Prepararse para un verano atípico

Todo apunta a que podremos disfrutar de un verano “diferente”.

La pandemia del Covid-19 desgraciadamente no ha tocado a su fin. Todavía está vigente el peligro y todo apunta que así seguirá durante los próximos meses. Pero la vida continúa y,  mientras los científicos buscan una solución, la vida retorna lentamente a la normalidad. Una vez pasado lo más duro, tras la lucha de los profesionales sanitarios y el duro confinamiento que hemos tenido que llevar a cabo, se ha instaurado un proceso de retorno a la denominada nueva normalidad. Un progresiva desescalada de las medidas que se impusieron y que, si las cosas no se tuercen por culpa del virus, para el mes de julio toda España podrá disfrutar de esa nueva normalidad. ¿Y qué implica eso? Pues, ciertas medidas de seguridad sanitaria, como el lavado frecuente de manos, mantener la distancia de seguridad interpersonal o el uso de mascarillas.

Entre las novedades que supone el fin del estado de emergencia, el propio presidente del Gobierno se encargó de anunciar que en verano España tendría abiertas sus fronteras, volvería el turismo y todos podremos viajar y disfrutar de las vacaciones. Las playas estarán abiertas, al igual que las piscinas, las zonas de ocio rural, etc. Todo como cualquier otro verano, pero este no será exactamente igual a los demás. Tendremos que cumplir las normas que nos vayan comunicando para prevenir un rebrote de la pandemia, así como habrá limitaciones para disfrutar de las instalaciones hoteleras, los parques, las piscinas y cualquier otra zona de ocio común. Algunas normas ya se conocen, como las limitaciones de aforo en playas y piscinas, por ejemplo, debiendo mantener además las distancias de seguridad entre los bañistas y en las zonas para tomar el sol. Pero otras disposiciones se irán conociendo a medida que avancemos en el verano, ya que como nos han avisado las autoridades, la situación es cambiante. Es por ello que las normas se adaptarán según las circunstancias de cada momento.

Elementos de protección
Una de las principales características que ya conocemos es el uso de elementos de seguridad personal. Las mascarillas son obligatorias para todos, pero también están los guantes, las pantallas para la cara, gafas de protección, geles hidroalcohólicos…  A esto le debemos sumar las prendas típicas del verano, como las gafas de sol o las gorras para protegernos del sol. Independientemente de las incomodidades que puedan suponer, como son elementos que están en contacto directo con nuestra piel durante bastante tiempo, algo a lo que no estábamos acostumbrados, tendremos que prestarle especial atención. Para ello os facilitamos algunos consejos prácticos del doctor Antonio Fustes, dermatólogo y médico estético en Clínicas Dorsia:

  • Lavado de manos

El lavado regular de manos es una de las medidas más importantes de protección individual, que junto a los geles hidroalcohólicos recomendados, actúan como poderosos secantes epidérmicos. Para prevenir que las manos se agrieten y alteren, Fustes recomienda el lavado de manos siempre que se pueda con jabones o detergentes sintéticos suaves, sin perfumes, ni colorantes. Posteriormente, aplicar crema hidratante que contenga silicona e incluso vaselina.

  • Uso de guantes

Los guantes permiten disminuir el lavado de manos, favorecen que haya menor pérdida hídrica y las protegen. El experto recomienda llevar dos pares a aquellos que tienen que utilizarlos de manera constante. Esto permite cambiar solo el guante de la superficie y mantener el primero, dejando el lavado para el fin de las actividades o cada cierto tiempo.

  • Las mascarillas

La efectividad de las mascarillas, además de depender del poder filtrante de sus materiales, requiere que el ajuste sea lo más preciso posible sobre la cara. Las varillas de metal puedan lesionar la zona de la nariz sobre la que se apoyan y las gomas de fijación en las orejas pueden provocar irritaciones, dolor e incluso cortes. Estas situaciones pueden ser particularmente importantes para trabajadores que deben llevarlas durante largos períodos de tiempo.

Cuando sea posible, es conveniente retirarlas haciendo un descanso y aplicar alguna crema de protección, regenerativa o incluso vaselina en las zonas de apoyo. Para que las ligas sean menos lesivas, el doctor comenta que se pueden colocar unos clips abiertos o láminas de materiales plásticos, goma EVA o silicona para sujetar las gomas en una posición que les impida apoyarse en las orejas. Eso sí, Fustes advierte de que los aislantes para el dorso de la nariz deben ser muy delgados o restarán efectividad a la mascarilla. Cuando ya no vayamos a utilizarla más, importante aplicar una crema restauradora con silicona o vaselina en las áreas más afectadas.

  • Pantallas protectoras

Con respecto a las efectivas pantallas protectoras, hay que considerar que deben sellar lo mejor posible en la zona de contacto con la cabeza. Dependiendo del material del que esté hecho el soporte será más o menos cómoda su puesta. Si este material es demasiado delgado o poco esponjoso puede lesionar la piel. En este caso, reforzarlo con goma EVA para evitar que la piel se quede marcada e incluso aparezcan laceraciones es clave para el doctor.

Protección ocular
Tras vivir varias semanas de confinamiento en casa, poco a poco se van ampliando nuestras posibilidades para salir a la calle, donde aprovechamos para tomar el aire y para recibir los rayos de sol que nos ayudan a nutrir a nuestro organismo de vitamina D. Se trata de un elemento muy beneficioso para nuestro cuerpo, que también aporta grandes ventajas a la salud ocular.  Por eso, de cara a posibles exposiciones solares que nos ayuden a absorber la mayor cantidad posible de esta vitamina, Clínica Baviera nos recuerda lo importante que es aplicar unas medidas sencillas para proteger a nuestros ojos de una relación directa con el sol.

Según los expertos de la institución oftalmológica, ya existe una gran sensibilización a la necesidad de proteger la piel con factores de protección solar, pero no tanto para los ojos. De manera que, si no se cuidan de forma adecuada, las personas corren el riesgo de padecer efectos nocivos para la vista como sequedad ocular o queratitis, que son crecimientos anormales benignos de la conjuntiva, la aparición de cataratas o, incluso, acelerar la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

Para neutralizar el impacto que la luz solar puede producir en los ojos, desde Clínica Baviera recomiendan utilizar gafas de sol con filtros adecuados, en función de la actividad a desarrollar. En el caso de las personas que quieran salir a caminar por la ciudad, convendría usar filtros que puedan reducir la luz visible entre un 20% y un 57%, que son los conocidos como filtros de categoría 1. Sin embargo, quienes quieran practicar deportes al aire libre o dar un paseo en bicicleta, sería recomendable que recurrieran a unas gafas de sol con cristales de categoría 2, ya que disminuyen la entrada de luz entre el 57 y el 82%.

Pero los expertos de la compañía oftalmológica han tenido muy en cuenta la realidad que estamos viviendo en este momento, donde los guantes y la mascarilla son elementos indispensables en muchos casos para poder salir al exterior debidamente protegidos. Por esta razón, los oftalmólogos también han indicado que las gorras o las viseras pueden ayudarnos a impedir que la luz solar impacte de forma directa en la zona ocular, en caso de que las gafas de sol resulten incómodas al tener que utilizarse junto a la mascarilla: “Sabemos que a muchas personas les parece molesto utilizar las gafas de sol junto a la mascarilla porque a veces se empañan los cristales y eso puede producir cierto agobio. Por eso, una gorra o una visera también nos pueden ayudar a proteger nuestros ojos de la luz solar, manteniendo la zona de la cara más despejada y proporcionando una mayor sensación de alivio al respirar”, explica el director médico de Clínica Baviera Madrid, el  Dr. Fernando Llovet.

Además, desde la institución oftalmológica recuerdan también la importancia de proteger la vista de los más pequeños, algo que se puede hacer igualmente con gafas de sol, viseras o gorras y evitando, en la medida de lo posible, que los menores de seis años estén expuestos directamente al sol.

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