3 de abril

No me siento tan pesimista como ayer. Será por el sol que me entra por la terraza, porque no creo que sea por ser viernes. Eso antes, hace tan solo tres semanas, sí que me ponía las pilas. Pero ahora… viernes o lunes, tampoco se diferencian tanto. Así que no sé el motivo, pero las abultadas cifras, con las que nos machaca este virus durante cada día de confinamiento, no me impactan como lo hizo el tema de los diez mil fallecidos.
No es qué esté alegre, pero sí que tengo más ánimo, más ganas para enfrentar cualquier cosa. Espero que la actualidad no me machaque y encontremos esas señales positivas que ven los que nos guían en esta tortuosa senda.

Pensando en el día de ayer, los malos datos hicieron pasar casi inadvertidas algunas buenas noticias, como que por fin llegan productos sanitarios a España. Ya son varios los aviones que han aterrizado en estos dos últimos días. Algunos adquiridos por el Gobierno y otros por algunas Comunidades Autónomas. En el fondo me da igual quien los compra, lo importante es que lleguen, que hacen muchísima falta. Además, se están incorporando industrias a la fabricación nacional de este tipo de equipamiento. Esperemos que, entre unas cosas y otras, se pueda regularizar el suministro de respiradores, mascarillas y demás elementos de los famosos EPIs. Curioso este término: todo el mundo sabe a qué me refiero con estas siglas, aunque el mes pasado cualquiera de mi generación hubiera pensado solo en los muñecos Epi y Blas).

En cualquier caso, no hay que bajar la guardia. Seguimos viviendo un drama de terror y, como explicó con mucho acierto la presidenta de la Comunidad de Madrid en una pequeña entrevista en un informativo, “China se ha convertido en un mercado persa”, en relación a la adquisición del material médico necesario para luchar contra el Covid-19. No entiendo por qué el Estado no ha conseguido centralizar las compras o, incluso mejor, que fuera la propia Unión Europea quien lo hiciera. Sería lo lógico para tener la mayor capacidad negociadora y fuerza económica, en un momento donde todos los países del mundo quieren comprar los mismos productos y solo China tiene la capacidad de producirlos en las cantidades que se requieren.

En fin, es otro de esos problemas de gestión de esta crisis que no logro entender por qué suceden. Tiempo tendremos de analizar y aprender de esta crisis, así como de pedir responsabilidades si las hubiere. De momento, nos toca seguir tirando del carro, y hoy lo hacemos con más fuerza.

José
Acerca de José 73 Articles
Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

Sé el primero en comentar

Pon un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*