“A día de hoy, mi cuidado de belleza es estar feliz”

Entrevistamos a la cantante Zahara

Su suave voz contrasta con el poder que ejerce su música, capaz de curar heridas, dar alas a la mente y acariciar el alma. Considerada uno de los mayores referentes de la música indie en España, Zahara (Úbeda, 1983) lleva más de 20 años de carrera musical.

Su éxito le ha llevado a ser una de las protagonistas de la II Edición del ciclo 43 Gira en Kasas, una serie de conciertos que se traslada de las salas al lugar de creación y nacimiento de la música de los artistas; las casas. Una experiencia inolvidable, solo para cien espectadores, que se podrá disfrutar de mayo a septiembre en muchas ciudades de la geografía española.

Zahara inició su carrera con tan solo doce años, cuando compuso su primera canción. Su primer disco, autoeditado en 2005, fue Día 913. A este le siguió La fabulosa historia de… en 2009, trabajo con el que se dio a conocer al gran público y cuyo primer corte “Merezco” fue la canción oficial de la Vuelta Ciclista a España de ese año. Desde entonces su carrera ha estado marcada por un exitoso recorrido, con cuatro discos publicados y numerosas colaboraciones con destacadas figuras importantes de la escena musical como Love of Lesbian, La habitación roja, The New Raemon, Maga, Niños Mutantes, Miss Caffeina o Carlos Sadness, entre otros.

Además de su faceta como cantante, Zahara también ha publicado dos libros (Semaforismos y garabatonías [2014] y Trabajo, piso, pareja [2017]) y ha creado la página web Nunca es tarde… si el deporte es bueno, dónde comparte su experiencia con el running.

¿Qué podrá ver el espectador que asista a uno de los conciertos de 43 Gira en Kansas?
Pues a mí, en mi máximo esplendor, porque estaré sola, con mi guitarra… Lo que me permite este tipo de formatos es hacer básicamente, lo que me da la gana. Me tomo la libertad de no depender de músicos, de un set preparado, de una dinámica de conciertos y estar más libre. Aunque tenga unas canciones preparadas, el formato permite que la cosa vaya fluyendo según la actitud del público y cómo me vaya sintiendo… Creo que quien venga a 43 Gira en Kansas va a ver un espectáculo vivo donde pasarán cosas en función de cómo nos sintamos, así que tiene mucha responsabilidad también el público.

¿Cuál ha sido tu último disco publicado y cómo ha sido el proceso de composición?
Astronauta es el título de mi último trabajo. El proceso de composición ha sido como el de todos; es decir, voy haciendo canciones sobre las cosas que me afectan, que vivo, que siento, que me cabrean… Es verdad que cuando voy teniendo varias canciones, empiezo a ver si hay un late motiv, si hay algo que las une de alguna manera. Porque al final, en las canciones, el único nexo soy yo. Por ejemplo, hablar en una canción sobre mi marido y yo antes de casarnos en NY, otra desde la rabia como es El Fango o de del desamor como es el Diluvio Universal…cosas que a priori no tienen que ver. Busco dónde está ese hilo conductor que le dé forma a todo. Así el proceso de composición es libre, es lo que siento que me apetece escribir y es lo que hago.

¿De cuál de tus discos te sientes más orgullosa?
Esto es como decir a qué hijo quieres más… ¡Todos! Es verdad que el último, al ser el que más recientemente has compuesto, es el que más te representa, con el que más conectas y el que más transmite lo que en el momento quieres contar. Podría ser el más conectado a lo que en ese momento eres. De hecho, este disco está ya antiguo, porque ahora estoy en otro sitio. Pero por eso no puedo elegir entre todos, porque cada uno de ellos me ha llevado hasta donde estoy y en ese momento todos eran el mejor disco que podía hacer.

¿Cuál es el momento más sublime que has vivido en un concierto, gira, grabación… y que quisieras grabar para siempre en tu memoria?
Muchos, la verdad es que me siento muy afortunada. En esta gira está pasando algo muy bonito y es que el público está en todos súper atento, es muy respetuoso, muy implicado, callado en las canciones…. Lloran cuando hay que llorar, ríen cuando hay que reír, cantan cuando hay que cantar, bailan cuando hay que bailar o se callan cuando se tienen que callar, es un flipe… La verdad es que me siento muy, muy emocionada. Cuando acabo los conciertos tengo una euforia y una felicidad que no me da ninguna otra cosa en mi vida y es por eso, por el momento tan flipante que estoy viviendo.

¿Qué es lo que más disfrutas de este universo de la música? ¿Y lo que menos?
Lo que más, tocar, porque al final es lo importante. El proceso de creación, también. Todo lo que tiene que ver con la música: crear, pensar, componer, escuchar o tocar. Y lo que menos, todo lo que no tiene que ver con la música: hacer facturas, desplazarte, la logística, planificar, estar fuera de casa… En este mundo te dedicas a la música y estás con ella un 30% y el resto son cosas alrededor de la música que son las peores, sobre todo comparado con lo otro que es mágico.

Has compartido escenario y momentos estelares con Love of Lesbian, Quique González, Ismael Serrano…, ¿qué has aprendido de esas experiencias?
Al final, me flipa hacer esto. Una de las cosas de la música es relacionarte con otros músicos, aprender de ellos, aprender una canción que no es tuya, estar compartiendo tu espacio o el del otro, ese momento de generosidad artística donde tienes que poner tu ego en otro sitio. Es súper interesante el proceso interno de admiración al estar cantando con alguien que valoras o con quien compartes un sueño. O al revés, cuando estás con alguien que sientes que eres importante por esa persona y hay un equilibrio. Pasan tantas cosas cuando compartes canción con alguien. Es uno de los hitos que existen cuando te dedicas a esto. De repente estar con Iván Ferreiro cantando una canción y sentir que estás entendiendo la canción de la misma manera, eso es súper potente.

Cuando se ven cantantes de éxito, hay quien enfoca su triunfo en la suerte y no tanto en su talento. ¿Qué les dirías?
Siempre va a haber gente que considere que se necesita una buena canción que lo pete en la radio o un buen padrino. Creo que ahora estamos en otro momento. Obviamente la buena suerte siempre ayuda y la mala suerte siempre perjudica en lo que hagas, en la profesión que tengas, en tu momento vital y en lo que sea. Está claro que tú puedes tener mucha suerte, pero si eres un vago y no tienes talento, la suerte no te va a llevar a ningún sitio. Tienes que trabajar muchísimo y aprender constantemente para mejorar. Al final, que las cosas funcionen o no son la combinación de muchísimos elementos que no tienen nada que ver con la suerte. Luego la suerte te empuja o te lo pone un poco más difícil, pero no conozco a nadie que solo haya tenido suerte y que le haya ido todo bien, son muchas más cosas.

¿Cuál es la gran cruzada de tu vida a la que más tiempo has dedicado o dedicas?
La música. Empecé a hacer canciones con doce años y mi primer disco fue autoeditado en 2005. Ya estamos en 2019, así que ya llevo una tirada dedicándome a esto. Es verdad que he sabido adaptarme al mundo en el que vivimos, artístico y profesionalmente; y que además hago muchas otras cosas: desde escribir libros, trabajar en televisión, intentar aprender de otras profesiones que no son exactamente la mía, pero que están relacionadas y que me permiten sobrevivir más fácilmente. Al final, mi meta en la vida es tener cien años y morirme encima de un escenario.

¿Cómo sueles pasar tu tiempo libre cuando no estás tocando?
No tengo tiempo libre, yo siempre estoy trabajando, y cuando no, estoy con mi hijo. Hasta cuando estoy viendo una película estoy relacionándome con la cultura, las emociones, las historias o la narrativa; en definitiva, nutriéndome: cuando estoy leyendo, cuando estoy viendo Anatomía de Grey… En mis momentos de ocio (ocio que normalmente es salir a cenar con mi marido), hablamos de proyectos porque al final la parte de la creación está vinculada con la propia vida, y no lo puedes desligar y entenderlo de otra forma. Antes tenía tiempo libre y salía a correr, ahora ya, no tengo nada de tiempo. Me dedico a crear.

¿Cuáles son tus cuidados de belleza?
En este momento de mi vida me es completamente irrelevante la belleza, no ocupa ningún lugar en mi vida: me he dejado de depilar, de ir a hacerme tratamientos, lo he dejado todo. Primero porque no tengo tiempo, segundo porque cada vez me importa menos y tercero porque el tiempo que tengo lo dedico a otras cosas. He aprendido a verme sin maquillaje y me parece que estoy hasta más guapa. Antes me gustaba mucho, me parecía divertido, tenía tiempo y formaba parte de un todo. En este momento de mi vida, el maquillaje ha pasado a un plano en el que lo considero como un elemento extra del espectáculo y del show. Es muy divertido echarme un kilo de maquillaje, aunque es muy contaminante y voy a intentar buscar una purpurina ecológica (es horrible, no se va nunca del planeta). Pero igual que cuido mi vestuario, igual que cuido el sonido, las luces, etc., el maquillaje es parte de un show, es magia y fantasía, pero no parte de mi vida diaria. Supongo que, a día de hoy, mi cuidado de belleza es estar feliz.

Somos lo que comemos. ¿Cómo cuidas tu alimentación?
Aprendí a comer con todo esto del deporte. Todo está relacionado, y te apetece comer más sano y variado. Pero la verdad es que yo como sin tener ningún tipo restricción. Como mucho, eso sí, y muchas veces.

¿Cómo te ha ayudado el running en tu vida? ¿Qué otros deportes o actividades practicas?
Me ayudó mucho a concentrarme, a organizarme mejor, a planificarme… El hecho de correr, y sobre todo cuando decidí correr media maratón, me ayudó mucho a decirme: si puedo preparar una meta que está a tres meses, donde necesito una disciplina y constancia tan bestia, a lo mejor puedo hacer algo como escribir un libro… Porque a las canciones llego en pequeños momentos en los que tengo un hueco, se abre una ventana y lo aprovecho. Los libros que he escrito han requerido de una disciplina y una rutina mucho mayor que la de hacer canciones y nunca había pensado que sería capaz. Es como correr, empiezas y planificas correr cada día media hora, otro día menos pero más intenso, otro día más pero más lento, y así acabas corriendo varias horas.
Cuando corrí la media maratón de San Francisco, con sus cuestas flipantes, me sentí súper poderosa. Entonces entendí que puedo hacer lo que quiera en mi vida, no hay ningún límite, y eso me lo dio el deporte.
Ahora hago sentadillas cuando caliento el biberón de mi hijo, es el único deporte que hago. No tengo tiempo de nada, me da muchísima pena. Me noto súper débil. Correr me venía muy bien para tocar, me desfogaba, pero es que no tengo ni un minuto.

Marisa Sardina
Acerca de Marisa Sardina 215 Articles
Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

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