Sandra Martín: “Mantener la salud mental en parones largos es muy difícil”

Entrevistamos a la actriz Sandra Martín.

Desde niña, Sandra Martín soñó con ser actriz y ha sabido construirse a sí misma con un espíritu impaciente en busca de experiencias que le ayudaran a luchar contra su timidez y a definir el carácter elocuente y lúcido de la mujer que es hoy.

Fotografía: Rubén Yanese.

Empática, transparente, sensible y muy autoexigente consigo misma son los adjetivos con los que se define Sandra Martín, joven actriz que ya desde su primer trabajo en el cine encandiló a la crítica en su papel de Mónica, una de las protagonistas sobre la que pivotaba la película La gran familia española, un trabajo en el que desbordaba talento, frescura y espontaneidad.
A los quince años, Sandra Martin comenzó sus estudios de interpretación en Arte4 para compensar el haber tenido que dejar la gimnasia rítmica, tras diez años de duro entrenamiento. Poco después encontraría el detonante que le hizo comprender que debía ser actriz. Presume de haber tenido el apoyo de su familia en su decisión de cumplir su gran sueño, pero el desconocimiento del universo en el que iba a introducirse y las dificultades con las que intuía que tendría que lidiar para alcanzar sus metas la empujaron a estudiar comunicación audiovisual en el Instituto de Radio Televisión Española. Pronto daría su salto al cine, con La gran familia española, y a la televisión con las series El secreto de Puente Viejo, de Antena 3, y Servir y Proteger de RTVE.
Lo que empieza siendo una entrevista más, con el paso de los minutos, se va convirtiendo en una apasionante charla en la que la actriz no deja de sonreír mientras sus palabras fluyen sin tregua, con el humor y la frescura como algunos de sus principales aliados.

¿Qué te ha impulsado a dedicarte a esta profesión?
Siempre lo he soñado, pero nunca lo había visto como una opción realista. Debuté en el cine con La gran familia española, dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, donde interpretaba a Mónica, uno de los personajes protagonistas de la película. Este trabajo me ayudó a darme cuenta de que igual sí podría vivir de esta profesión que me apasiona.

¿Cómo te sentiste trabajando con este director de primera línea?
Sentí que estaba cumpliendo un sueño. Era feliz, joven, inconsciente y “disfrutona”. Fue una experiencia mágica en la que no paramos de jugar y aprender. Y al lado de Daniel, me sentía muy arropada, protegida y siempre conectada con lo que estábamos contando. ¡Ojalá pueda volver a cruzarme con él pronto!

¿Cómo ha sido tu evolución profesional desde entonces?
Ha sido una montaña rusa. Empecé con un proyecto muy grande, sin saber realmente lo difícil que es formar parte de algo así. Creo que fui un poco inconsciente al principio. Pensé que me iba a comer el mundo y que no iba a parar de trabajar. Y luego, cuando pasó el tiempo, vi la parte más complicada de ser actor o actriz, que es precisamente el tiempo en el que no curras. Mantener la salud mental en parones largos es muy difícil.
Ahora, trabajando en Servir y Proteger, valoro muchísimo más lo afortunada que soy de poder dedicarme a esta profesión, que es muy bonita, pero, a la vez, muy dura porque hay que trabajar muchísimo para conseguir mantenerte a flote. Cada día aprendo de mis compañeros y eso me va sumando a la hora de enfocar mi propio trabajo.

También has participado en El secreto de Puente Viejo, serie española emitida en Antena 3, desde 2011 hasta mayo de este año. ¿Cómo ha resultado la experiencia en esta ocasión?
Puente Viejo fue mi segunda experiencia en la profesión y resultó un choque brutal con la realidad. Venia de grabar una película en la que acostumbrábamos a rodar dos o tres secuencias al día y muchas horas para cada secuencia. De repente, entré en una serie que era diaria, de época, con muchos años en marcha. En este caso, se grababan doce secuencias al día, y la verdad es que entré en pánico. Pero me lo trabajé un montón, intenté llevar el texto como el Padre Nuestro y creo que lo salvé bien. Aprendí muchísimas cosas de esta experiencia, entre otras, a trabajar bajo presión extrema, con gente que ya llevaba muchos años junta.

¿Cómo consigues acercarte a tu personaje en cada trabajo?, ¿con cuál te identificas más?
Siempre hay algo de mí en cada personaje que hago. Suelo ver las cosas que tenemos en común y en las que distamos, y me invento una pequeña biografía de este para tener claro cómo piensa, cómo se mueve, cómo ha sido su vida y cómo ha llegado a la situación que se muestra en el proyecto.
Creo que Paty, mi personaje en Servir y Proteger, es con quien más me identifico, porque ya llevo tres años interpretándola y al final nos hemos acabado fusionando en algunos aspectos. Hay veces en las que hasta me visto como Paty y me relaciono con mis compañeros en la vida real como si fuera ella. ¡Puede ser que me esté volviendo un poco loca también!

¿Cuáles consideras que son las cualidades necesarias para alcanzar el éxito en el mundo de la interpretación?, ¿cuáles te definen más a ti?
Creo que no tengo claro ni qué es eso. Para mí, lo importante es que tengas muy claro que quieres que tu forma de vida sea esta. A partir de ahí, hay que luchar por ello, trabajar mucho y no parar de formarte y aprender cosas nuevas. Además, es necesario ser un buen compañero porque este trabajo es duro y solo se consigue sacar adelante con éxito si las cosas se hacen en equipo. Ello obliga a remar en una misma dirección, dejar todo tipo de egos atrás, siendo generoso con el que tienes enfrente y con todo el equipo técnico que te rodea.

¿Qué es lo más complejo y qué lo más placentero de tu carrera?
Lo más complejo, como te comentaba, son los momentos en los que no trabajas. Y lo más placentero, cuando te pones delante de un compañero o compañera y conectas tanto que te olvidas de todo lo que hay alrededor, del texto y del resultado final. Es entonces cuando empiezas a volar sobre las palabras y a vivir de verdad lo que estás interpretando.

¿Podrías decirnos cuál es tu próximo proyecto?
Estamos preparando una obra de teatro de la que aún no puedo contar mucho, pero tengo mucha ilusión y muchas ganas. Nos encontramos ahora en el proceso de moverla por teatros y empezar a ponerla en pie.

En este momento de su vida, ¿cuál es tu meta?
Mi meta a largo plazo es conocerme más y seguir trabajando. Y a corto plazo, cuando pase toda esta pandemia, espero planificar algún viaje largo.

Siempre suele haber un “alguien” o un “algo” que nos inspira en el trabajo ¿En tu caso, quién o qué te empuja a recorrer los trechos más difíciles?
Mis padres. Pase lo que pase, ellos siempre están ahí para ayudarme, recogerme y animarme. En mis momentos más difíciles, siempre están ahí. Son los que me recuerdan cada día por qué me dedico a esto, que nada es fácil, que nadie nos regala nada, que las cosas hay que ganárselas a base de esfuerzo y de arriesgar mucho. Y si me atrevo a arriesgar, es porque sé que, aunque tome la peor decisión del mundo, ellos estarán siempre cerca para apoyarme.

¿De qué forma cuidas la alimentación para mantenerte en forma?
La verdad es que no sigo una dieta fija. Durante esta cuarentena, he aprovechado para empezar a comer mejor. He aprendido a cocinar y he intentado hacer platos sanos. Pero si un día me quiero dar un capricho y comer pizza o cenar hamburguesa, tampoco me corto y lo hago. Como mucho, aunque no lo parezca.

¿Qué deportes practicas?
Hace tiempo hacía muchísimo más deporte que ahora. Me encantaba la gimnasia rítmica y estuve diez años entrenando. Y ahora he descubierto el yoga y mis tardes las paso con Xuan Lan y una esterilla que me pedí por Internet en cuanto empezó la cuarentena. Y me encanta.

¿Qué tiempo de la semana dedicas a la actividad física?
Intento dedicarle una hora al día por la tarde, lo que dura la clase de Xuan Lan.

¿Cuáles son tus cuidados de belleza?
Me desmaquillo todos los días en cuanto termino de trabajar o, como mínimo, antes de dormir y me pongo mucha crema hidratante, porque estar tantas horas al día, con tanto maquillaje, hace que te salgan granitos y se te irrite mucho la piel. También utilizo mascarilla para el pelo. Son mis únicos cuidados de belleza, tener hidratada la piel y el pelo, que son las partes que más sufren día a día.

¿Cuándo miras al futuro, qué es lo que visualizas y lo que le pides?
Cuando miro al futuro lo que visualizo y pido es estar rodeada de mi familia, de mis amigos y de gente que me aporte creativamente.

Marisa Sardina
Acerca de Marisa Sardina 254 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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