La importancia del sueño

Dormir es fundamental para el correcto desarrollo de tú bebé

El sueño juega un papel fundamental en la vida de cualquier ser humano. Ten presente que un tercio de nuestra vida lo pasamos durmiendo y no podemos vivir sin dormir, ya que el sueño cumple una función vital: recuperarnos del día y prepararnos para el día siguiente. Por tanto, cualquier problema durante las horas de descanso tendrá una repercusión importante.

Los especialistas dividen el sueño en dos fases, la fase REM, donde se produce la restauración cognitiva (la memoria o el aprendizaje, por ejemplo); y el sueño profundo, que permite el descanso y recuperación física. Además, al dormir correctamente estarás preparada para afrontar un nuevo día, y con ello volver a empezar el ciclo vital diario.

Y si el descanso nocturno es importante para los adultos, más si cabe para los niños, porque la hormona del crecimiento se segrega principalmente durante las horas de sueño. Aquí hay que tener en cuenta que el ciclo vital de los niños va evolucionando con la edad, y si bien el de un recién nacido es muy corto, de dos o tres horas aproximadamente (tiempo en el que el bebé hace su “día”), esos tiempos irán ampliándose hasta las 24 horas de la edad adulta. Pero todas las veces que le toque dormir son importantes, si bien algunos especialistas recalcan la importancia del sueño durante la noche, porque las funciones orgánicas del descanso son más efectivas.

Si estás amamantando a tú bebé también debes tener especial atención, porque tu descanso afectará a tu capacidad para amamantarlo, además de que repara el desgaste que produce atender al peque. Un truco para lograr conciliar el sueño es adaptarte al ciclo vital del bebé, al menos durante los primeros meses, que suelen ser los más conflictos en este sentido. Aunque no siempre es así.

Pasados los cinco o seis primeros meses, el bebé debería ir alargando su ciclo vital y con ello los tiempos de sueño ininterrumpidos. Pero en ocasiones algo se tuerce y el niño no consigue conciliar el sueño correctamente. Es importante ayudarle a lograrlo, porque las consecuencias directas de no dormir bien le pueden afectar no sólo a su desarrollo, sino al comportamiento, con llanto fácil e irritabilidad o falta de atención cuando van siendo mayores.

Trastornos del sueño
¿Qué puede interrumpir el sueño de los niños? Pues hay diferentes causas, aunque como reconoce el doctor David Gómez-Pastrana en Top Doctors, principalmente los derivados de trastornos respiratorios. En este sentido, el doctor explica que el ronquido es el principal síntoma durante la noche que puede indicar que el niño tiene un trastorno respiratorio durante el sueño.

Otros síntomas que puede tener son:
• Dificultad respiratoria.
• Apneas (pausas en la respiración).
• Inquietud.
• Despertares.
• Posiciones inadecuadas, como cabeza hacia atrás o posición fetal.
• Orinarse en la cama.

La mayoría de los niños que padecen estos trastornos tienen respiración bucal como consecuencia de tener las vegetaciones (tejido esponjoso situado en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz) demasiado grandes. Otra condición frecuente es tener las amígdalas de gran tamaño.
Si un niño tiene cualquiera de estos síntomas, se recomienda llevarlo al médico especialista en pediatría para que lo examine y le realice un tratamiento en función del diagnóstico.

Consejos para dormir bien
La mejor forma de que un niño duerma bien es enseñarle a hacerlo desde pequeño. Para ello es fundamental que aprenda una rutina de sueño correcta. No se trata de obligarle a nada, sino de enseñarle, al igual que hacemos en otras facetas de la vida, cómo debe uno hacer las cosas correctamente. En este sentido, la doctora María Eugenia Russi Delfraro en Top Doctors nos enseña algunas pautas aplicables a todos los niños:
• Crear rutinas estables en torno a la hora de irse a dormir.
• Mantener los horarios de acostarse por la noche y de levantarse por la mañana, lo más estable y regular que sea posible.
• Evitar siestas muy prolongadas y/o que terminen más allá de las 17 horas.
• No convertir el sueño en un castigo.
• Favorecer la actividad física regular evitando que sea a última hora del día.
• La luz matinal que llega a los ojos por la mañana favorece un inicio de sueño más precoz por la noche.
• Una temperatura ambiental de entre 19 y 22ºC al igual que un ambiente silencioso favorece el sueño.
• El uso de nuevas tecnologías (tablets, ordenadores, videojuegos, móviles, etc.), debe finalizar al menos 2 horas antes del inicio de las rutinas de sueño.
• Es recomendable separar la hora de dormir de la última ingesta de alimentos al menos unos 30 minutos.
• Los especialistas en Neurología Infantil recomiendan evitar la ingesta de bebidas excitantes/estimulantes (colas, preparados comerciales vigorizantes, té, café, etc.) a partir del mediodía.

Redacción
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