Cristian Grassi: “Hay que tener bien amarrado a nuestro peor enemigo: el ego”

Entrevistamos al top model internacional Cristian Grassi

Después de superar un cáncer en la glándula de timo, diagnosticado hace ocho años, por el cual requirió ocho meses de tratamiento de quimioterapia y radioterapia, el top model Cristian Grassi desborda vitalidad por los cuatro costados. La alimentación vegana, la práctica de yoga y la meditación han sido sus aliados fundamentales para superar su batalla más dura.

La positividad Grassi queda clara cuando muestra su filosofía de vida: “La mente es poderosa, así como tenemos la capacidad de enfermarnos, también la tenemos para sanar. ¡Fuerza guerreros!”, declara en esta entrevista. Más allá de una evidente cara bonita y de un cuerpo esbelto, el modelo argentino puede presumir de tener una mente preclara y una seguridad a prueba de bombas, lo que le llevan a hablar sin dobleces de un tema tan peliagudo como es el cáncer, aunque lo haya vivido en primera persona y fuera la causa de la muerte de su madre. Se define a sí mismo como honesto y paciente, un ADN que deja una especial impronta en cada proyecto en el que se implica. Imagen de numerosas marcas como Garnier, Trident, Piz Buin, Armani, Land Rover y trabajado para marcas como Lee, Levis, Scappino, Brantano, Fallabella, Sears, Liverpool, Palacio de Hierro, etc. Y, por si fuera poco, su proyecto de construir un hotel boutique en Tulum, México.

Antes de que la moda llamara a tu puerta, ¿cómo era tu vida y tu infancia en Argentina?
Me crie en una familia llena de amor y respeto, con una madre y un padre súper cariñosos quienes me enseñaron los valores primarios de la vida, y dos hermanas mayores que me volvían loco con tanto amor.

¿Cómo se produce tu entrada en el mundo de la moda: casualidad o fue algo que siempre quisiste hacer?
Fue de pura casualidad, sucedió hace quince años en Rosario, mi ciudad natal, cuando acompañé a una novia de ese momento a hacerse unas fotos y el fotógrafo se ofreció a hacerme otras a mí. Esas fotos las mandé a varias agencias de Buenos Aires y tuve la suerte de que cayeron en manos de un gran fotógrafo argentino llamado Martín Traynor, quien me hizo unas fotos fantásticas: me abrieron las puertas al mundo de la moda. 

Honestamente, no sabía que trabajar como modelo era lo mío. Me ha encontrado. Me gradué como periodista deportivo. Mi futuro se parecía más a un periodista comentando sobre algún determinado deporte. Pero bueno, de alguna manera siempre me identifiqué con los colores, el diseño, la estética natural y aquí estamos.

¿Quiénes te han apoyado más hasta ahora en tu carrera?
Creo que es la unión entre la confianza que mis agentes depositan en mí y mis amigos más íntimos. También mi familia, amigos de la infancia y mis maestros de yoga cumplieron un rol fundamental en mi evolución como persona. Además, he tenido la suerte de conocer nuevos amigos que me levantaron cuando más los necesitaba.

¿Cómo es un día normal en la vida de Cristian Grassi?
Mis días no siempre son iguales, pero normalmente comienzan con unos buenos mates antes de que salga el sol. Luego, en silencio hago, mi práctica matutina de yoga, pranayamas y meditación. Esa sensación de relajación profunda me da paz.

Me gusta leer libros de grandes maestros de yoga, tocar el armonio y trabajar en la marca de sombreros @intispirit. Soy el embajador de la marca y es mi segunda pasión después del yoga.

Tu rostro ha quedado retratado en cientos de veces en los medios y redes sociales, con gran éxito entre tus seguidores, ¿eres consciente de las pasiones que levantas?
La verdad es que no, pero sí trato de contestar todos los mensajes que recibo. Es muy lindo conectar con gente de todas partes del mundo. Nunca está de más motivar al otro a que se anime a atrapar sus sueños. Estar en el momento presente es un trabajo de todos los días. Hay que tener bien amarrado a nuestro peor enemigo: el ego.

En la actualidad, eres la imagen de Just For Men y de la marca de sombreros Inti Spirit, fabricados en Tulum. ¿Da vértigo el haber llegado tan alto?
Nada de vértigo. Después de quince años en la industria, los resultados de hoy son consecuencia de las acciones del pasado, así que lo disfruto y vamos por más.

Has sido imagen de numerosas marcas como Garnier, Trident, Piz Buin, Armani, Land Rover y trabajado para marcas como Lee, Levis, Scappino, Brantano, Fallabella, Sears, Liverpool, Palacio de Hierro, etc. ¿Con cuál te has sentido más a gusto e identificado con su estilo?
Con ninguna. Yo soy más bohemio. Me gusta usar sombreros, ponchos, anillos, collares, pulseras, jeans y botas de color negro. Tengo mi propio estilo. Además, uso bastante ropa deportiva, ya que todos los días hago mi práctica.

¿Cuál es tu estilo de vestir favorito para un acto importante y para una fiesta?
Depende de la fiesta o del evento, siempre voy a elegir vestirme a mi manera. Pero si es formal, voy de traje azul oscuro.

¿Lo mejor y lo peor de tu profesión?
Lo que más disfruto de esta profesión es viajar por el mundo y conocer personas de diferentes culturas, cada lugar nuevo es una aventura, un mundo por explorar. Esta profesión me ha dado muy buenos amigos. Y lo que no me gusta es pasar mucho tiempo lejos de mis seres queridos.

¿En qué medida puedes hoy en día compaginar tu profesión con la dedicación a familia, amigos y pareja, si es que la tienes?
Pareja no tengo. Mi familia y amigos de la infancia están en Argentina. Hablo mucho con ellos por video llamadas. Estamos muy unidos y siempre conectados. Además, gracias a esta profesión, tengo amigos por todas partes del mundo y siempre hago tiempo para compartir con ellos. Las risas con amigos son sanadoras, es una caricia para el alma.

Hace siete años, te diagnosticaron cáncer en la glándula timo. ¿Qué tipo de tratamiento has seguido y cómo ha sido el proceso?
Fue un proceso muy difícil porque había vivido la muerte de mi madre por la misma enfermedad, entonces ya sabía lo que se acontecía, pero le puse mucho corazón y no tengo dudas de que ella me ayudo a sanar desde algún lugar.

¿Cómo te encuentras hoy en día?
Hice un tratamiento oncológico donde me aplicaron veinte sesiones de quimioterapia y otras veinte de radioterapia durante ocho meses, por las cuales se me cayó todo el pelo de la cabeza y bajé mucho de peso. Honestamente, cada vez que me miraba al espejo no me reconocía, pero sacaba fuerza de alguna parte. Con un pañuelo en la cabeza calva, me iba a caminar y respirar a la orilla del río, en contacto con la naturaleza. Sentir la tierra y escuchar los pájaros cantar era una terapia alentadora. Fue algo muy duro, un gran maestro en mi proceso de sanación.

Hoy en día, estoy feliz de estar aquí, contándote mi historia para alentar a otros a que sean fuertes y nunca dejen de luchar. La mente es poderosa, así como tenemos la capacidad de enfermarnos, también la tenemos para sanar. ¡Fuerza guerreros!

¿Qué te ha ayudado a superar esta batalla? ¿A qué te has aferrado durante la enfermedad?
Me aferré a mi familia, amigos y a mi médico, Marcelo Tatangelo. Ellos cumplieron un rol muy importante en esa etapa de sanación y fueron mi motor. Sin su amor no lo hubiera superado. La meditación, una alimentación a base de plantas y la música me ayudaron a mantener la mente clara y fuerte.

¿Cómo te ha cambiado tu forma de vivir después de está luchas contra el cáncer?
Comencé a vivir el tiempo presente, la importancia de estar atento a lo que está sucediendo en este momento, porque el pasado ya se fue y el futuro es incierto. Entonces, ¿qué sentido tiene entregarle mi energía al pasado o a estar triste por algo que ya pasó o la incertidumbre del futuro? Comencé a ponerle verdadera atención a lo que vale la pena. Todo aquello que me generaba un malestar emocional, lo dejé de lado, entre ellos las amistades y relaciones tóxicas. Me enfoqué en mis prioridades, suena egoísta, pero nadie va a cuidarte mejor que tú, tanto físico como espiritualmente. Yo encontré el balance emocional con la práctica diaria de yoga a tal punto que me hice maestro.  

¿Qué ejercicios o deportes practicas para mantenerte en forma?
Practico yoga todos los días y varias veces a la semana entrenamiento funcional con mi propio peso corporal. Utilizo bandas de resistencias y barras para hacer dominadas.

¿Qué cuidados de belleza sigues y cómo cuidas tu alimentación?
Me cuido con la práctica diaria de yoga, pranayamas, meditación y una alimentación consciente basada en plantas sin procesar, además de un ayuno intermitente. Mis mañanas son a puro agua y mate.

Mi primer alimento es un jugo verde a la una de la tarde y mi último a las nueve de la noche. Hago ayuno de unas catorce a dieciséis horas todos los días, no lo padezco, es en automático.

Mi alimentación es a base de plantas desde hace diez años, así que me gusta crear en la cocina y preparar bebidas fermentadas como Kombucha y Kefir o quesos crudos a base de semillas, la fermentación es todo un arte. El cuidado e higiene personal comienza por lo que ingerimos, no por los productos de belleza más caros.

¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿En qué desfiles, campañas y acontecimientos de moda te podremos ver?
Mi proyecto a futuro es construir un Hotel Boutique en Tulum, en México, para retiros de yoga y ceremonias, un lugar de sanación. No puedo contar en qué próximas campañas me vais a ver, ya que aún no salen publicadas, pero pronto me van a encontrar.  

Acerca de Marisa Sardina 260 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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