Los profesionales de medicina de familia pueden solucionar los síntomas del vértigo realizando una técnica sencilla en la consulta

Un ensayo clínico realizado por investigadores del Instituto Universitario para la Investigación en Atención Primaria de Salud Jordi Gol y Gurina (IDIAPJGol), que ha sido publicado en la revista British Journal of General Practice, demuestra que una sola maniobra de Epley realizada en la atención primaria es eficaz en la reducción de síntomas y de la percepción de gravedad del vértigo postural benigno por parte de los pacientes a partir de la primera semana. Según los resultados esta maniobra es especialmente efectiva a medio y largo plazo para los pacientes que presentan nistagmo (un espasmo ocular que produce movimientos involuntarios de los ojos).

El mareo es un motivo de consulta frecuente en la atención primaria y, en la mayoría de los casos, su causa es el vértigo. «En más de la mitad de las personas que vienen a nuestra consulta, el mareo es síntoma de vértigo y el tipo más común es el vértigo postural benigno. Su causa principal es un mal funcionamiento del oído interno que provoca que, con según qué movimiento de la cabeza, el paciente experimente la sensación de que todo gira y se mueve a su alrededor. Los episodios se pueden ir repitiendo durante semanas o, incluso, durante meses, y tiene un efecto negativo importante en la calidad de vida de las personas y en el funcionamiento normal de la vida diaria», explica el Dr. José Luis Ballvé, médico de familia e investigador principal del estudio del IDIAPJGol.

Maniobra de Dix Hallpike en español

Para el tratamiento de este tipo de vértigo se utiliza la maniobra de Epley, una técnica de recolocación que consiste en una serie de movimientos de la cabeza que se realizan para reducir los síntomas. Para diagnosticarlo se utiliza la prueba de Dix-Hallpike (PDH), que es también un test sencillo y rápido en el que el profesional coloca el paciente en determinadas posiciones para observar si se produce sintomatología y cuánto tiempo dura. Si se observa sólo sensación de vértigo, se considera que el diagnóstico positivo es subjetivo; pero si aparece nistagmo, un movimiento involuntario de los ojos, el diagnóstico positivo es objetivo. En ambos casos, el tratamiento indicado es el mismo.

Maniobra de Epley en español

«El diagnóstico del vértigo posicional benigno se puede hacer de manera sencilla en la consulta con un interrogatorio sobre los síntomas, una buena historia clínica, y una exploración física; en la mayoría de los casos no se necesitan pruebas complementarias y tiene tratamiento. Pero, a pesar de que entre un 60% y un 80% de las personas que sufren este tipo de vértigo son visitadas por primera vez por el profesional de atención primaria, ni la maniobra diagnóstica ni terapéutica se hacen de manera rutinaria. Los resultados de este estudio muestran que los profesionales de medicina de familia podemos utilizar estas herramientas, que se pueden aplicar fácilmente a la atención primaria, para solucionar el vértigo posicional benigno de nuestros pacientes de manera efectiva», argumenta el José Luis Ballvé investigador del IDIAPJGol y médico de familia del CAP Florida, en Hospitalet de Llobregat.

El estudio
El ensayo clínico se ha realizado en dos centros de atención primaria del Instituto Catalán de la Salud de Hospitalet de Llobregat y han participado 134 pacientes de más de 18 años diagnosticados con vértigo postural benigno después de la realización de una maniobra de Dix Hallpike (PDH), con nistagmo y sin.

Los participantes se repartieron en dos grupos, de control (68) y de intervención (66), a los que fueron asignados de forma aleatoria. A los pacientes del grupo de intervención se les hizo una maniobra de Epley, mientras que los pacientes del grupo de control se les realizó una maniobra simulada. Las visitas de seguimiento se hicieron al cabo de una semana, de un mes y de un año, y en cada una de ellas se repitió la prueba de PDH, se preguntó a los pacientes si el vértigo se había resuelto y se les realizó un test para calcular su percepción de la gravedad del vértigo, en una escala de 0 a 10 (escala de Likert).

La media de edad de la muestra fue de 53 años, la mayoría de los participantes eran mujeres (79,08%) y, en general, eran más jóvenes que los hombres. La tolerancia por parte de los pacientes a la maniobra de Epley fue elevada, el 85,82% la toleró bien, y el 91,49% se la volvería a hacer si fuera necesario.

La percepción de gravedad del vértigo se redujo en dos puntos en el grupo de intervención respecto del grupo de control (de 5 a 2 sobre 10), desde la primera visita de seguimiento, que se realizó una semana después del inicio del estudio. Esta reducción se mantuvo durante el seguimiento.

En cuanto al test de Dix Hallpike, en general se observaron mejores resultados en aquellos pacientes que tenían nistagmo al inicio del estudio y que habían recibido la maniobra de Epley. En la primera semana, el vértigo con nistagmo había disminuido más de 3 veces en el grupo de intervención, respecto del grupo que había recibido la maniobra simulada. Por otra parte, en los pacientes con nistagmo, la PDH negativa (que indica curación del vértigo posicional paroxístico benigno) fue 6 veces más frecuente en el seguimiento de los pacientes que pertenecían al grupo de intervención (los que habían recibido la maniobra de Epley).

«Este estudio demuestra que los médicos de atención primaria con una breve formación pueden diagnosticar y tratar de forma efectiva, sin realizar pruebas costosas y sin fármacos, a los pacientes con vértigo posicional benigno que tengan una PDH positiva con nistagmo. Esto puede suponer una mejora en el abordaje de esta patología, que puede evitar los retrasos diagnósticos que se producen actualmente (que pueden llegar a ser de 5 a 70 meses), el sobrecoste relacionado con exploraciones diagnósticas innecesarias y la prescripción de medicación que resulta ineficaz y que, además, puede generar efectos adversos. En todo caso, la maniobra de Epley es tan sencilla, bien tolerada y sin coste que se puede hacer sin problemas y en la clínica diaria se observa que incluso en los casos más dudosos, con síntomas y sin nistagmo, muchos pacientes también mejoran. Además, el diagnóstico con maniobras de provocación puede ayudar a detectar vértigos graves de forma más adecuada y precoz en las consultas de atención primaria», concluye el investigador principal del estudio del IDIAPJGol.

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