22 de mayo

La gran noticia del día es que toda España estará en el proceso de desescalada. Bueno, igual habría que puntualizar, toda España estará, oficialmente, en el proceso de desescalada, porque de forma oficiosa ya estábamos ahí, con mucha gente estirando la norma como si fuera un chicle. Familias enteras paseando, gente reuniéndose en la calle o domicilios, saliendo a comprar para todos lados, moviéndose entre municipios… eso se podía ver por las calles. Ahora seguiremos viendo lo mismo, y más, pero de forma legal. Con la entrada en la fase uno de Barcelona, Madrid y los lugares que quedaban de Castilla y León, ya estamos todos al completo. Atrás dejamos, oficialmente como digo, la fase cero; esa que era de iniciación, para comenzar la desescalada de verdad. ¿Y qué significa eso? Pues la verdad, que más o menos lo que muchos hacían, pero ahora legalmente. Pero sobre todo se amplían las posibilidades de la actividad comercial, de ahí la desesperación que tenía la Comunidad de Madrid por avanzar hacia la fase uno. La crisis económica sobrevenida podía más que el miedo al Covid-19. Y de ahí en adelante, porque, o mucho me equivoco, o en breve estaremos a la gresca otra vez por ver quiénes pueden pasar a las siguientes fases.

Pero bueno, hoy podemos estar de enhorabuena. España entera avanza hacia esa nueva normalidad y, lo mejor de todo, que los datos estadísticos de la pandemia siguen mostrando una clara y fuerte tendencia a la baja. En breve, los datos que nos van a preocupar, y mucho, serán otros. Unos que no tienen nada que ver con la salud, pero que sí tienen su repercusión, como ocurrió en la anterior crisis económica. Las estadísticas del paro o familias en riesgo de exclusión social, por ejemplo, pasarán a las primeras páginas. No de las nuestras, que cuando la pandemia acabe volveremos a las rutinas informativas de un estilo de vida saludable, pero sí regresarán temas de salud preocupantes como la mal nutrición infantil derivada del consumo de productos alimenticios baratos; los problemas psicológicos provocados por el estado de ánimo de opresión socioeconómica o ansiedad ante el desempleo; o la multitud de enfermedades cardiovasculares por la falta de rutinas saludables, tanto físicas como alimenticias, fruto de un radical vuelco en los estilos de vida del ciudadano medio. Esto no es una predicción, esto pasó en la década anterior y, si nadie lo remedia, será el futuro que nos espera.

Por cierto, esto también le cuesta un pico a la sanidad, a la pública y a la privada. Pero lo más importante, es que también cuesta vidas. La miseria enferma, de manera más sibilina, pero también acaba dañando la salud. Así que cuando veo a los doctrinarios de la “salud pública” como bien supremo arengar a todo aquel que pide árnica para la economía, igual debería pensar lo que dice dos veces.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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