29 de abril

Como no podía ser de otra manera, el plan de desescalada del Gobierno no ha traído calma, más al contrario, ha reforzado la tempestad que se cierne sobre todos los miembros del Consejo de Ministros. Y no podía ser de otra manera porque España funciona así, al menos en lo que a la política se refiere. Quejarse, protestar y dar toda la caña posible, pero de propuestas o planes alternativos nada, eso lo dejamos para otro día. Porque digo yo, si tan malo es el plan gubernamental de vuelta a la normalidad, ¿Por qué nadie en la oposición presenta un plan alternativo?

Mira que hoy en el Congreso se ha debatido el tema. Quitando los partidos de la coalición de Gobierno, todos han criticado lo presentado ayer por Pedro Sánchez. Y no vengo a decir que no haya razones para la crítica, pero cuando quienes ejercen la oposición también deberían ofrecer algo. Máxime en esta coyuntura, donde si no puedes colaborar o participar de los planes del Ejecutivo, al menos presenta los tuyos para contrastarlos. Muy pobre el asunto y poco esperanzador para los ciudadanos. Necesitamos como agua de mayo certidumbres que nos ayuden a vislumbrar un futuro próximo más alentador que el alentado por la actual coyuntura, marcada por la devastación sanitaria y económica.

Es verdad que el plan presentado no ofrece esas certidumbres que muchos necesitan cuanto antes. Pero tampoco puedo tener claro si el plan es malo, bueno o todo lo contrario. Como es tan abierto e impreciso lo único que puedo sacar en claro es que, o el Gobierno no tiene ni idea de por dónde tirar o prefieren ir improvisando las medidas según las circunstancias. E igual pienso de la oposición, porque no han dado a conocer ninguna alternativa y solo van saliendo al paso de cada nueva ocurrencia de Sánchez y sus ministros. En cambio, las Comunidades Autónomas sí parecen tenerlo más claro, porque casi todas han presentado sus propios planes, incluso con mayor profundidad y detalle que el del Gobierno. Pero hasta que el presidente no se pronuncie sobre los mismos, son como una declaración de intenciones, que no conducen a ninguna parte si no hay voluntad de hacerlos realidad.

De momento, lo único que conocemos es lo que proviene del Gobierno central. Que por las críticas sigue decidiendo el solo sin contar con nadie, a pesar de que jactan de pedir colaboración y unidad. Para qué, si luego no escuchas a nadie.

Aún con todo, lo que más me ha sorprendido hoy es que Sánchez afirmó que han actuado “con celeridad, responsabilidad y transparencia”, en una especie de defensa global de su gestión de la crisis. Veamos, celeridad, cuando el 14 de marzo, cuando se declara el estado de alarma, España tenía oficialmente 136 fallecidos, casi 300 personas en UCI y más de 5.000 contagiados. Por aquello de comparar con los primeros de la clase, Alemania tomó medidas similares con menos de 70 fallecidos y Portugal no tenía ninguno. Pero claro, si nos comparamos con Italia o Reino Unido, sí que fuimos rápidos, ya que ellos nos superaban en fallecidos cuando tomaron medidas. Al primero ya sabemos que fue el primero de Europa que le cogió duro el Covid-19 y a los ingleses, bueno, es que tienen a Boris Johnson al frente, el Donald Trump europeo, que antes de tomar medidas de ningún tipo decía aquello de que el virus había que pasarlo.

Luego tenemos la responsabilidad. Esa sí que es buena, cuando Sánchez, y no pocos ministros, no paran de repetir que ellos toman las medidas según lo que dicen los técnicos. Es lo más repetido, cuando no se apoyan en los científicos, los epidemiólogos o en la propia OMS. En realidad nunca se especifica qué criterios o medidas son exactamente las que han tomado en relación a recomendaciones directas de técnicos claramente identificados. De hecho, esto ha suscitado también bastantes críticas porque no se conocen los informes y dictámenes originales de los comités técnicos que asesoran al Gobierno.

Y, por último, la joya de la corona, la transparencia. Eso en el mismo debate que le echan en cara que hayan tardado más de 40 días en empezar a facilitar la información de las compras de material sanitario o que se haya manejado un presupuesto multimillonario de urgencia sin control legal ninguno. El mismo Gobierno que justificó la suspensión del Portal de Traspanrencia durante la alarma con el peregrino argumento de que se habían suspendido los plazos legales. Todo un alarde de transparencia sí.

En fin, este es el Gobierno que nos tiene que llevar de vuelta a la normalidad. Así que mejor exigirle a la oposición que haga un gran trabajo, porque, si se sigue comportando como lo ha hecho hasta ahora, seremos los propios ciudadanos los que tendremos que aportar las ideas para que le proceso de desescalada realmente funcione.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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