23 de mayo

Coincidiendo con las protestas multitudinarias de hoy por toda España contra la gestión del Gobierno, éste ha anunciado un alivio sin precedentes de las restricciones del estado de alarma vigente. A saber, desde el próximo lunes, independientemente de la fase en que se encuentre cada territorio, las familias enteras podrán salir a pasear. También se permitirá que se unan amigos, así como practicar deporte en grupos reducidos. Todo esto era algo que ya podíamos ver en nuestras calles, pero ahora se oficializa con carta de legalidad. Coincidencia o no, el posible éxito de las manifestaciones de hoy, que canalizan el cabreo del personal, puede verse diluido con ese alivio de restricciones. O a lo mejor es que la presión social, caceroladas incluidas, ha hecho mella en el moral del Gobierno y da su brazo a torcer “cediendo” algo más de libertad de la que inicialmente estaba recomendada en el plan de desescalada.

Sea como fuere, bienvenidas sean las nuevas medidas que nos ayudan a llevar la remontada. Lo malo es que no sabemos cómo impactará este acelerón en la desescalada, ni si realmente estamos preparados para evitar o aguantar un rebrote. En cualquier caso, el presidente, en sus habituales discursos ya, esta vez ha soltado toda una batería de buenas nuevas, porque además de las medidas comentadas, también ha anunciado que el turismo extranjero se permitirá a partir de julio. Medida de gran calado para nuestra economía, muy dependiente del sector turístico. Tampoco tenemos ni idea de si estamos preparados o no, o las razones que ahora permiten este aperturismo, pero de lo que no cabe duda es que es positiva para la economía y, con eso, ganará puntos el Gobierno a su favor. O como mínimo conseguirá apaciguar los sectores que presionaban a favor de la reactivación del turismo.   

Pero no acabaron ahí los “regalos” del presidente, también anunció una serie de medidas que flexibilizan diferentes ámbitos económicos en las distintas fases del proceso de desescalada. De esta manera, muchos negocios podrán ampliar su capacidad de acción y, con ello, mejorar sus posibilidades de volver a la normalidad lo antes posible. Más buenas noticias para la economía, más incertidumbres sobre qué pasara con la pandemia. La verdad es que me queda la duda también de si esta es una forma de desagraviar a la CEOE después del follón con el anuncio de derogar por las bravas la reforma laboral que hizo el gobierno anterior. La modificación de la reforma que estaban negociando con los agentes sociales y que, tras un pacto con EH Bildu, se dejó de lado y se anunció la derogación. A partir de ahí se produjo todo un vodevil político de si se deroga, se deroga un poco, se deroga todo, o se deroga según qué. Un lío que nada tiene que ver con la pandemia, pero que lo ha removido todo. Total, que cabreó al “jefe” de los empresarios y éste anunció que pasaba de seguir negociando nada. Ahora puede que estas nuevas medidas de alivio a favor de la reactivación económica apacigüen los ánimos y le hagan volver al redil.

En definitiva, todos buenos anuncios para los ciudadanos y la economía. Pero que no sabemos si son buenos solo porque nos vienen bien en el corto plazo, o porque realmente son decisiones meditadas y avaladas por la buena marcha de la coyuntura. Desde luego, lo que espero es que no estén motivadas ni por las quejas en la calle ni en los despachos, sino porque realmente son las que más convienen al país y no al culo del Gobierno.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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