Mitos sobre los procesados

Expertos en nutrición desmienten los falsos mitos sobre los alimentos procesados.

Los alimentos transformados, conocidos popularmente como procesados, no solo facilitan que el consumidor pueda mantener una alimentación variada, sino también saludable. Las nuevas tecnologías incorporadas a la producción alimentaria permiten encontrar en las estanterías de cualquier supermercado alimentos adaptados a las necesidades de todas las personas, incluidas aquellas con alergias o intolerancias. Así lo indica la profesora Olga Martín Belloso, catedrática de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Lleida y experta de InfoAlimenta.
Martín Belloso explica, además, que la transformación de los alimentos facilita la prolongación de su vida útil y su conservación, lo que permite disminuir en gran medida el desperdicio alimentario. A esto hay que añadir que, sin los alimentos transformados, tan solo podríamos consumir productos de temporada, lo que, hablando en términos globales, no sería suficiente para satisfacer las necesidades alimenticias de toda la población mundial.
La profesora Martín Belloso añade otra ventaja de los alimentos procesados. “Con la transformación y el sometimiento a distintos procesos tecnológicos se facilita la digestibilidad de ciertos nutrientes que, de otro modo, o no se absorberían bien, o directamente no se absorberían”. Añade, también, que “las rigurosas normas de higiene y seguridad en la industria alimentaria garantizan que estos alimentos gocen de una alta calidad en todos los sentidos (nutricional y de seguridad alimentaria)”.
La legislación define la transformación de alimentos como cualquier acción que altera sustancialmente el producto inicial, incluido el tratamiento térmico, el ahumado, el curado, la maduración, el secado, el marinado, la extracción, la extrusión o una combinación de estos.
Los productos que se consideran transformados son aquellos obtenidos de la transformación de los alimentos sin procesar (entre los que se incluyen aquellos que hayan podido ser sometidos a operaciones como la congelación, picado, rebanado, molido, etc.). Para su elaboración final pueden incluirse ingredientes adicionales que sean necesarios para su correcta elaboración o para conferirles las características específicas que los diferencian de los demás.
Según la legislación vigente, los alimentos transformados no coinciden con lo que en muchos medios definen como “procesados”, pues en la definición de productos “sin transformar”, también se incluyen todos aquellos productos que hayan sido divididos, partidos, seccionados, rebanados, deshuesados, picados, pelados o desollados, triturados, cortados, limpiados, desgrasados, descascarillados, molidos, refrigerados, congelados, ultracongelados o descongelados, ya que no han sido sometidos a una operación de transformación. “Por ejemplo, una pieza de pescado que haya sido sometida a limpieza, corte, y congelado no se consideraría un alimento transformado según la legislación”, afirma la profesora Martín Belloso.

Un poco de historia
Desde la Prehistoria, el hombre ha transformado los alimentos para su mejor masticación y digestibilidad, pues con el fuego se conseguían ablandar tejidos y mejorar la digestión de las proteínas que contenía la carne. Más tarde, durante la Edad Media, se incorporaron algunos métodos de conservación como el secado, el ahumado o el salado, lo que contribuyó a que se pudiesen comer alimentos como el pescado o la carne durante todo el año, incluso cuando debían hacer largos viajes o en lugares alejados de las costas o de zonas ganaderas.
Por otro lado, a lo largo de la Revolución Industrial se desarrollaron las fábricas conserveras para el enlatado y la pasteurización de alimentos. En la primera mitad del siglo XX, la producción de alimentos se centró en proporcionar alimentos enriquecidos y/o fortificados, y con alto valor energético para disminuir la malnutrición que sufría la población tras las guerras mundiales.
Hoy en día podemos encontrar alimentos transformados de todo tipo (carne, pescado, verduras, arroz, pasta, sopas, entre otros) que nos permiten disfrutar de una amplia variedad de opciones, sin renunciar a nuestro ritmo de vida. Las tecnologías de procesamiento y envasado ayudan a responder a las limitaciones de tiempo modernas ofreciendo numerosas alternativas de sencilla preparación y/o consumo, que facilitan las comidas de muchas personas a diario.


El portal InfoAlimenta, el referente de la industria alimentaria dedicado a la nutrición y la salud, ha publicado una infografía en la que se explica qué son los alimentos procesados según la legislación vigente y cuáles son sus beneficios que detallamos a continuación:
• Digestibilidad y calidad nutritiva
Facilita que un alimento se digiera mejor, o que sus nutrientes estén más disponibles.
• Seguridad
Se mejora o incluso garantiza la seguridad de los alimentos con la eliminación de microorganismos perjudiciales.
• Vida útil y conservación
Permite prolongar la vida útil de los alimentos y facilita su conservación.
• Palatabilidad y mejoras sensoriales
En muchas ocasiones las operaciones de procesado mejoran la calidad organoléptica (sensorial) de algunos productos alimenticios.
• Conveniencia
Las tecnologías de procesamiento y envasado ayudan a responder a las limitaciones de tiempo modernas ofreciendo una variedad de alimentos de fácil preparación y/o consumo.

Redacción
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