24 de marzo

Los ánimos se van caldeando. Si bien la gente sigue aplaudiendo todas las noches el esfuerzo titánico de los sanitarios, fuerzas de seguridad y de más trabajadores que mantienen el país a flote, las ideas se van polarizando. Más aún. Desde la izquierda y, por ende, desde el Gobierno, se está haciendo un descarado proselitismo contra las medidas económcias de la derecha en tiempos pasados. Pero eso más bien yo creo que es para sentar una base de cultivo mental, un estado de opinión, de que la culpa del desastre ha sido por los recortes sanitarios. Así se pueden tapar los propios errores.

Por el lado contrario, desde la derecha se anima la creencia cada vez más generalizada del descontrol del Gobierno para manejar la situación. Descontrol que viene motivado por la falta de previsión para tener material de protección y el desabastecimiento del mismo en toda España. El resutado final es una autétnica batalla dialéctica en las redes sociales. De ahí no pasa, porque los medios de comunicación están siendo muy dóciles, quizás por la grave situación económica sobrevenida, que se refleja en que le han pedido árnica al Gobierno para que les salve las cuentas con planes de ayuda especiales. Como Sánchez no les haga caso estoy seguro que la complaciencia y tibieza mostrada hasta la fecha se tornará en crítica feroz a una evidente mala gestión. Y digo evidente, porque es pasmosa la imprevisión del Gobierno ante lo que se nos venía encima. También algunas negligencias, como permitir las manifestaciones del 8M, el evento de Vox o fiestas en Valencia. Pero bueno, eso me parece un detalle menor, a pesar del daño que puede haber ocasionado, porque en realidad, en todo el mundo se actuó de manera similar, con la misma ligereza ante el peligro. Ahí no creo que hubiera nada extraño, salvo que con el tiempo alguien demuestre lo contrario. Es verdad que hay voces que apuntan a que el Gobierno estaba alertado por expertos, lo sabía y tenía informes del riesgo y bla, bla, bla… pero esas críticas vienen de la oposición más dura, así que tampoco te puedes fiar de la veracidad de las mismas.

Lo único cierto de todo es que donde antes había unidad y pánico, por qué no decirlo, frente al coronavirus, ahora también tenemos cabreo. Veremos hacia dónde nos conduce.

Mientras, el número de muertos sigue subiendo, Italia parece que mejora su tendencia, en España dicen que se ralentiza, y EEUU empieza a tomar medidas drásticas.

José
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Diario de una pandemia es el relato de la experiencia informativa durante una pandemia, desde una perspectiva muy personal. Este texto no refleja las opiniones de ViveSaludable ni es un trabajo informativo del medio, solo son las reflexiones y opiniones del autor durante esta situación de emergencia.

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