27 de mayo

Otro día más de bronca, a cuenta del dichoso informe de la Guardia Civil y la destitución del jefe en Madrid, centraliza la actualidad mediática de la pandemia. El Gobierno, lejos de achantarse ante la situación, ha arremetido con todo lo que tiene a mano, es decir, con todos los voceros a su alcance. Lo triste es que lo hace intentando demostrar que el informe es una infamia. Algo totalmente irrelevante para el fondo de la cuestión, que no es otro, que interferir en un procedimiento judicial en curso. Para defenderse o para actuar sobre el mismo como parte interesada existen cauces legales. Lo del informe es solo para la juez que lo encargó. El hecho siquiera de que se haya filtrado y que desde el Gobierno y sus afines hablen del mismo es del todo irregular en una democracia. Pero parece que eso es secundario. Las hordas twitteras y voceros de todo pelaje están desgranando y criticando un informe pericial para una investigación judicial en curso, como si eso fuera lo más normal del mundo. Cuando estamos ante una violación de una investigación judicial. Esa es la verdadera injerencia. Porque la única que puede decidir qué se hace con el puñetero informe es la juez. Si quiere desecharlo, enmarcarlo o empapelar el juzgado con el mismo es cosa suya.

A todas estas, tanto criticar, pero es la misma Guardia Civil que actuó como policía judicial elaborando informes de la Gürtel y otras corruptelas del PP en Madrid. Los mismos que hoy braman contra esa investigación, no les parecía tan mal en aquellos días. Y se quejaban cuando se filtraban a la prensa. Qué cosas, como cambia la película. Además, la jueza es la misma que intentó empurar a Cifuentes y a Casado, por ejemplo. Pero los que antaño la aplaudían, hoy la intentan arrastrar por el fango para desacreditar su actuación.

Quizás la bronca haya sido más fuerte hoy porque se debate la prolongación del estado de alarma. Un contexto legal que cada vez goza de menos apoyos y más críticas. A pesar de que sería razonable pensar que el estado de alarma es el contexto legal ideal para afrontar esta crisis, el Gobierno lo ha convertido en un lodazal insufrible. Ya lo advirtió el de Teruel Existe cuando pedía lacónicamente que no aprovecharan para colar cosas que no tenían nada que ver con la lucha contra el Covid-19. Pero ni caso. Quizá sea porque es el único diputado de un partido solitario, de una región a la que nunca se le hace caso. O quizás sea porque el Gobierno realmente quiere aprovecharse de la situación para llevar a cabo acciones que en un contexto de normalidad le sería más difícil. Cosas de la representación parlamentaria y el funcionamiento de la democracia. Prueba de ello es el uso torticero del estado de alarma como, por ejemplo, cuando cuela modificaciones legales como la del CNI o le da argumentos para defenderse de una investigación judicial por tecnicismos procesales. Este tipo de cosas son las que minan la confianza de la gente, ya que se prestan a interpretar que el Gobierno no tiene el único propósito de luchar contra la pandemia, sino de aprovecharlo como amparo legal para su beneficio partidista, actuando fuera del normal funcionamiento de las instituciones del estado.

Y en medio de esta bronca, las cifras de la pandemia. Si ayer todo esto de contar parecía algo surrealista, hoy nos lleva a otra dimensión. El sistema MoMo desvela un brutal incremento de la mortalidad, datos que han estado ocultos por el atasco en los registros civiles debido al aluvión de defunciones, según parece. Esto no significa que ese incremento sea necesariamente por el Covid-19, pero claro, si no es por el Covid, ¿qué lo ha provocado? Podrían ser fallecimientos por causas habituales, pero cuando los incrementos son de más de un 50%, en general, sobre las cifras estimadas para esas fechas, pues claro, saltan las alarmas. Y no es para menos. De los casi 30.000 fallecidos que estimaban las autoridades, asignables a la pandemia, estaríamos hablando de 43.000. Todo sea que el MoMo, o lo que sea, no nos de otra sorpresa y continúe el baile de cifras. Estoy convencido que este tema tendrá más recorrido aún que el de los guardias civiles y los informes judiciales.

Las estadísticas, Simón y el Covid-19 darán para una serie documental de Netflix.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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