Dolor de espalda: los daños colaterales del estrés

La vuelta a la rutina suele venir acompañada de la tensión que produce la dificultad de volver a adaptarnos a nuestros hábitos del día a día, tan olvidados después del verano. Sin embargo, este año se le ha unido un extra de dificultad, y es que la incertidumbre y la complejidad para centrar planes a largo plazo sigue latente.
Todo esto produce estrés, y este afecta directamente a nuestra musculatura, que se tensa automáticamente ante este tipo de situaciones para preparar la reacción del cuerpo. Habitualmente, cuando el estrés desaparece, la musculatura se relaja, pero, cuando este sentimiento se repite a diario, los músculos se mantienen en un estado de tensión constante, reduciéndose su flujo sanguíneo y su oxigenación y pudiendo ocasionar molestias, dolores o incluso lesiones.
Además, teniendo en cuenta cómo la nueva normalidad ha obligado a nuestros músculos a adaptarse a rutinas y equipamientos de trabajo no del todo adecuados que, en ocasiones, nos llevan a adoptar una mala postura, es necesario tener un especial cuidado en las zonas cervicales y lumbares.
En este sentido, Pablo de la Serna, fisioterapeuta y experto en terapia de calor explica que “el ejercicio físico es indispensable para fortalecer la musculatura. Los estiramientos son muy recomendables para evitar los dolores musculares, además de ejercicios como caminar, saltar a la comba, hacer abdominales o flexiones”.
Por otro lado, en el caso de aquellas personas que continúan teletrabajando en esta vuelta a la rutina, es importante que se eviten las posturas mantenidas para que no deriven en malas postura. Debemos sentarnos siempre con la espalda apoyada, lo más recta posible, y con las piernas apoyadas. Si aun así aparecen molestias o dolores, aplicar calor en la zona es muy efectivo.

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