Cuándo consumir más proteínas

A partir de los 50 su consumo ayuda a frenar la pérdida de masa muscular.

El consumo regular de proteínas es clave para frenar la aparición de sarcopenia en personas mayores de 65 años. A medida que cumplimos años, nuestra masa muscular disminuye progresivamente, por lo que la ingesta a partir de los 50 años ayuda a frenar su pérdida.

Según un estudio publicado por la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE), con la edad disminuye entre un 20% y un 30% la renovación proteica y, además, no se dispone de las mismas reservas que en edades más jóvenes, lo que provoca que año a año nuestros músculos se pueden ir debilitando. Por este motivo, para vivir con plenitud un envejecimiento de calidad, conviene cuidar nuestra alimentación mediante hábitos de vida saludables, así como realizar ejercicio físico a diario que nos ayudará a mantener nuestros huesos y músculos.

Las proteínas son uno de los macronutrientes principales de nuestras células, inciden en el crecimiento y desarrollo de los tejidos, en la reparación celular y en diversas reacciones bioquímicas del organismo. Por tanto, una buena alimentación que asegure un aporte óptimo de proteínas nos permitirá mantenernos en buen estado y activos durante más tiempo.

Se calcula que en Europa el 21% de las personas mayores de 70 años que viven en sus hogares presenta un bajo consumo de proteínas y, entre los mayores de 85 años, el porcentaje asciende al 28%. Esta cifra se desprende del macroproyecto europeo Horizon2020 PROMISS, una iniciativa que tiene como objetivo abordar la desnutrición de las personas mayores y que pone especial foco en la baja ingesta de proteínas como principal causa de este problema entre las personas de más de 70 años. En España, según datos de un estudio elaborado por la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Federación Española de Diabetes (FEDE), un 7% de las personas mayores de 65 años presenta un bajo consumo de proteínas, lo que puede provocar riesgo de desnutrición y una pérdida de masa muscular (sarcopenia).

Casi todos los alimentos contienen proteínas de forma natural, y éstas se pueden encontrar en productos de origen animal como carne, pescado, huevos, lácteos y quesos; y de origen vegetal, como leguminosas, cereales, pasta, arroz, frutos secos y setas. Sin embargo, entre las personas mayores, bien por la falta de apetito o por diversas patologías asociadas a la alimentación como la disfagia, se puede producir una menor ingesta de proteínas. Para combatir esta situación, las personas mayores pueden beneficiarse de productos enriquecidos con proteínas, como los suplementos nutricionales, que pueden contribuir a compensar posibles carencias o déficits nutricionales. Siempre con el asesoramiento de un profesional sanitario podremos conseguir una alimentación completa y equilibrada, que permita alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo a cualquier edad.

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