“El implante de iris consigue mejorar la calidad de vida de las personas con aniridia”

La aniridia es una patología congénita y crónica que se caracteriza por la ausencia casi total o parcial del iris, la parte coloreada del ojo que rodea a la pupila. Tiene su origen en una mutación del gen PAX6, cromosoma 11, siendo una de las denominadas enfermedades raras o poco frecuentes, afectando a uno de cada 100.000 niños nacidos en nuestro país.

Los pacientes con aniridia, al carecer de iris o contar con iris muy incipientes y poco desarrollados, tienen importantes problemas de visión ya que no pueden controlar la cantidad de luz que entra en el globo ocular. “El iris actúa como el diafragma de una cámara de fotos, controlando la cantidad de luz que llega a la retina. Los músculos que hacen que esta función no existen o no están desarrollados, por lo que el paciente tiene una gran sensibilidad a la luz (fotofobia), lo que puede llegar, si no es tratado y controlado desde un primer momento, a hacerle muy difícil el desarrollo de actividades normales del día a día a los pacientes afectados” aclara la Dra. María Capote, responsable de la Unidad de Retina y Vítreo que Cliniláser Oftalmología.

Debido a este defecto congénito, que afecta prácticamente a todas las estructuras del ojo, con especial incidencia al iris, los pacientes acaban desarrollando con el paso del tiempo otras patologías que hacen que la visión sea muy reducida. Entre estas patologías se encuentran cataratas, glaucoma, alteraciones, corneales, subluxación del cristalino (mala posición) nistagmus, estrabismo, ojo seco, etc. “Es por esto, que los afectados de aniridia tiene una baja visión, que en casos graves les convierte en grandes dependientes”, afirma la oftalmóloga de Clinilaser.

Implante de iris artificial
El implante de iris artificial puede ser una opción cuando los pacientes no han tolerado el uso de lentillas cosméticas y no han mejorado su sintomatología, ya que elimina en gran medida la fotofobia y consigue un excelente resultado estético. Los iris artificiales están realizados de una silicona flexible y biocompatible, permitiendo su implante de una manera totalmente segura.

Se colocan mediante la realización de unas microincisiones en la córnea y se implantan en el saco capsular, manteniéndose de manera natural aprovechando las estructuras del ojo. Es una microcirugía ocular que evita tanto hemorragia como inflamación y, además, y muy importante, sin que aumente la tensión ocular. “Además, el implante de iris artificial puede realizarse en combinación con la cirugía de cataratas, aprovechando las incisiones que se realizan para colocar la lente intraocular que hará las veces de cristalino, ya que los pacientes de aniridia suelen tener también cataratas a consecuencia de la mutación genética que ha provocado el daño en las estructuras oculares”, explica la oftalmóloga de Cliniláser. En los casos en los que la falta de iris no es total, se realizan microcirugías para reconstruir el iris y la pupila o se colocan implantes anulares con el objetivo de conseguir un iris completo.

El pronóstico en cuanto a la baja visión de los afectados por aniridia se realiza de forma personalizada y tras exhaustivos exámenes y revisiones. “Nuestro objetivo como oftalmólogos es preservar el mayor tiempo posible la visión de estos pacientes. Lo hacemos tratando las patologías asociadas a esta enfermedad que merman de forma considerable su visión y calidad de vida. Para ello es imprescindible un seguimiento exhaustivo y periódico tanto por parte del oftalmólogo como del pediatra”, aclara la Dra. Capote.

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