6 de junio

La actualidad sobre la pandemia se polariza en dos puntos: el 8 M y los datos. El primero, en realidad no es el 8 M, sino la falta de anticipación del Gobierno para tomar medidas drásticas ante la pandemia. Las manifestaciones del 8 de marzo solo son el símbolo de la polémica, porque los críticos afirman que el Gobierno no tomó la decisión de decretar el estado de emergencia porque querían celebrar el 8 M y capitalizar políticamente el evento. Y con ello permitieron todo tipo de eventos multitudinarios por aquellas fechas. Madrid es el centro de la polémica, pues tuvo la manifestación más grande, con cerca de 120.000 personas, junto con un partido del Atlético de Madrid contra el Sevilla en el Wanda Metropolitano con capacidad para 62.000 personas, o el mitin de Vox con 8.000 personas. Esto ya se está dirimiendo en los tribunales así que veremos en que queda, pero todos los días las noticias nos deleitan con una nueva revelación sobre el tema y los entresijos de aquellos días en la delegación del gobierno de Madrid, donde está el foco de la polémica. Por el lado del Gobierno dicen que hicieron lo que debían y que nada hacía recomendar lo contrario. Curioso, porque si se repasa la hemeroteca de aquellos días, aunque muchos hayan olvidado, ya había mucho nerviosismo, la pandemia era un problema y se ponía en cuestión hasta la celebración del 8 M en Madrid. Por el lado de los críticos, pues que el Gobierno tenía información suficiente como para haber evitado aquellos eventos, pero no hicieron nada por celebrar su gran performance. Los tribunales dirán, pero lo cierto es que información había. Nuestra empresa por ejemplo nos puso a todos a teletrabajar aquella semana ante el peligro de contagio evidente en Madrid.

El tema de los datos es más importante, primero porque son fundamentales para saber qué ha pasado y la dimensión real de la pandemia, pero también, como recuerdan los científicos, para conocer y tener información certera. En cualquier caso, tenemos por un lado las cifras oficiales del Gobierno que está esperando a no sé qué adaptación de las Comunidades Autónomas para poder hacer las cuentas como Dios manda, según ha explicado Simón; y por otro están los datos del INE, las funerarias y los registros civiles. El diferencial entre unos y otros asciende a 16.000 fallecidos. Pero lo que más me ha llamado la atención es la apreciación que hizo un periodista de Associated Press en una rueda de prensa gubernamental al realizar su pregunta a Simón, algo así como: es evidente que en el período de mayor mortalidad de la pandemia han fallecido 43.000 personas más de las previstas ¿por qué el Gobierno no aprovecha el fin del luto para hacer oficial la cifra y dar reconocimiento justo a todas esas víctimas de la pandemia, y si no lo hace no debería investigar la otra pandemia por la que han muerto esas 16.000 personas de más? La sagacidad del periodista pone de relieve que si esos fallecimientos de más, si no los ha causado el Covid-19, habría que estudiar qué ha causado esa mortalidad tan grande, así, de repente. Porque a falta de guerras solo podría ser otra epidemia.  

Y mientras tanto, el proceso de desescalada sigue avanzando con nuevas medidas cada vez más liberalizadoras, hasta el punto de desconcertar. Hoy se nos anuncia que los transportes públicos podrán ocupar todos los asientos ¿y eso cómo se compagina con mantener el distanciamiento social? ¡Ah! Que las mascarillas son y serán obligatorias. Pero al mismo tiempo todas las organizaciones médicas y científicas insisten que el distanciamiento social es de las medidas fundamentales para mantener a raya la pandemia. Contradicciones absurdas que en poco o nada ayudan a que todos los descerebrados que se creen que no pasa nada sigan comportándose como idiotas. Sobre todo los jóvenes, que ni mascarillas, ni distanciamiento social, ni nada de nada. Igual deberían poner en la tele el caso del chico de 30 años, sin patologías previas, que se ha tirado dos meses en el hospital y lo acaban de extubar. A todas horas, en bucle. Con una explicación de las secuelas que deja el bicho este, porque las deja, pero casi nada se habla de ellas.  

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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