Tratamientos contra el cáncer: la edad no puede ser un factor de exclusión

La aparición de tratamientos para el cáncer hematológico con una mayor eficacia y mejor perfil de toxicidad está permitiendo a los pacientes mayores tener más opciones terapéuticas a su alcance, evitando quedar excluidos como hasta ahora de muchos tratamientos a causa de su edad. Para profundizar en esta nueva realidad se ha llevado a cabo el simposio ‘Cerca del Paciente Mayor’, organizado por Janssen y celebrado en el marco del V Workshop del Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG) de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona.
“En el paciente mayor nuestras intervenciones buscan el beneficio clínico y a poder ser una supervivencia con calidad de vida y libre de discapacidad. Ahora disponemos para ello de mejores tratamientos para esta población, que no debe quedar excluida de la innovación”, explica la Dra. Concepción Boqué Genovard, presidenta del Grupo Español de Hematogeriatría de la SEHH.

La experta indica que alrededor del 40% de los pacientes que llega a la consulta supera los 70 años. En el caso del mieloma múltiple y la leucemia linfocítica crónica estos porcentajes aumentan considerablemente porque la edad mediana al diagnóstico de ambas está alrededor de los 70 años.
“El avance más importante del que pueden beneficiarse estos pacientes son los nuevos fármacos con mecanismos de acción dirigidos a dianas de las células tumorales, que son tratamientos más precisos y menos tóxicos”, afirma.
Para la Dra. Boqué, “el envejecimiento condiciona la posibilidad de tener determinadas fragilidades y circunstancias que impidan afrontar y superar un evento estresante como es un tratamiento para el cáncer hematológico”. Sin embargo, ahora es posible tener en cuenta la condición del paciente y su perfil de tolerancia para la elección de un régimen menos conservador. De esta forma, algunas condiciones de fragilidad podrían determinar ajustes en las dosis, cambios en la planificación o medidas concretas de apoyo para asegurar el éxito del tratamiento.
De hecho, uno de los avances en este sentido ha sido el aplicar valoraciones geriátricas para detectar la fragilidad de los pacientes mayores antes de los tratamientos. Un primer grupo, claramente robusto, es capaz de tolerar los tratamientos como los pacientes jóvenes, asevera la Dra. Boqué. “También existe otro grupo, no tan robusto, para el que se han diseñado esquemas ajustados buscando una mejor tolerancia con resultados similares de eficacia; este grupo incluiría un subgrupo que podrá recibir tratamiento siempre que a su vez se dispusiera de medidas de apoyo; y, finalmente, existe un grupo de pacientes frágiles, solo candidatos a tratamiento paliativo”.
Además, la población mayor -poco representada en los ensayos clínicos hasta ahora- está comenzando a ser incluida en los mismos, según la Dra. Boqué, “sustituyendo la edad cronológica por la edad biológica medida a través de escalas de fragilidad, lo que está permitiendo que los pacientes mayores tengan opciones de tratamientos de una forma más racional y objetiva”.

Por otro lado, el paciente mayor necesita sentirse apoyado por el equipo médico “en su globalidad, que debe incluir no solo el tratamiento onco-específico sino también el soporte psicológico del paciente y sus cuidadores, la planificación de visitas y pruebas complementarias, la vigilancia domiciliaria y la adecuación de la información”, afirma la presidenta de la GEHEG.

Mieloma múltiple
Debido a la relevancia e incidencia dentro de los cánceres hematológicos, el simposio se ha centrado en dos tipos de tumores. Uno de ellos es el mieloma múltiple (MM), el cual afecta a las células plasmáticas y representa el 1% de todos los cánceres y el 10% de los cánceres de sangre.1
La edad mediana de diagnóstico en esta enfermedad es de 65 años, según explica en su conferencia ‘Tratamiento del mieloma múltiple en la vida real’ la Dra. Laura Rosiñol, jefa de la Unidad de Amiloidosis y Mieloma del Clinic. Esta característica apunta a que la mitad de los pacientes que padecen esta patología son mayores de 65 años. De hecho, «es cada vez más frecuente tener a pacientes en edad muy avanzada por encima de los 80 u 85 años, porque la gente vive más».
Lo que diferencia a esta patología de otros cánceres de sangre es que cursa con dolor, tanto en jóvenes como en mayores. «Evidentemente, una población mayor es mucho más frágil y cualquier síntoma tiene mayor repercusión debido a sus comorbilidades», afirma la experta. Por eso, el estado general de este paciente a menudo condiciona los tratamientos que el médico planifica.
La Dra. Rosiñol indica, asimismo, que el abordaje del mieloma está cambiando mucho con la aparición de nuevos fármacos que ya están siendo incorporados en el tratamiento de los mayores. “Yo diría que la tendencia actual es plantear tratamientos más intensivos y ajustados a este tipo de pacientes. Nosotros, por ejemplo, contamos con escalas de comorbilidades que nos permiten individualizar más, para alcanzar una buena respuesta y prolongar la supervivencia”.

Leucemia linfocítica crónica
La leucemia linfocítica crónica (LLC) es una enfermedad que se origina en los linfocitos B. Representa una tercera parte del total de las leucemias, con alrededor de 1.800-2.400 nuevos casos diagnosticados en España cada año.2
Al igual que con el mieloma múltiple, los mayores con LLC suelen presentar muchas comorbilidades asociadas. La Dra. Margarita Fernández de la Mata, facultativa especialista de Área de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Reina Sofía, afirma que “Aproximadamente el 50% de los pacientes diagnosticados no van a precisar de tratamiento a lo largo del curso evolutivo de su enfermedad, aunque sí controles periódicos. El resto, en algún momento, experimentarán progresión y, por lo tanto, precisarán tratamiento”.
También expresa que en la actualidad no existe ningún régimen curativo para esta enfermedad, por lo que la mayoría de los pacientes que precisan tratamiento van a experimentar recaídas sucesivas. En este sentido, se busca conseguir la mayor eficacia con la menor toxicidad y sin empeorar la calidad de vida de los enfermos.
Para la Dra. Fernández de la Mata, los avances más importantes que se están produciendo vienen de la mano del descubrimiento de nuevos fármacos “con un favorable perfil de eficacia y de tolerabilidad, demostrado con el seguimiento a largo plazo de los diversos ensayos clínicos disponibles, independientemente de la edad de los pacientes y con la ventaja de su administración oral, lo cual está permitiendo importantes mejoras en la calidad de vida del paciente mayor con LLC que precisa tratamiento de su enfermedad”.

La innovación
Las doctoras Margarita Fernández de la Mata y Laura Rosiñol coinciden en que la innovación se posiciona como uno de los aspectos más importantes para que los avances que se están produciendo en el sector de la salud, repercutan en beneficio del paciente.
Además, la Dra. Rosiñol insiste en la necesidad de no despojar a las personas mayores de los progresos conseguidos, únicamente por la edad, sino que, por el contrario, hace falta individualizar más para no privar de un posible beneficio al paciente.
Para la Dra. Concepción Boqué, la innovación es para los profesionales un elemento motivador para “mejorar los resultados clínicos y dar respuesta al reto de la longevidad, la cronificación y la curación del cáncer hematológico”.

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