25 de mayo

En estos días de refriega dialéctica en la política, protestas populares, conflictividad social, cambios de fase en el proceso de desescalada y anuncios de numerosas medidas gubernamentales, me ha llamado la atención la alta productividad del Ejecutivo. Y no me refiero a que los jerifaltes del Gobierno se estén dejando el lomo, que probablemente, sino a la prolífica capacidad normativa que han desempeñado desde el comienzo de la crisis por el Covid-19.

Aunque esto no es nuevo. Sánchez ganó mucha experiencia motivada por su debilidad en el Congreso de los Diputados en el pasado, gobernando a base de decretos. Lo que tampoco justifica nada, ya que la iniciativa legislativa del Ejecutivo no se ideó para sortear el Parlamento, y mucho menos para sustituir el poder legislativo de este, si bien fue una forma desbloquear la legislatura. Con la pandemia y la declaración del estado de alarma, obviamente, sí que se justificaba esa capacidad, si bien Sánchez le ha debido coger el gusto porque lleva más de 200 normas. Y bueno, muchas ni siquiera están justificadas desde la perspectiva de la pandemia, pues en el Congreso hemos podido ver debates para convalidar de todo. Quizás, normas que deberían llevar mayor debate, mayor participación y, en definitiva, una maduración más sosegada que la que permite esta forma de proceder.

No se debe sustituir la iniciativa legislativa ordinaria por la vía de urgencia que suponen los decretos, que es lo que llevamos dos meses viviendo. Una cosa es tomar las medidas oportunas para combatir la pandemia y otra, bien distinta, que todo lo llevemos al terreno de la inmediatez. Algo que denota, más allá de cualquier consideración política, la visión cortoplacista que tenemos de las cosas en este país. Porque la urgencia es solo para eso. De hecho, la propia justificación de la iniciativa legislativa del poder ejecutivo es por el carácter de urgencia, la necesidad de legislar sobre algo a toda castaña. Eso en los temas relacionados con el Covid-19 está justificado, pero no más allá. El sosegado proceso legislativo del Parlamento tiene su sentido, fundamentalmente, que la iniciativa legislativa contemple una visión de permanencia, de largo plazo que solo se obtiene del fruto del debate y el contraste de propuestas entre las diferentes visiones existentes. Todo eso que debe enriquecer las leyes que deben perdurar en el tiempo se pierde, y, en su defecto, tenemos medidas que solo servirán para el hoy, no para el mañana. Como no llevan siquiera un consenso meditado y consciente, sino forzado por la coyuntura, ninguna fuerza política apostará por su mantenimiento en el tiempo, incluso la que promueva su creación hoy, la desechará mañana.

Y la pena de todo esto repito que va más allá de un pensamiento o una postura política. Creo que es más profundo. Es una visión cortoplacista arraigada en una sociedad que no parece pensar nunca en las futuras generaciones. Prueba evidente de esa falta de perspectiva de largo plazo también puede ser la dejadez que se tuvo con las residencias de ancianos. Ahora todos andan a la gresca para echarse culpas de lo que pasó, pero lo único cierto es que casi todos los partidos, PSOE, PP, Vox, Podemos, Ciudadanos, PNV, JxCat y ERC, tienen responsabilidades de gobierno en alguna parte de España. Y en todos lados podemos encontrar el mismo problema: despreocupación de lo que podía pasar en las residencias y falta de actuación ante lo que estaba pasando. Después, tarde, han venido las lágrimas y las culpas.

Si nos hubiéramos preocupado antes de los mayores, mucho antes, de las residencias y, en definitiva, del futuro de las personas en la última etapa de nuestras vidas, igual no hubiéramos llegado a esto. Lo mismo nos pasará con tantas otras cosas, donde no somos capaces de ver que habrá un mañana para el que debimos prepararnos hoy.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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