10 de mayo

Mañana arranca la primera fase de la desescalada, después de esta fase cero, considerada preparatoria del proceso que se inicia. Arranca en casi toda España, salvo aquellos territorios que no se encuentran en disposición de iniciar el proceso. El Gobierno ha sido el responsable último de tomar la decisión de quien entra y quienes no, así como de aceptar o no determinadas peticiones de las diferentes Comunidades Autónomas. En general, ha habido aceptación, pero los presidentes autonómicos que se consideran perjudicados, como el de Madrid o Valencia, han puesto el grito en el cielo. Y hoy continúa la resaca de las entradas en fase 1. La decisión gubernamental ha generado mucho polvareda, por las neuras políticas claro, y las repercusiones económicas. Porque en realidad, el tema sanitario parece haber quedado relegado a un segundo plano.

El mayor cabreo institucional lo encontramos en Madrid, donde claramente querían pasar de fase por aliviar el sufrimiento económico. Es normal, y lógica la preocupación, porque el drama es muy duro y puede convertirse en algo bestial, cuando todavía no nos habíamos recuperado de la anterior crisis económica y tal; pero ojo con lo que hacemos, porque si no lo hacemos bien, igual no nos recuperamos de nada y nos hundimos del todo. En esta línea apuntan algunos análisis, porque las recaídas podrían ser bestiales, sobre todo, si como apuntan algunas filtraciones, los estudios serológicos avanzan que la inmunización de los españoles es muy baja, lo que nos dejaría prácticamente en la misma situación ante un rebrote del Covid-19. Igual no, porque, al menos, tenemos la experiencia, y supongo que nuestros dirigentes algo habrán aprendido. No sé, pero la experiencia suele ser un punto fuerte en cualquier currículum, así que esto debería servirnos de algo a futuro.

En cualquier caso, lo importante es tener cuidado y estar vigilantes, porque hablamos de salud y, como afirma el dicho: la salud es lo primero. Sin salud no conseguiremos nada, por eso es importante no correr. Se puede comprobar que no hemos acabado con la pandemia, no estamos libre del virus, al contrario, lo único que hemos conseguido es tiempo. Y como decía algún post de Twitter que circula por ahí: “no hemos conseguido vencer al virus, lo que hemos conseguido es sitio para ti en el hospital”. Para mí ese mensaje resume perfectamente la situación actual. Así que deberíamos extremar las precauciones y no intentar correr por presiones, interés político o lo que sea. Y no sé si ese fue el caso de Madrid. Si la decisión del Gobierno es fastidiar al gobierno autonómico como en otras ocasiones, por ser el bastión y estandarte de la política del PP. Lo que sí sé es que, si dimitió su responsable de sanidad después de haber lidiado con lo peor de la pandemia, por no querer evolucionar en la desescalada, sería por algo. Puede estar equivocada, por supuesto, pero sería por exceso de celo o preocupación, no por negligencia. Lo que sí demuestra eso es que las cosas no estaban claras, al menos, suficientemente claras. Y ante la duda, lo mejor es prevenir, sobre todo cuando ha quedado bien claro que no tenemos la capacidad de combatir al Covid-19, sin necesidad de tomar medidas extremas que están llevando al país a la ruina. Así que mejor ir lentos, pero con paso firme, que correr y volvernos a caer. Porque igual esa segunda caída es peor que la primera.

Por otra parte, entiendo que haya quejas de algunas autonomías. Incluso afines al Gobierno como Valencia han alzado la voz, porque no entienden los motivos para no conseguir lo que pretendían. Ojo, que protestar no les da la razón, pero sí es cierto que la falta de transparencia lleva a estas situaciones. En concreto, el propio presidente valenciano, Ximo Puig, reclamaba conocer los criterios de evaluación. Es increíble que tenga que reclamar algo así, pero lo cierto es que todo un presidente de Comunidad Autónoma ni siquiera sabe qué criterios debe cumplir para continuar el proceso de desescalada. La falta de transparencia ha sido una constante, por mucho que lo niegue el Gobierno, como ha vuelto hacer hoy en su rueda de prensa el ministro Illa. No se trata de conocer los nombres y apellidos de los que componen los comités de expertos, que también es importante saber quiénes son, sino, sobre todo, qué dicen y qué recomiendan, y si han establecido criterios de algún tipo, de evaluación, por ejemplo, sería imprescindible que fueran públicos. No para criticarlos, que no pasaría nada por ello, es completamente legítimo criticar o aplaudir, sino para aportar tranquilidad al resto de instituciones y la gente en general. Porque la transparencia siempre aporta tranquilidad y seguridad.

Igual si se hubiera hecho este ejercicio de transparencia desde el principio nos habríamos ahorrado muchos espectáculos y broncas políticas.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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