19 de abril

Hoy me ha impactado la afirmación del jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, durante la habitual rueda de prensa del comité de seguimiento del Covid-19, en la que aseguró que la Benemérita está “trabajando para minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno». Así de duro, sin preaviso. Y claro, con la que llevamos de días anteriores, pues se me atragantó el aperitivo dominical.

No es la primera vez que le doy vueltas a este asunto, y pienso que es normal cometer errores en la gestión de esta crisis, especialmente cuando se hacen declaraciones públicas. Pero oiga, que la declaración de hoy la estaba leyendo (habitual en los uniformados durante estos días). Además, los jefes cuentan con asesores, los militares también, como los políticos, aunque por lo que veo menos avezados, porque no parece que haya nadie lo suficientemente juicioso al revisar esa intervención como para decirle: mi general, sería mejor quitar esa afirmación, más que nada porque le van a llover tortas porque la institución que representa debería trabajar por y para la seguridad de los españoles, no para otros fines. Porque eso de trabajar para mejorar la imagen de nadie es infumable.

Por supuesto, el Gobierno a través del ministro Grande-Marlaska se ha apresurado a desmentir que eso sea correcto, explicando que ha sido un lapsus del general. Y la ministra de Defensa, Margarita Robles, hizo lo propio asegurando que el Gobierno está comprometido con la libertad de expresión. ¡Buf! Después de todo lo visto y oído, la excusa es tan difícil de tragar como lo de que en España somos los reyes mundiales de la transparencia durante esta crisis. Una de esas ideas que se empeña meternos en la cabeza Pedro Sánchez. El problema es que el movimiento se demuestra andando, y a día de hoy, todavía seguimos sin saber cosas como quiénes son los proveedores que traen el material médico de protección o cuánto nos está costando, por ejemplo. Ese mismo que escasea y hay que devolver en ciertas ocasiones porque no es defectuoso.

En cualquier caso, lo peor no es que el general sea tan zote que largue semejante cosa en rueda de prensa, sino que sea verdad. Eso es lo realmente grave, que de verdad tengamos a los mandos de la Guardia Civil pensando más en cómo salvarles el culo a sus amos que en salvarle la vida a los españoles. Mi afirmación es dura, lo sé, pero más duro es seguir viendo cómo mueren cientos de ciudadanos a diario. Si hacen una pequeña proyección matemática, y partiendo del supuesto de que se mantenga el actual ritmo decreciente de la tendencia de fallecimientos, para final de mes habrán fallecido cerca de 25.000 personas.

Este general no se debe haber enterado que los tiempos en que los uniformados tomaban partido pasaron a la historia. Los militares están para defender al país y sus gentes, no para erigirse en salva patrias ni hacer seguidismo.

Afortunadamente para todos, independientemente de donde tengan la cabeza y sus intenciones los mandos del Instituto Armado, los que dan la cara, los que se juegan el pellejo día a día, los guardias que están en la calle haciendo su trabajo; esos sí que están trabajando para defender a los ciudadanos. Como han hecho siempre.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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