Los potitos, la crème de la crème de la alimentación infantil

Hablar de potitos o de tarritos industriales nos hace inevitablemente pensar en la imagen de un bebé embadurnado de puré, una lluvia de provisiones que aterrizan por doquier y a los papás haciendo el avioncito. Pero si además del tiempo invertido en que el niño deje de llorar y consiga ingerir su comida, hay que sumar el de la preparación, nos resulta una ecuación que no todos los padres y madres tienen tiempo de resolver. Conciliar la vida laboral con la familiar, sacando tiempo suficiente para preparar comidas caseras no parece ser tarea fácil. De hecho, 1 de cada 3 mamás y papás españoles optan por los tarritos preparados en lugar de papillas caseras por falta de tiempo o por encontrarse fuera de casa durante las vacaciones de verano, según un estudio realizado por Lidl en colaboración con la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEDN). Ante este escenario, el resultado es que los potitos se configuran hoy en día como la crème de la crème de la alimentación infantil. Según el informe de Alimentación Infantil 2018 de Mercasa, aunque el mercado de alimentos infantiles no supera las 45.000 toneladas y los 270 millones de euros anuales, debido a la baja tasa de natalidad —de tan solo el 8,8 % —, “la principal partida comercializada es la de los potitos, con una cuota del 63,6% del total en volumen y del 45,8% en valor, seguida por las leches infantiles (20,5% y 38,6% respectivamente), las harinas y cereales (15,2% y 14,1%) y los zumos infantiles, con cuotas muy pequeñas del 0,7% en volumen y del 0,5% en valor”. Según este estudio comparativo, los potitos son los que muestran un mejor comportamiento, con incrementos interanuales del 3,4% en volumen y el 7,7% en valor, mientras que las leches pierden un 1,7% en volumen y un 1% en valor, las harinas, un 3,2% y un 3,4% respectivamente y los zumos incrementan sus ventas en volumen un 6,5% (con cifras de mercado muy bajas), pero pierden en valor un 8,2%”.

Evolución de la demanda
A pesar del buen comportamiento de los tarritos industriales en relación con la demanda, José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), explica que la tendencia de consumo es a la baja, “tanto en cantidad total (fruto, en parte, de la disminución del número de nacimientos), como en la tasa de consumo en las familias”. Dentro de los potitos, el doctor detalla que “son los elaborados a base de frutas y los postres los más demandados. Entre las razones de esa disminución de consumo per cápita habría que destacar la tendencia a alejarse de los alimentos procesados por un sector de la población o la moda de la alimentación del bebé en que se limitan o se eliminan los alimentos triturados, sean hechos en casa o comerciales. Una tercera razón es la idea equivocada de que son productos muy manufacturados, con conservantes, saborizantes, etc. A pesar de ser una idea equivocada, ha calado en la opinión pública y, por tanto, en los padres. Los triturados infantiles están sometidos a una legislación específica rigurosa en la composición, en especial en la ausencia de productos pesticidas o residuos químicos negativos para la salud. Una exigencia mucho mayor que para los alimentos en su forma natural”.
Los consumos medios de alimentos infantiles en nuestro país se sitúan en torno a los 44 kilos de potitos y comidas infantiles al año, a los que hay que añadir 34 kilos de harinas y papillas y alrededor de 30 litros de leches infantiles. Estos niveles han disminuido de forma notable en los últimos años, como consecuencia de la crisis experimentada, lo que redujo drásticamente el número de mujeres trabajadoras.

Diferenciación por áreas
En las zonas urbanas, y de forma más acusada todavía en las grandes ciudades, se registran los consumos más elevados de alimentos infantiles, seguidas por las zonas sur y del centro peninsular. Los consumos más bajos aparecen en las comunidades del litoral cantábrico.
A nivel mundial el 49% del valor de ventas de alimentos para bebés tienen lugar en la zona de Asia Pacífico, el 27% de Europa y el 19% de América del Norte. Los crecimientos más acelerados en las ventas se observan en América Latina, África y Oriente Medio.

Recomendaciones
Los tarritos industriales cumplen su función porque facilitan la administración rápida y cómoda de alimentos nutritivos para el bebé. En momentos como un viaje, una salida inesperada de casa…, aprovechar las ventajas de los potitos resulta bastante práctico. Pero al igual que no abusamos de los productos precocinados, preparados o de bote para los adultos, tampoco se recomienda hacerlo con los tarritos industriales. Si se presenta el caso de tenerlos que utilizar con cierta frecuencia por falta de tiempo o encontrarse fuera de casa, hay que tener en cuenta ciertas recomendaciones. En este sentido, el doctor José Manuel Moreno Villares pone el acento en que se trata de “productos seguros para la alimentación infantil, aunque se consuman de manera continuada”. Están preparados siguiendo estrictas normas de calidad y control sanitario. Desde 2008 están prohibidos los conservantes y los colorantes en estos alimentos infantiles, no contienen sal añadida y tampoco suelen incluir azúcar o endulzantes artificiales. Aun así, el doctor advierte de que “los potitos de frutas tienen por su procedencia un contenido elevado en azúcares (los contenidos naturalmente en la fruta). En todo caso, elegir los de menor contenido en azúcares y en sal, y que contengan fibra natural en cantidades adecuadas”. Hace unos años, algunos potitos de frutas de 250 gramos contenían casi 40 gramos de azúcar (sacarosa), en parte procedente de las frutas y en gran medida añadido durante su fabricación. Esta cantidad es excesiva, teniendo en cuenta la norma actual, siendo bastante común que los fabricantes, actualmente, no añadan azúcar.

Valor nutricional
Según el informe Tendencias en gran consumo para bebés, elaborado por la consultora Nielsen, la principal cualidad que valora un consumidor a la hora de adquirir un producto de alimentación infantil es su valor nutricional. En este sentido, parece que los padres pueden dormir tranquilos, ya que, si atendemos a los resultados de una investigación realizada en el Área de Nutrición y Metabolopatías del Hospital La Fe de Valencia, los potitos que se venden en el supermercado y los purés que se elaboran en casa tienen similares beneficios nutricionales. Este hecho ha promovido aún más su popularidad. Respecto a las diferencias proteicas, estas dependen de la variedad cárnica empleada o a la cantidad añadida a la fórmula. En cuanto al sodio, entra en juego la formulación y la cantidad de sal añadida, por lo que en el caso de los purés caseros se corre el riesgo de sobrepasar las concentraciones de sodio recomendadas ya que en la mayor parte de las ocasiones se añade sal «a ojo» o dependiendo del paladar de los padres.
Si tenemos en cuenta el contenido en grasas, las cantidades encontradas tanto en los potitos industriales como en los purés caseros es muy similar, aunque algunas marcas refuerzan el contenido en ácido linoleico y linolénico con la incorporación de aceites de semillas, lo que la doctora considera que “no está mal si la incorporación es equilibrada”.
Según un análisis de dieciocho tarritos para bebé realizado por la OCU, estos son alimentos correctos desde el punto de vista nutricional.

Alergias e intolerancias
Las etiquetas son obligatorias en los productos comerciales preparados para ser consumidos por los niños, según marca la norma europea de alimentos infantiles (directiva 2006/125/CE) y es importante aprender a leerlas para ofrecer al niño la alimentación que necesita, acorde con su edad y necesidades nutricionales. Casi cualquier alimento que contenga proteínas puede causar una alergia alimentaria en los niños, pero algunos las originan con mayor frecuencia: leche de vaca, huevo, pescado, marisco y leguminosas.
Las alergias e intolerancias alimentarias como la celiaquía determinan la elección del potito. En este sentido, la mayoría incorporan en su etiquetado distintas menciones relativas a la presencia o no de determinados ingredientes en su composición. Las más frecuentes son: sin (o con) gluten, bajo en sal y grasas, sin aditivos, con leche (o sin ella), sin azúcares añadidos, con aceite de oliva… Es recomendable atender a estas advertencias a la hora de decidir si adquirir el producto.

Potitos ecológicos
Los potitos ecológicos se cultivan sin insecticidas químicos ni abonos artificiales (en el caso de frutas y verduras) y sus carnes y pescados provienen de granjas donde se les alimenta con cereales y vegetales biológicos. Hoy en día hay diferentes firmas comerciales que fabrican sus potitos con ingredientes ecológicos u orgánicos. Esto quiere decir que no provienen de semillas transgénicas, y que han sido cultivados con el menor impacto posible para el medio ambiente, evitando a toda costa la utilización de fertilizantes o pesticidas químicos. ¿Garantizan estos una alimentación más sana en la dieta infantil? La realidad es que estamos ante productos respetuosos con el medio ambiente, con todo lo beneficioso que esto implica, también en términos de salud. Sin embargo, no se ha demostrado toxicidad específica sobre el bebé de los potitos no ecológicos. Hoy en día su preparación está muy automatizada y se realiza con un control microbiológico estricto. Se envasan al vacío y se pasteurizan o esterilizan (según el tipo de potito) para eliminar los posibles gérmenes.


Ventajas de los potitos industriales

•    Pasan estrictos controles sanitarios
• Total seguridad bacteriológica
• No contienen aditivos ni pesticidas
• Prácticos en desplazamientos y viajes
• Valores nutricionales marcados por la legislación
• Permiten una conservación más prolongada en el tiempo
• No necesitan tiempo de elaboración
• Cantidades de sal, lípidos y proteínas medidas correctamente
• Llevan conservantes y aditivos permitidos por ley y que no tienen efectos secundarios
Inconvenientes
• Pueden llevar sal o azúcares añadidos (no es común)
• Menor aporte nutricional que los alimentos frescos y de temporada
• La textura y el sabor de los diferentes potitos resulta bastante parecido
• El tamaño de los recipientes no siempre está adaptado
• La presentación en forma de puré entorpece la educación de la masticación de los trocitos
Marisa Sardina
Acerca de Marisa Sardina 211 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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