11 de abril

Los datos cada vez son más esperanzadores. La pandemia parece que va remitiendo en nuestro país, aunque no por ello hemos dejado de vivir el drama. Más de 500 fallecidos hoy; no es como para salir al balcón a tirar cohetes. Aunque viendo algunas publicaciones, parece que algunos sí que ven motivos para ello. Y esto genera bastante polémica. Muchos rifirrafes dialécticos podemos ver estos días por las redes, que lejos de remitir van en aumento, tanto en volumen como en tono. Es lo que tiene quienes han llevado al terreno político e ideológico este tema. A todas estas, la intervención gubernamental no lo mejora, ya que es el primero en azuzar la discordia. Declaraciones sobre pretendidas medidas para luchar contra los bulos, cuando han sido los primeros en contar cuentos chinos (muy apropiada la expresión para el momento), no hacen más que irritar a los contrarios o levantar suspicacias entre no pocos ciudadanos, entre los que me incluyo. ¿Por qué? porque es precisamente en las situaciones más convulsas cuando aparecen los salvapatrias con medidas radicales, milagrosas o grandilocuentes, aparentemente justas, pero que se acaban tornando en formas de represión de la libertad, ya sea individual o colectiva.

Hay quienes piensan que esto puede ser una exageración. Hace 30 días tampoco me imaginaba encerrado en casa con mi familia viviendo esta amarga experiencia. Y aquí estamos, viviendo lo inimaginable, así que ¿por qué no nos podrían colar por la puerta de atrás medidas draconianas que luego podemos lamentar? El momento es ideal para las mentes más maquiavélicas. Algunas medidas ya apuntan maneras, como por ejemplo una modificación de la ley que regula el funcionamiento del CNI (esto nada más empezar la pandemia). Todo es posible, y en este reino del surrealismo más aún.

En el ámbito internacional, los datos de Estados Unidos son tremendamente preocupantes. Aunque lo tienen muy localizado en el estado de Nueva York. La experiencia en la ciudad del mismo nombre es dramática, pero está afectando brutalmente a todo el estado. La verdad es que me sorprende, porque parecía que Estados Unidos lo iba a controlar, por las noticias que tenía de gente de allí, aunque cada estado hace lo que le da la gana. Parece que por esos lares tampoco se dan cuenta de la importancia de trabajar coordinadamente. Si la pandemia no la exterminamos en todos sitios, todos seguiremos en peligro. Esto lo deberíamos tener claro aquí también, ya que todas las Comunidades Autónomas están reclamando por lo suyo, medidas regionalizadas las llaman algunas. Explícaselo al virus por favor, a ver si entiende que a Canarias o el País Vasco no debe ir si la gente sale a la calle. Que si la cosa ha mejorado, pue seso, que nada de rebrotes.

Como se puede ver, con nuestros problemas ya tenemos bastante como para mirar a los demás. Nuestro surrealismo es suficiente como para mantenernos entretenidos. Mientras el Gobierno nos retrotrae a las medidas de confinamiento inicial a partir del lunes, afirma que no estamos en proceso de desescalada. Vamos a ver, primero dice que las cosas están mejorando, que por eso podemos volver a trabajar (excepto hostelería, restauración y comercios no esenciales), y acto seguido afirma el ministro Illa con rotundidad que esto no significa que cambiemos las medidas de confinamiento, porque no podemos descuidarnos. Pero cómo que no ministro. Nos está retrotrayendo al estado de alarma inicial, eso es cambiar las medidas actuales, que por el bien de todo espero que sean acertadas.

Es que ya no sé qué pensar entre giros de timón, declaraciones absurdas o mezquindades varias. Y aquí hay para todos, porque escuchar a la presidenta de Madrid exigir al Gobierno de Madrid que se aclare quién puede ir a trabajar el lunes es de locos o de una total falta de comprensión lectora. Que digo yo que tampoco debería ser necesario listar todas las profesiones, que el decreto es bastante claro, al menos en ese tema.

El lunes promete.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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