18 de mayo

Una de las curiosidades del Covid-19 es su impacto en los hombres. A pesar de que hay más casos en mujeres, resulta que entre los casos graves, los que acaban en la UCI, corresponden a hombres. De igual manera, los fallecimientos de hombres superan a las mujeres, en todos los grupos de edad. Hay que tener presente que las estadísticas indican que la mayoría de los fallecidos son personas mayores con dolencias previas, lo que les confiere un plus de vulnerabilidad frente a cualquier enfermedad, pero el Covid-19 se está cebando en ellos, y, dentro de ese grupo, los varones son los que se llevan la peor parte.

Esto no ocurre solo en España, al parecer es la tónica general, lo que ha llevado inevitablemente a los científicos a preguntarse por qué ocurre. De esta manera, existe un estudio publicado en la revista europea del corazón, la European Heart Journal, dirigido por el doctor Adriaan Voors, profesor de cardiología en el Centro Médico de la Universidad de Groningen (Países Bajos), que apunta a la sangre como elemento diferencial en el impacto entre hombres y mujeres. Si bien es verdad que el estudio se centra en personas con dolencias coronarias, saca conclusiones interesantes, pero no concluyentes: una enzima de la sangre puede ser la que favorece la vulnerabilidad al Covid-19. Al parecer, los hombres tenemos mayor concentración de esta enzima, de ahí el efecto comentado anteriormente.

Aunque la revista no está dirigida a profanos como yo, lo cierto es que ese número lleva numerosos artículos centrados en el Covid-19, y resulta de gran interés ver las diferentes líneas de investigación al respecto. Me interesó especialmente el tema del impacto en los hombres porque me llamaba la atención en las estadísticas. Y si bien el estudio de Groningen no deja de plantear una posibilidad con fundamento, siempre es alentador ver que avanzamos en el conocimiento de la enfermedad. En este sentido, es abrumadora la cantidad ingente de información que rodea la pandemia y seguro que tanto conocimiento dará sus frutos. Un chute de optimismo, sí, es que hoy estoy optimista. Lo estoy no sólo porque crea que el esfuerzo y el conocimiento son la base para el progreso en cualquier ámbito, sino porque los datos estadísticos son cada vez más alentadores.

Esto de las cifras me recuerda que algunos deberían tener presente que hablar de fallecidos nunca es positivo. No se puede dar una noticia sobre muertos, bajo ninguna circunstancia, mostrando alegría por ello, ni siquiera, como ha sido el caso hoy, que esa cifra implique ahondar en la tendencia a la baja del impacto de la pandemia. Fernando Simón habló de dato positivo, pero algunos periodistas llevan días mostrando incluso alegría o felicidad cuando las cifras son bajas. Y qué quieren que les diga, que el dato sea alentador por lo que significa a grandes rasgos, no creo que a los familiares de los fallecidos les alegre en absoluto. Con estas cosas no se puede olvidar que al final hay personas detrás. No son solo cifras, ni datos, como si habláramos de un estudio médico como el del profesor Groningen, hablamos de personas y se merecen respeto.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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