13 de abril

La vuelta parcial al trabajo de hoy ha pasado sin mucho revuelo. Al menos no más del que venía ya arrastrando del fin de semana. A parte de las polémicas a cuenta de la falta de información, la improvisación y la entrega de mascarillas, poco más que reseñar. O al menos eso quisiera el Gobierno, porque claro, la cifra de fallecidos oficiales asciende a estas horas a casi 17.500. Una pasada que, al ritmo que va, augura un final de semana con 20.000 fallecidos. Y todavía los diferentes miembros del Gobierno que han hablado estos días tienen los santos bemoles de enorgullecerse de sus actuaciones y no reconocer lo que es una evidencia para el que no esté ciego de sectarismo.

Entre tanto, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido la única a la que he podido escuchar un tímido mea culpa entre tanto desastre. Bueno, tampoco hay que exagerar. Más bien ha sido un anhelo de lo que se pudo hacer y no se hizo. Con un poquito más de vergüenza y empatía igual podría pedir perdón, no sé, por ejemplo, por la desatención y abandono de las residencias de mayores. Porque de aquellos barros estos lodos.

Desgraciadamente no es la única que entra en este saco. Aquí podemos meter a muchos dirigentes de este país. No obstante, no podemos olvidar que el Gobierno era y es el máximo responsable. Primero, por ser el que tenía que haber alertado de la que se nos venía encima (el sistema de alerta sanitario está bajo su responsabilidad) y prevenir a todos. Y falló estrepitosamente. Después, porque tras asumir las riendas tardíamente, no es que fallara una vez, es que ha hecho algunas cosas inexplicables. No todo está mal, no. Pero es que los errores cometidos son muy graves y algunas decisiones cuanto menos cuestionables. En este sentido, las adquisiciones de material parecen un desatino tras otro.

Y qué decir del oscurantismo informativo. Tan mal está como los errores en la toma de decisiones. Ejemplos hay muchos, pero me quedo con el de la extraña empresa que importa las mascarillas de China para el Estado. Una empresita cuyo objeto de negocio no tiene nada que ver con productos sanitarios. A lo que hay que sumar su “irregular” trayectoria, tal y como desvelaba El Confidencial hoy. ¿Por qué hace estas cosas el Gobierno? Vaya usted a saber, porque sus responsables eluden las respuestas. Una forma más de sembrar dudas sobre su actuación en esta pandemia.

Pero hoy es lunes. Iniciamos una nueva semana de confinamiento (oficialmente seguimos igual), y no hay que regodearse de las malas vibraciones. Empezamos mejor que la semana pasada: el incremento de fallecimientos es menor y los reportes de los hospitales de casi todas las CCAA son alentadores, más altas que ingresos, UCIs que se liberan… No es de extrañar que se hable por todas partes del proceso de desconfinamiento. Una palabreja difundida por el propio Gobierno y que igual, interesadamente, ha puesto en boca de todos. Desconfiado que es uno. Ya no puedo evitarlo con la que está cayendo y lo que estoy viendo.

Total, que el citado proceso ocupa gran parte de la actualidad informativa y todos los medios hacen cábalas de cómo será: los niños primero, los runners después, apertura de pequeño comercio más tarde, ¿o los grandes? Entretenido esto de especular sobre qué es mejor para no recaer. Una buena forma de entretener las conversaciones de vecinos, entre familiares y amigos. La realidad se deja por unos minutos a un lado y nos aventuramos a soñar cómo será esto cuando termine.

No obstante, antes de lanzar las palomas al vuelo, debemos esperar a mañana y pasado. Que no ocurra eso de que las cifras nos vuelven a dar un palo de realismo. Tampoco aventurar el resultado de este intento por empezar a volver a la normalidad. Hay que esperar a los datos de mediados de semana, así como el impacto en la tendencia por la vuelta parcial al trabajo. Y esto, desgraciadamente, tardearemos un poco más en comprobar cómo será. Así las cosas, no es de extrañar que a finales de esta semana el presidente Sánchez tenga pensado pedir esa nueva prórroga que ya anunció.

Como no podía ser de otra manera. Nuevo anuncio, sin avisar a propios y extraños, esperando las ocurrencias del líder.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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