde se estima que la mitad de la población tiene un bajo nivel de vitamina D. Estas asociaciones, junto con las funciones fisiológicas e inmunológicas de la vitamina D son las que han impulsado ensayos clínicos sobre la suplementación con vitamina D en pacientes con Covid-19 y justifican una mayor investigación mecanicista.

La vitamina E es un compuesto liposoluble que adquirimos fundamentalmente por la alimentación, encontrándose fundamentalmente en frutos secos como nueces, almendras y avellanas; legumbres, como cacahuetes; así como aguacates y semillas de girasol.

La vitamina E se absorbe a través del intestino delgado y el hígado la metaboliza, regula y excreta. Se la considera un potente antioxidante, capaz de neutralizar los radicales libres y las especies de oxígeno reactivo (ROS). Además, se ha demostrado que la vitamina E mejora la respuesta inmune, tanto en modelos animales como humanos, lo que justifica su investigación frente a la Covid-19. En este sentido, según los autores del estudio, a medida que los esfuerzos mundiales se orientan hacia la producción de una vacuna, la suplementación con vitamina E puede mejorar la eficacia de la vacuna entre las personas más susceptibles de padecer la Covid-19. Estas, como ocurre con la mayoría de las infecciones respiratorias virales, suelen ser personas inmunodeprimidas, las que padecen enfermedades crónicas y los ancianos.

Acerca de José Henríquez 271 Articles
Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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