Mitos y verdades del cuidado de la piel

No pongas en peligro el cuidado de tu rostro con falsos mitos.

De la mano de Carlos García, director farmacéutico de Pfizer Consumer Healthcare, desmontamos algunos falsos mitos sobre el cuidado de la piel para estar bella:

  • Beber dos litros de agua al día es suficiente para tener una piel hidratada

Falso. Beber agua es imprescindible, sin embargo, no es suficiente para conseguir una piel correctamente hidratada. Por tanto, es necesario combinar la ingesta de una cantidad de agua adecuada con productos que ayuden a mantener una hidratación duradera de la piel.

  • La nutricosmética consigue efectos más profundos.

Verdadero. Llevar una dieta variada y equilibrada además de un estilo de vida saludable es clave para mantener una piel en condiciones óptimas. Aunque algunos alimentos nos ayudan a mejorar el tejido cutáneo, reforzar su actividad con complementos alimenticios que actúen en la capa más profunda de la piel aporta un valor añadido a su cuidado diario.  

  • La luz de los dispositivos electrónicos envejece la piel.

Verdadero. La luz azul penetra en la piel y daña todas las capas, acelerando la generación de radicales libres. Esta luz tiene múltiples efectos nocivos sobre la piel, pero el más frecuente es la aparición de manchas de difícil tratamiento. El resultado es una piel hiperpigmentada, con pérdida de elasticidad, con una barrera epidérmica débil y con signos de envejecimiento prematuro.

  • Los productos de uso tópico aportan los mismos beneficios que los tomados por vía oral.

Falso. Los productos ingeridos por vía oral facilitan que sus compuestos alcancen a todo el organismo, mientras que los tópicos solo actúan de forma local. De esta manera, la nutricosmética interviene más en profundidad, alcanzando las capas de la piel donde los productos tópicos no llegan. Además, simplifican la rutina de belleza.

  • La piel no necesita vitamina C.

Falso. El cuerpo humano no produce esta vitamina por sí mismo y, por tanto, es necesario aportársela a través de alimentos y otros productos que la incluyan en su fórmula.  Los beneficios de la vitamina C para la piel incluyen la estimulación de la producción de colágeno, la protección del estrés oxidativo, la neutralización de los radicales libres, entre otros.

En definitiva, es necesario proteger a nuestra piel de las amenazas exteriores a las que se expone continuamente, cuidándola tanto por dentro como por fuera. 

Redacción
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