Armando del Río: “Tienes que estar fuerte para continuar en la brecha”

Entrevistamos al actor Armando del Río.

El reconocido actor Armando del Río está actualmente embarcado en dos series, El Nudo y El último show, en una película holandesa Penoza y en sus propios proyectos de dirección.

En el seno de una familia muy normal, como diría él, creció este reconocido actor, el pequeño entre cinco hermanas cuyo carácter vino marcado por las vivencias con todas ellas. Su infancia fue feliz, parando balones, y empapado de cine. A los 18 años no se lo pensó dos veces y se fue a Madrid a formarse como actor. De la mano de Cristina Rota, y la experiencia de trabajar desde muy joven en la sala Mirador, le dio todas las tablas del mundo para dar el salto. Su estreno en Jamón Jamón, con Bigas Luna en el año noventa y dos, fue su trampolín a una carrera que no ha cesado. Ha estado en una veintena de películas, Historias del Kronen, Km. 0, Valentín, Dama de Porto Pim, Sinfín, Bellezonismo…, ha hecho teatro y ha participado en series como Sin tetas no hay paraíso, Hospital Central, Gran reserva, Bajo sospecha o Amar es para siempre. Ahora embarcado en dos series, y en una película holandesa, tiene muchas ganas de desarrollar sus propios proyectos de ficción que está preparando con su productora. Sencillo y honesto, se quita cualquier mérito que le corresponde a este genio de la interpretación.

¿Cuándo llega a Madrid y por qué, quería ser actor?
Llego a Madrid con 18 años para estudiar interpretación, hice también un curso general de cine y un curso de guion en Tai. Estuve en dos escuelas a la vez, y después entré en Cristina Rota, donde estuve seis años, incluyendo también el tiempo que estuve con el grupo Nuevo Repertorio, que cogimos la Sala Mirador.

¿Y cómo fue su infancia en Zaragoza, antes de venir a Madrid?
Fue una infancia feliz, mi padre era industrial, vivíamos en el centro de Zaragoza, y no nos faltó de nada, por lo menos en el tiempo que vivieron mis padres. Recuerdo ir mucho al cine, jugaba al fútbol, era portero. Tengo cinco hermanas, y yo era el único chico, el más pequeño, eso también ha determinado mi carácter.

Llegas justo a Madrid en plena efervescencia de los años 90, final de la movida madrileña. ¿Cómo fueron esos tiempos?
Fueron tiempos bastante movidos, muy intensos, por esa época estaba en la escuela de Cristina Rota y llevábamos la sala Mirador el grupo Nuevo Repertorio, éramos 10 ó 12 personas y la gestionábamos nosotros. Empezamos con la Catarsis del tomatazo, y a realizar funciones de teatro, yo llevaba las luces, el sonido, pero había días que también tenía que limpiar los baños, llevar el bar, o pegar carteles. Fue una época muy intensa, estábamos todo el día con la interpretación, 24 horas en el teatro. Había días, como los domingos, que hacíamos tres funciones distintas, una de niños por la mañana, por la tarde la de 20 años no es nada, y por la noche un musical. Hacíamos de todo, y también teníamos tiempo para salir de noche, que también nos gustaba.

Y ahora tienes entre manos dos series y una nueva película, háblame de estos nuevos proyectos…
Son proyectos que yo ya he grabado. El último show es la primera ficción que hace Aragón Televisión, una historia creada por Álex Rodrigo, que justo ahora ha recibido un premio Iris como mejor director por La casa de papel. También había trabajado en El embarcadero y en Vis a vis. Es un realizador de Zaragoza, joven, que tenía una idea muy bonita que ha conseguido llevarla a cabo en Aragón, y casi todos somos de allí, de Zaragoza y alrededores.

¿Y El nudo?
El nudo es una producción de Diagonal para Atresplayer Premium, en principio ira allí, no sé si luego irá en abierto. Se estrena el 24 de noviembre y tengo un papel secundario, que va ganando con los capítulos y es muy importante en la trama final. Ya había trabajado con Diagonal y me han vuelto a llamar. Estoy muy contento de seguir trabajando con ellos y que confiaran en mí. También acabo de estrenar una película en Holanda, en Ámsterdam, Penoza. El capítulo final de una serie que allí llevaba diez años, muy popular allí. De hecho, se han vendido los derechos a Estados unidos y a Rusia. Se hizo un estreno simultáneo en streaming para ciento y pico teatros en toda Holanda, y, supongo, que se podrá ver en plataformas.

¿Y cómo suele preparar los personajes?
Depende del tipo de personajes, normalmente me los imagino en situaciones fuera de lo que pone el guion, cómo se comportarían en momentos de la vida cotidiana. También voy analizando el guion y escuchando lo que dicen otros personajes de ellos. Ésta es la primera impresión que me viene de los personajes, ciertas líneas definitorias, y dentro de ese camino me voy moviendo; poco a poco voy dándole pinceladas para conseguir que sea coherente.

Y se abren más las fronteras para los actores con las plataformas como Netlix, Amazon, HBO…
Sí, sí, están empezando a hacer producciones, y se va abriendo el abanico de las series en las televisiones generalistas, que siempre querían lo mismo, comedia o drama. Ahora los guionistas pueden crear guiones más imaginativos, y es bueno para todos.

¿Pero se pierde esta idea romántica de ir al cine?
No, no tiene porqué, son cosas distintas. Las plataformas apuestan también por proyectos que en otro caso sería mucho más difícil de financiar o de levantar, y hay películas que son para el cine y seguirán siendo para el cine, y películas que si son financiadas por la plataforma la pondrán un tiempo en las salas y después irá a las plataformas. Los tiempos van cambiando, y todo el mundo tiene acceso a pantallas pequeñas. Hay que adecuarse a ello. Yo creo que el cine como espectáculo grupal seguirá funcionando.

Y si mira hacia atrás, desde su primera incursión en el cine con Jamón, Jamón, en el año 92, hasta ahora, ¿cómo valoría su carrera cinematográfica, ha sido difícil mantenerse, ha habido momentos de tirar la toalla?
Yo creo que la inestabilidad en esta profesión la hemos vivido prácticamente todos, y es algo con lo que hay que vivir, hay momentos que las cosas te pueden ir muy bien, pero no sabes cuánto va a durar. Una vez que se acaba un trabajo, no sabes cuándo va a ser el siguiente. Tampoco se gana tanto como para permitirte estar dos o tres años sin trabajar. Es complicado, yo he conseguido vivir de mi trabajo, cosa que no todos los compañeros pueden hacer y no me puedo quejar en ese sentido. Porque creo que hay actores con mucho talento que no están trabajando. No es una cuestión de talento, sino de suerte, de estar en el momento preciso, justo cuando necesitan a alguien de tus características. Y como no dependen de ti las decisiones, ni el trabajo, porque siempre depende de tener que gustarle a alguien, esto crea una inestabilidad emocional, además de la económica.

¿Y cómo se lleva la inestabilidad emocional?
Los “no” muy seguidos, hacer pruebas y que no te cojan nunca, o quedarte a las puertas, van minando la moral. Tienes que estar fuerte para continuar en la brecha. Hay mucha gente que lo deja, por eso siempre tienes que tener una segunda opción o una tercera y es lo que yo hago con mi productora.

Ha hecho tanto cine, como televisión, teatro… ¿Le gusta todo?
Todo me gusta, todo tiene su punto, el teatro tiene la magia del directo, del público, y eso te crea una adrenalina que es difícil de superar. Y el cine es con lo que me he criado, me gusta mucho.

También ha dirigido varios cortos, ¿realmente quiere indagar e investigar en este registro?
He dirigido varios cortos, el primero en el 2006, La leyenda del hombre lento, que recibió más de veinte premios internacionales, y el año pasado dirigí Karma, y mientras he dirigido otros más pequeños para Notodofilmfest, y he hecho un taller intensivo de diez días con el director iraní Asghar Farhadi. De ahí ha salido un corto pequeñito. También dirijo vídeos corporativos con mi productora. Me gusta mucho dirigir, sobre todo el crear y el proceso, así como escribir mis propias historias.

De hecho, le iba a preguntar para cuándo el escribir, porque he leído que antes escribía muchísimo, pero al actuar lo aparcó.
Para ser escritor tienes que dedicarte de pleno a ello, dedicarle muchas horas y tener una constancia en el trabajo que yo no tengo. Yo soy un actor que escribe, y que quiere ser director, pero no soy un escritor. Escribir requiere de mucha paciencia, muchas horas y vivir de ello es complicado, necesitas mucho tiempo. Yo no tengo tanto tiempo.

Karma, el corto, que está promocionando y tiene muchos reconocimientos en festivales, ¿de dónde parte el proyecto y hacia dónde va?, porque parece que tiene una trayectoria muy buena.
Estaba buscando una idea que fuera potente para dirigir, y se me ocurrió en un viaje de tren. Me puse a escribirla para llevarlo al largometraje y pensé que quizás tener un teaser que demostrara de que iba la historia estaría bien. Pero vi que había unas ayudas en la Comunidad de Madrid y a toda prisa escribí el guion del cortometraje con algunos parámetros en común con la historia del largo. Una vez hecho, ya me tuve que arremangar y tirarme a la piscina y hacer el corto. He perdido mucho dinero, porque hacer un corto es tirar el dinero a un pozo, no he obtenido ayudas a posteriori del Ministerio. Esta historia ahora la estoy desarrollando para un largometraje. Y también tengo una idea sobre reencarnaciones con este tema del karma para una serie de televisión que estoy desarrollando. Estos son los proyectos que tengo ahora con mi productora.

La productora de la que habla es la que ha montado con Laia Alemany, su pareja, ¿con qué objetivo?
Tener un respaldo económico llegado el caso, por lo de la inestabilidad de la que hablábamos antes. Y, además, de los proyectos de ficción que estamos creando. También estamos haciendo proyectos audiovisuales para marcas que lo necesitan.

Y deduzco por su corto que cree en el karma.
Sí, creo en el karma, pero no en el instantáneo, en realidad de lo que hablo en mi corto son de las deudas kármicas, temas que dejas pendientes en otras vidas, actos que cometes de violencia contra otras personas y que tarde o temprano tienes que solucionar para quedarte en paz. Esto es algo muy básico, de la psicología, la culpa que arrastras por un acto que hayas hecho. Pero en este caso lo arrastras de unas vidas a otras, esa es la premisa de la historia.

¿Y la paternidad le cambia a uno la mirada?
Sí, te cambia un poco las prioridades, tienes que solucionar la vida de alguien que ya no eres tú solo, que es una persona que no puede hacerlo de momento, eso crea cierta ansiedad a la hora de tener que lidiar con las cosas. La vida ya no es tan sencilla como podía serlo antes.

¿Y es obligado preguntarle si lleva una vida sana?
Sí, no la he llevado durante mucho tiempo, pero ahora la intento llevar, porque la comida está llena de venenos, de productos químicos que se echan al campo, a la tierra, a los cultivos, y no quiero ni para mi hija, ni para mi familia estar metiéndonos veneno en el cuerpo. Bastante nos metemos respirando en un gran ciudad como Madrid. Intentamos comer ecológico y lo más sano posible por una cuestión ética y moral. No voy a dejar de comer carne, pero voy a hacer todo lo posible para que mi dinero vaya a sitios donde los animales se hayan criado con criterios de humanidad.

¿Y practica algún deporte?
Hago un poco de gimnasio, nado a veces, juego al fútbol, pádel, pero va por temporadas, depende de la energía que tenga en el momento, pero sí suelo hacer algo de deporte.

Acerca de Teresa Ortega 42 Articles
Teresa Ortega es colaboradora de la revista Estar Vital, editada también por el Grupo TPI, entrevistando los personajes de portada de la revista, que también replicamos en Vivesaludable.

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