28 de abril

Cabría esperar acoger con gozo, alegría y alboroto, como decía aquel, el mensaje del presidente del Gobierno del inicio de la llamada desescalada: ese engorroso proceso que nos llevará del actual estado de alarma, confinamiento incluido, a una nueva realidad (así se empeñan en llamarla), en la que podremos recuperar nuestras vidas. Bueno, se recuperará, pero con condiciones, de ahí que la llamen nueva realidad. Tendremos que acostumbrarnos a cosas como el distanciamiento social o las mascarillas. Vaya engorro, pero todo por no volver a recaer.

Así pues, el proceso este que nos ha presentado Sánchez tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros se hará por fases. Y mientras dure, cuatro fases en dos meses, seguiremos bajo el estado de alarma. La primera, la denominada fase 0, es de preparación. El arranque lo tenemos a partir del 4 de mayo, cuando nos dejarán salir a practicar deporte y abrir algunos establecimientos. Algunas islas pequeñas en Canarias y Baleares irán por delante, saltándose esta fase preliminar, debido a que están en mejores condiciones que el resto de España. Y digo yo, porque también servirán de conejillo de indias. Algo así como, la anticipación de lo que puede suceder en otros territorios. El motivo es que esta fase cero es de alivio del confinamiento, pero la siguiente, la denominada fase 1, es de inicio de actividades. De una forma parcial y con muchas limitaciones se permitirá la apertura de muchos establecimientos, incluso de hostelería. Aunque no sé yo, por las limitaciones da más seguridad hacer puenting que ir a tomarse una cañita en una terraza. Así que ya veremos.

Si la cosa sigue bien, la puñetera curva (la que se nos está quedando de estar confinados en casa comiendo de aburrimiento no), sigue controlada y los españolitos de bien no nos volvemos locos a darnos achuchones por las calles, entonces “papá Sánchez” nos permitirá comenzar la fase 2. Fase que también llaman intermedia. ¿Por qué? Pues porque se seguirán ampliando la apertura de establecimientos de ocio, incluidos teatros, pero con estrictas medidas de seguridad sanitaria. La principal peculiaridad de las limitaciones está en la limitación de aforos, que hará muy difícil, yo creo, la apertura al público de los espectáculos, ya que será muy difícil rentabilizar las sesiones con tanta limitación. Además, no estarán permitidos los desplazamientos interprovinciales, salvo que tengas que trabajar, cosa que ya se venía permitiendo. En cualquier caso, tampoco hay que adelantar acontecimientos. Pongámonos en lo mejor, la curva la seguimos manteniendo a raya (la de nuestra figura, si a estas alturas no la controlas te acabas de fastidiar la operación verano) y la gente se sigue portando como si fuéramos escandinavos, pasaríamos a la tercera y última fase: avanzada.

Esta última fase es curiosa, porque realmente no es el despiporre que todos esperamos. No, no, no. Ya estará todo abierto, pero, con restricciones severas, ya que los aforos no superarán el 50%. Además, se mantendrán determinados usos de prevención, como el de las mascarillas. La mayor diferencia será que nos podremos desplazar a otras provincias y, por tanto, hospedarnos. ¡Vacaciones! Pues no sé yo si habrá vacaciones. Porque, entre el problemón económico que tenemos encima y el cuerpo que se nos ha quedado (y no me refiero a la dichosa curva), veremos quién tiene ánimo para vacaciones. Hay mucha incertidumbre. Aunque lleguemos sin inconveniente al final de este proceso, se han abierto tantos interrogantes en nuestro futuro inmediato que hasta que no logremos un entorno seguro, difícilmente podremos lograr la ansiada normalidad.

En este sentido, una de las cosas más importantes, no solo para controlar todo el proceso, sino las medidas que se tendrán que ir tomando por el camino, es la información. Información puntual y fiable. Pero claro, viendo el espectáculo diario que tenemos precisamente a cuenta de los datos… pues claro, te hace dudar de todo. Lo primero, que para arrancar la desescalada tiene que venir abalado por tus estadísticas. Es algo en que coinciden todos los especialistas en la materia. De lo contrario, como avisa la OMS, sería una temeridad, ya que puede provocar un retroceso en la lucha contra la pandemia.

Pero no sólo hay dudas con la información oficial, la nuestra. También con la propia información científica, ya que últimamente se está poniendo en duda cosas que teníamos por ciertas. Por ejemplo, el tema del pasaporte inmunológico. Parecía una gran herramienta para poder facilitar la movilidad cuando se llegara al alivio del confinamiento, y ahora resulta que hay dudas de que sea viable. La razón, pues que los epidemiólogos no las tienen todas consigo en relación a la inmunidad adquirida si has pasado el Covid-19. Los casos de recaídas, nada claros por cierto, pueden suponer un paso más en esta enfermedad. Un paso hacia un nuevo mundo de las enfermedades que, desgraciadamente, está por descubrir para nuestros médicos y científicos. Desesperanzador ¿verdad? Es lo que tiene la incertidumbre. No obstante, al igual que nos abre los ojos ante el abismo, también pueden pasar las cosas rodadas, como si esto fuera un camino de rosas.

Lo importante es que no vayamos en este plan, a jugárnosla como si echáramos los dados. Así que por el bien de todos, espero que Sánchez esté manejando la información correcta. En breve lo veremos.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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