El deporte retrasa la pérdida de memoria

Una investigación del CSIC muestra como retrasar el inicio de la pérdida de memoria asociada a la edad.

Un artículo codirigido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha evaluado los efectos sobre el cerebro de la práctica de ejercicio físico a largo plazo (con una media de 35 años de práctica). Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, muestran que el entrenamiento deportivo puede retrasar el inicio de la pérdida de memoria fisiológica asociada con el envejecimiento.
Según revela la investigación, el entrenamiento físico permite modular diversos factores participantes en la comunicación molecular, a través de factores liberados en la sangre, entre el músculo esquelético y el cerebro. Estos factores, tales como la enzima catepsina B (CTSB) y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), están relacionados con la supervivencia neuronal.
“Los estudios en deportistas veteranos que han practicado ejercicio durante la mayor parte de sus vidas proporcionan una nueva perspectiva para comprender el impacto del entrenamiento a largo plazo en aspectos como la neuroprotección. De hecho, en los jugadores de rugby hemos encontrado mejoras significativas en las pruebas de recuerdo selectivo libre y facilitado cuando se compararon con sujetos de la misma edad, pero sedentarios”, explica Coral Sanfeliu, investigadora del CSIC. Estas pruebas, conocidas como FCSRT por sus siglas en inglés, sirven para medir el aprendizaje verbal y la memoria.
“Estos resultados positivos se acompañaron de cambios significativos en los niveles periféricos de las moléculas BDNF y CTSB en el grupo entrenado, tanto en edades medias como jóvenes”, añade Mª Carmen Gómez Cabrera, de la Universitat de València e investigadora de INCLIVA.
Gomez Cabrera confirma el efecto de la constancia en el deporte, ya que los niveles de BDNF y CTSB se correlacionaron inversamente con las horas semanales de ejercicio. También se detectó una disminución significativa en el malondialdehído en plasma, un índice de daño oxidativo, en sujetos entrenados de mediana edad y jóvenes.

Impacto positivo del ejercicio a largo plazo
Estos resultados avalan el impacto positivo del entrenamiento con ejercicios a largo plazo para retrasar el inicio de la pérdida fisiológica de la memoria y la modulación periférica neurotrófica y redox asociada, ayudando a mantener la memoria a la vez que envejecemos.
Además, sugieren la efectividad del ejercicio como estrategia preventiva contra la pérdida de la memoria relacionada con la edad y la neurodegeneración, especialmente en patologías en las que esta pérdida es un distintivo como es el caso de la Enfermedad de Alzheimer.
La disminución de la capacidad de aprendizaje o de la memoria y la neurogénesis del hipocampo son algunas de las consecuencias normales del envejecimiento cerebral. La prevención es un elemento clave para contrarrestar sus efectos.

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