“La panacea es poder cantar, bailar e interpretar a la vez”

Entrevistamos a la actriz Mar Regueras.

A menudo te encuentras con personas en el camino que no solo te dejan huella, sino que, por su determinación, sentido del humor y capacidad de reinventarse, te ayudan a mejorar el tuyo. Actriz, bailarina, presentadora, escritora, madre… Todo eso y mucho más es Mar Regueras.

© Rubén Yanes.

Su cara se hizo muy popular en los años noventa dentro del panorama televisivo nacional, gracias, entre otros, a su papel de presentadora en El Grand Prix, junto a Ramón García, o de bailarina y copresentadora en El Juego de la Oca, donde Mar Regueras mostraba sus grandes dotes artísticas, suma de su talento y su dilatada formación en danza y gimnasia rítmica, lo que le llevo también a hacerse con el título de entrenadora nacional. A partir de esa aquella etapa, la polifacética actriz se fue abriendo camino también en el mundo de la interpretación.

En teatro ha participado en el musical Chicago o en La guerra de los Rose, junto a Carlos Sobera. Ha intervenido también en películas como Volando voy, GAL, Ninette, La flaqueza del bolchevique o Rencor, por la que fue nominada al Goya a la Mejor Actriz de Reparto. En televisión ha brillado en series como El Comisario, en la que encarnaba a Lola Écija, una sagaz inspectora de policía; Hospital Central, interpretando el rol de Manuela, una dura gerente; A las once en casa, Herederos, Los Misterios de Laura, Sin identidad, Servir y proteger…

Guerrera imbatible, mujer polifacética, capacidad de reinventarse, sentido del humor… son algunos de los sellos de identidad que definen su background. Ese sentido del humor quedó bien patente en 2016, tras publicar El amor y su puta madre, un libro en el que, de forma divertida, y con toques biográficos, analiza los perfiles más típicos de los hombres.

Hoy en día, Regueras ultima el que será su próximo proyecto en el teatro, una obra protagonizada por un elenco de cinco mujeres, cuyos detalles ha preferido no de desvelar, aunque sí ha confesado que está muy ilusionada con esta nueva andadura. 

© Rubén Yanes.

¿Cuándo supiste que te querías dedicar al mundo del espectáculo?
Aunque mis inicios fueron en el mundo de la danza, desde muy pequeña supe que quería dedicarme al sector del espectáculo, aunque no sabía qué me depararía escoger este camino. Y aquí estoy, deseando seguir trasmitiendo a ese público que te llena de tanta adrenalina cuando te subes a un escenario.

Bailarina, presentadora, actriz, escritora, madre… ¿con qué faceta te sientes más identificada?
La panacea, al menos para mí, es poder cantar, bailar e interpretar a la vez. Tuve la fortuna de hacer las tres cosas en varios musicales, pero sin duda, Chicago fue el que me catapultó como actriz. Ahora mismo, hacer tele, teatro o cine ya es un privilegio. A día de hoy, estoy deseando poner en pie una función, con un elenco de cinco mujeres, que estamos preparando con Miriam Díaz Aroca para el 2021. A ver si en breve os puedo contar más.

¿Cómo recuerdas tus vivencias en tu época de bailarina y/o presentadora?
Bien diferentes una de otra, la verdad. La época de bailarina fue dura pero divertida, unos años con muchos programas donde trabajar. El juego de la oca fue el primero como bailarina en Madrid y mi último en la televisión. Fue El Semáforo, mítico talent show de Chicho Ibáñez Serrador. Luego ya presenté varios programas antes de pasarme a la interpretación. La época de presentadora de El Grand Prix o Música Sí fue una etapa de grandes alegrías, pero también muchos nervios, porque veía que mi camino en la televisión se abría cada vez más. Unos años en los que sentía que me podía comer el mundo, con tanta vitalidad como desbordaba.

En el teatro, has participado en el musical Chicago y en La guerra de los Rose, junto a Carlos Sobera. Has intervenido también en películas como Volando voy, GAL, Ninette, La flaqueza del bolchevique o Rencor. Cuéntanos cuál ha sido tu evolución como actriz.
Mi evolución ha sido un camino de aprendizaje de cada uno de mis compañeros. Todavía recuerdo mi primera serie, El comisario, donde no sabía ni lo que era una marca, pero topé con unos maravillosos compañeros, actores de la serie. Incluso, hoy en día, tenemos un chat solo para nosotros. Creo que la danza me dio una disciplina y un “saber estar” encima del escenario que me ha venido muy bien para la interpretación; aunque, a día de hoy, sigo aprendiendo de la gente de mi gremio.

Por Rencor fuiste nominada al Goya a la Mejor Actriz de Reparto, ¿qué supone en tu carrera esta nominación?
Es un orgullo que tus compañeros te den un premio, y más si este es una nominación a un Goya. También ese mismo año fui nominada a la Mejor Actriz de Reparto en los Premios de la Unión de Actores. Espero no irme a la tumba sin el Goya (sonríe). Sinceramente, no me llovió el trabajo desde entonces, pero supongo que da cierto prestigio.

En televisión, has brillado en series como El comisario, en la que encarnabas a Lola Écija, una sagaz inspectora de policía; Hospital Central, interpretando el rol de Manuela, una dura gerente; así como A las once en casa; Herederos, Los misterios de Laura, Sin identidad, Servir y proteger…, ¿Cómo sueles preparar tus personajes?

Gracias a Herederos pude interpretar en televisión el papel que más me ha gustado. Aunque fue una época difícil para mí, tras quedarme sola con mi hija, tenía un bombón de personaje, porque la pobre “Julia” sufría más que yo (sonríe). Simplemente intento contar los personajes desde la verdad, mi verdad, poniendo partes de mí y experimentando otras que no son mías, no siempre lo consigo, pero lo intento.

© Rubén Yanes.

¿Cómo te sientes cambiando tan a menudo de registro?
Es un juego. Ojalá nos dejaran cambiar más de registro. Siempre suelen encasillar a los actores en registros parecidos, sin pararse a pensar que somos actores. Y ese riesgo de darte algo tan diferente al físico que puedas tener puede llevarte al éxito… o al menos a una nominación, como ocurrió con Rencor, en el que interpretaba a un personaje muy diferente a mí, ¿o no?

Si solo pudieras rescatar de un incendio cuatro de tus trabajos, ¿cuáles serían?
Chicago, Herederos, Hospital Central y La guerra de los Rose.

¿Qué tiene que tener un proyecto para que te embarques en él?
Buena gente, que pueda estar rodeada de personas con sentido y contar con un presupuesto razonable.

¿Con qué actriz o actor te has sentido más a gusto trabajando?
Amo a mis compañeros, no me puedo quedar con solo uno, aunque trabajar con mamá Concha fue un honor.

Tu sentido del humor ha quedado bien patente en tu libro El amor y su puta madre, ¿qué podrías destacar de este y de tu faceta como escritora?
No soy escritora, pero escribirlo fue todo un reto, además de pasar ratos divertidos mientras lo preparábamos. ¡Ya puedo decir que he escrito un libro! (sonríe).

¿Qué tiempo dedicas a las redes sociales y qué seguidores tienes en estas?
Paso mucho menos tiempo del que debería. Mis seguidores son de lo mejor que hay. Fieles y siempre con algo bonito que aportar. La mitad son hombres y la otra mitad, mujeres. Y la mayoría, de la capital.

¿Qué te hace sonreír cada día?
Mi hija y mis perritos

¿Cómo cuidas tu salud física?
Hago ejercicio dos o tres días a la semana. Procuro seguir una dieta sana y no fumo. Tampoco bebo alcohol, ni mucho menos tomo drogas.

¿Y la mental?  
Eso es más difícil, pero en general, mi “receta” es ejercicio, buenos amigos y ocupar los vacíos de trabajo con cosas que me gusten o me queden por hacer.

¿Qué tipo de ejercicio realizas para mantenerte en forma?
Yoga y pilates.

© Rubén Yanes.

¿Cómo te alimentas y hasta qué punto cuidas tu alimentación?
Debería cuidarla más, no soy radical en ese aspecto, pero intento no tomar grasas, fritos y bebidas con gas. Además, desde hace unos años, intento no comer tanta carne por el tema del respeto a los animales. No puedo privarme del queso, los platos de cuchara, el chocolate o el pan. Me encanta la cocina thai, mexicana, italiana y la nuestra… y más cuando se trata de un buen cocido o unas buenas lentejas.

¿Cuál es tu gran sueño?
Tengo muchos, como poder seguir ganándome la vida con mi profesión, trabajar con los grandes directores o directoras de este país, que me llame Amenábar (sonríe), montar un negocio propio, tener tranquilidad financiera, viajar, trabajar en alguna coproducción en otro país… ¿Puedo seguir? (sonríe).

Acerca de Marisa Sardina 260 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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