9 de abril

Otro día más del surrealismo pandémico que vivimos en España. Hoy tocaba llevar al Congreso la petición de prórroga del estado de alarma. Hasta el próximo 26 de abril, 15 días más al que ya tenemos, y el presidente del Gobierno avisa que luego tendrá que pedir otra prórroga más. La verdad que no me sorprendió, pues si nos atenemos a lo que ha pasado en otros países como China, Corea del Sur o la propia Italia, esto va para largo, y nos quedan meses de pandemia. En Wuhan, epicentro de la dichosa pandemia, están empezando a normalizar ahora sus vidas (lo de normalizar con todas las reservas), cuatro meses después de declarar ellos sus medidas de urgencia. Esto no tiene por qué significar que estemos cuatro meses encerrados en casa, pero sí que tendremos medidas especiales para conseguir parar el coronavirus.

Tampoco ha sido una novedad lo discutido en el consiguiente debate parlamentario, requisito indispensable para que el Congreso apruebe una nueva prórroga. Pero no por ello deja de ser surrealista que no se hable de medicina, ciencia o tan siquiera de medidas sanitarias alguna. ¡Qué va! De lo que se habló, discutió más bien, profusamente y de izquierda a derecha del arco parlamentario, es de ideologías. Increíble pero cierto. ¿Alguien conoce una enfermedad que se cure con ideologías de ninguna clase? ¿Existen planteamientos políticos capaces de acabar con pandemias? Por favor, es que es ridículo. Menuda pérdida de tiempo de debate. Una cosa sería debatir medidas, su eficacia basada en criterios médicos, económicos, científicos… y otra muy distinta es lo que hemos visto (y oído) hoy, donde todos pretendían mostrar que su posicionamiento es el correcto en estos tiempos.

Solo puedo salvar la intervención de la diputada Ana Oramas (diputada por Coalición Canaria). No porque sea de mi tierra. Ni siquiera comulgo con su partido político. Pero desde luego sus palabras eran las únicas que aportaban algo de sentido al debate cuando pedía unidad de acción a todos, pero especialmente a los dos grandes partidos del país. Decía que ahora lo importante no es hablar de ideas políticas, sino de cómo atajar esta pandemia y recuperar nuestras vidas. Máxime cuando pasamos de los 15.000 fallecidos y los partidos del Gobierno actúan como si no pasara gran cosa. Y muchos otros partidos que ven en esta situación una oportunidad para realizar no sé qué cambios en España. Ver, oír más bien, para creer.

Una lástima que nadie hiciera caso a Oramas. Esto me confirma que ahora mismo un celador de cualquier hospital aporta mucho más a España que todo el Parlamento junto.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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