«Los momentos duros me han puesto los pies en la tierra»

Entrevistamos a la actriz Rocío Muñoz-Cobo.


Fotografía: Sergio Lardiez.

La actriz Rocío Muñoz-Cobo, inmersa en la serie Madres, de Telecinco y en la segunda temporada de Élite de Netflix, conversa con nosotros de interpretación, de la vida y de la necesidad de cuidarnos.

Rocío estudió para letrada, pero en su camino se coló la televisión y la interpretación. Una serie la llevó a otra y año tras año ha ido formando parte de nuestros hogares con El comisario, El secteto de Puente Viejo, Amar es para siempre, Pelotas… Pero una vez probado el cine, el teatro y la televisión, además de mil experiencias más en la radio, se queda con el teatro, porque no hay un «corten» y porque es la vida misma en estado puro.

¿Querer ser actriz fue vocacional?
Había presentado algún programa de televisión y pensé en estudiar arte dramático, pero tampoco lo tenía muy claro. Fue una carrera que me fue ganando poco a poco. No fui una niña que quería ser actriz desde el inicio, la vocación la he ido adquiriendo en el camino.

Estudiaste derecho, ¿llegaste a ejercer como letrada?
Muy poquito, en un principio estuve acompañando a un abogado de oficio y ahí decidí que no quería ser abogada. Cuando era pequeña quería ser criminóloga, lo tenía clarísimo, pero una cosa es lo que tú deseas y otra distinta es la realidad.

¿Y cuáles fueron tus primeros pasos en la profesión?
Antes de haber estudiado hice alguna cosilla, pero mi carrera de actriz comienza realmente con El comisario. Yo tenía casi 30 años y me dieron la oportunidad de hacer un papel fijo en esta serie. Entré con la idea de hacer unos capítulos y acabé quedándome cinco años.
En ella aprendí parte del oficio, me formé con grandes profesionales; tuve bastante suerte.

Comenzaste como presentadora de televisión, y hace tres años te atreviste con la radio, ¿Qué te queda por probar?
Yo empecé siendo presentadora hace muchísimos años, en canal plus, los cuarenta principales. Y la experiencia de la radio me ha dado la oportunidad de probar un código distinto de trabajo. Me pareció un reto ser capaz de comunicar solo con la voz y con la intención. Mi sección la probadora consistía en probar experiencias todas las semanas.

¿Y nos puedes destacar alguna que te haya impactado?
Pues la más espectacular fue entrar en un tanque con once tiburones. Imagínate, y también he hecho deporte, dietas, cursos sexuales, he asistido a charlas, tratamientos de belleza…

Eres una mujer valiente y arriesgada.
Pues sí, antes de hacer radio no tenía ni idea de que fuera tan valiente.

¿Y cómo te llega esta propuesta?
La creadora del programa, Nuria Roca, es amiga mía, y estaba buscando colaboradores cuando comenzó. Y curiosamente estábamos en una cena y ella comentó que quería secciones nuevas, diferentes, arriesgadas, y yo tuve esta idea; así que me propuso hacerla. Nunca había hecho radio, de esta manera la probadora comenzó probando hacer radio. Con los años, cuando te enfrentas a nuevos retos, lo haces desde sitios de respeto, quieres hacerlo bien.

¿Ha sido difícil hacerte un hueco en el mundo de la actuación?
Cada uno tiene su propio camino, su propio destino, y de hecho para mí empezar no fue difícil, porque según terminé en la escuela tuve la oportunidad del comisario. Lo más complicado ha sido mantenerme, continuar siendo actriz, porque hay épocas complicadas, me consta que muchas de las actrices hemos pasado por estas etapas, no es fácil mantenerse, y seguir diciendo “soy actriz y vivo de esto”.

Crees que el cine se olvida de las historias de las mujeres de más de cuarenta.
No sólo en el cine. Las actrices que hemos llegado a esta edad somos las mismas que cuando teníamos veinte años, y estamos compitiendo por muy pocos papeles. Aunque ahora he de decir que con las nuevas plataformas y las nuevas producciones estamos viviendo un nuevo resurgir. Y quiero pensar que hay más posibilidades. Pero aun habiendo más posibilidades hay muchísimos menos papeles para nuestra edad.


Fotografía: Sergio Lardiez.

¿Es falta de compromiso?
No creo que haya que comprometerse con que existimos, porque existimos, y deberíamos contar el cincuenta por ciento de la ficción y no lo estamos contando. Hay muchas menos directoras, guionistas, productoras… Quiero pensar que cuando empiece a haber más, se contarán más historias nuestras. ¿Si las mujeres estamos aquí, porque no estamos en la ficción?. Ahora justamente estoy rodando una serie de Telecinco que se llama Madres, y las cuatro directoras son mujeres. Es la primera vez que me ocurre esto en mi profesión. Y me siento ilusionada y esperanzada de que las cosas se van modificando.

Este otoño has coincidido en tres proyectos: Élite de Netflix, Alegría y tristeza, de Ibon Cormenzana y en la obra de teatro de Fernando Fernán Gómez, Las bicicletas son para el verano… ¿Qué nos cuentas de estas mujeres que has interpretado?
Este otoño he estado en estos tres proyectos y ha sido una gozada. He tenido la grandísima suerte de interpretar tres papeles completamente diferentes. En Las bicicletas son para el verano Doña Dolores es una mujer que vive el empezar y el terminar de una guerra civil, en 1936 en Madrid. Es una mujer de la época, burguesa, que su vida es la cocina y su familia, y que ve como su mundo se desmorona cuando estalla la guerra. En cambio, Laura, en Élite, es una mujer de clase alta que vive en una jaula de cristal y que tiene muy poca autoridad sobre su vida, su marido y sus hijos. Ella refleja a todas estas mujeres que están cegadas, que tienen una venda en los ojos, y que se evaden con las compras, las pastillas y el alcohol para no enfrentarse a lo que está pasando.

Y, en cambio, la Laura de Alegría y tristeza es una mujer luchadora, que desde el principio ve el problema y busca todas las opciones para solucionarlo. Es muy divertida, es de estas mujeres que van llenas de pendientes, de ropa de leopardo, de colores, es muy llamativa.

¿Y cómo te enfrentas a cada uno de los personajes cuando tienes que prepararlos?
Siempre leo muchas veces el texto. Tenía un profesor que decía que solo te lees a ti mismo, la primera vez que lees lo haces desde tu punto de vista, no se puede evitar. Por eso hay que leer un texto varias veces, para empezar a olvidar tu mirada, y ver que cuenta la historia, y cuál es el papel que juegas en ella. A mí, por ejemplo, el trabajo de la Guerra Civil me vino por el estudio de la época. Y, desde ahí fui desgranando el personaje hasta que saqué a Dolores. Pero el trabajo de Élite, como es mi época, no tuve que estudiarla, trabajé el papel estudiando el tipo de mujeres que no quieren ver su realidad. E intenté averiguar cómo es ese tipo de carácter. Yo empiezo desde un lugar, y a partir de ahí tiro de un hilo. Y siento que realmente está, cuando termino con el equipo de vestuario, maquillaje y peluquería. Hasta que no terminó con ellos, por mucho que haya tenido muy buen ensayo con el director, no siento que los personajes están del todo, necesito verlos delante de un espejo.

¿Cómo te tomas una crítica, crees que pueden sepultar una carrera o sirven para dar impuso?
Depende de quién las hace y qué dice. Las críticas en principio deberían servir para saber lo que no está gustando del trabajo que tú estás haciendo. Nosotros, al fin y al cabo, estamos trabajando para el público, y saber la respuesta del público es necesario. Las críticas también puede ser un teatro vacío. Yo, hasta ahora, excepto una o dos, he tenido la suerte de leer las buenas, y las malas, de entrada, me han atacado al ego, pero luego te sientas, respiras y piensas: ¿qué puedo hacer para que esto no ocurra?

Siempre has comentado que lo que sientes al hacer teatro está por encima de la televisión y el cine, ¿por qué?
El teatro empieza y acaba, y en el medio no se oye “corten”, no se puede repetir, no se puede volver a empezar, tienes que contar una historia desde que se levanta el telón hasta que llegan los aplausos, y en ese tiempo el actor está en el escenario con su talento, con su trabajo, con su texto, con las directrices que le dio el director. El teatro es una cuerda floja donde se ve el trabajo en estado puro.

¿Y quién te pone los pies en tierra?
Después de tantos años, en mi carrera ha habido momentos muy dulces y muy duros también, y los momentos duros me han puesto los pies en la tierra, y ahora me enfrento a los trabajos desde otro lugar. Al principio yo me ilusionaba con todo lo que ocurría y, después de una serie de palos, es inevitable tener los pies en el suelo. Pero, aun así, si me quisieran inflar como un globo, tendría a mi pareja, a mí madre, a mi hijo, y a un montón de ojos que me dirían, qué estás haciendo.

¿Y cómo te cuidas para estar en forma?
Me cuido haciendo una vida tranquila y sana, creo más en la alimentación, en dormir bien y en estar tranquila, que en todos los tratamientos de belleza del mundo. Dormir es necesario, y se refleja en todo, en la energía, en la piel, en las decisiones que tomamos. Además, trato de comer sano, y que mi alimentación sea mi medicina.

También practico yoga a diario, y si no lo hago no me siento bien. Ahora estoy en una etapa un poco más vaga, y lo que estoy haciendo es andar, andar muchísimo, como una hora y media al día.

¿Y tu cabeza, cómo la cuidas?
Además del yoga y la meditación, durmiendo, como te he dicho antes, porque como no haya dormido mis ocho horas diarias empiezo a tener malos pensamientos. Aún así ha habido momentos en mi vida que la cabeza ha empezado a ir por libre y me ha jugado malas pasadas. Y, al menor indicio de que las cosas no están yendo bien, o que estoy entrando en pensamientos oscuros, busco un profesional.

Háblame de tus proyectos presentes y futuros
Hasta mediados de este año voy a estar haciendo la segunda parte de Élite y rodando la serie de Telecinco, Madres. Y, además, estoy levantando un monólogo de teatro, un texto mío. Me hace muchísima ilusión.

¿Y lo dirigirías tú?
Lo interpretaría yo, pero necesito otro que lo mire desde fuera, además tengo clarísimo que no sirvo para dirigir. Soy profesora de arte dramático en diferentes escuelas y sé perfectamente cómo ayudar al otro actor, pero no tengo vocación de directora.

Acerca de Teresa Ortega 40 Articles
Teresa Ortega es colaboradora de la revista Estar Vital, editada también por el Grupo TPI, entrevistando los personajes de portada de la revista, que también replicamos en Vivesaludable.

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