La curvatura del pene, un trastorno que llega a afectar al 8% de la población masculina

Hablar de trastornos sexuales es un tabú para muchos hombres. Y más si es una enfermedad tan poco conocida como la curvatura del pene, que llega a producir tanto dolor que dificulta el acto sexual, afectando tanto física como psicológicamente. Boston Medical Group, empresa especializada en salud sexual masculina, explica en qué consiste esta patología, cuándo hay que acudir a un especialista y cómo se puede tratar.

A pesar de que los trastornos sexuales más habituales entre los hombres son la Disfunción Eréctil y la Eyaculación Precoz, también existen otros problemas que les afectan física y psicológicamente, como por ejemplo la enfermedad de La Peyronie, conocida popularmente como curvatura del pene.

Pero… ¿qué es? Se trata de la formación de una banda fibrosa en el tejido del pene. Cuando éste entra en erección, provoca que se desvíe y produzca una línea curva. Si bien es cierto que algunos penes adquieren una erección curva de forma natural, en el caso de esta patología esta curvatura puede ser más significativa o provocar dolor. El daño puede hacer que se evite tener relaciones sexuales o que, en caso de tenerlas, sea difícil mantener la erección.

La enfermedad de Peyronie puede aparecer entre los 20 y los 80 años, pero lo más frecuente es que se detecte alrededor de los 50 años. Aunque su nombre no es muy conocido, un estudio publicado en la revista Current Urology Reports situó la incidencia de este trastorno entre el 3% y el 8% de la población masculina.

Se desconoce el origen concreto, pero hay varios factores que pueden estar implicados, como la predisposición genética o haber recibido tratamientos con radiaciones por cáncer de próstata o la enfermedad de Dupuytren (engrosamiento de los tejidos bajo la piel de la palma y dedos de las manos). Sin embargo, también existen causas cotidianas, como un golpe (patada en la zona genital o balonazo), practicar el acto sexual con brusquedad o al intentar forzar la penetración sin la suficiente lubricación.

Normalmente, para diagnosticar el trastorno es suficiente con una exploración física para identificar la ubicación y la cantidad de tejido cicatricial. Sin embargo, en ocasiones se pide una ecografía u otras pruebas para examinar al pene cuando está erecto y así comprobar si hay presencia de tejido cicatricial, analizar el flujo de sangre hacia el pene o cualquier otra anomalía.

¿Cómo se puede tratar?

Cuando los afectados deciden acudir a un especialista, la patología suele estar avanzada porque, aunque los primeros síntomas suelen ser de molestia o dolor, el hombre no suele decidirse a acudir a un especialista. La enfermedad se mide en grados, duele más en el primer año y su evolución varía, aunque lo habitual es que sea progresiva. De este modo, la incurvación tiende a aumentar y la erección a disminuir.

El tratamiento más novedoso que existe en la actualidad para curar esta enfermedad se basa principalmente en ondas de baja intensidad y alta energía, que ayuda a quitar el dolor que genera la curvatura del pene. Esta terapia incide en las placas y acelera los procesos de autocuración de la zona dañada. Se mejora también la circulación sanguínea y, por tanto, la potencia sexual. Suele ser efectiva, ya que los pacientes presentan una mejoría significativa respecto a otras técnicas.

Según un análisis de Boston Medical Group efectuado a 200 pacientes, este tratamiento mejoró el pronóstico en un 57% de los casos. De ellos, el 36% padecía hipertensión arterial, el 68% bebía alcohol y el 41% fumaba.

En palabras del director médico de Boston Medical Group, el doctor Benítez, “es muy importante identificar cuanto antes la enfermedad de Peyronie. Por eso, hay que acudir a un especialista en cuanto se tenga una molestia o sea doloroso practicar el acto sexual. No tratarlo puede afectar no solo fisiológicamente, sino que puede llevar a la frustración e incluso a la depresión”.

En ese sentido, el experto destaca que la clave está “en realizar el tratamiento durante el primer año de la aparición de la enfermedad. Además, es aconsejable llevar una vida saludable, con una dieta controlada, practicando ejercicio físico y dejar el alcohol, el tabaco y, por supuesto, las drogas”.

Marisa Sardina
Acerca de Marisa Sardina 202 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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