Qué es la leche de continuación

El aliado perfecto tras la lactancia materna.

La lactancia materna es indiscutiblemente el mejor alimento para los bebés, incluso pasados los seis primeros meses en los que todas las entidades médicas recomiendan alimentación exclusivamente de leche materna, también es ideal continuar dando el pecho. Pero esto no siempre es posible o puede que el pediatra recomiende alimentación complementaria, ya que pasado el período de lactancia el niño tendrá que consumir otros alimentos. En este contexto, la leche de continuación es de gran ayuda, porque en el período que va desde los 6 a 24 meses los lácteos siguen siendo fundamentales, ya que aportan los nutrientes y vitaminas necesarios para el desarrollo del bebé. Mantener una ingesta de 500 ml/día a lo largo del segundo semestre asegura al pequeño los requerimientos energéticos básicos, y las necesidades de calcio y ácidos grasos esenciales. Es un período en el que los nutrientes que aportan las leches de continuación son importantes, especialmente el calcio, que favorece a la fortaleza de huesos y dientes, y los ácidos grasos poliinsaturados, que contribuyen en el desarrollo del sistema nervioso central del bebé.
Y si es tan importante, ¿por qué no introducir directamente la leche normal? Pues porque introducir leche de vaca antes de tiempo en la dieta del bebé puede comportar serios riesgos para su salud, como por ejemplo alergias y, por su bajo contenido en hierro, diferentes tipos de anemia. Contiene demasiadas proteínas, no aporta los ácidos grasos esenciales necesarios y tiene un bajo contenido de ciertas vitaminas y minerales. Por todo ello, las leches de continuación están suplementadas en hierro ya que los bebés menores de 12 meses alimentados con leche de vaca presentan un nivel insuficiente de hierro.

¿Qué son?
Son productos alimenticios destinados a los lactantes de más de seis meses como alimentación complementaria, apropiados para que constituya el principal elemento líquido de una dieta progresivamente diversificada.
Tienen que estar elaboradas a partir de fuentes proteicas definidas en la legislación, siendo normalmente leche de vaca dicha fuente, si bien existen fórmulas elaboradas a partir de leche de cabra. En cualquier caso, sea cual fuere la fuente, la composición se modifica posteriormente para adaptarla a las necesidades de los lactantes.
Tanto su composición como proceso de elaboración está reglamentada, existiendo abundantes recomendaciones por organismos internacionales al respecto, así como legislación nacional y europea de obligado cumplimiento. En este sentido, la normativa aplicada viene garantizar no sólo la idoneidad de los productos destinados a la alimentación complementaria de los bebés, sino a reducir en la medida de lo posible las diferencias entre la alimentación materna y la denominada de fórmula o artificial.
Otro aspecto a tener en cuenta es que las fórmulas de continuación suelen adaptarse a períodos concretos del desarrollo del lactante, por lo que conviene fijarse en la idónea para el bebé al que vaya dirigida. Además, no se debe confundir la leche de continuación con las especiales o adaptadas, que están destinadas a satisfacer necesidades concretas o determinadas carencias, y no son aptas para todos los lactantes, por lo que no deben suministrarse, si no lo ha recomendado el especialista.

Advertencias del etiquetado
Las leches de continuación deben incluir en su etiquetado la siguiente información de advertencia:
Una indicación precisando que el producto es adecuado únicamente para la alimentación especial de niños mayores de seis meses, que solo debe ser parte de una dieta diversificada, y que no debe utilizarse como sustitutivo de la leche materna, durante los primeros seis meses de vida. La decisión de iniciar la alimentación complementaria, incluida cualquier excepción respecto a los seis meses de edad, debe adoptarse únicamente siguiendo el consejo de personas independientes, cualificadas en medicina, nutrición o farmacia o de otros profesionales encargados de la asistencia materna e infantil, basándose en las necesidades específicas de crecimiento y desarrollo del lactante en cuestión.
Los valores nutricionales del producto con información numérica e información sobre las vitaminas y minerales expresados como porcentaje de los valores de referencia, por cada 100 ml del producto listo para el consumo.

Redacción
Acerca de Redacción 7244 Articles
Equipo de redacción de Vive Saludable.

Be the first to comment

Leave a Reply