Información como prevención

Los expertos nos ayudan a combatir las alergias primaverales con información sobre la polinización.

El final del invierno y el inicio de la primavera es la época en que, normalmente, nos encontramos más expuestos a los granos de polen de ciprés, principal responsable de las alergias invernales, sobre todo en aquellas ciudades de clima mediterráneo de la península, donde estos árboles se encuentran formando parte de la flora ornamental urbana. También es el momento de la floración del plátano de sombra, un árbol bien representado en estos espacios y que produce polen alérgico para un importante porcentaje de la población, que vive en las zonas donde se encuentra plantado.
Por ello, la Asociación Española de Aerobiología (AEA) y la Red Española de Aerobiología (REA), como red técnica de la asociación, hacen coincidir su reunión habitual en estas fechas, para analizar las distintas actividades llevadas a cabo a lo largo del último año, así como nuevas propuestas a realizar. Una reunión muy conveniente que busca ayudar a la ciudadanía en la prevención de las alergias.
Según informa la asociación, actualmente nos encontramos al final de la floración del ciprés e inicio de la floración del plátano de sombra. Por tanto, en aquellos lugares donde predomina un tiempo seco y soleado, el polen liberado se encuentra favorecido en su transporte gracias al viento, por lo que los pacientes sensibles a su polen están más expuestos. Al mismo tiempo, es importante destacar que algunas especies que pertenecen a la familia urticáceas (plantas herbáceas que suelen crecer en grietas y muros), como parietaria, que presenta polen alergógeno, se encuentra en floración, estando especialmente representadas en la zona más cercana a la costa mediterránea. Las temperaturas, inusualmente elevadas en este año y durante este periodo de tiempo, están provocando un adelanto de la floración de las especies herbáceas, entre las que se encuentra esta última planta. En breve comenzará la floración de especies arbóreas que florecen en primavera temprana, como el abedul, mejor representado en el norte de la península; además la encina, dominante en el bosque mixto o en la dehesa del área mediterránea. El polen de abedul se considera como una de las principales causas de alergia en muchos lugares del norte peninsular, y se espera que comience a florecer en breve, después de las lluvias que se han producido los últimos días en las zonas donde se encuentra representado.
Será en primavera tardía, desde la segunda quincena de abril, cuando nos encontremos más expuestos al polen de numerosas especies pertenecientes a las gramíneas y al polen de olivo. En este último caso, se trata del causante de alergia polínica más importante en zonas con cultivos extensivos, especialmente en Andalucía.
La experiencia de la AEA les lleva a pronosticar que este año coincidirá con una menor intensidad de la floración, si su comportamiento se ajusta a la vecería que caracteriza a este árbol, después del año pasado en el que la floración fue muy intensa. La falta de lluvia, y por tanto la falta de disponibilidad de agua para las plantas, debería jugar un papel importante en las especies herbáceas, como es el caso de las gramíneas. Estas plantas herbáceas tratan de aprovechar que haya suficiente disponibilidad de agua para su crecimiento, por lo que durante estos años suelen retrasar su periodo de floración. Por lo tanto, deberíamos de estar pendientes de las previsiones de lluvia para poder hacer un pronóstico más ajustado a la realidad.
La lluvia jugará un papel diferente dependiendo del momento en que ésta ocurra. Durante finales de invierno y primavera temprana mejorará la disponibilidad de agua en suelo y, por tanto, el inicio de la floración de especies herbáceas. La falta de agua en el suelo seguramente provocará su retraso y, cuando ésta comience, el periodo de floración será más corto de lo habitual. Las lluvias durante la primavera, si coincide con la floración de las especies primaverales, como gramíneas y olivo, provocarán un lavado de la atmósfera y, por tanto, estaremos menos expuestos al polen en el aire.
Todos estos estudios sobre el contenido de polen en el aire van acompañados, en el caso de la AEA, de observaciones de campo que llevan a cabo de forma rutinaria para poder hacer una validación más ajustada sobre el contenido de polen en el aire. De ahí la importancia que tienen los estudios fenológicos en la realización de las previsiones que genera la asociación semanalmente, y que se ponen a disposición del gran público, buscando no producir alarmas injustificadas a los pacientes que sufren esta alergia, y ayudando a los alergólogos a la hora de planificar sus tratamientos.

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Redacción
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