25 de abril

Es imprescindible tener una información adecuada y precisa de la evolución de la epidemia ha dicho el presidente Sánchez hace un rato en su ya tradicional alocución, Aló presidente, en versión rueda de prensa, de esta tarde. El presidente lo decía a cuenta de la llamada desescalada que pretende iniciar a partir del 2 de mayo. Sí, sí, por fin. Según nos ha anunciado hoy, a partir del 2 de mayo podremos salir en familia a pasear y a hacer deporte. Se hará con limitaciones, pero será el comienzo de la desescalada. Sin embargo, hacerlo posible dependerá de la información tan precisa que comenta el presidente.

¡Ejem! El presi igual debería haber escuchado primero la intervención de su jefe de gabinete de crisis, a Fernando Simón, porque tiene un buen carajal montando precisamente con el tema de la información, que ni pa’qué. Según el buen Simón, vamos por el buen camino. Yo no me atrevería a decir tanto, pero sí que parece que no vamos a peor y estamos mejorando. No obstante, no se aclara con las estadísticas. Hay que  unificar criterios, revisar la serie histórica y no sé qué leches más. Después de haber escuchado a Simón, oír a Sánchez hablar de la importancia de los datos es un poco alucinante. Igual debería hacérselo mirar el presidente, porque si tan fundamental es, que realmente lo es, debería haberse preocupado desde el principio de este tema, porque ahora mismo todavía estamos debatiendo las estadísticas. Con lo que ha llovido desde el comienzo de la crisis. No, corrijo, todavía su equipo está debatiendo qué criterios se deben establecer para tener la mejor información posible. En el fondo, este tema es una muestra más de cómo se ha llevado toda la crisis: sin rumbo y sin dirección, todos como pollo sin cabeza.

En este sentido, es significativo escuchar también decir al presidente que está siguiendo las recomendaciones de la OMS. Pero, mientras nuestro Gobierno recomienda el uso generalizado de las mascarillas, al menos a estas alturas de la película sí que lo hace, la OMS no. Aunque parezca increíble, a día de hoy sigue sin recomendar el uso de las mascarillas de forma indiscriminada. Tiene su justificación, ya que es un bien escaso y cree que sólo debe emplearse cuando se está enfermo (o lo sospecha) o se cuida de enfermos con Covid-19. Esto es lo que dice literalmente:

“¿Debo llevar mascarilla para protegerme? Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la Covid-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber contraído esta enfermedad, no es necesario llevar puesta una mascarilla clínica. Recuerde que las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez y tenga en cuenta también que, si no está usted enfermo o no cuida de una persona que lo esté, está malgastando una mascarilla. Las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando, y la OMS insta a utilizarlas de forma sensata.

La OMS aconseja hacer un uso racional de las mascarillas clínicas para no derrochar innecesariamente ni usar indebidamente unos utensilios que son valiosos (véase el apartado Cuándo y cómo usar mascarilla)”.

La misma OMS que desaconseja el uso de los test rápidos, porque solo recomienda las pruebas clínicas. Lo que no debe confundirse por desaconsejar que se haga test a todo hijo de vecino. De hecho, por muchas críticas que se le pueda hacer a la OMS en la gestión o información sobre la pandemia, lo cierto es que desde mediados de marzo ya pedían que no cejara el empeño por hacer test, “test, test, test”, afirmó por aquel entonces su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Pero eso a España le entró por un oído y le salió por otro, porque por esas mismas fechas, el Ministerio de Sanidad no veía que eso fuera muy efectivo (alucinante), ya que el protocolo era muy restrictivo al respecto: solo test bajo prescripción médica, para pacientes con síntomas hospitalizados y personal esencial. Pero ni aun con esas cumplieron su propio protocolo, ya que estamos hablando de mediados de marzo y todavía se está haciendo test a personal esencial. No a policías o militares que se acaben de incorporar a la “lucha”, no, a médicos que están trabajando desde el principio y que las pruebas empezaron a realizarse el 21 de abril (un amigo médico nos pidió a los amigos que recordáramos la fecha, pues ahí va, para el recuerdo). Pero no es el único. Personal de residencias de mayores, enfermeros o celadores (a los dirigentes se les ha olvidado que los celadores también existen en los centros sanitarios y están en permanente contacto con los pacientes), también están esperando, a día de hoy, que se les hagan esos test.

Y qué dice nuestro Gobierno sobre los test ahora. Pues Simón ha descartado que se hagan de forma generalizada, ante la pregunta de un periodista. Sánchez comenta que la desescalada se hace siguiendo los criterios de la OMS (dudoso viendo los antecedentes), pero su Gobierno pasa de algo que parece fundamental, que es hacer test, cuantos más, mejor, para descartar contagiados asintomáticos que van sembrando el virus por todas partes.

Al final de todo da que pensar cómo será esa desescalada, de información precisa y siguiendo criterios de la OMS. Lo que olvidó decir el señor presidente, es que la OMS todavía no está pensando en desescalada ninguna. Más, al contrario, tiene la vista puesta en los países que no serán capaces de hacer frente a la pandemia, y que ahora les está llegando el virus. Un peligro para todos, porque dará igual que a nosotros nos vaya de lujo (ojalá) lo antes posible, si el vecino sigue contagiando a diestro y siniestro.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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