Q10, una molécula presente en todas partes

Aporta importantes beneficios y, sin embargo, para algunos es una gran desconocida.

La coenzima Q10 es una sustancia grasa soluble, que se produce de forma natural en nuestros tejidos, y que es utilizada por las células para extraer energía de los alimentos. Su nombre científico, ubiquinona, procede del latín ubique, que significa «en todas partes».  Se encuentra principalmente en las mitocondrias, consideradas “centrales energéticas” de la célula, ya que son las encargadas de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular.

Beneficios para la salud
Diversos estudios han atribuido a esta sustancia beneficios para la salud, entre ellos el ensayo Q-Symbio, en el cual se aportan pruebas de que la complementación con coenzima Q10 reduce la mortalidad y fortalece el corazón. Recientemente, algunos de los científicos que participaron en este estudio han realizado otro complementario, que proporciona pruebas de que la intervención con este compuesto “ayuda a disminuir la mortalidad y mejora el rendimiento del músculo cardíaco cuando se administra como terapia complementaria a pacientes con insuficiencia cardíaca en un entorno doble ciego controlado por placebo”.

También se muestra que los niveles sanguíneos de esta molécula en el grupo de pacientes que tomaron un complemento se triplicaron después de tres meses de tratamiento, lo que indica que el compuesto activo se absorbió de manera efectiva en el sistema digestivo y llegó a la sangre.

Según se deriva de algunas investigaciones, además de proteger la salud cardíaca, la coenzima Q10 ayuda a fortalecer el sistema inmune, a producir energía o a retrasar el envejecimiento, destacando también sus beneficios en caso de enfermedades periodontales, obesidad, colesterol, Parkinson, migraña, distrofia muscular o enfermedades del sistema inmune, entre otras.

Estados carenciales
Aunque el organismo produce este compuesto de forma natural, su producción tiende a disminuir con la edad, hasta llegar a ser inexistente a partir de los 80 años. Además de la edad, hay otros factores que contribuyen a esta disminución, como el consumo habitual de tabaco, alimentación con cantidades insuficientes de la coenzima (alimentación vegetariana, por ejemplo), el estrés o ciertos medicamentos, como las estatinas.

Alimentos que la contienen
Afortunadamente podemos obtener Q10 a través algunos alimentos, principalmente el pescado azul (trucha, boquerones, caballa, atún, sardinas, salmón), algunos mariscos, vísceras (sobre todo hígado y riñón o corazón), hortalizas (espinacas, brócoli, coliflor o zanahorias), frutas (naranja, fresas), frutos secos (pistachos, nueces, cacahuetes…) y semillas de lino.

En la actualidad se siguen realizando nuevas investigaciones sobre los beneficios de la coenzima, pero su incorporación como terapia dietética mediante el consumo de alimentos con un alto contenido de esta o de suplementos, según algunos estudios, puede resultar de ayuda en la prevención y desarrollo de situaciones patológicas mencionadas anteriormente. Para saber la dosis, siempre es aconsejable consultar con un especialista, especialmente si se está tomando medicación.

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